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Ducado de Infantado



El ducado del Infantado es un título nobiliario español concedido por los Reyes Católicos el 22 de julio de 1475 a Diego Hurtado de Mendoza y de la Vega, ii marqués de Santillana. Da nombre a la Casa del Infantado.

Es uno de los títulos nobiliarios más importantes de España, y se le concedió la grandeza de primera clase en 1520, por el emperador Carlos V.

Los Reyes Católicos crearon también en 1479 el condado de Saldaña, para que lo ostentaran los herederos del Ducado del Infantado. En esos momentos, el hijo y heredero de Diego Hurtado de Mendoza y de la Vega, era Íñigo López de Mendoza y de la Vega, que se convirtió en el i conde de Saldaña, después ii duque del Infantado.

A partir de ese momento todos los herederos del ducado, han sido condes de Saldaña, ostentando también el marquesado de Santillana, como primer título que ostentó la familia Mendoza.

     Titulares      Pretendientes

Almudena de Arteaga

A la muerte del xv duque del Infantado, sus numerosos títulos acumulados (39) fueron repartidos entre varios de sus familiares, algunos de ellos, lejanos, ya que la Corona no vio con buenos ojos que una sola persona (ya que su principal heredero era el duque de Alba de la época) poseyera tantos títulos y tantas posesiones. El Ducado del Infantado fue adjudicado a:

El xix duque del Infantado tuvo por hijos a:

La Casa del Infantado fue una de los más poderosas de la Baja Edad Media castellana, a ella pertenecieron el famoso marqués de Santillana, padre del I duque del Infantado, o el cardenal Mendoza. El hijo mayor del duque del Infantado, llamado a sucederle, ostentaba el título de marqués de Santillana, en una suerte de principado interno.

El duque del Infantado era el mayor propietario de tierra de la población de Marinaleda. Mediante acciones de presión popular y ocupaciones de tierras lideradas por el alcalde Juan Manuel Sánchez Gordillo, se logró que parte de esas tierras, en concreto 1.200 Ha del cortijo de El Humoso, fueran expropiadas por la Junta de Andalucía para dedicarlas a regadío y cedidas a los habitantes de Marinaleda.[4][5][6]​ Fueron la base del proceso político y social que se ha producido en esa población, según algunos, un ejemplo de alternativa al sistema capitalista.[7][8]

Todos estos títulos siguen vinculados a la familia.

Sor Cristina de Arteaga (1902-1984, monja y superiora de las Jerónimas españolas, con proceso de beatificación iniciado en el año 2001) fue una historiadora meticulosa que, entre otros libros, escribió la biografía familiar "La Casa del Infantado".

La familia Mendoza, originaria de Mendoza (Álava), es una de las más importantes e influyentes de la Historia de España. Sus principales títulos nobiliarios son los de duque del Infantado y marqués de Santillana. Según narra el historiador español Luis Suárez en su libro «Nobleza y Sociedad», es de las pocas familias que ya eran nobles antes del siglo XIII y que sobreviven ese fatídico siglo de pestes y guerras civiles.

El personaje más importante de la familia es Íñigo López de Mendoza, que nació en Carrión de los Condes en 1398 y murió en Guadalajara en 1458. Como reconocimiento a su labor en la batalla de Olmedo, Juan II de Castilla le reconoció como marqués de Santillana y conde del Real de Manzanares. En 1435 fue él quien inició la construcción del castillo del Real de Manzanares. Además, fue uno de los más grandes poetas españoles del siglo XV. Es él el autor del lema de los Mendoza: «Dar es señorío y recibir servidumbre».

Su sucesor Diego Hurtado de Mendoza (1417-1479) fue nombrado duque del Infantado en 1475, el mismo año en que empezó la construcción del espléndido palacio del Infantado en la ciudad de Guadalajara.

En 1520 Carlos V distinguió a los Duques del Infantado como uno de los 25 primeros títulos en ostentar la dignidad de Grandes de España.

Ana de Mendoza, contemporánea del duque de Lerma, casó a su hija con el hijo de este, pasando a ser Sandoval y Rojas. Se abrió un pleito dinástico que duró generaciones, hasta el duque de Osuna Mariano Téllez-Girón, quien murió completamente arruinado y sin descendencia. Le heredó su sobrino, quien además presentaba como su heredero, el marqués de Ariza y Valmediano, Andrés Avelino de Arteaga y Silva, descendiente de la rama del VII duque, que abrió el pleito. Sus descendiente actual es Íñigo de Arteaga y Martín, XIX duque del Infantado.

La Casa del Infantado ha pasado por diversas etapas, afectándole mucho la unión y posterior separación del Ducado de Osuna. Las propiedades más importantes son la casa de Lazcano en Lazcano (Guipúzcoa) y el Palacio de Barrena en el pueblo vecino de Ordizia, de estilo herreriano, el Castillo de Manzanares el Real, el Castillo de La Calahorra en Granada, la Finca El Cuartico (gestionada por la sociedad EDES SA) en Villanueva de la Fuente Ciudad Real, y el Castillo de la Monclova en Sevilla (con 7000 hectáreas). En Madrid sus últimas residencias fueron en el Paseo del Prado y posteriormente en la calle Don Pedro I (sede actual de la Escuela de Negocios CEU en Madrid). El archivo de Infantado se encuentra en el Archivo Histórico Nacional. Cuando en 1932 se censaron los bienes agrícolas de los Grandes de España, la Casa del Infantado era todavía la novena propietaria del país con 17.171 hectáreas.

En el Antiguo Régimen ejerció jurisdicción de señorío sobre la villas de Itero del Castillo, Melgar de Fernamental, Padilla de Abajo, Tobar y Villasandino, que formaban parte, en su categoría de pueblos solos, del Partido de Castrojeriz, uno de los catorce que formaban la Intendencia de Burgos, durante el periodo comprendido entre 1785 y 1833, en el Censo de Floridablanca de 1787, nombrando alcalde ordinario.

Grandes de España. Armas de Mendoza



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