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Cayastá



Cayastá es una comuna del departamento Garay, provincia de Santa Fe, Argentina. La localidad dista 82 km al norte de la capital de la provincia, sobre la Ruta Provincial 1.

Muy cerca de la misma (aproximadamente 1,5 km hacia el sur desde su centro), se encuentran las ruinas de la primitiva Ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz desde su fundación y hasta su traslado por causa de las defensas de los pueblos originarios y de las cíclicas inundaciones. Cayastá fue una reducción abipona, en 1742.

Cayastá es fundamentalmente una localidad pesquera donde ejercen su oficio muchos pescadores artesanales (pescadores del Paraná o isleros, como se los denomina habitualmente). Estos pescadores tienen en su mayoría su viviendas a lo largo de la costa de Cayastá, así como también sus amarras para sus canoas o muelles flotantes en época de crecida. La costa de Cayastá es barrancosa (alta y abrupta) con una altura máxima de aproximademente 15 metros. Dado que la costa es la curva exterior del cauce, sus playas son cortas y de bajada abrupta, por lo cual solo son utilizables en época de creciente, cuando cubren los declives costeros. En bajante, la aproximación del canal a la costa las vuelve peligrosas para la actividad balnearia. Frente al pueblo, sobre la isla se hallan todavía ruinas de un laboratorio de materiales perteneciente al proyecto Paraná Medio. Estas ruinas son visibles desde el camping de Cayastá hacia el este.

Salvo la costa, como se ha mencionado, el resto del pueblo está habitado básicamente por dos grupos de habitantes: por un lado, los habitantes tradicionales, que desarrollan sus actividades laborales en relación a la pesca o a la agricultura (acopiadores, administrativos, transportistas, etc.) y pertenecen al distrito desde hace varias generaciones. Por otro lado, los habitantes ocasionales, propietarios de casas de fin de semana provenientes de otras localidades cercanas más grandes, como Santa Fe Capital. Estos últimos concurren a Cayastá de manera periódica, en su mayoría para pescar y utilizan para ello embarcaciones de fibra de vidrio con motores fuera de borda, en contraste a las embarcaciones de los pescadores artesanales que son casi en su totalidad canoas de madera con motores dentro-fuera borda de la marca Villa.

Las ruinas de Santa Fe la Vieja son un complejo digno de visitar, con un museo de más de 2 km² donde se han restaurado varias de las construcciones originales.

En 1796, Félix de Azara señalaba en su mapa que Santa Fe la Vieja se fundó en el sitio que hoy tiene el pueblo de Cayastá. Ello dio lugar a discusiones, por la cantidad de lugares y asentamientos que se planteaban.

El topónimo Cayastá había sufrido varios desplazamientos: en 1607 se conocía una reducción de los Cayastá, e incluso una estancia de Cayastá. Pero el primitivo Cayastá se funda en 1750 y es una reducción de indios, a orillas del Saladillo Amargo. En 1764 se traslada la reducción con el nombre de Cayastá Chico, o Cayastacito, al sitio que actualmente lleva ese nombre. Y en 1794, se trasladó al sitio del actual pueblo y colonia Cayastá, en la margen derecha de un brazo del Paraná que llevaba el nombre de Río del Pueblo Viejo.

El Dr. Agustín Zapata Gollán comenzó a trabajar en 1949 en Cayastá. Había confeccionado un proyecto que fue aprobado por la Legislatura de la provincia de Santa Fe el año anterior, con el fin de establecer definitivamente el lugar de la fundación.

Se sabía por tradición que la primera Santa Fe fundada por Garay estuvo en Cayastá, pero no se sabía con certeza el lugar. Los colonos de la Colonia Cayastá, fundada hacía 100 años, llamaban a un lugar al sur del poblado Santa Fe Viejo.

Una serie de visitas y algunos sondeos le llevaron de inmediato a la convicción de que ahí habían existido algunas construcciones del período hispánico. En julio de 1949 inició los trabajos comenzando por una loma donde se habían colocado las placas en homenaje al fundador.

El resultado de la primera excavación fue el descubrimiento de escombros formados por el derrumbe de un techo de teja que cubría algunos fragmentos de muro de tapia y los cimientos, también de tapia, de un recinto de 38,4 m x 8,2 m de norte a sur, dentro del cual la exploración puso de manifiesto una serie de sepulcros con restos humanos en distintos grados de conservación. Zapata Gollán supuso que podría ser la iglesia de San Francisco, pues la existencia de sepulcros dentro de su recinto demostraban inequívocamente que eran los restos de una iglesia.

Mientras sucesivas excavaciones exhumaban las ruinas de las casas vecinas, tomando como punto de partida los muros del lado oeste de la iglesia, midió hacia el oeste dos cuadras con sus calles respectivas, y luego una cuadra hacia el norte, con el mismo rumbo y las mismas medidas de las calles y manzanas del barrio viejo de la actual Santa Fe, y aparecieron las ruinas de las otras iglesias.

La ubicación de las tres iglesias encontradas, San Francisco, Santo Domingo y La Merced, coincidía con las de la ciudad trasladada. Con el mismo procedimiento, fueron ubicadas las ruinas del Cabildo y la Casa de Gobierno, y otras edificaciones.

Entre los sepulcros identificados en la iglesia de San Francisco, se encuentran los del primer gobernador criollo del Río de la Plata Hernandarias de Saavedra, y su esposa, Jerónima de Contreras, y los del Capitán Alonso Fernández Montiel y su hija.

Entre las ruinas se han encontrado gran cantidad de piezas que corresponden a una ciudad hispano-americana: ladrillos, tinajas, cerámica Talavera de la Reina, cerámica vidriada, cerámica indígena, campanas de bronce, herramientas, estribos, candados y espuelas de hierro, eslabones de cadenas, clavos y regatones, monedas, etc.

En junio de 1950, el Dr. Zapata Gollán invitó a la Academia Nacional de la Historia a pronunciarse definitivamente sobre la autenticidad de sus descubrimientos. Al año siguiente, la institución enviaba al Dr. Raúl A. Molina y el R.P. Guillermo Furlong Cardiff, quienes visitaron las ruinas en 1952 y elevaron un detallado informe que les fue aprobado gracias a los planos, fotografías y croquis que demostraban fehacientemente la autenticidad de los hallazgos como pertenecientes a la antigua Santa Fe, fundada por Garay en 1573.

El 25 de marzo de 1957, las ruinas de Cayastá fueron declaradas "Monumento Histórico Nacional". Desde 1973 funciona allí el "Museo del Descubrimiento y Población del Río de la Plata" que depende del Museo Etnográfico de la actual ciudad de Santa Fe.



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