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Ennahda



El Partido Ennahda (en árabe tunecino: حزب حركة النهضة; translit: Hizbu Ḥarakatu n-Nahdah;[1]​ en francés: Mouvement Ennahdha; traducido al español: Partido del Renacimiento), también conocido como Movimiento Ennahda o simplemente Ennahda, es un partido político demócrata islámico[2][3][4]tunecino. Desde la revolución democrática de 2011, constituye la principal fuerza política de centroderecha y derecha del país. Rachid Ghanuchi fue el fundador del movimiento, y sigue siendo su presidente.

Aunque ideológicamente al momento de su fundación y durante la mayor parte de su existencia su doctrina estuvo inspirada en la revolución iraní y mantiene vínculos con los Hermanos Musulmanes de Egipto, Ennahda es considerado por diversos analistas como "el partido islamista más suave y democrático de la historia".[5]​ El compromiso entre Ennahda y su principal rival, el partido secular y centroizquierdista Nidaa Tounes para preservar la democracia como forma de gobierno, ha sido considerado como un elemento clave para la particularidad del éxito de la transición democrática en Túnez, en contraste con los resultados adversos en otros países afectados por la Primavera Árabe iniciada en 2011.[6]

Fue fundado inicialmente como un movimiento político de carácter islamista radical en 1981, bajo el nombre de "Movimiento de la Tendencia Islámica". El movimiento fue ilegal durante los primeros treinta años de su existencia hasta la rebelión popular de 2011, que derrocó al gobierno autoritario de Zine El Abidine Ben Ali y democratizó al país.[7]​ Ennahda fue legalizado bajo su actual nombre el 1 de marzo de 2011. Obtuvo la primera minoría en las primeras elecciones parlamentarias libres de la historia tunecina en octubre de ese mismo año,[8]​ con un 37% de los votos,[9][10][11][12]​ formando un gobierno de coalición conocido como Troika, a cargo de redactar la nueva constitución democrática. Tras una fuerte crisis política entre 2013 y 2014 por las disputas entre el bando islamista (encabezado por Ennahda y otros grupos salafistas) y el bando secular (encabezado por los socialistas, comunistas y en menor medida funcionarios del antiguo régimen), Ennahda perdió las siguientes elecciones legislativas ante Nidaa Tounes, aunque se mantuvo como segunda fuerza, y se abstuvo en las siguientes elecciones presidenciales, que ganó el mismo partido.

En las elecciones municipales de 2018, las primeras desde la revolución, el partido emergió como primera fuerza política al tomar el control de la mayoría de los municipios, inclusive la Ciudad de Túnez, capital y principal ciudad del país, con Souad Abderrahim como candidata (la primera mujer en ocupar el cargo).

Ennahda es el sucesor del Movimiento de la tendencia islámica (MTI), fundado el 6 de junio de 1981. Sus dirigentes son intelectuales formados en universidades modernas: Rached Ghannouchi (profesor de filosofía), Abdelfattah Mourou y Hassen Ghodbani (abogados), Salah Eddin al-Jourshi y Salah Karkar (economista).[13]

Para Salah Eddin al-Jourshi:

“No hay nada extraño en que una nación trate de tomar el control de otra. Lo que es extraño es que la nación que es invadida, acepte y bendiga esta ocupación y ponga toda su energía en hacerla más profunda y en ayudarle a apoderarse de sus raíces”.[14]

Como consecuencia del modelo secular autoritario del presidente Burguiba, el islam más conservador se polariza y comienza a emerger un islamismo militante. Ghannouchi que se verá influenciado por la Hermandad Musulmana y por pensadores islámicos de la época como Muhaammad Qutb, Hassan al-Banna y Abu A´la Mawdudi, en 1969 junto con Mourou y otros jóvenes islamistas se une a la Asociación para la Preservación del Corán (APQ) que cuenta con el patrocinio del Gobierno.

Funda la revista Al-Maarifa (“Conocimiento”) que inicialmente tendrá una temática social y religiosa pero que después cambiará su enfoque para dar apoyo al gobierno en su lucha contra los sindicatos y los izquierdistas. B. López hace referencia a este hecho: “(…) la gestación de movimientos islamistas surgidos de la crisis social y manipulados por el poder para debilitar en las universidades a una oposición juvenil de izquierda”[15]​. Así, este islamismo emergente va a aprovechar la rigidez de la política desturiana para convertirse en alternativa para muchos musulmanes conservadores.

Durante 1979 y 1980, los dirigentes islamistas elogian la revolución iraní del Ayatolá Khomeini aunque no apoyan el uso de la violencia revolucionaria y prolifera la producción de panfletos y libros de estos dirigentes. En agosto de 1979, se convoca en secreto un Congreso fundacional para unificar todas las fuerzas y grupos, en el que se crea el grupo Jamaa Al Islamiyya, con Ghannouchi como líder. Sus actividades se desarrollarán de forma clandestina pero supone un paso importante al convertirse en un movimiento socio-político dotado de estructura[16]​.  En diciembre de 1980 las autoridades descubrirán sus actividades y se reivindicará su registro oficial como partido político en una rueda de prensa el 6 de junio de 1981 pasando a denominarse Harakat Al-Ittyjah Al-Islami (Movimiento de la Tendencia Islámica, MTI). Desde este momento el MTI va a definir sus objetivos: poner fin de la política de partido único, volver a los principios fundamentales del islam, renovando el pensamiento islámico y resucitar la personalidad islámica de Túnez, reconstruir equitativamente la vida económica y política del país y establecer una alianza con otros grupos políticos de la oposición para reclamar su reconocimiento como partido. En los meses previos a las elecciones, el gobierno se ensaña especialmente con los militantes integristas islámicos, acusándoles de usar la violencia y provocar incidentes durante Ramadán y responde encarcelando a decenas de sus miembros, entre ellos a Ghannouchi (once años de prisión), acusados de atentar contra la dignidad del Jefe del Estado, pertenencia a una organización no reconocida y propagación de falsas noticias. Todos los movimientos políticos de la oposición no verán con buenos ojos este tipo de persecución en mitad de un proceso liberalizador como el que el Primer Ministro Mzali está intentando llevar a cabo en ese momento.[17]

Tras las “Revueltas del pan” en 1984, Mzali muestra un acercamiento que, aunque no es suficiente para legalizar el partido que se sigue mirando con desconfianza desde el gobierno, permite que se amnistíe a los condenados en 1981.

A partir de IV Congreso del MTI en 1986, se desarrolla una estrategia de confrontación y algunos sectores promueven la radicalización de la acción. Yihad Islámica será uno de los grupos escindidos del MTI que optará por la violencia.

En 1987 Burguiba emprenderá una persecución feroz de los islamistas con duras penas de prisión y 5 penas de muerte. Ghannouchi es condenado a cadena perpetua, aunque después su condena será revisada ya con Zin el Abidin Ben Ali como presidente.

El MTI firmó el llamado Pacto Nacional el 7 de noviembre de 1988 para entrar en el juego político de Túnez. Sin embargo, el régimen no tardó en pedir más calma.[13]

Tras las reiteradas denegaciones de legalización por parte del Gobierno tunecino, en febrero de 1989 la facción denominada "moderada" del MTI decidió eliminar todas las referencias al Islam en el nombre del movimiento y renombrarlo como Hizb Nahda, Partido del Renacimiento.

Tras una nueva negativa a su legalización, el movimiento presenta a sus candidatos para las elecciones del 2 de abril de 1989 en listas independientes. Sin embargo, la Agrupación Constitucional Democrática (partido gobernante) consiguió todos los escaños de la Cámara de representantes.[13]​ Estas elecciones marcaron el retorno de la represión y el fin del estado de gracia que había reinado desde la llegada del presidente Zine el-Abidine Ben Ali en 1987.[13]

Las autoridades atribuyeron numerosos actos de violencia al partido, incluyendo la quema del comité local de coordinación de la Agrupación Constitucional Democrática en Bab Souika, que causó un muerto y un herido grave. Ennahda niega la acusación de utilizar la violencia al modo del Frente Islámico de Salvación argelino. En agosto de 1992, el juicio de 277 activistas concluyó con la condena de 265 de ellos por "conspiración Islamista". Estos juicios se llevaron a cabo ante dos tribunales militares y, según los observadores de Amnistía Internacional, en violación de numerosas normas necesarias para un juicio justo. Las sanciones fueron de hasta veinte años de prisión o cadena perpetua. Las detenciones continuaron. Amnistía Internacional consideró que la mayoría de los detenidos o penados eran prisioneros de conciencia encarcelados por el mero ejercicio de sus creencias religiosas y políticas.

La Revolución tunecina de 2011 supuso la caída del gobierno de Ben Alí y la legalización de Ennahda. En las elecciones a la Asamblea Constituyente, el partido fue el más votado y obtuvo 89 de los 217 asientos. Su líder, Hamadi Jebali, fue elegido primer ministro de Túnez, formando un gobierno de coalición con el Congreso para la República y Ettakatol, segundo y tercer partido más votado, respectivamente. El partido ha condenado los actos violentos[18]​ y ha renunciado a la aplicación de la Sharia.[19]​ Sin embargo, sus críticos consideran que mantiene un programa radical oculto y que si no lo lleva a la práctica es debido a su carencia de mayoría parlamentaria y social. Para ello se basan en diversos comentarios polémicos de sus líderes.[20]

Ghannouchi cita extensamente en sus escritos a Sayyid Qutb, Hassan El-Banna y Sayyid Abul Ala Maududi. También está vinculado a los islamistas de Sudán y su dirigente por Hassan al-Turabi que él considera su mejor amigo. Este último le ofreció a su hermana menor como segunda esposa y un pasaporte diplomático de Sudán.[21]

Hoy en día, Ennahda dice sentirse próximo al Partido de la Justicia y el Desarrollo, el partido islamista gobernante en Turquía.[22]​ Defiende la democracia parlamentaria y dice propugnar una ideología de democracia islámica, similar a la democracia cristiana.

Sobre el polémico tema del velo, a su retorno a Túnez Ghannouchi declaró: "Siempre hemos defendido el derecho de las mujeres y los hombres a elegir su propio estilo de vida, y estamos en contra tanto de la imposición del velo en nombre del Islam como de la prohibición del velo en nombre de la laicidad o la modernidad."[23]




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