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Elecciones legislativas de Costa Rica de 1948



Las elecciones presidenciales de Costa Rica de 1948 fueron los comienzos presidenciales realizados el domingo 8 de febrero de 1948.[1]​ Los dos candidatos principales fueron Otilio Ulate Blanco candidato de la oposición y respaldado por distintos sectores adversos al gobierno republicano, y el Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, candidato oficialista y ex presidente quien había iniciado una serie de reformas sociales a favor de la clase trabajadora muy polémicas y que habían generado mucha resistencia en distintos sectores, sumado a acusaciones de fraude electoral y corrupción. Calderón tenía el apoyo de su propio partido que estaba en el gobierno, el Republicano Nacional, y del Partido Comunista Costarricense liderado por el diputado y excandidato presidencial Manuel Mora Valverde.

En 1944 cuatro días después de pasadas las elecciones mientras celebraban el triunfo de Teodoro Picado se hizo el anuncio de la candidatura de Calderón para las siguientes elecciones.[2]

Los principales partidos de oposición; el Partido Demócrata, el Partido Unión Nacional y el Partido Social Demócrata celebran una convención para escoger un candidato único.[2]​ Los precandidatos fueron Fernando Castro Cervantes (PD), Otilio Ulate Blanco (PUN) y José Figueres Ferrer (PSD). Figueres es eliminado en primera ronda y con su apoyo gana Ulate en la votación definitiva.[2]​ Figueres es nombrado jefe de acción y Mario Echandi secretario de la coalición. Mientras Calderón en nombrado candidato el 23 de marzo de 1947 en la convención republicana.[2]

Se crea por primera vez el Tribunal Nacional Electoral el cual se encarga de supervisar las elecciones, esto para que no sea el gobierno (como era hasta entonces) el que las regulara y así aplacar los ánimos que acusaban al gobierno de interferir a favor del candidato oficialista en los procesos. Aun así la labor del TNE era limitada.[2]

La situación es tremendamente tensa entre gobierno y oposición. Las juventudes de la coalición opositora se enfrenta violentamente a las brigadas de choque comunistas durante el debate de los presupuestos de los organismos electorales en la Asamblea Legislativa.[2]

La oposición asegura que no derogará las garantías sociales,[2]​ mientras los caldero-comunistas afirman que deben ganar una vez más para consolidarlas permanentemente y que la oposición las derogará de ganar.[2]

La tensión incrementa e incluso grupos de la oposición se tornan subversivos. La provincia de Cartago, uno de los bastiones de la oposición, inicia una huelga general y una serie de sublevaciones sociales que obligan a Picado a remover al gobernador (que era nombrado por el presidente) y a otros gobernantes locales, aunque eso aplaca poco los ánimos.[2]​ Además el gobierno se enfrenta a una gran huelga nacional conocida como la huelga de los brazos caídos y los enfrentamientos dejan numerosos muertos.[2]

Las legislativas se realizaron el 8 de febrero al mismo tiempo que las presidenciales y buscaban renovar parte del Congreso Constitucional. Fueron las últimas elecciones legislativas hechas según lo dispuesto en la Constitución de 1871 ya que la anulación de las elecciones presidenciales por el Congreso detonaría la Guerra Civil que culminaría con una nueva Constitución.

La coalición oficialista Republicana-Comunista obtuvo la mayoría, en conjunto.[3][4]​ El Congreso no anuló las elecciones legislativas aun cuando sí anuló las presidenciales argumentando que hubo fraude electoral.

El 28 de febrero de 1948 el Tribunal Nacional Electoral emitió un fallo sobre los comicios con dos dictámenes, el de mayoría suscrito por los magistrados Gerardo Guzmán y José María Vargas, y el de minoría suscrito por el magistrado Max Koberg. El de mayoría encontraba inconsistencias en el conteo y nulidad del padrón, apareciendo una diferencia cercana a los catorce mil votos entre los emitidos para presidente y los emitidos para diputados, catorce mil votos superaban los votantes que en teoría habían participado y que daban el gane a Ulate, inconsistencia por lo cual se anulaban las elecciones. El de minoría no. El Congreso Constitucional conoció ambos dictámenes genernado un intenso debate entre los diputados calderonistas y comunistas que abogaron a favor de anular las elecciones y los diputados opositores.[5]​ Finalmente se votó el dictamen de mayoría, votando a favor 27 diputados: José Albertazzi Avendaño, Vidal Arguedas Quirós, Virgilio Calvo Brenes, Luis Carballo Corrales, Gilberto Charpentier, Filiberto Chavarría, Manuel Mora Valverde, Federico Volio, Emilio Sanahuja, Antonio Riggioni Rubillo, José Saborio Alfaro, Onofre Villalobos Soto, José Fernández Ferreiro, Alfredo Picado, Luis Calvo Gómez, Francisco Quesada, Víctor Rodríguez, Enrique Baltodano, Juan Muñoz Rovira, Rodolfo Salazar, Efigenio Vallejo, Carlos Barahona, Carlos Luis Fallas Sibaja, Francisco Quintana, Luis Vasco Soto, Jaime Cerdas y Álvaro Cubillo Aguilar.

Votaron en contra 19 diputados: Francisco Fonseca Chamier, Juan José Herrero, Fernando Lara Bustamante, Antonio Peña Chavarría, Tomás Guardia Tinoco, Otto Cortés Fernández, Antonio Chaves Soto, Francisco José Orlich Bolmarcich, Marcial Rodriguez Conejo, Luis Carlos Suarez, Rodrigo Valverde, Adriano Camacho, Jorge Ortiz Martín, Fernando Volio Sancho, Bernardo Benavides Zumbado, Víctor Manuel Elizondo, Rubén González Flores, Eladio Rosabal Cordero y Arturo Volio Guardia.

El Congreso no anuló las elecciones parlamentarias donde la coalición oficialista había salido favorecida, aun cuando las irregularidades denunciadas en las presidenciales aplicaban a las dos. En todo caso, esta anulación fue el detonante de la Guerra Civil de Costa Rica o "Guerra del 48". Tras la cual, y resultando ganador el bando opositor que gobernaría de facto por unos meses mediante la Junta Fundadora de la Segunda República, se le entregaría la presidencia a Otilio Ulate en 1949.



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