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Cinderella III: A Twist in Time



Cinderella III: A Twist in Time (Cenicienta 3: Qué pasaría sí... en España y La Cenicienta 3: Un giro en el tiempo en Hispanoamérica) es una película infantil de animación lanzada directamente para DVD en 2007, es la segunda secuela del éxito del clásico de Walt Disney La Cenicienta, su primera secuela es Cinderella II: Dreams Come True, que se lanzó directamente para DVD en 2002.

Un año después de que Cenicienta y el Príncipe se casaran, juntos se dirigen a un claro del bosque, donde el Hada Madrina, los ratones Jaq y Gus Gus, y sus amigas aves les preparan una sorpresa. Mientras tanto, muy cerca de ahí, en el Castillo Señorial, el antiguo hogar de Cenicienta, se encuentra en la ruina total después de la partida de la chica, siendo Drizella y Anastasia obligadas a hacer las labores que su hermanastra hacía por órdenes de su madre, Lady Tremaine.

Durante una pelea con su hermana, Anastasia sale de la casa y ve al Príncipe y a Cenicienta cabalgando hacia el bosque, desea tener un amor verdadero y decide seguirlos. En el lugar, la chica es testigo de la magia de la varita del Hada Madrina. En un descuido, la mujer la lanza, siendo tomada por Anastasia y regresando a su hogar para enseñársela a su madre y hermana.

Al principio, las dos no le creen. Pero llega el Hada Madrina antes de que pueda usarla, provocando un forcejeo entre las dos, en el que Anastasia pronuncia las palabras mágicas y termina transformando al gato Lucifer en una extraña ave. El Hada Madrina, sin rendirse, trata de quitarle la varita, pero accidentalmente, Anastasia la vuelve activar, provocando que el hechizo rebote en un hacha y termine impactando en el Hada Madrina, que se transforma en una estatua.

La muchacha se espanta por su acto, pero su madre se maravilla con la varita, la toma y hace saber su deseo de venganza en contra de su hijastra. Lady Tremaine lanza un hechizo que termina activando una poderosa tormenta, el cielo se torna verde y un torbellino del mismo color las rodea a las tres. Dentro, se dan cuenta como la magia comienza a revertir el tiempo, deshaciendo toda la boda de Cenicienta y el Príncipe, retornando al momento en el que el Gran Duque llegaba a la casa con el fin de probar la zapatilla de cristal.

Sabiendo que tienen poco tiempo antes de que Cenicienta se libere del encierro en el que ella la había puesto, Lady Tremaine hace que le prueben el zapato rápido a Anastasia. Al no volverle a entrar, la mujer realiza secretamente otro hechizo que agranda la zapatilla al tamaño del pie de su hija, haciendo que los dos hombres crean que ella es la dueña de aquel zapato.

Inmediatamente, salen para el palacio, justo cuando Cenicienta salía de su encierro y llega a la estancia. Lady Tremaine se detiene, rompe la zapatilla de cristal cuando su hijastra trata de convencerla de que ella es a la que buscan y la amenaza para que no se acerque al castillo, al palacio o al príncipe.

Destrozada, Cenicienta recuerda la noche anterior, mientras que Jaq y Gus Gus aseguran que, a pesar de eso, el Príncipe sabe que bailó con Cenicienta. Sabiendo eso, la chica se arma de valor y se dirige al palacio con el fin de encontrarse con su verdadero amor y obtener su felices para siempre.

Al llegar al palacio, Cenicienta logra infiltrarse a la cocina con ayuda de Jaq y Gus Gus, quienes hacen un alboroto y permiten que su amiga se presenta como la caza ratones real.

En el palacio, el Príncipe y el Rey se encuentran batiéndose a duelo en un entrenamiento. El hombre le recrimina a su hijo la idea de usar la zapatilla de cristal con el fin de encontrar a la chica, el chico le dice que anhela tener un amor verdadero como su padre lo tuvo con su difunta madre, ya que, al tocarle la mano, sintió que esa chica misteriosa era su verdadero amor.

Justo después, es informado de que ya encontraron a la chica.

Jaq y Gus Gus logran llegar a la habitación donde esperan Lady Tremaine, Drizella y Anastasia. El Príncipe llega, pero se da cuenta de que Anastasia no es la chica que está esperando y le da la razón a su padre de que el zapato no era pista suficiente. Antes de irse y hacer que se las lleven de regreso, Lady Tremaine saca la varita y lo obliga a olvidar que fue Cenicienta con la que bailó y revuelve sus recuerdos para que sea Anastasia la que esté en su lugar, provocando que el Príncipe le pida matrimonio de inmediato.

Rápidamente, los ratones se van para advertirle a su amiga.

Mientras tanto, Cenicienta se esconde por todos los medios que puede de su madrastra, hermanastras y Lucifer. Finalmente encuentra al Príncipe, pero éste no la recuerda debido al hechizo de la madrastra. Es separada de él por la jefa de cocina quien se la lleva a la despensa para que busque a los ratones.

Ahí, sus amigos le advierten de que la varita del Hada Madrina está en poder de su madrastra, y que hechizó al Príncipe para obligarlo a casarse con Anastasia. Cenicienta, dándose cuenta de que la magia ha sido la causante de todo desde un principio, trama un plan con sus amigos para quitarle la varita a Lady Tremaine.

Mientras tanto, el Gran Duque les presenta a Lady Tremaine y sus hijas los preparativos para la boda. Sin embargo, una pelea entre las dos chicas acaba con todo el pastel arruinado. En ese momento, llega el Príncipe junto con su padre, quien se encuentra emocionado por conocer a la chica con la que su hijo se va a casar. El chico decide ensayar un vals junto con su supuesta amada.

Anastasia se pone nerviosa debido a que verdaderamente ella no sabe bailar. El Príncipe le toma la mano, pero descubre que no tuvo la misma emoción que la vez en la que bailaron en la noche anterior. Comienza un desastroso baile que termina con la chica pisando constantemente al chico. Después de eso, el Príncipe se aleja, sorprendido por lo que pasó, mientras que el Rey pide hablar con la joven.

Mientras caminan por una de las habitaciones del palacio, el hombre le revela a la chica que su esposa era igual, debido a que no sabía bailar, le cuenta su primera vez juntos en una playa, en la cual ambos vieron una concha marina, y al intentar recogerla, se tocaron la mano y supo que era la mujer de su vida. Le revela que aún guarda la concha al considerarla un símbolo de su amor verdadero, y se la regala a la chica con la que se va a casar su hijo.

En la habitación donde se instalaron la madrastra y hermanastras, Cenicienta, junto con los ratones, ven a Drizella utilizar la varita, mientras su madre se la quita y la guarda en uno de los cajones de la cómoda. Los ratones deciden entrar para intentar recuperarla, mientras que Cenicienta se vuelve a ocultar en el momento que Anastasia regresaba de su vista con el Rey.

Mientras intentan recuperar la llave del bolsillo de Lady Tremaine para abrir la cómoda, terminan poniendo la cola de un durmiente Lucifer en la chimenea, lo que termina con el gato incendiado, destruyendo parte de la habitación y las chicas queriendo llamar al servicio del castillo para limpiar. Esto es aprovechado por Cenicienta para entrar como una supuesta mucama.

Sin embargo, Lady Tremaine se da cuenta y la revela. En ese momento, los ratones recuperan la varita y salen corriendo del cuarto. La mujer envía a la escolta real a perseguir a Cenicienta por el palacio al tacharla de ladrona, mientras que los ratones evaden a Lucifer transformándolo con la vara. Llegan a un balcón dónde ve al Príncipe, los ratones le lanzan la varita a Cenicienta para que rompa el hechizo, pero antes de poder hacerlo, los guardias la detienen y Lady Tremaine le quita la varita.

El Príncipe llega al ver todo el alboroto, antes de que se la lleven, Cenicienta le toca la mano, haciendo que el chico comience a sentir algo. Lady Tremaine le hace creer que está loca y que hará que sea atendida, pero en secreto, ordena su exilio en barco a uno de los guardias.

Los ratones, como un recurso desesperado, hablan con el Príncipe y le revelan la verdad, haciendo también que sus amigas aves traigan el zapato roto que volvieron a pegar, demostrando al chico que decían la verdad. Al saber que la madrastra mandó su exilio, usa su caballo para rescatar a la joven, logrando llegar justo antes de que éste zarpara totalmente del puerto. Ahí, ambos se toman de las manos y el hechizo de la madrastra sobre él se rompe.

En el palacio, Lady Tremaine y sus hijas se dan cuenta de la llegada del Príncipe con Cenicienta, mientras que Anastasia se entristece al saber que los sentimientos del chico se fueron. El Rey manda a su captura, pero la mujer usa la varita para que puedan escapar justo antes de que la guardia las atrapara.

El día que se celebra la esperada boda, mientras Jaq, Gus Gus y las aves ayudan a Cenicienta a arreglarse para la boda, Lady Treimaine aparece, revelando su último plan para que Anastasia se case con el Príncipe, el cuál es convertirla en una doble exacta de la joven. Cenicienta le pregunta a su hermanastra sí será feliz a lado de un hombre que verdaderamente no la ama. Sin embargo, antes de que la chica conteste, su madre la hace a un lado y ataca a Cenicienta con la varita, haciéndola desaparecer.

Los ratones saltan con su amiga, desapareciendo junto a ella.

La chica y sus amigos aparecen dentro de una calabaza en una granja a las afueran del reino, que se va convirtiendo en un tétrico carruaje que atrapa a un caballo para que lo jale. En el palacio, Lady Tremaine manda a Lucifer con el fin de que se lleve a Cenicienta a un lugar apartado del palacio y termine con ella. Lo teletransporta con la varita y lo hace tomar una forma humana de cochero.

Lucifer hace avanzar el carruaje a gran velocidad. Jaq y Gus Gus salen por una ventanilla para intentar separar el carruaje, mientras que Cenicienta rompe uno de los muros de la calabaza para ayudar a sus amigos. Lucifer toma a Gus Gus mientras arroja a Jaq con su sombrero hacia la parte trasera del carruaje. Cenicienta enfrenta al gato-hombre, ordenándole que suelte a Gus, quien es salvado de caer por Jaq. La chica tira de una de las raíces del carruaje, provocando que el asiento de Lucifer se destruya y éste caiga a un lago cercano, tomando nuevamente su forma de gato.

Los ratones logran separar el carruaje, pero éste se dirige directamente a un acantilado. Cenicienta toma a sus amigos y salta al caballo, deteniéndolo y viendo como la calabaza se destruye en la caída. Aún sin rendirse, cabalga de regreso al castillo.

La ceremonia comienza a llevarse a cabo, Lady Tremaine y Drizella se esconden para observar su ya asegurado triunfo. Sin embargo, el Príncipe revela su amor verdadero a Cenicienta, lo que hace sentir mal a Anastasia. La verdadera Cenicienta logra llegar al castillo justo cuando la unión está por hacerse, los ratones asustan a los guardias para que la chica entre, pero antes de que pueda detener la boda, es la misma Anastasia la que no desea casarse con el Príncipe, al querer vivir un amor verdadero que la amé por ser ella misma, sin la intervención de la magia.

Sin embargo, Lady Tremaine sale enfurecida por el acto de su hija junto con Drizella. El Rey envía a los guardias a arrestar a la mujer y a su hija, por lo que la madrastra invoca un torbellino mágico y comienza a convertir a los guardias en animales, decidida a castigar a su hija haciéndole lo mismo. Cenicienta se interpone para defender a su hermanastra, Lady Tremaine envía el hechizo para convertirlas en sapos, pero el Príncipe también se pone enfrente, saca su espada y hace que la magia rebote en el acero (como pasó con el hacha) y que impacte contra Lady Tremaine y Drizella, haciendo que la mujer suelte la varita, y desaparezcan, reapareciendo en las bodegas del castillo convertidas en sapos.

En la ceremonia, Anastasia une al Príncipe con Cenicienta, toma la varita y se convierte de nuevo en ella misma. La chica le da la varita a su hermanastra, quien hace traer al Hada Madrina para devolvérsela. Anastasia va con el Rey para darle la caracola que le dio en su charla, sin embargo, viendo el arrepentimiento real de la chica, el hombre permite que la conserve, diciendo que todos tienen derecho a vivir un amor verdadero.

El Hada Madrina le da un nuevo vestido a Cenicienta para su boda y propone a ella y al Príncipe regresarlos a su línea de tiempo original. Sin embargo, los dos enamorados desean vivir su amor de nuevo, por lo que la mujer declina la oferta y permite que la historia se vuelva a dar, teniendo sus felices para siempre… otra vez.

En una escena después de créditos. Se revela que el Hada Madrina devolvió a su forma humana a Lady Tremaine y Drizella, vistiéndolas con el vestido de sirvienta de Cenicienta y una escoba a cada una.



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