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Crítica (periódico)



Crítica fue un periódico argentino publicado en Buenos Aires. Fue fundado por el periodista uruguayo Natalio Botana el 15 de septiembre de 1913. El diario tenía un tono sensacionalista y llegó a ser uno de los más vendidos del país. Dejó de editarse en 1962.[1][2]

El periodista uruguayo Natalio Botana fundó el diario Crítica el 15 de septiembre de 1913. Esta primera edición se componía de 5000 ejemplares, que Botana había financiado gracias a un préstamo realizado por el gobernador de la Provincia de Buenos Aires Marcelino Ugarte, perteneciente al Partido Autonomista Nacional. Debido a la cercanía de su director con los políticos conservadores, el diario fue opositor al gobierno del Presidente Hipólito Yrigoyen, titulando "Dios Salve A La República" el día de su asunción.[3]

Desde un principio, el Crítica estuvo dotado de un estilo sin precedentes para la época, con grandes titulares en la portada y abundantes ilustraciones, así como el uso extenso de la jerga lunfarda. El diario también carecía de editor, el carácter populista del diario fue más que nada influenciado por Salvadora Medina Onrubia, futura esposa de Botana. [4]

Los primeros años del diario destacaron por un notorio estado de precariedad. Esta situación llegó al punto de que las oficinas apenas tenían muebles, tanto por falta de fondos como por el hecho de que la redacción constantemente cambiaba de dependencias al no poder pagar los arriendos, de manera similar al de tener que pasar de imprenta en imprenta al no poder cumplir con los pagos.

Los periodistas del diario tenían que repartir los ejemplares y recibían usualmente su sueldo en la forma de vales. Sin embargo esta situación cambiaría alrededor de 1920 cuando los "canillitas" de La Razón iniciaron una huelga contra el vespertino, empezando al tiempo después a distribuir el Crítica. La circulación del diario rápidamente pasó de apenas 9 mil a 30 mil copias diarias.[5]

En 1922 cuando pasa a tener dos ediciones (la 5a, que aparecía a las 2 de la tarde y la 6a, que salía a las 8 de la noche). Desde ese momento el diario comienza a ampliar su espectro.

A fines de 1925 adquirió una participación en Radio Argentina. El 26 de febrero de 1926 el diario alcanzaría su cifra récord de ventas, al alcanzar los 900.000 ejemplares diarios con el vuelo del "Plus Ultra", y el 5 de noviembre de ese año se lanza Crítica Magazine, un suplemento cultural en el que escribieron figuras como Roberto Arlt, Raúl González Tuñón, Enrique González Tuñón, Carlos de la Púa, Ricardo M. Setaro, Alfonsina Storni y Ulyses Petit de Murat. Entre 1927 y 1928, el caricaturista Dante Quinterno dibujó la historieta Don Gil Contento, cuyo personaje personal le daría la bienvenida al indio Patoruzú, quien aparecería en las últimas dos tiras antes de que el artista renunciara por disputas salariales.[6]

En 1919 tras las huelgas ocurridas en los talleres Vasena el entonces presidente Yrigoyen intenta clausurar el diario por su cobertura del conflicto. Años después durante su segunda presidencia Yrigoyen clausurará nuevamente el diario por varias semanas antes de su caída. [7]

A finales de 1920, el diario Crítica apoyó el regreso de Yrigoyen al poder para el periodo 1928-1934 pero prontamente se tornó contra él al deteriorarse la situación financiera en 1930, apoyando el golpe de estado efectuado en septiembre de aquel año. Sin embargo, a partir de 1931 comenzó a distanciarse de los sectores militares tras que estos desconocieran los resultados de las elecciones al Congreso. Durante aquel año se lanza también un suplemento de tiras cómicas a colores. El 17 de marzo de 1932 se lanza el noticiero cinematográfico que convertiría a Crítica en el primer grupo multimedios del país. El 12 de agosto de 1933 se introdujo la Revista Multicolor de los sábados, suplemento cultural que duraría hasta octubre de 1934, dirigido por Jorge Luis Borges y Ulyses Petit de Murat.[8]

Al igual que con los gobiernos de Yrigoyen y los de la "Década Infame"[cita requerida], el diario también fue muy crítico con el gobierno del presidente Juan Domingo Perón, convirtiéndose en uno de sus principales opositores. A tal punto que durante una manifestación peronista en Plaza de Mayo al pasar una columna de estudiantes frente a Crítica y silbarla, un grupo armado apostado dentro del diario, desde un balcón de las oficinas, disparó contra los manifestantes.[9]​ causando dos muertos, uno de ellos el joven estudiante nacionalista Darwin Ángel Passaponti (de la Unión Nacionalista de Estudiantes Secundarios de 16 años[10]​ quien murió de forma instantánea. Horas más tarde falleció el estudiante Benito Currá.[11]​ La batahola dejó además cuarenta heridos.[12]

En agosto de 1941, Natalio Botana muere en un accidente automovilístico, dejando el diario a su familia, la cual no pudo manejar el diario. Debido a los problemas económicos del Crítica, en 1951 la familia Botana vende el diario a la editorial Haynes. Finalmente, dejó de circular el 30 de marzo de 1962.

Aunque la primera sede de la redacción de Crítica se encontraba en la calle Sarmiento al 800, se trataba de oficinas alquiladas. No fue hasta mediados de la década de 1920 que se adquirió uno de los pocos terrenos libres que quedaban en la Avenida de Mayo, con el objetivo de construir el gran "palacio periodístico".[cita requerida]

Para ello, Botana contactó a los arquitectos húngaros Andrés y Jorge Kálnay, quienes en 1926 proyectaron el nuevo edificio. Según algunas fuentes, la obra habría sido en su mayoría diseñada por Jorge, siendo de Andrés solo los ornamentos y decoración de la fachada.[13]

Aunque Botana rápidamente justificó el lujoso edificio como "un palacio para el pueblo", no dejó de tratarse de una excepcional sede con todos los adelantos para la época y algunos detalles extravagantes, como una sala de armas para su dueño y director.[14]​ En el sótano estaban las maquinarias y rotativas, en el primer piso la oficina del Directorio, en el segundo el despacho del Botana, el salón de actos, la biblioteca y el archivo de Crítica; en el tercer piso la redacción, en el cuarto los grabadores y la administración y en el quinto los talleres. Además, el edificio tenía una serie de consultorios médicos y jurídicos de atención libre, a los cuales se accedía por la entrada posterior en la calle Rivadavia.[cita requerida]

En cuanto a su estilo, el edificio del diario Crítica fue una de las primeras piezas de art decó porteño, y una de las más destacadas junto con las del arquitecto Alejandro Virasoro. Este nuevo movimiento se había gestado en París en 1925, y un año después ya los hermanos Kálnay lo aplicaban a la sede del diario.[15]​ Jorge Kálnay fue un gran interesado en la cultura y arte precolombinos, y los aplicó al diario Crítica, decorando los pisos con ilustraciones del calendario azteca, y las ventanas con vitrales de motivos solares. La oficina de Botana aparece jerarquizada en la fachada, ya que está retirada del frente, ornamentada con motivos botánicos que aluden al árbol del periodismo, y sus frutos y custodiada por cuatro estatuas.

Otro detalle notable del edificio de Crítica fueron sus puertas corredizas de bronce, de gran grosor, que permitieron salvar al personal del diario en oportunidades de manifestaciones violentas que intentaron atacar la sede.

En la actualidad, este edificio que se encuentra en Avenida de mayo de 1333, pertenece al Estado Nacional, y aloja a la Superintendencia de Administración de la Policía Federal Argentina.

El segundo edificio perteneciente al diario Crítica fue inaugurado el 1 de diciembre de 1930, y alojó a los talleres auxiliares, en la calle Salta 1915, a pocas cuadras de la Estación Constitución. Proyectado por los arquitectos Pibernat y Loizaga, y colaboración de Virasoro, comparte el estilo art decó distintivo de la sede de Avenida de Mayo, y se destaca por una gran torre que asoma hacia el fondo del terreno, visible desde los alrededores, que aún en la actualidad ostenta el logo del periódico, deteriorado por el paso de las décadas.

En 1997 fue parcialmente ocupado por la Fundación Cinemateca Argentina,[16]​ y en 2004 fue restaurado por el Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina (SICA), con colaboración del INCAA y la Corporación Buenos Aires Sur, para alojar a su Centro de Formación Profesional.[17]




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