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Antonio Martínez Ballesteros



¿Qué día cumple años Antonio Martínez Ballesteros?

Antonio Martínez Ballesteros cumple los años el 15 de septiembre.


¿Qué día nació Antonio Martínez Ballesteros?

Antonio Martínez Ballesteros nació el día 15 de septiembre de 1929.


¿Cuántos años tiene Antonio Martínez Ballesteros?

La edad actual es 94 años. Antonio Martínez Ballesteros cumplirá 95 años el 15 de septiembre de este año.


¿De qué signo es Antonio Martínez Ballesteros?

Antonio Martínez Ballesteros es del signo de Virgo.


¿Dónde nació Antonio Martínez Ballesteros?

Antonio Martínez Ballesteros nació en Toledo.


Antonio Martínez Ballesteros (Toledo, 15 de septiembre de 1929) es un dramaturgo y director de teatro español. Se le suele encuadrar dentro del "Nuevo teatro español"[1]​ según Klaus Pörtl, o "Teatro de protesta y paradoja", según Georges E. Wellwarth, o "teatro simbolista", o más llanamente, "teatro experimental" de los años sesenta, junto a los dramaturgos José María Bellido, José Ruibal, Luis Riaza y Miguel Romero Esteo, entre otros. Dirige grupo teatral Pigmalión

Desarrolla su intensa actividad dramatúrgica (más de treinta títulos, la mitad inéditos), novelística (cuatro novelas inéditas)[2]​ y de dirección teatral desde Orestiada-39 y Los mendigos, y esa carrera se extiende hasta nuestros días. Es uno de los iniciadores del movimiento simbolista en el teatro que, como algunos otros, ha sido traducido (inglés, alemán, portugués) y representado antes fuera de España que dentro.[3]

Sus planteamientos parten siempre de la denuncia social y se tratan con recursos alegóricos y a veces tomados del esperpento y el teatro del absurdo, en el que aparecen también otros elementos como el humor, la hipérbole y la alegoría. Según Francisco Ruiz Ramón[4]​ el teatro de Martínez Ballesteros es un teatro para la sociedad de censura, en el que tanto personajes como acción han sido convertidos en portadores y transmisores de pensamiento crítico, con el fin de provocar en el espectador la descarga ideológica que el autor pretende. La finalidad es la de "convertir su teatro en un arma de ataque y desenmascaramiento de las distintas corrupciones de la sociedad contemporánea". Un teatro que fuerza al espectador a "tomar conciencia de las mil y una formas de enajenación; de la explotación y de la deshumanización radicales de que es víctima el individuo de la sociedad burocrática contemporánea".

Antonio Martínez Ballesteros es uno de los dramaturgos más relevantes de la escena española actual.[5]​ Decenas de obras publicadas, unánime aprecio por parte de críticos y especialistas y numerosos estrenos (a cargo de profesionales, aficionados y compañías independientes) en España y América avalan su trayectoria. Además, muchas de sus obras permanecen aún inéditas.

El teatro de Martínez Ballesteros se puede estudiar en el libro citado La versatilidad del comediante, de Adelardo Méndez Moya. Suele decirse a menudo que la finalidad de su teatro es la de "convertir[se] en un arma de ataque y desenmascaramiento de las distintas corrupciones de la sociedad contemporánea"; es, por ejemplo, la opinión de Ruiz Ramón, que se limitó a estudiar sus primeras obras. Un teatro que fuerza al espectador a "tomar conciencia de las mil y una formas de enajenación; de la explotación y de la deshumanización radicales de que es víctima el individuo de la sociedad burocrática contemporánea".

Desde presupuestos próximos al realismo, matizados por elementos técnicos y formales diferentes (absurdo, brechtianismo, alegoría...) aborda numerosos aspectos de la sociedad desde el humor hasta la tragedia, pasando por la farsa, la comedia y el drama.[6]

En primer lugar tenemos sus farsas alegóricas, en las que lo simbólico no oculta la situación real a la que se hace referencia; desde la risa se analizan fragmentos de una realidad nada divertida. Este tipo de teatro se caracteriza por su brevedad: Farsas contemporáneas (1969), Retablo en tiempo presente (1970), Farsas de ayer (1999), Los reyes godos.

El dolor y la desesperanza son los hilos de sus tragedias. Orestiada-39[7]​ o Tiempo de guerrilla nos transmiten sentimientos derivados de los acontecimientos de la guerra civil española (1936-39), situación límite desde el punto de vista ético y cuyos casos el autor trae a nuestra época, demostrando su plena vigencia. Otras veces (es el caso de Como un sueño de humo) Martínez Ballesteros se centra en los problemas de una juventud carente de incentivos para organizar su vida y prosperar.

Con las comedias Martínez Ballesteros reflexiona sobre distintas situaciones afectivas, sean de pareja, familiares o cualesquiera otras en las que intervengan los sentimientos. Pueden distinguirse dos tipos: el primero es el de las de final tendente al desgarro (bajo la apariencia de la hilaridad se provoca la tristeza). Cabe aquí la Trilogía de la inocencia (Pisito clandestino, El marido breve, Vivir como perros). El segundo tipo es el denominado 'comercial', por su desarrollo simpático y final amable, en el que se actualiza el elemento lúdico del arte teatral: Camilla, mi amor, Matrimonio para tres, Cuatro mujeres.

La perspectiva realista alcanza su máxima expresión en Desde la cruz del norte, Vacío de identidad o Volverán banderas victoriosas; en ellas se hace una meditación sobre las relaciones humanas, las convenciones y sus condicionamientos: en definitiva, la moral social. Aplicada al pasado (época de los Austrias), aparece también en La hora del diablo.

La política[8]​ atraviesa en realidad casi toda la producción de Martínez Ballesteros. En muchos textos se ataca el franquismo: En el país de Jauja, El héroe, El camaleón o Una historia subversiva, El tranquilizante, Los placeres de la egregia dama, El juego de la medalla, Sultanísimo por la gracia de Alá. La transición democrática se refleja en La utopía de Albana y Salir en la foto, y se cuestiona la monarquía en Romancero secreto de un casto varón.

En cuanto a su actividad como director teatral, el grupo Pigmalión[9]​ lleva más de cuarenta años representando obras teatrales. Su interés por el teatro contemporáneo y su gran conocimiento del teatro de todas las épocas lo aplica a sus propias creaciones: obras como Los comediantes, Los enanos improvisan su comedia, Romeo y Julieta se divorcian o El círculo vicioso podrían calificarse como metateatrales.

La autobiografía se aprecia tanto en las obras anteriores como en las que se ubican en oficinas, despachos o ámbitos burocráticos: Los mendigos, El despacho del señor Calleja, Situaciones.

La última publicación de sus obras la ha realizado la Asociación de Autores de Teatro (AAE) en 2010, y recoge siete obras de las más representativas de su producción: Desde la cruz del norte, La excelente señora, El oscuro invierno, Tiempo de guerrilla, Camila, mi amor, Farsas contemporáneas y Retablo en tiempo presente.[10]​ Es el padre del también escritor, e historiador modernista, Fernando Martínez Gil, del musicólogo Carlos Martínez Gil y de la ex-actriz de teatro, y actual profesora de francés y literatura castellana en el colegio mayol, Ana Martínez Gil.



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