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Cría en cautividad



La zoocría es la actividad del hombre que involucra el manejo de animales pertenecientes a especies no domésticas, bajo condiciones de cautiverio o semicautiverio, con la finalidad de que a través del mantenimiento, crecimiento o reproducción de los individuos se atiendan demandas humanas o necesidades de la ciencia y de la conservación.[1]​ Los establecimientos donde se realiza la actividad de zoocría se conocen como zoocriaderos.

Se habla de cautiverio cuando los animales son mantenidos dentro de espacios cerrados o limitados por barreras físicas, generalmente en densidades superiores a las de las poblaciones silvestres.

En el semicautiverio hay dos variantes:

Desde tiempos muy antiguos los hombres iniciaron el proceso de domesticar algunas especies de animales que les eran útiles, ya sea para disfrutar de su compañía o para obtener de ellos alguna ayuda (transporte, caza, leche, carne, huevos, piel). Con el transcurrir del tiempo, la cría y selección dirigida por el hombre produjo cambios genéticos en los animales, que progresivamente se fueron diferenciando de sus congéneres silvestres.

El término ganadería, a diferencia del de zoocría, se aplica a las actividades del hombre relacionadas con el manejo de animales pertenecientes a especies domésticas, con fines productivos. Existen, por ejemplo, la ganadería vacuna, bufalina, caballar, asnal, porcina (cerdos), ovina (ovejas), caprina (cabras), aviar (aves de corral), y otras, menos conocidas. Incluso la cunicultura (conejos) y la apicultura (abejas) son actividades ganaderas por definición.

La zoocría persigue generalmente uno o varios de los siguientes objetivos:

Muchos animales que se encuentran en peligro de extinción son cuidados y criados en zoocriaderos con el fin de reproducirlos y estudiar más su comportamiento y biología. Sin embargo, es importante tener presente que a veces estos factores podrían variar por el mismo hecho de estar en cautiverio. Es estos casos, cuando se trata de zoocriaderos con fines de conservación de la especie, es condición fundamental que el manejo en general, especialmente la alimentación, sean lo más similar posible a los que el animal encontraría en estado silvestre.

La zoocría puede cumplir con varias funciones útiles e importantes para la conservación de las especies que son manejadas, como son:[2]

En todo zoocriadero ocurren tres procesos que van facilitando el mejoramiento progresivo de la productividad:[1]

Entre las especies que más se utilizan en zoocriaderos están los cocodrilos (Crocodylus acutus y Crocodylus intermedius), las iguanas (Iguana iguana), las hicoteas (Trachemys callirostris), las mariposas (Ascia monuste), los chigüires (Hydrochoerus hydrochaeris), los picures o ñeques (Dasyprocta spp.),[3]​ las boas, las psitácidas, y muchas otras. Algunos de estos zoocriaderos son de fines comerciales, otros son de fines de conservación de la especie y algunos cumplen con ambos propósitos.

Para desarrollar la zoocría debe conocerse la biología de la especie a criar lo mejor posible, para poder imitar sus condiciones en cautiverio y aplicar las mejores técnicas de manejo en bien de la productividad, sin afectar el bienestar de los animales.

Según sea la especie a criar, variarán los requerimientos de infraestructura y el espacio necesario para los animales.



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