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Asfixia autoerótica



La asfixia erótica, también llamada hipoxifilia, hipofixiofilia o asfixiofilia, es una manera de obtener satisfacción sexual a través de la disminución de la respiración durante la actividad sexual, puede ser realizada por uno mismo o en la actividad con otra persona.

Consiste en impedir la respiración de la pareja o la propia, ya sea mediante la obstrucción de las vías respiratorias cubriendo la cabeza con elementos plásticos o de látex o recurriendo a la semiestrangulación. Se trata de una práctica sexual peligrosa que ha llegado a ser causa de muerte. Cuando lo practica una persona sola se denomina autoasfixia erótica. El término «autoasfixia erótica» fue acuñado en 1991 en un estudio en una revista científica estadounidense.[1]

Es considerado una parafilia (práctica sexual no ortodoxa). La Asociación Estadounidense de Psiquiatría considera que la privación de oxígeno con el objetivo de aumentar la intensidad del orgasmo se clasifica como «hipoxifilia».

En la comunidad BDSM, las prácticas de esta naturaleza pueden ser denominadas breathplay (juego con la respiración) o edgeplay (juego al límite o juego arriesgado), y generalmente incluyen un socio participante. Al igual que otras prácticas sexuales de riesgo, el compañero amplía los límites de lo seguro, sensato y consensuado. El control de las situaciones que afectan a la respiración se puede evaluar, usando algún tipo de señal convenida para avisar a la otra persona del peligro. Esta práctica se realiza casi siempre junto a otras actividades fetichistas.

Esta práctica parece remontarse a varios siglos de antigüedad: está registrada como práctica entre los esquimales y algunos pueblos asiáticos. La práctica de la autoasfixia erótica se ha documentado desde principios del 1600. Al principio se utilizaba como un tratamiento para la disfunción eréctil. La idea de iniciar esta práctica, pudo ser consecuencia de la observación de que algunos reos ejecutados en la horca desarrollaban una erección, que duraba a veces incluso después de la muerte (la muerte en erección), y de vez en cuando incluso se observó que el condenado eyaculaba durante el ahorcamiento o después. Se dice que fue introducida en Europa por soldados de la Legión Extranjera francesa a su regreso de la guerra de Indochina. Parece ser que estas prácticas la empleaban en los prostíbulos de Extremo Oriente para aumentar la sensación del orgasmo.

La asfixia autoerótica es una práctica sexual de gran riesgo, pues ha llegado a ser causa de muerte en numerosos casos. Se pueden documentar los siguientes:

En varias películas y libros se relatan casos malogrados de asfixiofilia:



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