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Blas (santo)



Blas de Sebaste, venerado como san Blas (armenio: Սուրբ Վլասի, Soorp Vlasi; griego: Άγιος Βλάσιος, Agios Vlasios), fue un médico, obispo de Sebaste (Sebastensis armenorum) en Armenia (actual Sivas, Turquía) y mártir cristiano. Hizo vida eremítica en una cueva en el bosque del monte Argeus, que convirtió en su sede episcopal. Fue torturado y ejecutado en la época del emperador romano Licinio, durante las persecuciones a los cristianos de principios del siglo IV.

Su culto se extendió por todo Oriente, y más tarde por Occidente. En la Edad Media, se llegaron a contabilizar solamente en Roma 35 iglesias bajo su advocación. Su festividad se celebra 3 de febrero en las Iglesias de Occidente y el 11 de febrero en las de Oriente.[1]​ San Blas tiene el honor de ser uno de los catorce santos auxiliadores (para la Iglesia católica) y de los santos anárgiros (para la Iglesia ortodoxa).

Se lo considera patrono de los enfermos de garganta (faringe) y de los otorrinolaringólogos.[2][3]​ También es patrono de la República del Paraguay, de numerosas localidades españolas y de Dubrovnik (Croacia). En esta ciudad, su festividad es emblemática y casi milenaria (se remonta como mínimo al año 1190) y se incorporó en 2009 a la lista del patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.[4]

Según la tradición, Blas de Sebaste era conocido por su don de curación milagrosa, que aplicaba tanto a personas como a animales. Salvó la vida de un niño que se ahogaba al clavársele en la garganta una espina de pescado. Este sería el origen de la costumbre de bendecir las gargantas el día de su fiesta el 3 de febrero.

Se le acercaban también los animales enfermos para que los curase, pero en cambio no lo molestaban durante su tiempo de oración.

Cuando llegó a Sebaste la persecución de Agrícola (gobernador de Capadocia) contra los cristianos (la última persecución romana), sus cazadores fueron a buscar animales para los juegos de la arena en el bosque de Argeus y encontraron muchos de ellos esperando fuera de la cueva donde moraba el santo. Allí encontraron a Blas en oración y lo detuvieron.

Agrícola trató sin éxito de hacerle renegar de su fe. En la prisión, Blas sanó a algunos prisioneros. Entonces el gobernador mandó matarlo y fue arrojado a un lago. Pero Blas, de pie sobre la superficie (como el milagro atribuido también a Jesucristo), invitó a sus perseguidores a caminar sobre las aguas y así demostrar el poder de los "dioses" en los que creían. Pero todos se ahogaron. Cuando volvió a tierra (por orden de un ángel), fue torturado (colgado de un poste y lacerado con rastrillos de cardar) y finalmente decapitado. Según el Diccionario de los Santos, las Actas de este mártir carecen de consistencia histórica, pero fueron muy populares a partir de la alta Edad Media, tanto en Oriente como en Occidente, donde llegaron a través de diversas traducciones latinas de un texto griego.[1]

Su culto se extendió pronto por toda la iglesia. Es costumbre popular invocarle particularmente para remediar afecciones de la garganta.

Se le representa con:

Su festividad litúrgica se celebra el 3 de febrero en Occidente y el 11 de febrero en Oriente.

En Toril Cáceres se celebra el día tres de Febrero con la procesión de San Blas con los cordones hechos en el pueblo y posteriormente bendecidos por el Santo al que se le reconocen curaciones de enfermedades de garganta..

San Blas es el santo patrono de la República del Paraguay, de la ciudad de Dubrovnik en Croacia, y de varias localidades españolas y costarricenses, entre otras.

San Blas es el santo patrón del Paraguay. Es probable que su patronazgo haya surgido a raíz de la protección que los españoles atribuyeron a San Blas en una batalla con los nativos en el fuerte de Corpus Christi, fundado por Juan de Ayolas. En razón de la oportuna llegada de refuerzos provenientes de Buenos Aires, los españoles rechazaron el ataque de los indígenas el 3 de febrero de 1539, en coincidencia con la festividad de San Blas. Se propagó la noticia de que triunfo español se debió a la aparición, sobre el torreón de la fortaleza, de un hombre vestido de blanco portando una espada resplandeciente en la mano, lo cual se asoció al santo.[10]

Entre otras localidades, se cuentan por orden alfabético:

El refranero español es pródigo en frases y sentencias de uso común que hacen referencia a Blas de Sebaste:



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