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Elecciones generales de México (2006)



El domingo 2 de julio del 2006, se celebraron en México elecciones federales, en las cuales se elegiría al presidente de la República, a los diputados y a los senadores de la cámara baja y alta, respectivamente; además, en la misma jornada se realizaron elecciones locales en nueve estados del país.

Esta elección federal ha sido una de las más controvertidas y reñidas en la historia de México, además de haber sido la primera elección en la que el PRI finalizó la jornada en tercera posición.

El margen de diferencia inicial daba una amplia ventaja a Andrés Manuel López Obrador, según los resultados preliminares durante la tarde, la cual se fue acortando cada vez más a medida que avanzaban los conteos y el escrutinio de los votos. Fue durante la mañana del lunes 3 de julio cuando los resultados oficiales de estas elecciones fueron hechos públicos, los cuales arrojaron como ganador a Felipe Calderón, con un estrecho margen de 0,1%[cita requerida] ante el candidato del PRD. Esto detonó molestia e inconformidad entre los simpatizantes del candidato de oposición, quien llamó a organizar manifestaciones en varias partes del país, principalmente en la Ciudad de México.

El candidato de oposición y su partido decidieron no reconocer el resultado, alegando un supuesto fraude electoral sustententados en ciertas irregularidades que se presentaron en la jornada electoral. Por su parte, el candidato ganador también alegó descontento con el proceso electoral y con la autoridad electoral, quien según él, no fue lo suficientemente enfática al anunciar su triunfo.

En estas elecciones fueron elegidos a nivel federal los siguientes puestos:

En la elección presidencial de 2006 participaron ocho partidos políticos, de los cuales cinco se agruparon en dos diferentes coaliciones. Los candidatos fueron:

El 6 de julio el dictamen del Instituto Federal Electoral dio como ganador de la contienda presidencial a Felipe Calderón Hinojosa, representante del Partido Acción Nacional (PAN). El Partido de la Revolución Democrática (PRD) solicitó la anulación de la elección, argumentando y citando supuestas irregularidades encontradas en el proceso electoral.

A pesar de reconocer ciertas irregularidades cometidas durante el proceso, como la contratación de publicidad negativa contra López Obrador por parte del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y la injerencia del presidente Vicente Fox que puso en "riesgo" la elección,[1]​ el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) validó las elecciones, declarando a Calderón de manera oficial como Presidente Electo de México. No obstante, persistían dudas sobre varios aspectos de la elección, como el proceso de conteo en varias casillas, denuncias de irregularidades en el padrón electoral, inconsistencias que pudieron haber afectado el conteo de votos.

Entre las cuestiones mencionadas por militantes del PRD y ciudadanía en general, se mencionaron la supuesta inconsistencia en las listas de votaciones de algunas casillas, urnas con menos o más votos que los votantes registrados, voto corporativo, intromisión del ejecutivo federal, del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y compra ilegal de tiempo televisivo para la transmisión de mensajes hostiles a López Obrador.

Después de la jornada electoral del 2 de julio, el Instituto Federal Electoral (IFE) siguió dos procedimientos distintos para dar resultados preliminares. El primero es el Programa de Resultados Preliminares (PREP), el cual comenzó a publicar resultados a partir de las 20:00 horas (Tiempo del Centro). El PREP es un requerimiento legal cuyos resultados no son oficiales, que sirve para conocer las tendencias generales de la elección y cuya fuente son copias de las actas de escrutinio y cómputo de todas las casillas del país.

El segundo procedimiento de resultados preliminares es el denominado Conteo Rápido. A las 23:00 horas del 2 de julio, el consejero presidente del IFE, Luis Carlos Ugalde anunció que los resultados del procedimiento de conteo rápido no permitían que se anunciara a un ganador. Esto se debió a que la diferencia de votos entre los candidatos, en la muestra de casillas que integraban el conteo rápido, era menor al margen de error del procedimiento estadístico en cuestión.

El 4 de julio, después de que el IFE añadiera a los resultados del PREP las actas de cómputo y escrutinio que presentaban inconsistencias, los resultados del PREP le daban una ligera ventaja a Felipe Calderón de 0,64% [2]. Los resultados del PREP no son definitivos: según la legislación mexicana, es necesario hacer un conteo de las actas de cada distrito, y con base en esta revisión será posible adelantar los porcentajes de votación que alcanzó cada candidato. Posteriormente, los paquetes electorales deben ser remitidos al Tribunal Federal Electoral que convalida la votación.

Siguiendo el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE), el miércoles 5 de julio inició el conteo oficial de actas de los 300 Consejos Distritales del IFE, el cual duró más de 30 horas. El IFE declaró que los votos eran contabilizados conforme eran reportados por los Consejos Distritales, y que no marcaban una tendencia definida por lo que podrían ocurrir cambios abruptos en cualquier momento. Al comienzo del conteo López Obrador inició a la cabeza, seguido por Felipe Calderón, con una diferencia de 2,59% al llevar el 25% de actas computadas, minutos después se daría un apagón general en las pantallas LCD que mostraban los resultados del sistema de computo por espacio de 5 segundos. De acuerdo con el IFE, esto se debió a que se contabilizaron primero los estados en los que el PRD tenía ventaja sobre el PAN. Conforme avanzó el proceso esta diferencia se fue reduciendo sistemáticamente.

El jueves 6 de julio a las 3:56 horas (Tiempo del Centro) con un 97,70% de las casillas computadas, López Obrador pasó al segundo lugar, siendo aventajado por Felipe Calderón. El conteo concluyó a las 15:20 horas (Tiempo del Centro) con el 35,91% de los votos para Felipe Calderón, y el 35,29% para López Obrador, con una diferencia de 0,62%. Luis Carlos Ugalde, presidente del IFE, declaró ganador a Felipe Calderón. En esta elección la diferencia entre los resultados del PREP y los del cómputo final del IFE fue la menor en la historia.

Conforme al grupo de monitores de la Unión Europea que estuvieron al tanto del proceso, "no se reportaron incidentes o irregularidades que pudieron haber afectado la transparencia del proceso de conteo y que pudieran haber impactado los resultados".[2]​ Sin embargo, también señalaron que si la legislación mexicana lo contempla sería positivo el conteo de los votos uno por uno, para garantizar el máximo de transparencia.[3]​ El Cofipe, en su artículo 247 inciso b, dice que el reconteo voto por voto se hará cuando "los resultados de las actas no coinciden, o se detectaren alteraciones evidentes en las actas que generen duda fundada sobre el resultado de la elección en la casilla, o no existiere el acta de escrutinio y cómputo en el expediente de la casilla ni obrare en poder del Presidente del Consejo".

PAN: FCH

PRI-PVEMRMP

PRD-Convergencia-PT: AMLO

PANAL: RCC

PSD: PMC

Durante el periodo que abarcaba del 7 al 10 de julio, los partidos políticos pudieron promover ante los Consejos Distritales del IFE juicios de inconformidad por los resultados. Hasta el 13 de julio a las 17 horas, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) había sido notificado de un total de 359 avisos de juicios de inconformidad, de los cuales 227 fueron promovidos por la coalición Por el Bien de Todos (PRD-PT-Convergencia), 131 por el PAN y 1 por la Alianza por México (PRI-PVEM). La resolución de cualquier inconformidad la hizo el TEPJF el 31 de agosto, el juicio madre de la coalición Por el Bien de Todos estuvo en manos del TEPJF cuyo presidente era el magistrado Leonel Castillo González. Aunque se recibieron impugnaciones, los Consejos Distritales enviaron los paquetes electorales al TEPJF para que validara las elecciones. El proceso finalizó el 6 de septiembre, cuando el TEPJF realizó el cómputo final de los votos y declaró la validez de las elecciones, resolución que fue enviada a la Cámara de Diputados para que publicara el nombre del nuevo presidente. En caso de que se anulen las elecciones, el Congreso de la Unión tendría que nombrar un presidente interino, quien a su vez convocaría a elecciones en un plazo no mayor a un año.

En sesión pública el 5 de agosto, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación rechazó la petición de la coalición Por el Bien de Todos de realizar un nuevo escrutinio y cómputo de la totalidad de los votos. Además determinó la apertura y el recuento de votos en "aquellas casillas cuyas actas presentaron inconsistencias en rubros fundamentales del acta respectiva, específicamente relacionados con los votos recibidos en las casillas impugnadas, o cuando se advirtieron inconsistencias en aquellos rubros relacionados con boletas recibidas o sobrantes", lo que significa la apertura de 11,839 paquetes electorales, que representan el 9.07% del total de casillas instaladas. El recuento de los votos en estas casillas comenzó el miércoles 9 de agosto y no se detuvo hasta que finalizó el domingo 13 de agosto. El sábado 5 de agosto, el TEPJF se reunió en sesión pública para pronunciarse sobre las solicitudes de López Obrador, quien alegaba irregularidades y pedía un recuento total de votos. Los siete magistrados votaron por unanimidad que había suficiente justificación legal para ordenar un recuento en sólo 11 839 urnas en 155 distritos (9.2% del total), por lo tanto, se rechazó la demanda pública del PRD de que todos los votos y las urnas fueran objeto de un recuento.[5]

El Tribunal basó su decisión de un recuento parcial en el hecho de que, a pesar de la demanda pública de un recuento general o "voto por voto", el partido de López Obrador presentó demandas legales para menos de 44 000 mesas electorales, o menos de 34%. Por lo tanto, legalmente, sólo los 44 000 puestos de votación se consideraron polémicos por el TEPJF. El Tribunal dictaminó que los votos no controvertidos no deben recontarse. El recuento parcial de votos en la disputada elección comenzó el 9 de agosto en medio de la escalada de protestas contra supuestas irregularidades electorales en las elecciones. El 28 de agosto, el TEPJF anunció los resultados del recuento parcial, restando 83 357 votos a favor de Calderón, 73 254 votos a favor de López Obrador, 64 441 para Roberto Madrazo, 4 570 para Patricia Mercado, 4 254 para Roberto Campa y 7 940 para el resto de los candidatos. Un total de 237,816 votos fueron anulados de los aproximadamente 4 millones del recuento de votos. Significa que alrededor de 6% del recuento de votos fueron anulados.

Posteriormente se ha revisado y desahogado los 364 juicios de inconformidad (231 de la coalición Por el Bien de Todos y 133 del PAN). Al concluir esta etapa se realizará el cómputo final de la elección presidencial, para realizar las declaraciones de validez de la elección y de presidente electo la cual se hizo este 5 de septiembre.[6]

El candidato de la Coalición Por el Bien de Todos, Andrés Manuel López Obrador, alegó que la elección se realizó de manera fraudulenta, y sus seguidores lo proclaman, de forma simbólica, "presidente legítimo" el 20 de noviembre.[7]

De acuerdo con una encuesta de opinión de Consulta Mitofsky del 2 de julio de 2007, uno de cada tres ciudadanos considera que el año pasado hubo muchas prácticas fraudulentas, cifra equivalente a aproximadamente 22 millones de habitantes (con datos de INEGI).

Después del 2 de julio de 2006, el candidato presidencial por la Coalición por el Bien de Todos, Andrés Manuel López Obrador, inició una protesta por los resultados electorales, alegando que hubo un fraude electoral en los comicios, que benefició al candidato de la derecha Felipe Calderón Hinojosa, así mismo presentó algunas pruebas ante los medios de comunicación de supuestas irregularidades; Como actas de casillas con cientos de votos a favor del Partido Acción Nacional que superaban incluso el número de electores en el padrón nominal registrado (es decir, que presentaban una gran cantidad de votos de más). Analistas como Antonio Crespo y Sergio Aguayo, que no son seguidores de Obrador, han declarado algo más matizadamente que dado el estrecho margen, las deficiencias detectadas y la naturaleza del recuento existió una falta de certidumbre sobre el resultado.

El 7 de julio, a unas horas de que Instituto Federal Electoral anunciara el resultado, los simpatizantes de AMLO (Andrés Manuel López Obrador) iniciaron una huelga de hambre a las afueras del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) para exigir la apertura de los paquetes electorales y pidiendo que se contara voto por voto. En tanto, en la entrada principal del IFE, por quinto día consecutivo, inconformes con el conteo de ese órgano electoral realizaron una protesta para denunciar el "fraude cometido por el árbitro", y también exigieron el escrutinio voto por voto de la elección presidencial.

Con cacerolas y cucharas de metal en mano, advirtieron que "si Andrés Manuel López Obrador dice 'nos vamos a las manifestaciones' ahí estaremos; por ahora sabemos que debemos esperar la impugnación que se haga en el tribunal electoral".

Algunos de los manifestantes que participaron en lo que denominaron el primer cacerolazo, (en alusión a protestas callejeras sudamericanas) señalaron que se conducirán con apego a la ley, pero "no descartamos movilización ciudadana y resistencia pacífica", agregaron.[8]

Esta fue una gran controversia pues según la gráfica del conteo oficial de los votos, con el 70% de las casillas computadas, López Obrador se encontraba a la cabeza con el 36.8% de la votación frente al 34.6% de la votación a favor de Felipe Calderón, sin embargo, fue a partir de este porcentaje de casillas computadas, que López Obrador empezó a caer de manera prácticamente simétrica a lo que empezaba a subir Calderón.

Un estudio posterior a la elección indicó que la correlación entre la gráfica de López Obrador y la de Calderón a partir del 70% de las casillas computadas era del 99.98%, es decir, que a partir del 70% de las casillas computadas cada voto a favor de Felipe Calderón significaba un voto en contra de López Obrador. Esto se puede analizar mediante una gráfica espejo, en ella se puede apreciar que las gráficas tienden una hacia la otra de una manera casi idéntica y que hacia el 92% se vuelven prácticamente idénticas, lo cual, en un universo tan grande de votos, es totalmente improbable y prácticamente imposible. Por lo que esto podría ser una clara ejemplificación de un denominado Fraude electrónico.

Una posible explicación surgida a esto sugiere que debido a que las actas no son ingresadas al PREP de manera aleatoria, sino que se ingresan tan pronto como están disponibles, por lo tanto existe un sesgo geográfico, ya que generalmente se ingresan más rápidamente las actas urbanas, mientras que las actas rurales y provenientes de estados con huso horario diferente, tardan más en llegar. [9]

En cuanto al cómputo distrital, Héctor Pedraza Reyes, consejero distrital, explicaría:

"Por lo que se refiere al cómputo distrital, al terminar el día miércoles López Obrador aparecía con una ligera ventaja, pero con una tendencia decreciente. Fue entonces que los representantes de la Coalición Por el Bien de Todos en aquellos consejos distritales en que parecía que finalmente iba a ganar Calderón, se empeñaron en retrasar lo más posible el cómputo, para que fuera posible que en las oficinas centrales del IFE sólo se recibieran resultados de los distritos ganados por López Obrador." [9]

"Mediante esta estrategia se obligaba al consejo distrital a contar una y otra vez las boletas de cada casilla con cualquier pretexto, provocando que el cómputo distrital se alargara en muchos lugares hasta la tarde del día siguiente, el jueves 6 de julio. El distrito 03 del estado de Chihuahua, donde se apreciaba una clara ventaja de Calderón, fue uno de los últimos en enviar sus resultados a las oficinas centrales del IFE, junto con algunos distritos de Michoacán, Colima, Guanajuato y Querétaro, donde terminó ganando el candidato de Acción Nacional, pero cuyas cifras no se dieron a conocer sino hasta el último momento, causando la apariencia de que de última hora se había favorecido a Calderón. Pero esta tardanza se debía en realidad a la estrategia seguida por los representantes de la CPBT y del PRD." [9]

Las discusiones al respecto de este tema continúan debatiéndose, por lo que sigue siendo materia de controversia.

Fuente: Consejo General del Instituto Federal Electoral [3].

Fuente: Consejo General del Instituto Federal Electoral [4].

Fuente: Consejo General del Instituto Federal Electoral [5].

Fuente: Periódico El Universal[10]

Fuente: Consejo General del Instituto Federal Electoral [6].

La elección de los candidatos en la próxima contienda empezó muy prematuramente cuando el entonces presidente Vicente Fox dijo que México estaba listo para la sucesión, desde ese momento muchas personalidades de la política se lanzaron a realizar sus pre-campañas, situación que fue promovida por los medios de comunicación. Los partidos políticos registraron a sus candidatos entre el y 15 de enero.

En un principio la primera dama Martha Sahagún fue mencionada como la más posible candidata, esto levantó mucha polémica, pues se consideró que la contienda sería injusta al contar con recursos y apoyos que el resto de los contendientes no tendrían y finalmente se le obligó a decir públicamente que no aspiraba a ningún puesto de elección popular. El partido inició una elección interna para la cual finalmente hubo tres candidatos. Francisco Barrio Terrazas quien se había mostrado interesado declinó al considerar que la elección no sería limpia, y acusó a Santiago Creel Miranda, muy cercano al presidente Fox, de recibir apoyos con los que el resto de los pre-candidatos no contaban. Hugo Diaz otro miembro del partido no pudo registrarse al no conseguir el apoyo suficiente. Alberto Cárdenas Jiménez, Santiago Creel y Felipe Calderón Hinojosa, fueron los tres contendientes. La elección fue hecha entre los militantes del partido en tres etapas que cubrieron los 31 estados y al Distrito Federal. Con un 51% de los votos, porcentaje necesario para no ir a una segunda vuelta, Calderón se convirtió en el candidato.

En este partido pronto se armaron 2 grupos buscando la candidatura, el primero encabezado por Roberto Madrazo Pintado, presidente del partido y quien tiene la mayor cantidad de apoyo y recursos, y un grupo de oposición. Este grupo llamado Unidad Democrática (aunque es conocido popularmente como TUCOM o todos unidos contra Madrazo) denunció que la elección dentro del partido no era justa pues Madrazo se había apropiado de los puestos que le permitirían salir electo sin dificultad, los miembros principales de este grupo (Arturo Montiel Rojas, Tomás Yarrington, Enrique Martínez y Martínez, Enrique Jackson, Manuel Ángel Núñez Soto, Eduardo Bours, Miguel Alemán Velasco y José Natividad González Parás) se pusieron de acuerdo para que uno de ellos compitiera con Madrazo por el puesto, al final el elegido fue Arturo Montiel. Arturo Montiel pronto creció en popularidad, pero poco después de que todos los candidatos se registraron oficialmente se reveló que Montiel, quien había sido gobernador en el Estado de México había desviado recursos para comprarse varias propiedades en varias ciudades, esta revelación hizo que su candidatura se debilitara y eventualmente tuvo que renunciar. Además de estos 2 había un tercer candidato, Everardo Moreno Cruz, quien estuvo en campaña desde 2003, Moreno no contó con el apoyo de ningún grupo y financió su campaña con sus propios recursos, sin embargo su escaso reconocimiento por el público en general lo dejó con muy pocas posibilidades de obtener la candidatura, Moreno nunca aceptó declinar en favor de Madrazo y los 2 se presentaron a la elección interna del partido el 13 de noviembre. A pesar de la campaña de algunos grupos que pedían que se votara por Moreno para sacar a Madrazo, este último ganó la contienda con aproximadamente 90% de los votos. La elección se caracterizó por la falta de interés de los priistas y de los ciudadanos en general, pues apenas se contaron unos tres millones de votos en todo el país.

Andrés Manuel López Obrador fue el candidato del partido al contar con el apoyo de gran parte de la militancia. Cuauhtémoc Cárdenas, quien intentó buscar su cuarta nominación, no consiguió el apoyo necesario y finalmente no se registró como pre-candidato. El partido formó una alianza con otros partidos que apoyaron a su candidato, el Partido del Trabajo y Convergencia aceptaron la alianza, la cual llevó por nombre Coalición Por el Bien de Todos.

Uno de los dos nuevos partidos que participaron en la contienda, se definen como un partido de izquierda, el domingo 27 Patricia Mercado, fundadora del partido fue elegida como la candidata. Su nominación se complicó cuando el partido realizó su consejo político nacional en Ciudad Valles. La reunión tenía el propósito de aprobar la plataforma electoral del partido, requisito para poder competir en las elecciones. Sin embargo un pequeño grupo encabezado por Ignacio Irys ingresó a la sala donde se realizaría la reunión e impidió el paso del resto de los miembros del partido, con solo una minoría de los miembros del partido los presentes votaron por remplazar a Patricia Mercado por el empresario Víctor González Torres, el resto de los integrantes califican esta votación de ilegal y afirmaron que Patricia Mercado seguía siendo la candidata del partido. Finalmente el IFE declaró a Patricia Mercado como la candidata del partido.

Sus miembros han expresado que ante las pocas posibilidades de ganar la presidencia su objetivo es mantener el registro (que lograran con el 2% de la votación), sin embargo al ser la única opción distinta a los tres partidos principales, trataran de atraer a un alto porcentaje de la población que no quiere a ninguno de los tres candidatos fuertes.

El partido no tuvo ningún pre-candidato, en un principio se pensó que Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano podría ser el representante del partido, pero a finales de noviembre se hizo oficial que el PT apoyaría a López Obrador y al PRD en la contienda.

En un principio Jorge Castañeda trató de ser considerado por los miembros del partido como su candidato, pero finalmente se retiró al considerar que los tiempos del partido no le permitirían realizar una candidatura para poder ganar. Otro posible candidato, Dante Delgado Rannauro, presidente del partido declinó en noviembre el aceptar la nominación. El partido entró en pláticas con el PRD y finalmente se concretó una alianza, por lo cual Convergencia participó junto al PRD y PT postulando a López Obrador.

El partido hizo creer a la gente que nominaría a Bernardo de la Garza, pero cuando este creció en las preferencias electorales y se calculó que por su cuenta podría obtener 3,000,000 votos anunció que se aliaría con PRI o PAN, dependiendo de quien le ofreciera mejores condiciones, esto provocó el enojo de gran parte de la población, pues el partido derrochó millones de pesos en promocionar a un candidato que desde un principio sabían no llegaría a la elección. Finalmente se concretó la alianza con el PRI.

El Partido Nueva Alianza es de los dos partidos de reciente registro que tiene la obligación legal de postular a un candidato propio. Hasta el día de la elección se habían barajado varios nombres como posibles candiatos, mencionándose insistentemente a Elba Esther Gordillo como posible candidata, sin embargo el 8 de enero de 2006 se llevó a cabo la convención del partido que elegiría a su candidato presidencial, registrándose el exdiputado priista Roberto Campa Cifrián, Alberto Cinta y Manuel Paz Ojeda, finalmente los dos últimos retiraron sus precandidaturas y Campa fue elegido candidato por unanimidad. Roberto Campa es conocido por su cercanía con Elba Esther Gordillo.

Derivado de la sentencia que resolvió la impugnación de Jorge Castañeda es que en el 2011, se modificó la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos a efecto de contemplar las Candidaturas independientes.

Durante los ocho días previos a la elección y hasta el cierre de las casillas en los horarios más occidentales del país, la publicación o difusión por cualquier medio, de encuestas o sondeos de opinión para dar a conocer las preferencias del electorado o las tendencias de la votación fue prohibida. La violación de esta disposición sería castigada con diez a cien días de multa y prisión de seis meses a tres años, de conformidad con el artículo 403 del Código Penal Federal en materia de fuero común, y para toda la República en materia de fuero federal.

Fuente alterna: Opina México

Las encuestadoras fantasma aparecen y desaparecen de la noche a la mañana. Las falsas encuestadoras no tienen responsables, ni direcciones físicas dónde se les pueda ubicar y carecen también de una estructura metodológica en los resultados de los supuestos muestreos que realizan. Son artificios que utilizan algunos actores para divulgar resultados que probablemente no han tenido medición alguna y son simplemente dictados para tratar de influir con la divulgación en la preferencia del electorado. Al menos una decena de encuestadoras fantasma operaron durante la campaña en favor de candidatos y partidos con el fin de influir en la intención del voto según empresas líderes en estudios de opinión. La Asociación Mexicana de Agencias de Investigación de Mercado y Opinión Pública (AMAI) identificó su forma de operar. La AMAI ha comprobado que envían a los medios de comunicación muestreos falsos que dan ventaja a uno u otro candidato o pagan inserciones completas en periódicos. Además, circulan las tendencias por internet con fines propagandisticos o realizan envíos masivos a correos electrónicos. Encuestadoras acreditadas aseguran que en distintos momentos operadores políticos han utilizado a empresas inexistentes como Argua, Tecnomanage, Consultores del Golfo, Etiquer and Company, Fisher´s, People´s Opinion, Quantum, Verasis Studio, Milotv, Endoscopia y ABCD News.[cita requerida]



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