x
1

Áreas naturales protegidas de México



Algunos de los grandes espacios geográficos en los que legalmente se ha establecido algún régimen de protección para salvaguardar sus valores, principalmente naturales, aunque algunas veces también conjuntamente culturales o históricos, y que son administradas por una variedad de autoridades y organismos.

En México existen áreas protegidas de administración federal, estatal, municipal, comunitarias, ejidales o privadas. Las áreas protegidas de administración federal están a cargo administración de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP).[1]

México es uno de los países más extensos del mundo (1 964 375 km²) y tiene un conjunto de espacios naturales muy amplios y muy diverso, siendo considerado uno de los 17 países megadiversos según el Centro de Monitoreo de la Conservación del Ambiente. La protección de la naturaleza ha ido desarrollándose de poco a poco, una forma parecida al resto de los países occidentales, aunque mucho más tardíamente y sin estar tan claramente articulada como en muchos de los países europeos. La protección de las áreas naturales, como en la mayoría de los países, se articula según a diferentes sistemas de protección que dependen de qué organismo declara y/o administran las zonas a proteger de México. En México, esos sistemas les corresponden al gobierno federal, y a los diferentes gobiernos estatales y a los gobiernos locales (municipios, ciudades o autoridades metropolitanas, agentes de gobierno, etc), que coexisten con ciertas instituciones y organismos —como el Fondo Mexicano para la conservación de la Naturaleza,[2]​ la Organización Mexicana para la conservación del medio ambiente[3]​ o Espacios Naturales y Desarrollo Sustentable[4]​— que administran algunas áreas (universidades, patronatos, institutos científicos que administran reservas ecológicas, parques urbanos, y/o estaciones experimentales). Todos ellos utilizan diferentes denominaciones para proteger las áreas naturales.

El principal sistema de protección de las áreas naturales protegidas de México es el federal, que cuenta hasta 2018 con 182 áreas naturales protegidas administradas por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP). Juntas suman una superficie total 90,839,521.55 ha.

Para que un área en México sea considerada área protegida en un sentido federal, requiere ser nombrada mediante un decreto presidencial y las actividades que pueden llevarse a cabo en ellas se establecen de acuerdo con la "Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente" en México, su reglamento, el programa de manejo y los programas de ordenamiento ecológico están sujetas a regímenes especiales de protección, conservación, restauración y desarrollo, según categorías establecidas en la ley.

A esta protección se debe considerar también aquellas áreas que pertenecen a la Red Mundial de Reservas de Biosfera de la Unesco o que están amparadas por el Convenio de Ramsar.

Judicial El sistema federal de áreas protegidas se organiza en México en función de seis tipos de instrumentos de protección medioambiental, similares al de otros países. hasta enero de 2019 son 182 las áreas naturales protegidas federales que son administradas por la agencia federal de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), salvaguardando 90,839,521,5 ha.[5]


Las reservas de la biosfera son áreas representativas de uno o más ecosistemas no alterados por la acción del ser humano o que requieran ser preservados y restaurados, en las cuales habitan especies representativas de la biodiversidad nacional, incluyendo a las consideradas endémicas, amenazadas o en peligro de extinción. Originalmente, el concepto surgió a partir del Programa MaB de la Unesco puesto en marcha en 1971, pero la denominación ha sido afortunada y ha sido usada como una de las figuras de protección medioambiental en muchos países —como ha sucedido en México— sin que tenga ya relación con el programa de la Unesco.

En diciembre de 2013 había en el país 41 reservas de la biosfera a nivel federal, que protegían 12 652 787 ha que representan un 6,44 % del territorio nacional.

De esas 68 reservas, solo 34 integraban (y tres más estaban condicionadas al cumplimiento de alguna condición) el Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas (SINAP) conforme a lo dispuesto por la SEMARNAT (Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales).[6]

Los parques nacionales son aquellas áreas que cuentan con uno o más ecosistemas que se signifiquen por su belleza escénica, su valor científico, educativo de recreo, su valor histórico, por la existencia de flora y fauna, por su aptitud para el desarrollo del turismo, o por otras razones análogas de interés general.

En diciembre de 2013 eran 66 los Parques nacionales declarados en México que son administrados por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) y que protegen 1 398 517 ha, que representa el 0,71 % del territorio del país. De esos parques, solamente 15 integraban el Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas (SINAP) conforme a lo dispuesto por la SEMARNAT (Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales). (Otros 27 están expresamente excluidos y uno más está condicionado al cumplimiento de alguna condición; del r aún no se ha pronunciado.[6]​)

Los monumentos naturales son áreas con uno o más ecosistemas que se signifiquen por su belleza escénica, su valor científico, educativo de recreo, su valor histórico, por la existencia de flora y fauna, por su aptitud para el desarrollo del turismo, o por otras razones análogas de interés general.

En diciembre de 2013 eran 5 los Monumentos Naturales declarados en México que son administrados por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) y que protegen 16 268 ha, que representa el 0,01 % del territorio del país.

Las Áreas de Protección de Recursos Naturales son áreas destinadas a la preservación y protección del suelo, las cuencas hidrográficas, las aguas y en general los recursos naturales localizados en terrenos forestales. En diciembre de 2013 eran 8 las Áreas de Protección de Recursos naturales.

Las áreas de protección de flora y fauna son áreas establecidas de conformidad con las disposiciones generales de la "Ley General del equilibrio ecológico y protección del ambiente" en México, y otras leyes aplicables en lugares que contiene los hábitats de cuya preservación dependen la existencia, transformación y desarrollo de especies de flora y fauna silvestres.

En diciembre de 2013 había en México 38 áreas de protección de flora y fauna, que protegían 6 740 875 ha que representan un 3,43 % del territorio nacional.

De esas 37 áreas, solo 10 integraban (y tres más estaban condicionadas al cumplimiento de alguna condición) el Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas (SINAP) conforme a lo dispuesto por la SEMARNAT (Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales).[6]

Áreas naturales protegidas

Un ejemplo es el Parque nacional Sierra de San Pedro Mártir, que se ubica en la parte central del estado. Se localiza en la región montañosa denominada Sierra de San Pedro Mártir, es el complejo orográfico más alto de la Península y el parque está en su totalidad en el municipio de Ensenada, Delegación Punta Colonet. Alberga una admirable riqueza biológica debido a que cuenta con bosques de pino, abeto, ciprés y bosques mixtos de coníferas. En el habitan una gran variedad de mamíferos, aves, reptiles y anfibios, como el Borrego Cimarrón, Venado Bura de Baja California, Puma, Águila Real, Cóndor de California, Trucha Arcoíris, entre muchas otras especies. Se tienen reportadas un total de 142 especies vegetales y aproximadamente el 70% de la superficie del parque posee extensas zonas arboladas originales. Otra particularidad de esta región montañosa es que, con buen clima, alcanzas a ver las dos costas de Baja California, el Océano Pacífico y el Golfo de California en sus espectaculares miradores.

El Observatorio Astronómico de San Pedro Mártir fue construido en 1967 y es operado por la UNAM. Actualmente recibe a sus visitantes con un recorrido y explicación del funcionamiento del telescopio. Este lugar está considerado como el tercer mejor lugar a nivel mundial para observar el cielo, ya que está ubicado a 2,830 metros de altura, no hay contaminación lumínica y cuenta con excelente clima.

El Área de Protección de Flora y Fauna Islas del Golfo de California fue decretada el 2 de agosto de 1978 con una extensión de 380 000 hectáreas aproximadamente. Posteriormente, el 30 de mayo de 1964, se decretó Isla Rasa como una Zona de Reserva y Refugio de Aves Migratorias y Fauna Silvestre para la protección de las aves marinas que anidan en ella. Su administración está a cargo de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas. Por la vasta extensión geográfica que comprende esta reserva, su administración se lleva a cabo a través de cuatro Direcciones (una en Baja California, en Baja California Sur, Sonora y Sinaloa. También forma parte del programa internacional "El Hombre y la Biosfera" (MAB) y forman parte de la Red Mundial de Reservas de la Biosfera de la UNESCO, como Reserva Especial de la Biosfera.

Por otro lado, en julio de 2005 las áreas protegidas que se encuentran dentro del Golfo de California fueron inscritas al Listado del Patrimonio Natural de la Humanidad de la UNESCO. En Baja California Sur dedicamos nuestros esfuerzos a la conservación de los complejos insulares San José, Espíritu Santo y Cerralvo, mismos que se encuentran en las cercanías de la ciudad de La Paz, en conjunto son 12 islas y alrededor de las 93,000 hectáreas. Estos ecosistemas insulares son muy frágiles y por tanto vulnerables a las actividades humanas. Entre los impactos más importantes que afectan a las islas están la extracción de flora y fauna silvestres, los disturbios a las colonias de aves y lobos marinos, la modificación del hábitat, la introducción de fauna exótica y la basura. También hay problemas relacionados con el uso de la zona marina adyacente, tales como la sobrepesca de especies, particularmente la sardina y la anchoveta.

Los Santuarios son áreas establecidas en zonas caracterizadas por una considerable riqueza de flora o fauna o por la presencia de especies subespecies o hábitat de distribución restringida. Abarcan cañadas, vegas, relictos, grutas, cavernas, cenotes, caletas u otras unidades topográficas o geográficas que requieran ser preservadas o protegidas.

En diciembre de 2013 eran 18 los Santuarios declarados en México que son administrados por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) y que protegen 146 254 ha, que representa el 0,07 % del territorio del país.

El sombreado tiene el siguiente significado:

Estado de México}} || 01917-11-27 27 de noviembre de 1917 || align=right| &&&&&&&&&&&01866.&&&&&01866 ||

En la carrera ‘desarollística’, el territorio fue tomando relevancia. El desarrollo regional dio pie a la idea de espacio. En el mejor de los casos, la noción de que el paquete diseñado en escritorios es para efectuarse sobre un espacio físico, con implicaciones sobre sus habitantes y el modo de vida. Esto genera la idea de un mosaico de interacciones, directamente relacionado no sólo con los elementos físicos o sociales, si no la interacción interespecífica (físico – físico) y entre ambos grupos (físico-social).

Lo que implica que la escala da un grado de pertenencia al espacio, es decir que los paquetes de desarrollo deben tomar en cuenta el espacio, sus elementos e interacciones. Lo que complica el diseño y aplicación de los proyectos. En una comunidad puede variar las interacciones entre hogar, en la colonia o por calles. Es importante tomar esto al momento de desarrollar estrategias y proyectos.

Estos mosaicos abarcarían una gama de resultados, es decir, el número de elementos presentes y pasados (puesto que el espacio tiene una historia, un origen) y el número de interacciones da origen a lugares con diferentes tendencias en el manejo de los recursos y apropiación de proyectos de desarrollo. En esta idea de mosaico de interacciones encontramos un factor que determina muchos patrones de comportamiento, la participación de actores. Cuántos actores se encuentran sobre el espacio y cómo definen sus actividades y modifican el espacio.

Una de las herramientas para la conservación, evaluada con cierto éxito, es la protección de espacios de tierra o agua que mantengan en estado natural un ecosistema, las áreas naturales protegidas (ANP). El dicho ‘muchas manos en la olla echan a perder el guiso’ podría ser una clara aplicación en las áreas naturales de México. Como ejemplo, la Reserva de la Biosfera Pantanos de Centla fue declarada área natural protegida a nivel federal el 6 de agosto de 1992, considerada sitio prioritario RAMSAR en 1995. En los primeros ocho años estuvo a cargo del Gobierno del Estado de Tabasco, hasta la creación de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP). En el año 2015 en la red social Twitter los actores a sobresalir fueron:

Los medios de comunicación, a través de blogs en línea o prensa local, quienes denuncian a los habitantes de las comunidades por la venta de quelonios en diferentes puntos de las carreteras estatales y federales, cacería ilegal e incendios. Así como críticas sobre la administración y abandono por parte de la Dirección del área natural.

Organismos del gobierno federal, la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales creando redes de protección a especies en peligro de extinción, programas de empleo temporal y control de especies invasoras. La inversión de la Comisión Nacional Forestal en el pago por servicios ambientales y en brigadistas contra incendio. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente con la firma convenio de colaboración para protección y vigilancia con la Secretaría de Defensa Nacional, Secretaría de Marina, Secretaría de Seguridad Pública, Procuraduría General de la República, Policías estatales y municipales. La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) en la Dirección del área natural con proyectos de desarrollo comunitario, brigadistas contra incendio, comités de vigilancia y monitoreo biológico. La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación con la entrega de paquetes tecnológicos para la promoción del cultivo y ganadería.

El turismo en las áreas naturales protegidas ha proporcionado una opción ante el cambio de actividades laborales de los pobladores, unidos en la Sociedad de Prestadores de Servicio de los Pantanos de Centla A.C. Los hoteles de las ciudades cercanas, como Villahermosa y Ciudad del Carmen anuncian paquetes de visita. La Coordinación de Turismo del Estado de Tabasco otorga equipamiento, embarcaciones, proporciona capacitación, y anuncian el diseño de un ruta turística de gran envergadura ‘Agua y Chocolate’, junto a la 1ª ruta náutica. La Oficina de Convenciones y Visitantes de Tabasco realiza una fuerte promoción turística. Empresas privadas realizan pesca deportiva, como el caso de Paco Marroquín, quien por un precio te lleva a la Laguna del Cometa, zona núcleo, teniendo visitantes nacionales e internacionales.

Organizaciones de la sociedad civil con instalaciones o que realizan actividades, el caso de Espacios Naturales y Desarrollo Sustentable A.C. con el centro de interpretación Uyotot-ja, a cargo del primer director de la reserva. El Centro del Cambio Global y la Sustentabilidad del Sureste quien comenzó a realizar trabajos de investigación. Otros grupos de investigación como el de monitoreo de felinos por la universidad Juárez Autónoma de Tabasco, de cangrejo azul por El Colegio de la Frontera Sur y el estudio diagnóstico de contaminación por el Instituto Politécnico Nacional.

El Gobierno del Estado de Tabasco ex-propietario de la Estación Tres Brazos donde la CONANP realiza sus funciones operativas. La Secretaría de Energía, Recursos Naturales y Protección al Ambiente con apoyos a proyectos de manejo y aprovechamiento, caso de las UMA’s. La Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Forestal y Pesquero, del Gobierno del Estado de Tabasco, quien a solicitud de los pobladores construyó 140 terraplenes como respuesta ante inundaciones. La extracción de gas natural por parte de la paraestatal Petróleos Mexicanos, cuyas instalaciones comenzaron actividades antes del decreto, igual en la entrega de gasolina y redes como indemnización.

En el año 2015, hubo un aproximado de 27 actores que realizaron actividades relacionadas con la Reserva de la Biosfera Pantanos de Centla, de los cuales 16 fueron para conservación, denuncia y vigilancia o de promoción para el aprovechamiento sustentable. Sin embargo, la reserva tiene un ritmo de transformación territorial similar al área fuera del polígono. Un reparto de responsabilidades donde los límites de trabajo no son claros. De poder institucional, repitiendo labores y desconocimiento de las actividades del otro. La famosa transversalidad y comunicación institucional brilla por su ausencia.



Escribe un comentario o lo que quieras sobre Áreas naturales protegidas de México (directo, no tienes que registrarte)


Comentarios
(de más nuevos a más antiguos)


Aún no hay comentarios, ¡deja el primero!