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Competencias básicas



Las competencias didácticas son las capacidades humanas que constan de diferentes conocimientos, habilidades, pensamientos, carácter y valores de manera integral en las distintas interacciones que tienen las personas para la vida en los ámbitos personal, social y laboral.[1]

La noción de competencia, referida inicialmente al contexto laboral, ha enriquecido su significado en el campo educativo en donde es entendida como un saber hacer en situaciones concretas que requieren la aplicación creativa, flexible y responsable de conocimientos, habilidades y actitudes.

Aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a convivir se convierten en tres pilares de la educación para hacer frente a los retos del siglo XXI y llevar a cada persona a descubrir, despertar e incrementar sus posibilidades creativas, permitiendo que aprenda a ser.[2]

Para Perrenoud, P. (2008: 3)[3]​ "El concepto de competencia se refiere a la manera que permite hacer frente, regular y adecuadamente, a un conjunto o familia de tareas y de situaciones, haciendo apelación a las nociones, a los conocimientos, a las informaciones, a los procedimientos, los métodos, las técnicas y también a las otras competencias más específicas".

En la actualidad, en el sistema educativo español está vigente la Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la Mejora de Calidad Educativa' (LOMCE), que apuesta por un aprendizaje basado en competencias.[4]​ Así, la competencia «supone una combinación de habilidades prácticas, (conocimientos, motivación, valores éticos, actitudes, emociones, destrezas, aptitudes y otros componentes sociales y de comportamiento que se movilizan conjuntamente para lograr una acción eficaz). Se contemplan, pues, como conocimiento en la práctica, es decir, un conocimiento adquirido a través de la participación activa en prácticas sociales y, como tales, se pueden desarrollar tanto en el contexto educativo formal, a través del currículo, como en los contextos educativos no formales e informales. Las competencias, por tanto, se pueden definir como "saber hacer"

La Recomendación (2006/962/EC), del Parlamento Europeo y del Consejo, de 18 de diciembre de (2006), sobre las competencias clave para el aprendizaje permanente, insta a los Estados miembros a «desarrollar la oferta de competencias clave». Se delimita la definición de competencia, entendida como una combinación de conocimientos, capacidades, o destrezas, y actitudes adecuadas al contexto. Se considera que «las competencias clave son aquellas que todas las personas precisan para su realización y desarrollo personal, así como para la ciudadanía activa, la inclusión social y el empleo».

Se identifican claramente siete competencias clave esenciales para el bienestar de las sociedades europeas, el crecimiento económico y la innovación, y se describen los conocimientos, las capacidades y las actitudes. Las competencias clave son:

“Herramientas de la Mente” es un currículo de educación infantil que involucra escenarios estructurados de juegos imaginarios y otras actividades. Este currículo tiene como objetivo promover y mejorar la autorregulación y las habilidades académicas de los niños, al tener un doble enfoque en el desarrollo de la autorregulación y de otras habilidades socioemocionales en contextos educativos. [cita requerida]

Una revisión sistemática resumió los hallazgos de 6 estudios realizados en Estados Unidos, que contaron con la participación de estudiantes de todas las edades, sexos, etnias, estados socioeconómicos, de dominio del idioma y de educación especial. Los resultados demuestran que el currículo mejoró significativamente las habilidades matemáticas de los niños en comparación con el currículo común. Asimismo, el currículo parece mejorar la autorregulación y la alfabetización, no obstante, dado el pequeño número de estudios incluidos, así como de otras deficiencias metodológicas, estas conclusiones deben tomarse con precaución, por lo que es necesario realizar más investigaciones de alta calidad.[5]

La exclusión escolar se asocia con efectos indeseables en el desarrollo de los niños. Estudios previos muestran una relación consistente entre la exclusión y el bajo rendimiento académico, conducta antisocial y dificultades de inserción en el mercado laboral. Estas exclusiones afectan de manera desproporcionada a los hombres, a las minorías étnicas, a aquellos que provienen de ambientes socioeconómicos vulnerables y a los estudiantes con necesidades educativas especiales.

Una revisión sistemática de 37 estudios, la mayoría realizados en Estados Unidos y el resto en el Reino Unido, evalúa el impacto de intervenciones en la reducción de la exclusión escolar. Las intervenciones estudiadas producen una pequeña, aunque significativa reducción de la exclusión escolar durante los primeros seis meses, efecto que se diluye a largo plazo. Los cuatro tipos de intervenciones que demostraron ser más efectivas fueron: mejorar habilidades académicas, asesoramiento, tutoría, y capacitación de los maestros. Para obtener mejores conclusiones, sin embargo, se deben llevar a cabo más estudios y en otros países donde la exclusión sea común.[6]


En la actualidad aún se discute sobre la importancia de trabajar en base a las competencias en niveles de educación superior en algunos países, pero se encuentran algunos argumentos positivos que incitan a que se tome en cuenta este modelo en la educación superior.

Esta busca orientar el aprendizaje acorde a los retos y problemas de contextos sociales, comunitarios, profesionales, organizacionales y disciplinarios-investigativos, mediante estudios de problemas, registros de comportamientos y análisis de procesos, siempre contemplando el desarrollo humano y las necesidades esenciales de las personas, permitiendo con esto que el aprendizaje adquirido, la evaluación y la enseñanza tenga un sentido distinto, más allá de lo usual.

Esta se divide en dos, la primera parte es la evaluación de la calidad de desempeño de la calidad educativa a través buscando que las competencias formalizan los conocimientos y desempeños esperados ya que las competencias aportan elementos centrales que están en lineal de gestión. La segunda parte se refiere al enfoque de competencias que nos da una serie de elementos para gestionar la calidad como por ejemplo, tener criterios claros, sistematizar, regular información, realizar auditorías entre otros,.

Se basa en competencias que se están convirtiendo en una política educativa internacional, con contribuciones conceptuales y metodologías a la competencia por parte de investigadores ya que la formación por competencias se ha propuesto como una política clave para la educación superior.

El enfoque de las competencias es un punto clave para buscar movilidad en alumnos, docentes. investigadores y profesionales, y este será entre diversos países, el cual busca la articulación con los créditos que permite reconocimiento de los aprendizajes previos y la experiencia ya que las competencias facilitan la movilidad entre instituciones de un mismo país y entre los distintos ciclos de la educación representados en acuerdo mínimos de aprendizaje

Las competencias que se señalan en el lado opuesto inferior de la escala son: la capacidad de liderazgo; la comprensión de las costumbres y culturas de otros países; el conocimiento de un segundo idioma; la habilidad para comunicarse con expertos de otros campos; la capacidad de trabajar en un contexto internacional y la habilidad de trabajar con un equipo interdisciplinario.

Tuning distingue tres tipos de competencias genéricas:


La competencia es un enfoque para la educación y se denomina en uno o varios procesos donde se desempeña con idoneidad en ciertos contextos, integrando diferentes conocimientos y aptitudes, por ejemplo; (el saber, saber hacer, saber conocer, y saber convivir o relacionarse) para poder sobrellevar las actividades y metas del día a día contribuyendo el desarrollo personal.



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