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Elamita



Elam (en elamita antiguo olakkmi;[1]akkadio Elamtu; persa antiguo Hujiyā; persa moderno تمدن عیلام ―‘cultura de Elam’―), se situaba al este de Sumeria y Acad, en el actual suroeste de Irán. Los elamitas llamaban a su país Haltamti (en elamita tardío, Atamti), del cual sus vecinos acadios adaptaron como Elamtu. El alto Elam fue posteriormente cada vez más identificado por su baja capital, Susa, y geógrafos posteriores a Ptolomeo la llamaron Susiana. El término del antiguo persa Hujiyā sobrevive en el topónimo Juzestán, que es la provincia junto con la de Lorestán en la que se sitúan los restos del antiguo Elam. En diversos períodos existieron diferentes imperios elamitas y en otros momentos estuvieron sometidos a imperios vecinos.

Excavaciones realizadas en Susa han proporcionado numerosos documentos en caracteres cuneiformes que permiten reconstruir la más antigua historia y religión de los elamitas. El idioma elamita ―según se ha establecido a partir de los registros cuneiformes― no está relacionado con ninguno de los cuatro grupos lingüísticos vecinos: camito-semítico, sumerio e indoeuropeo (en concreto, del grupo iranio temprano). Algunos expertos creen que la lengua de los elamitas está emparentada con las actuales lenguas drávidas del sur de la India (ver lenguas elamo-drávidas).[2][3]​ Sin embargo aún es oscura la relación de los elamitas con otras naciones conocidas.

La historia elamita ha sido dividida convencionalmente en tres periodos: protoelamita, elamita antiguo y neoelamita; sin embargo debe considerarse que continúan siendo descubiertos restos y artefactos de las primeras etapas en el centro y sudeste de Irán.

La ciudad de Susa, fundada alrededor de 4000 a. C. en la cuenca del río Karun, es considerada como el sitio de aparición de la cultura protoelamita. Durante su historia temprana fluctuó entre la sumisión a los estados mesopotámicos y el poder elamita. En los primeros niveles (22-17 en las excavaciones realizadas por Le Brun en 1978) la cerámica no tiene equivalente en Mesopotamia, pero en el período siguiente el material excavado permite la identificación con la cultura Sumeria del periodo de Uruk. La influencia de Mesopotamia en Susa se hace visible a partir de alrededor de 3200 a. C. Los textos en el sistema de escritura protoelamita, aún no descifrada, están presentes hasta alrededor de 2700 a. C. El período protoelamita termina con el establecimiento de la dinastía Awan. La figura histórica conocida más antigua relacionada con Elam es el rey Mebaragesi, de Kish (2650 a. C.), quien lo sometió, según la lista de reyes sumerios. La historia elamita sólo puede ser rastreada a partir de los registros que datan de principios del Imperio acadio, en torno a 2300 a. C. en adelante.

Los arqueólogos han sugerido que existía una estrecha relación entre la civilización elamita y la civilización de Jiroft, evidenciada por sorprendentes similitudes en el arte y la cultura así como por los escritos en lengua elamita encontrados en Jiroft.

Empieza con los reyes elamitas atestiguados con mayor antigüedad, aproximadamente 2700 a. C. Elam, designado por escribas sumerios simplemente como NIM ("Tierras montañosas"), no había sido unificado étnica o culturalmente con anterioridad. Elam cayó bajo el control político de Acad en el siglo XXII a. C. por acción de Sargón de Acad, que mantuvo las instituciones locales. La dinastía Awan reafirmó la independencia de Elam. Shulgi de Ur (2094-2047 a. C.) conquistó Elam por un tiempo. A mediados del siglo XIX a. C., el poder en Elam pasó a la dinastía Eparti. Hammurabi de Babilonia atacó Elam en el siglo XVIII a. C. El rey Kutir-Nahhunte I de Elam contraatacó y causó serios daños, de lo cual se sabe poco, hacia 1160 a. C., y al mando de Shutruk-Nahhunte, Elam derrota a los casitas y establece el primer Imperio elamita, de corta duración. El rey Nabucodonosor I de Babilonia conquistó Elam hacia el 1120 a. C. llevando el imperio a su fin.

Hacia el 750 a. C., Elam reafirmó su independencia, causando el renacimiento cultural del periodo neoelamita. Elam, que se había aliado con los caldeos para tratar de restablecer la independencia de Babilonia, fue ocupada por los asirios en el 645 a. C., lo que supuso el fin de Elam como estado independiente. Los medos conquistaron Elam a los asirios, y la dinastía aqueménida, otra dinastía iraní que gobernó la anterior tierra elamita de Anshan, tomó Susa y conquistó el Imperio medo para establecer el primer Imperio persa.

La historia tradicional da por concluida la civilización elamita con el surgimiento de los Aqueménidas, pero las referencias griegas y latinas aún mencionan una región autónoma dentro del Imperio parto denominada Elymaida, que atestigua una supervivencia cultural, según Daniel Potts (ver refs.). Adicionalmente, el viajero árabe del siglo X Istakhrī comentaba que la gente de Juzestán hablaba tres lenguas, árabe, persa y algo que ellos llamaban Khuzī". No está claro si esta lengua descendía del elamita o simplemente era un dialecto local persa. La lengua elamita todavía no ha podido ser relacionada con ninguna otra conocida.

El idioma elamita fue una de las lenguas oficiales del Imperio persa en tiempos antiguos, y Susa una de las cuatro capitales del imperio. Susa también fue capital de la dinastía sasánida desde el 224 a. C. y hasta el 651 d. C. El último uso de la escritura elamita es de fecha del siglo IV d. C., y Elam es todavía conocido como la actual provincia de Juzestán, donde se basa la inmensa industria petrolera de Irán.

La Biblia menciona ―en Génesis 5:32,10:22― que Elam fue uno de los hijos de Sem (hijo de Noé). Estos versículos llevan al lector al hogar o patria de los semitas, Mesopotamia y Arabia oriental. Elam era la región fronteriza con el bajo Tigris en el oeste y con Media en el noreste. Susa, la antigua capital de Elam (cf. Daniel 8:9), llegó en tiempos posteriores a ser una de las capitales del Imperio persa (véase p.ej. Ester 1:2). Además, Elam posee su propia profecía ―en Jeremías 49, del versículo 34 en adelante― donde Jehová manda males a este pueblo jurando que lo reunirá de nuevo al final de los tiempos.



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