x
1

Apoyo social



El apoyo social es una serie de recursos psicológicos (proveniente de otras personas) que son significativas para un individuo y que lo hacen sentirse estimado y valorado.[1]​ Están compuestas por transacciones interpersonales que implican la expresión de afectos positivos y la provisión de ayuda o asistencia a una o más personas. Esto permite que las necesidades sociales básicas de un individuo sean satisfechas por medio de la interacción con otros.[1]

Existe cierta evidencia acerca del apoyo social como uno de los principales determinantes del bienestar subjetivo, ya que el individuo se siente más querido, más satisfecho consigo mismo y con mayor tolerancia al estrés, recursos que son vitales para elegir estrategias de afrontamiento adecuadas según la situación.[2]

Cuando los estados proveen apoyo social a su población generalmente se le llama ayuda social o asistencia social.

El apoyo social puede provenir de una variedad de fuentes, que incluyen: familia, amigos, parejas románticas, mascotas, lazos comunitarios y compañeros de trabajo.[3]​ Las fuentes de apoyo pueden ser naturales (por ejemplo, familiares y amigos) o más formales (por ejemplo, especialistas en salud mental u organizaciones comunitarias).[4]​ Las fuentes del apoyo social son un determinante en la efectividad como estrategia de afrontamiento.[5]​ El apoyo social familiar temprano puede ser importante en los niños para desarrollar habilidades sociales, y las relaciones de apoyo con los padres también pueden tener beneficios para los estudiantes en la etapa universitaria.[6]

El apoyo social es visto por algunos autores como un concepto multidimensional. Esto lo define como la totalidad de recursos provistos por otras personas y que se pueden distinguir las siguientes dimensiones:[7]

Por otra parte, se sugiere que se contemple de manera tridimensional:[8]

Finalmente, otros señalan que el apoyo social como tal no es medible, sino que hay conceptos relacionados con ello que sí se pueden medir:[9]

Por el momento no hay una definición única y sólida; además de que es tratado como un fenómeno complejo y compuesto por varias dimensiones, que se asocia con la salud de los individuos. Sin embargo, y a pesar de la controversia generada, la mayoría de las investigaciones coinciden en que el apoyo social juega un papel crucial en los niveles de salud y bienestar del individuo, en forma directa o indirecta, y sobre todo en el desarrollo de conductas adaptativas ante situaciones de estrés.[10]

Se sostiene que el apoyo social produce ciertos efectos positivos en la salud, principalmente en el estrés, donde es capaz de proteger a un individuo de los factores patógenos que pueden producir los eventos estresantes.[11][12]​ Se postula que el apoyo social puede incrementar el bienestar emocional y físico, o al menos disminuir los efectos negativos y al mismo tiempo favorecer el cambio en las conductas de un individuo, independientemente o no del estrés que posea.[10]​ Otras investigaciones sugieren directamente que, una vez alcanzado cierto umbral en el apoyo social, no resulta en un mayor aumento comparable de bienestar físico y/o mental.[13]

Sin embargo, existe otro modelo de apoyo social que lo contempla como una variable mediadora entre el estrés y la enfermedad.[14][15]​ Esto es, cumplir una función amortiguadora en el individuo que le permite redefinir la situación estresante, afrontarlas mediante estrategias no estresantes e inhibir los procesos psicopatológicos que podrían desencadenarse si hubiera ausencia de apoyo social.[10][16]​ Cuando el individuo tiene la certeza de que dispone de los recursos suficientes, tanto materiales como emocionales, puede evitar definir una situación exigente como estresante y por ende no repercutir negativamente en su salud.[10]

Según investigaciones, las mujeres suelen brindar más apoyo social y están más involucradas en sus redes sociales.[17][18]​ Además de eso, pueden tener también más probabilidades de buscar apoyo social para lidiar con el estrés, especialmente de sus cónyuges. Por otro lado, se ha encontrado que el comportamiento del hombre es en general más asocial, con menos consideración al impacto que su afrontamiento puede tener sobre los demás.[19][20]

Aunque se cree que el apoyo social es un recurso universal, existen ciertas diferencias culturales. En muchas culturas asiáticas, la persona es vista como una unidad colectiva de la sociedad, mientras que las culturas occidentales son más individualistas y conceptualizan el apoyo social como una transacción en la que una persona busca la ayuda de otra. En las culturas orientales más interdependientes, las personas están menos inclinadas a solicitar la ayuda de otros. Por ejemplo, se ha descubierto que los estadounidenses de origen europeo recurren a sus relaciones sociales para obtener apoyo social con mayor frecuencia que los estadounidenses de origen asiático.[21]​ Estas diferencias en el apoyo social pueden estar enraizadas en diferentes ideas culturales establecidas sobre grupos sociales.[21][22]

También existen diferencias culturales en las estrategias de afrontamiento distintas al momento de proveer varios tipos de apoyo social.[23]​ En los hogares afroamericanos, por ejemplo, el apoyo es limitado y muchas madres negras crían a sus hijos sin una figura masculina.[24]​ A estas mujeres les cuesta conseguir oportunidades laborales debido a la discriminación racial.[25]​ Dadas las condiciones de vulnerabilidad, a veces esto provoca que los niños jueguen roles de adultos al criarse en el seno de una familia monoparental, lo cual puede quitarle el apoyo que ciertos niños necesitan.[26][27]



Escribe un comentario o lo que quieras sobre Apoyo social (directo, no tienes que registrarte)


Comentarios
(de más nuevos a más antiguos)


Aún no hay comentarios, ¡deja el primero!