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Bombardeo de Cabra



El bombardeo de Cabra (7 de noviembre de 1938) fue un ataque aéreo realizado por la aviación republicana sobre Cabra (Córdoba), localidad en poder del ejército del bando sublevado, en el contexto de la guerra civil española. El bombardeo se saldó con 109 civiles muertos y más de 200 heridos.[1]

Las tropas franquistas concentradas en Cabra en esa fecha eran numerosas, entre otras, se hallaban la 34. ª Compañía de Automovilismo, la 34. ª Compañía de Trasmisiones y el Batallón de Trabajadores n. º 37 (prisioneros que realizaba funciones de allanar el camino a las fuerzas sublevadas). Desde el 1 de noviembre de 1938 se ubicó en esta localidad el Cuartel General de la 34 División, situándose los Puestos de Mando de los comandantes de Artillería e ingenieros; por ello entre las víctimas del bombardeo se hallaban numerosos militares pertenecientes a las fuerzas que se encontraban acantonadas en el pueblo.[2]

En el momento del bombardeo el foco de atención del enfrentamiento entre el ejército gubernamental y el sublevado se encontraba en el noreste de la península ibérica en el que se desarrollaban las últimas fases de la batalla del Ebro. En Córdoba la situación había sido relativamente tranquila, si bien de acuerdo con los partes de guerra[3]​ existen acciones bélicas anteriores que se sitúan el 22 de octubre en Villafranca de Córdoba por parte del ejército sublevado, y el 24 en Cabeza del Buey por parte del ejército republicano. El 30 de octubre la Primera División del ejército sublevado, al mando de Mohammed ben Mizzian, rompe el frente ocupando la sierra de Cavalls. La vecina localidad de Baena es bombardeada por la aviación republicana el 28 de octubre de 1938.[cita requerida]

Cabra, población cordobesa que rondaba los 20.000 habitantes en 1938, en el momento del bombardeo se encontraba en la retaguardia a varios km de la línea del frente. El día 7 de noviembre, hacia las 7:31 horas, tres aviones soviéticos Katiuska SB-2, con tripulación totalmente española[4]​ y procedentes del Campo de Aviación de "Los Guerreros" en Fuente Álamo de Murcia, atacaron la localidad. Los Katiuska, unos bombarderos ligeros y rápidos, se empleaban para el bombardeo estratégico sobre la retaguardia enemiga.

De acuerdo con los testimonios de uno de los observadores de los Katiuska SB-2 que participaron en el ataque, el servicio de información de la unidad a la que pertenecían los Katiuska fue advertido de la presencia en Cabra de una unidad italiana de paso. Pilotos y observadores esperaban encontrar un campamento de tiendas en las inmediaciones de la localidad y vehículos militares a sus alrededores. Al llegar, pudieron ver fugazmente un gran número de tiendas en la plaza central de Cabra que resultaron ser el mercado de abastos, no un campamento militar, y atacaron sin confirmar el objetivo que bombardeaban.[4]​ A pesar de que Cabra disponía de una significativa dotación antiárea, esta no reaccionó con la suficiente rapidez y no pudo dificultar el ataque.[4]

Los aviones dejaron caer una veintena de bombas, que provocaron la pérdida de 109 vidas humanas (96 en el acto) y más de 200 heridos. El bombardeo afectó fundamentalmente a zonas del centro de Cabra, incluida la plaza del mercado, y en especial al barrio obrero de la villa. Se calcula que cada aparato llevaba en sus bodegas unas dos toneladas de bombas de diverso tamaño. La mayor, de 200 kilogramos, cayó en el mercado de abastos. Un artilugio similar detonó en la esquina de las calles Platerías y Juan de Silva. De todas las explosiones, la del mercado fue la más potente, resultando muertas en el acto 36 personas, más otras 14 posteriores a consecuencia de las heridas causadas.[cita requerida]

Siguiendo la trayectoria de vuelo efectuada por los aparatos, se aprecia una diagonal en dirección noreste-sureste respecto a la caída de las bombas. Esto significa el acceso de los bombarderos a la localidad por las antiguas trincheras de la línea de ferrocarril y su salida por el Mirador de la Paz en el barrio de la Villa (por aquel entonces antiguo cementerio). A continuación, descargaron otro artefacto junto al Molino El Fondón, rumbo a Lucena, donde se produjo un viraje y la vuelta en dirección norte, llegando a Castro del Río y girando nuevamente por Valenzuela.[cita requerida]

El bombardeo carecía de utilidad militar y causó un alto número de bajas civiles, por lo que fue aprovechado por la propaganda de los sublevados para legitimar su causa. El hecho de que una de las bombas cayera en el mercado de abastos egabrense implicó que resultaran afectados numerosos campesinos de la región. Entre los muertos, todos ellos civiles, se hallaban también mujeres y niños. El resultado del bombardeo y la magnitud de la masacre fue recogido por el Noticiario Documental (NO-DO) -en su n.º 10 (1938)-, instrumentalizándolo con fines propagandísticos. Se recogieron imágenes y película de la población afectada por el bombardeo, así como del amontonamiento de los cadáveres que fueron trasladados en carretilla, e incluso con capachos.[cita requerida]

El gobierno republicano, por su parte, nunca reconoció el error padecido por los aviadores que bombardearon la ciudad ni, por lo tanto, pidieron disculpas por las consecuencias del ataque.[cita requerida]

El parte de guerra del 9 de noviembre de 1938 del ejército sublevado recogía su versión de los sucesos, con unos datos aún erróneos del número de aviones y de bajas:[cita requerida]

Hoy correspondió la cobarde e inhumana agresión al pueblo de Cabra, en donde, en la madrugada, nueve aviones rojos han sorprendido a la población civil bombardeándola y causaron 86 muertos y 117 heridos, en su totalidad personas civiles y en gran número mujeres y niños.

Por parte de los autores del bombardeo, el parte de guerra del ejército republicano del 7 de noviembre indicaba únicamente que "se batió el objetivo", omitiendo cualquier referencia al objetivo o a las consecuencias del ataque:

80 aniversario del bombardeo de Cabra



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