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Embarazos no planeados



El embarazo no deseado (también denominado embarazo no previsto, no querido, no planeado, no planificado, no intencional, inesperado, imprevisto o inoportuno) es aquel que se produce sin el deseo o planificación previa y ante la ausencia o fallo de métodos anticonceptivos precoitales adecuados y la inefectividad o no administración de métodos anticonceptivos de emergencia posteriores al coito que prevengan un posible embarazo.

Ante un embarazo no deseado y atendiendo a los principios de salud reproductiva de la OMS, la mujer puede continuar con la gestación y llevar a término el embarazo o, si la legislación vigente del país o territorio lo contempla, practicar un aborto inducido, ya sea mediante un aborto con medicamentos o un aborto quirúrgico, dependiendo del periodo de gestación y siempre con la asistencia sanitaria adecuada.[1]

En todo el mundo, el 38 % de los embarazos son no deseados, el 21 % de ellos se da en adolescentes (de los cuales entre el 30 y el 60 % terminan en un aborto); unos 80 millones de embarazos no deseados cada año de un total de 210 millones de embarazos en todo el mundo.[2]​ En 2012 la tasa de embarazos no deseados en el mundo fue de 53 por 1,000 mujeres entre 15 y 44 años. [3]

El suministro de métodos anticonceptivos a los 201 millones de mujeres en riesgo de embarazos no deseados en los países en desarrollo que no tienen acceso a la anticoncepción tendría un coste estimado en 2,3 mil millones de euros por año.[4]​ Este gasto podría impedir unos 52 millones de embarazos no deseados al año, la reducción en 1,5 millones de muertes por mortalidad materna y mortalidad infantil anuales, así como una reducción de abortos inducidos en un 64 %.[4]​ La reducción de enfermedades relacionadas con el embarazo podría suponer unos 27 millones de años de vida saludable con el ahorro de unos 100 euros por año de vida saludable.[4]

El riesgo de embarazo no deseado es evidente cuando no se utilizan métodos anticonceptivos en las relaciones coitales o se utilizan inadecuadamente. El riesgo es mayor en las mujeres con menor nivel de estudios, tanto por la falta de educación sexual como en la mayor dificultad para el acceso y uso de métodos anticonceptivos adecuados.[5][6]

Con el término anticoncepción de emergencia, anticoncepción poscoital o anticoncepción preimplantacional se consideran varios métodos:[7][8]

Las consecuencias de los embarazos no deseados, además de psicológicas, sociales y económicas son las siguientes:[13]

El embarazo no deseado es la causa de unos 35 millones de nacimientos no deseados al año.[2]

La existencia de un altísimo número de embarazos no deseados en el mundo origina la práctica de alrededor de 42 millones de abortos inducidos por año.[2]

Entre el año 1995 y el año 2000 se estima que hubo 338 millones de embarazos que no fueron deseados ni planificados en todo el mundo (el 28 % del total de embarazos de un total de 1,2 mil millones durante esos 6 años; una media de unos 56 millones de embarazos no deseados de un total de 200 millones al año).[14]​ Estos embarazos no deseados provocaron alrededor de 700.000 muertes por mortalidad materna (aproximadamente una quinta parte de la mortalidad materna durante ese período).[14]

Más de un tercio de las muertes se debieron a problemas relacionados con el embarazo o el parto, pero la mayoría (64 %) fueron por complicaciones fruto de la práctica de abortos inseguros.[14]​ La mayoría de las muertes ocurrieron en las regiones menos desarrolladas del mundo, donde no se dispone de planificación familiar y los servicios de salud reproductiva apenas existen.[14]




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