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Die Stem van Suid-Afrika



Die Stem van Suid-Afrika (traducción literal:"La voz de Sud África"), también denominado "La llamada de Sud África" o simplemente "Die Stem", es el ex-himno nacional de Sudáfrica. Existen dos versiones de la letra, una en idioma inglés y la otra en afrikáans, que se utilizaron desde el principio en la Unión de Sudáfrica gobernada por Gran Bretaña junto con God Save the Queen y como el único himno después de que Sudáfrica declaró su independencia.[1][2]​ Fue el único himno nacional desde 1957 hasta 1994,[3]​ y compartió el estatus de himno co-nacional con " God Save the King / Queen" de 1938 a 1957.[3][4]​ Después del fin del apartheid a principios de la década de 1990, se mantuvo como himno co-nacional junto con "Nkosi Sikelel' iAfrika" desde 1994 a 1997, cuando fue adoptado un himno nacional de Sudáfrica incorporando elementos de ambas canciones como el nuevo himno nacional del país, que todavía está en uso.[5]

La letra es de Cornelius Jacobus Langenhoven, mientras que la música es de Martin Linius de Viliers.

La letra fue escrita en 1918 como un poema, y un periódico patrocinó un concurso para añadirle la música. De Villiers ganó en su segunda entrada (la primera no fue del agrado de Langenhoven), y fue musicalizado en 1921. Se convirtió en un himno no oficial, cuando los medios de comunicación de Sudáfrica empezaron a reproducir la canción al final de las emisiones, junto con "God Save the King" (el himno oficial), a partir de la década de 1920. En 1936 fue elegido por unanimidad cuando la organización de la cultura sudafricana que se dedicaba a seleccionar un himno nacional para Sudáfrica lo adoptó como nuevo himno. En 1938, se decidió que "Die Stem" se interpretara en la apertura del parlamento, y en 1957 fue declarado oficialmente como himno nacional de Sudáfrica. Sudáfrica luego se convirtió en una república en 1961. Se consideró entonces necesario en la década de 1950, con el aumento de su popularidad y el apoyo del gobierno a "Die Stem", encontrar una traducción adecuada al inglés. Esto fue conseguido finalmente en 1952, cuando las mejores partes de más de 220 traducciones fueron compiladas en una sola traducción oficial. Fue interpretada en inglés por primera vez en ese año, y revisado ligeramente en 1959.

A pesar de que el himno fue visto como estrechamente vinculado con el régimen del apartheid, el nuevo gobierno después de las elecciones multirraciales en 1994 decidió en un gesto de reconciliación, que "Die Stem" se convertiría en un co-himno nacional con el tema africano negro "Nkosi Sikelel' iAfrika". Los himnos se combinarían en un nuevo himno en 1997.

Uit die blou van onse hemel,
Uit die diepte van ons see,
Oor ons ewige gebergtes
Waar die kranse antwoord gee.
Deur ons vêr verlate vlaktes
Met die kreun van ossewa.
Ruis die stem van ons geliefde,
Van ons land Suid-Afrika.
Ons sal antwoord op jou roepstem,
Ons sal offer wat jy vra:
Ons sal lewe, ons sal sterwe,
Ons vir jou, Suid-Afrika.

In die merg van ons gebeente,
in ons hart en siel en gees,
In ons roem op ons verlede,
In ons hoop op wat sal wees.
In ons wil en werk en wandel,
Van ons wieg tot aan ons graf.
Deel geen ander land ons liefde,
Trek geen ander trou ons af.
Vaderland, ons sal die adel,
Van jou naam met ere dra:
Waar en trou as Afrikaners,
Kinders van Suid-Afrika.

In die songloed van ons somer,
in ons winternag se kou,
In die lente van ons liefde,
in die lanfer van ons rou.
By die klink van huw'liksklokkies,
by die kluit-klap op die kis.
Streel jou stem ons nooit verniet nie,
Weet jy waar jou kinders is.
Op jou roepstem sê ons nooit nee nie,
Sê ons altyd, altyd ja:
Om te lewe, om te sterwe -
Ja, ons kom, Suid-Afrika.

Op U Almag vas vertrouend
het ons vadere gebou:
Skenk ook ons die krag, o Here!
Om te handhaaf en te hou.
Dat die erwe van ons vadere
Vir ons kinders erwe bly:
Knegte van die Allerhoogste,
Teen die hele wêreld vry.
Soos ons vadere vertrou het,
Leer ook ons vertrou, o Heer:
Met ons land en met ons nasie
Sal dit wel wees, God regeer.

Ringing out from our blue heavens,
From our deep seas breaking round,
Over everlasting mountains,
Where the echoing crags resound,
From our plains where creaking wagons,
Cut their trails into the earth,
Calls the spirit of our country,
Of the land that gave us birth.
At thy call we shall not falter,
Firm and steadfast we shall stand,
At thy will to live or perish,
O South Africa, dear land.

In our body and our spirit,
In our inmost heart held fast;
In the promise of our future,
And the glory of our past;
In our will, our work, our striving,
From the cradle to the grave
There's no land that shares our loving,
And no bond that can enslave.
Thou hast borne us and we know thee,
May our deeds to all proclaim
Our enduring love and service
To thy honour and thy name.

In the golden warmth of summer,
In the chill of winter's air,
In the surging life of springtime,
In the autumn of despair;
When the wedding bells are chiming,
Or when those we love do depart,
Thou dost know us for thy children
And dost take us to thy heart
Loudly peals the answering chorus;
We are thine, and we shall stand,
Be it life or death, to answer
To thy call, beloved land.

In thy power, Almighty, trusting,
Did our fathers build of old;
Strengthen then, O Lord, their children
To defend, to love, to hold-
That the heritage they gave us
For our children yet may be;
Bondsmen only to the Highest
And before the whole world free.
As our fathers trusted humbly,
Teach us, Lord to trust Thee still;
Guard our land and guide our people
In Thy way to do Thy will.

Resonando desde nuestros cielos azules,
Desde la base más profunda de nuestros océanos
Sobre montañas eternas,
Donde los riscos resuenan,
Desde nuestras llanuras donde, vagones crujientes,
Dejan sus huellas en la tierra,
Llama al espíritu de nuestro país,
De la tierra que nos vio nacer.
A tu llamada no vamos a fallar,
Firmes y constantes compareceremos,
A tu voluntad de vivir o morir,
O Sudáfrica, tierra querida.

En nuestro cuerpo y nuestro espíritu,
En nuestro fuero interno se mantuvo firme;
En la promesa de nuestro futuro,
Y la gloria de nuestro pasado;
En nuestra voluntad, nuestro trabajo, nuestro esfuerzo,
Desde la cuna hasta la tumba
No hay tierra que comparta nuestro amoroso,
Y no hay lazo que pueda esclavizar.
Tú nos has dado la vida y te reconocemos,
Que nuestras acciones a todos proclamen
Nuestro amor perdurable y servicio
En tu honor y tu nombre.

En el calor de oro del verano,
En el frío del aire de invierno,
En la vida surgiendo de la primavera,
En el otoño de la desesperación;
Cuando las campanas de boda repiquen,
O cuando aquellos a quienes amamos personas sí,
Tú nos la sabes de tus hijos
Y dost llevarnos a tu corazón
En voz alta repiques el coro contestador;
Somos tus cosas, y vamos a estar de pie,
Ya se trate de la vida o la muerte, para responder
Para tu llamada, tierra amada.

En tu poder, Todopoderoso, confiando,
Hicieron nuestros padres construyen de edad;
Fortalecer entonces, oh Señor, a sus hijos
Para defenderse, de amar, de explotaciones
Que la herencia que nos dieron
Para nuestros niños aún pueden ser;
Fiadores sólo a la más alta
Y antes de que todo el mundo libre.
Como nuestros padres confiaban humildemente,
Enséñanos, Señor que confiar en ti todavía;
Proteja nuestra tierra y guiar a nuestro pueblo
En tu camino, para hacer tu voluntad.



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