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Carabaya



La provincia de Carabaya es una de las trece que conforman el departamento de Puno en el Sur del Perú. Limita por el Norte con el departamento de Madre de Dios; por el Este con la provincia de Sandia; por el Sur la provincia de Azángaro y la provincia de Melgar; y, por el Oeste con el departamento de Cusco.

Desde el punto de vista jerárquico de la Iglesia católica forma parte de la Prelatura de Ayaviri, sufragánea de la Arquidiócesis de Arequipa.[1]

Los primeros autores americanos designan este antiquísimo pueblo-territorio como el pueblo de los Callahuayas, Carwayas, Calabayas, Carabayas, Kallawayas etc. todos topónimos del mismo lugar, para diferenciarlo de los igualmente viejos Canchis, Chunchos, Canas, Omasuyos, Collas, Muxus, u otros pueblos que existieron y cuyos vestigios todavía sobreviven entre Cuzco, Madre de Dios, Larecaja, La Paz, Beni, Pando y Puno actuales.

Como provincia, este territorio muestra evidencias de haber sido habitada por una población que se desarrolló alejada y distinta del influjo de los Canchis de Sicuani (de hoy), de los Canas (en Canas) o la de los Chunchos de Madre de Dios (también de hoy) y Larecaja (Bolivia), y casi sin contacto con los relativamente alejados Collas de Puno y Omasuyos (Bolivia); culturas circundantes con las que comerciaban e interrelacionaban desde tiempos preincas hasta mediados del siglo XX (veinte), en ese orden prioritario en cuanto a volumen comercial, y con ese orden de frecuencia o afinidad; como respuesta a las agresiones y sufrimientos infligidos por la dura geografía, este pueblo ha logrado sobrevivir creando un rico acervo intangible de artes y saberes que conformaban y conforman una cultura propia de su comarca. Uno de los reconocimientos más singulares de ese aporte, consiste en la identificación cultural curanderil que se promociona con asiduidad en el ámbito regional desde mediados del siglo XVIII (aprox); aparentemente, luego del boom de la Quina, árbol cuyas variedades locales se destacaron por la calidad del antipalúdico Quinina que contenían.

Dada su ubicación, durante el Virreinato del Perú dicho territorio fue materia de diversas expediciones encaminadas a ubicar la legendaria ciudad perdida de Paititi, las mismas que dejaron su huella en el establecimiento de ciudades y postas de misioneros. Conocidas son las expediciones de Pedro de Candia, Anzúrez, Ñuflo de Chávez, Álvarez Maldonado, Recio de León y Diego de Zecenarro, las mismas que habrían de sentar las bases para incorporar dichos territorios al Perú, durante el conflicto limítrofe suscitado con Bolivia en los primero años del siglo XX.[2]

Parte de este territorio de origen preinca (sin delimitación precisa ad integrum), se asigna a la jurisdicción política de Puno en fecha de su creación como intendencia (Nov - 1776), aunque clericalmente nunca dejaría de pertenecer al obispado del Cusco.

Conforma definitivamente parte de la actual Región Puno sólo desde 1912. Antes, Bolivia disputaba parte de Carabaya basada en el uti possidetis de la Audiencia de Charcas al 1810; y el Perú hizo valer, finalmente, el derecho por pertenencia clerical (al obispado del Cusco) e integración de facto ("el 70% de las comunicaciones pre-siglo XX, eran con Sicuani; un 20% con Azangaro y 10% con Larecaja (Bolivia)". aprox. de Manuel Pando, "viaje a Carabaya", 1902); las diferencias de criterio se logran aclarar con arbitraje argentino, primero en 1902, y luego 10 años después se reconfirma con la aceptación del protocolo binacional por los congresos de ambas repúblicas; así se daría fin a una parte de la precaria condición de delimitación de territorios trinacionales (Brasil, Bolivia y Perú) con que se habían conformado las tres repúblicas a principios del siglo XIX.

Abarca un área de 12 266,40 km².

Esta provincia se divide en diez distritos:

En el año 2007 la población censada era de 73 946 habitantes.[4]

Su capital es la ciudad de Macusani.



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