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Caries dental



La caries dental es una enfermedad crónica no transmisible mediada por bacterias, modulada por la dieta, dinámica, que resulta en la pérdida de la red de minerales que forman los tejidos duros del diente.[1]​ Se considera una de las enfermedades más frecuentes en las personas en todo el mundo.[2]​ Es una enfermedad crónica que progresa lentamente y todas las personas son susceptibles de sufrir la enfermedad a lo largo de su vida —mientras tengan dientes—, pero es una enfermedad prevenible. Es la causa principal de dolor bucal y pérdida de dientes.

Los términos caries dental o caries se pueden usar para identificar tanto el proceso de caries como la lesión cariosa (cavitada versus no cavitada) que se forma como resultado de ese proceso. Son causadas por la desmineralización del esmalte dental por ácidos, como el lactato y el acetato, formados a partir de la fermentación de azúcares y almidones por las bacterias de la placa dental. La enfermedad puede ser vista tanto en la corona (caries coronal) como en la raíz (caries de raíz) de los dientes primarios y permanentes, y en superficies lisas, así como con hoyuelos y fisuras. Puede afectar el esmalte, la cubierta externa de la corona; cemento, la capa más externa de la raíz; y dentina, el tejido debajo del esmalte y el cemento. Si el diente no es tratado puede llevar posteriormente a la inflamación del área que rodea el ápice (extremo de la raíz) produciéndose una periodontitis apical, y pudiendo llegar a ocasionar un absceso dental, una celulitis o incluso una angina de Ludwig.[3][4]

Hace casi 100 años se identificaron los tres factores principales en la caries dental: alimentación, microflora y un diente susceptible. Desde entonces, se han identificado una gran cantidad de factores de riesgo locales y generales adicionales. Los principales factores reconocidos como causantes de la enfermedad son;

Por eso es muy importante la higiene bucodental correcta, ya que errores en las técnicas de higiene, falta de cepillado dental, o no saber usar bien los movimientos del lavado bucal, ausencia de hilo dental, han sido considerados como un factor que predispone a la caries. Se ha comprobado, asimismo, la influencia de la composición (pH) y el flujo salival en la aparición de la caries, así como una predisposición genética.

Los dientes, al estar formados principalmente de cristales de hidroxiapatita (un mineral de fosfato de calcio, Ca10(PO4)6(OH)2), las deficiencias de calcio y vitamina D se han asociado a la aparición de la caries. La vitamina D regula los niveles de calcio y juega un papel clave en el desarrollo craneofacial y el mantenimiento de una buena salud bucal.[cita requerida]

Medidas eficaces de prevención:

Para facilitar la comprensión de la clasificación, a continuación se hace una breve descripción de los diferentes tejidos que componen los dientes:

La caries es un proceso infeccioso en el que varios microorganismos de la placa dentobacteriana como Streptococcus mutans y Lactobacillus acidophilus producen ácidos que atacan principalmente el componente inorgánico del esmalte dental y provocan su desmineralización. De no ser revertido este fenómeno a través de la remineralización, propicia la pérdida de sustancia dentaria, que trae consigo formación de cavidades en los dientes.

Regularmente el proceso de la caries se inicia en el esmalte de la corona de los dientes y cuando existe migración gingival el proceso carioso puede establecerse también en la porción radicular e invadir el cemento dentario y, posteriormente, la dentina radicular. La caries se define como un padecimiento multifactorial, en el que para iniciar el proceso de la enfermedad se establece la intervención simultánea de tres grupos de factores: microbianos, del sustrato y elementos propios del sujeto afectado.

La caries es una enfermedad dentaria primaria, sin embargo, la radicular es secundaria a la exposición bucal del cemento por retracción gingival fisiológica, senil o por enfermedad periodontal. La caries radicular es la más frecuente en los ancianos y será un reto muy grande en el futuro tanto para los pacientes como para los odontólogos. Hay grandes evidencias de que la caries impacta la salud endocrina, cardiovascular y pulmonar, particularmente en personas frágiles.

La caries dental es una enfermedad multifactorial, lo que significa que deben concurrir varios factores para que se desarrolle. Hasta el momento las investigaciones han logrado determinar cuatro factores fundamentales:

En condiciones fisiológicas la ausencia de uno de estos factores limita la aparición o desarrollo de caries.

Un factor de riesgo es un evento asociado que influye en la probabilidad de enfermar o estar enfermo. En este sentido, el riesgo es la probabilidad de desarrollar caries dental y un factor de riesgo es un evento que predispone (como la higiene bucal deficiente) para desarrollar la enfermedad.[12]

Algunos factores de riesgo incluyen:

El tratamiento de la caries como enfermedad infecciosa constará de dos partes fundamentales: la primera consiste en la eliminación del agente infeccioso y tejidos dentales afectados y la segunda parte consiste en la restauración o rehabilitación del diente.

Actualmente los materiales usados en la restauración poseen una composición química diferente a los que conforman la propia pieza dental. Esto supone un importante inconveniente dado que se están introduciendo en la boca sustancias extrañas cuyos efectos a largo plazo no son conocidos del todo, pudiendo provocar problemas en el organismo. En respuesta a lo anterior se están llevando a cabo investigaciones para crear un esmalte sintético químicamente idéntico al natural. El objetivo es que los empastes y restauraciones de un futuro próximo sean de materiales iguales a los originales.

Algunas medidas que permiten prevenir la caries dental incluyen las siguientes:



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