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Estados Unidos de México



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 • Consumada

México[nota 1]​ (Acerca de este sonido [ˈmexiko]), oficialmente los Estados Unidos Mexicanos,[19][20][21][22]​ es un país soberano ubicado en la parte meridional de América del Norte; su capital y ciudad más poblada es la Ciudad de México.[23]​ Según su propia constitución, su forma de gobierno consiste en una república representativa, democrática, laica y federal, compuesta por 32 entidades federativas (31 estados y la capital federal).[24][25][26]

El territorio mexicano tiene una superficie de 1 964 375 km²,[27]​ por lo que es el decimotercer país más extenso del mundo y el tercero más grande de América Latina. Limita al norte con los Estados Unidos de América a lo largo de una frontera de 3155 km, mientras que al sur tiene una frontera de 958 km con Guatemala y 276 km con Belice. Las costas del país limitan al oeste con el océano Pacífico y al este con el golfo de México y el mar Caribe, sumando 9330 km.[28]

México es el décimo país más poblado del mundo, con una población estimada en más de 130 millones de personas en 2021.[29]​ La mayoría de ellas tiene como lengua materna el español, al que el estado reconoce como lengua nacional junto a 67 lenguas indígenas propias de la nación,[30]​ si bien en el país se hablan alrededor de 287 idiomas.[31]​ Estas cifras convierten a México en el país con mayor número de hispanohablantes,[32]​ así como en el séptimo país con mayor diversidad lingüística en el mundo.[33]

La presencia humana en México se remonta a 30 000 años antes del presente.[34]​ Como fruto de miles de años de desarrollo cultural, surgieron en el territorio mexicano las culturas mesoamericanas, aridoamericanas y oasisamericanas. El actual territorio central de México fue el principal y mayor escenario del pueblo mexica y, en parte, del pueblo maya, dos de las civilizaciones más importantes de la América precolombina. Durante 300 años, la totalidad del actual territorio formó parte del Virreinato de Nueva España, con capital en la Ciudad de México, siendo una de las entidades más importantes del Imperio español en América. Tras la dominación española, Nueva España inició la lucha por su independencia política en 1810, que culminó en 1821. Posteriormente, durante cerca de un siglo el país se vio envuelto en una serie de guerras internas e invasiones extranjeras que tuvieron repercusiones en todos los ámbitos de la vida de los mexicanos. Durante buena parte del siglo XX (principalmente el segundo tercio) tuvo lugar un período de gran crecimiento económico en el marco de una política dominada por un solo partido político.

Según la Organización Mundial del Turismo, México es el principal destino turístico de América Latina y el tercero más visitado del mundo en 2020.[35]​ Esto se debe en gran medida a los treinta y cinco sitios culturales o naturales que son considerados por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, y es en este sentido el primero en el continente.[36]

En términos macroeconómicos, por producto interno bruto (PIB) es la decimocuarta economía mundial y la undécima por paridad del poder adquisitivo (PPA); en escala regional, es la segunda economía de América Latina y la cuarta del continente.[37][38]​ Según el informe de 2020 de desarrollo humano de la ONU, tiene un índice de desarrollo humano alto de 0,779, y ocupa el 74.º lugar en el mundo.[39]

México también es uno de los países con mayor diversidad de climas en el mundo, considerado uno de los diecisiete países megadiversos del planeta, es hogar del 10-12 % de la biodiversidad mundial[40]​ y alberga a más de 12 000 especies endémicas.[41]

México es un topónimo de origen mexicano —náhuatl— cuyo significado es discutido. Deriva del vocablo náhuatl «Mēxihco» AFI: [me:ʃiʔko], que designaba la capital de los mexicas. De acuerdo con Bernardino de Sahagún (s. XVI) —quien es la fuente documental más antigua—, el vocablo significaría «el lugar de Mexi», de «Mexitl» donde «metl» (maguey), «citli»/«xitli» (liebre) y «-co» (locativo):[42]​ Mexi o Mexitl, quien fuera un legendario sacerdote nahua, guió a sus seguidores por la búsqueda de un águila sobre un nopal para la fundación de su ciudad luego de abandonar la también legendaria locación de Aztlán. Sin embargo, actualmente la versión más extendida sobre el significado del vocablo es: «el ombligo de la luna» o «en el lugar del lago de la Luna»,[43]​ de «Metzxico»: «metz(tli)» (luna), «xic(tli)» (ombligo, centro) y «-co» (locativo), según Cecilio Robelo y Alfonso Caso. Sahagún redacta el origen del vocablo de la siguiente forma:

Francisco Xavier Clavijero sugirió que el topónimo debía interpretarse como «[en el] lugar de Mexihtli», es decir, de Huitzilopochtli, pues Mexihtli era uno de sus nombres alternativos. En el mismo texto, Clavijero añade como nota que creyó por algún tiempo que el vocablo significaba «en el centro del maguey», pero que a través del conocimiento de la historia de los mexicas llegó a la conclusión de que el topónimo se refiere al dios tutelar de los aztecas.[nota 2]

El primer término o nombre propio con el que se hizo referencia al país, apareció el 6 de noviembre de 1813 cuando el Congreso de Anáhuac expidió el Acta Solemne de la Declaración de Independencia de la América Septentrional. Dicha denominación hacia clara referencia al nombre usado por la Constitución de Cádiz, para delimitar el territorio del Imperio Español que correspondía al Virreinato de la Nueva España y sus áreas dependientes (Capitanía General de Guatemala, Cuba, Florida, Puerto Rico y la parte española de la isla de Santo Domingo —hoy República Dominicana—), asumiendo con ello, que ese era el espacio geográfico sobre el cual se constituiría la nueva nación.[46][47][48]​ Posteriormente el Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana del 22 de octubre de 1814 cambió dicha denominación, adaptándola con el término México (usado como adjetivo), y haciendo uso del mismo como gentilicio en algunos artículos.

Los documentos que antecedieron a la consumación de la independencia (Plan de Iguala y Tratados de Córdoba), usaron los dos términos antes mencionados (América Septentrional y América Mexicana), pero emplearon uno nuevo, al que acreditaban como nombre oficial de la nueva nación: Imperio Mejicano. Nombre usado definitivamente por el Acta de Independencia del Imperio Mexicano, firmada el 28 de septiembre de 1821 al consumarse la independencia.[49][50][51]

Desde su conformación como Estado federal, el nombre oficial del país es Estados Unidos Mexicanos, aunque la Constitución de 1824 usaba indistintamente las expresiones Nación Mexicana y Estados Unidos Mexicanos.[52]​ La Constitución de 1857 hace oficial el uso del nombre República Mexicana,[53]​ pero en el texto se emplea también la expresión Estados Unidos Mexicanos.[54]​ La Constitución vigente, promulgada en 1917, establece que el nombre oficial del país es Estados Unidos Mexicanos. No obstante, el uso generalizado de la síntesis México, habitual de todas las denominaciones anteriores, permitió que este prevaleciera como nombre común.

El gentilicio mexicano se ha empleado en la lengua española desde el contacto entre ibéricos y americanos con diferentes sentidos. Para los españoles del siglo XVI, los mexicanos eran los habitantes de México-Tenochtitlan y su lengua. Durante la Colonia, algunos criollos y peninsulares avecindados en Nueva España usaron el gentilicio para denominarse a sí mismos.[55]​ Los líderes de la Guerra de Independencia vacilaron tanto en la denominación del país como de sus habitantes. A partir del Plan de Iguala, el país adoptará definitivamente el nombre de México y sus habitantes fueron todos mexicanos.

El territorio actual de México fue descubierto y habitado por grupos de cazadores y recolectores nómadas hace más de 30 000 años. Alrededor del año 9000 a. C. se desarrollaban los procesos que llevaron a la domesticación de plantas como la calabaza y el huaje[34]​ en regiones como el Valle de Tehuacán y la sierra de Tamaulipas. La domesticación del maíz ocurrió alrededor del quinto milenio antes de la era común y fue un hito que después condujo al establecimiento de aldeas sedentarias en Mesoamérica.[56]

Los oasisamericanos fueron cultivadores, aunque las condiciones climatológicas no les permitían una agricultura muy eficiente y por ello tenían que recurrir a la caza de sapos y tortugas, y la recolección para complementar su subsistencia. Construyeron grandes aldeas en Nuevo México y la zona arqueológica de Casas Grandes, en Chihuahua.[57]

Los habitantes de la región conocida como Aridoamérica continuaron con su cultura nómada, aunque mantuvieron contacto con los mesoamericanos. Algunos sitios presentan ocupación continua desde tiempos muy antiguos, como cueva de la Perra (12 000 a. C.),[58]cueva de la Candelaria (8000 a. C.),[59]El Conchalito (1000 a. C.)[60]​ y las cuevas de la Sierra de San Francisco (10 500 a. C.).

El inicio de la civilización mesoamericana se ubica entre el año 2500 a. C., con la aparición de la alfarería y las primeras aldeas agrícolas,[61]​ y el 1500 a. C.[62]​ Durante el Preclásico Medio (siglos XV-IV a. C.) se difundió la cultura olmeca en toda Mesoamérica.[63]​ Algunos de sus centros más importantes fueron La Venta y Tres Zapotes. Se dedicaron a la agricultura, principalmente al cultivo del maíz y algodón.

El centro olmeca más antiguo registrado es San Lorenzo, fue construido en el año 1150 a. C. en el actual municipio de Texistepec, situado en la cuenca del río Coatzacoalcos, en el estado de Veracruz. El inicio del florecimiento de la cultura olmeca en este sitio, época de la que datan la mayor parte de las esculturas y elementos arquitectónicos que caracterizan a la cultura olmeca, muchos de los cuales se conservan en el sitio. San Lorenzo fue saqueado en el año 900 a. C., y las esculturas monumentales sufrieron un intento de destrucción; algunas se enterraron, y otras fueron trasladadas al centro ceremonial La Venta.

La Venta fue el centro ceremonial más importante de esta cultura, esta ciudad es el primer trazo arquitectónico planificado en el México antiguo. Destaca su gran arquitectura monumental, y sus ofrendas hechas de jade. Cuenta con la pirámide más antigua de Mesoamérica y también se han encontrado cabezas colosales y tronos, que merecen especial reconocimiento por el hecho de que para construirlas.

El centro ceremonial de Tres Zapotes fue el último en desarrollarse. Es el más conocido porque fue el que sobrevivió hasta una época más cercana, pero la civilización olmeca que se desarrolló aquí fue una cultura ya en decadencia, no el esplendor que vivió en los centros ceremoniales anteriores.

Se piensa que los olmecas fueron invadidos por algún pueblo rival, lo que ocasionó el abandono y la destrucción de algunas ciudades; con lo cual se piensa que la cultura olmeca se diseminó atreves de migraciones. Se dispersaron en diferentes lugares: unos se dirigieron a la región maya, otros marcharon al centro y otros hacia el norte. Los que se integraron en el centro fueron a la ciudad Cuicuilco, pero desapareció por la erupción del volcán Xitle; por eso fueron obligados a viajar a otros lugares así llegaron a partes de los estados de Morelos, México, Oaxaca y Chiapas.

El periodo clásico abarca del año 200 al 900 d. C., en este periodo las civilizaciones mesoamericanas alcanzaron su máximo desarrollo cultural. Se construyeron los mayores basamentos piramidales de toda Mesoamérica, como la Pirámide del Sol en Teotihuacán en el actual Estado de México o el Templo de la Serpiente Bicéfala en Tikal.

Las ciudades en este periodo crecieron mucho hasta alcanzar su máxima población, como Teotihuacán (Estado de México), Monte Albán en Oaxaca y Tikal, estas ciudades mantuvieron estrechas alianzas matrimoniales, comerciales y políticas entre los reyes-sacerdotes y se sabe, porque en la entrada de cada uno había monumentos de piedra que significaban que venían los embajadores teotihuacanos; asimismo en Teotihuacán se han encontrado productos mayas y zapotecos como la cerámica, cuentas de jade, conchas y caracoles marinos.

Teotihuacán se convirtió en la ciudad principal de este periodo, estaba situada en la zona del altiplano central, lo que permitió a sus habitantes aprovechar los recursos naturales como la obsidiana para fabricar armas, herramientas y utensilios. Además tenían dioses de la lluvia y de la fertilidad como Quetzalcóatl (Que significa «serpiente emplumada») y Tláloc (que significa: «néctar de la tierra», aunque a este Dios también lo veneraban en la cultura maya y zapoteca).

Los artesanos obtenían de la zona distintos materiales como: jade, obsidiana gris, obsidiana verde, cristal volcánico negro, concha y hueso. Con ello elaboraron vasijas, ollas, platos, vasos, ornamentos, cuchillos, máscaras, collares y distintas figuras.

Los teotihuacanos expresaban lo que veían por medio de la escultura, cerámica y la pintura. En fachadas representaban la deidad de Tláloc y la serpiente emplumada, relacionados con la lluvia y la fertilidad respectivamente, así como otros personajes importantes para ellos.

Los teotihuacanos eran politeístas, tenían los siguientes dioses:

Se desconoce la decadencia de la cultura teotihuacana, algunos investigadores dicen que pudo ser por la sobre explotación de recursos naturales, invasiones de otros pueblos y algunos conflictos internos.

En su sociedad estaba dividida en: reyes-sacerdotes, guerreros, comerciantes, agricultores, pescadores, artesanos, esclavos de guerra y tributos de sacrificios.

Los artesanos obtenían de la zona distintos materiales como: jade, obsidiana gris, obsidiana verde, cristal volcánico negro, concha y hueso. Con ello elaboraron vasijas, ollas, platos, vasos, ornamentos, cuchillos, máscaras, collares y distintas figuras.

La ciudad de Teotihuacán mantuvo una estrecha relación con otras culturas, como la maya y zapoteca. Con los mayas tuvieron alianzas matrimoniales, a través de acuerdos comerciales con Teotihuacán-Palenque y Uxmal. Con los zapotecos mantuvieron una relación entre Teotihuacán y Monte Albán.

Teotihuacán se considera la ciudad principal de Mesoamérica clásica, además de la Pirámide del Sol y la Pirámide de la Luna, también destaca el templo de Quetzalcóatl.

La cultura maya es otra importante civilización que perduró por milenios. La civilización maya desarrolló exquisito arte y arquitectura, el sistema de escritura más avanzado del Nuevo Mundo junto con mucha literatura, así como conocimientos astronómicos y matemáticos. Entre estos últimos destaca el uso de un calendario más preciso que el usado en Europa en su momento, y ser una de las civilizaciones pioneras en el uso del número cero.

Habitó en una parte de la región sur de Mesoamérica, en los territorios actuales de Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador y en el territorio comprendido por cinco estados del sureste de México: Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán. El territorio, por ser tan grande, se dividió en tres:

Los mayas usaron piedra caliza para elaborar basamentos piramidales, templos, plataformas y juegos de pelota; aunque también ocuparon ese material para hacer diversos monumentos y esculturas, entre estas destacan las estelas que eran columnas talladas de piedra con personajes importantes junto con su nombre, fecha de nacimiento o fecha de muerte.

En su pintura mural representaban escenas cotidianas, como la pesca, las fiestas y las ceremonias rituales relacionadas con la guerra.

Por razones estéticas los mayas acostumbraban deformar el cráneo de los niños y provocares estrabismo.

La religión maya era politeísta, los gobernantes eran los que dirigían los asuntos religiosos (teocracia); sus dioses se relacionaban con los elementos naturales, los astros y las acciones humanas. Entre los dioses que sobresalieron esta: Hanub Kú (el dios creador de los mayas quiches), Itzamná (el dios creador de los mayas yucatecos), Ix Chebel Ya (dios del bordado y la pintura), Kakalcán (Quetzalcóatl) (dios del viento), Kin (dios del sol), Ixchel (diosa de la luna), Chac (dios del agua), Yum Kaax (dios del maíz y la agricultura), Ah Puch (dios de la muerte).

Las ciudades mayas se construyeron a partir de las posiciones astronómicas relacionadas con el movimiento del Sol, la Luna y Venus. El Centro de algunas ciudades estaba reservado para que viviera la familia de los gobernantes; alrededor habitaba la nobleza, cuyos edificios estaban relacionados con el comercio; finalmente más allá estaban la tierra de cultivo y el resto de la población.

Los mayas ocuparon piedra caliza para elaborar pirámides, templos, plataformas y juegos de pelota. También lo ocupaban para elaborar diviesos monumentos y esculturas, entre estas destacan las estelas donde le ponían esta vez glifos.

Otros materiales de la región servían para su vida diaria. Usaron madera, estuco, barro y piedras para elaborar máscaras, collares, anillos y pequeñas esculturas. Además ellos confeccionaban telas de algodón para vestirse y tejían cestos con fibra para cargar semillas.

Los mayas llegaron a desarrollar la navegación, construyeron muelles canales y puertos como Xelhá, Xcaret, Tulum, fueron importantes centros donde intercambiaban productos como sal, y pescado.

La cultura zapoteca habitó lo que hoy es el estado de Oaxaca, el sur de Guerrero y el sur de Puebla. Se distinguió por sus excelentes tejedores y alfareros, tuvo notables avances en su escritura, arquitectura y conocimientos calendáricos.

Su ciudad cumbre era Monte Albán, que tuvo su esplendor desde el año 200 y hasta el debilitamiento de esta alrededor del 900. La ciudad ceremonial de Monte Albán se construyó en lo alto de una montaña, con edificios orientados como los astros utilizando la técnica de talud y tablero; se edificaron basamentos piramidales, juegos de pelota y un observatorio en punta de flecha, ubicado a donde hoy se conoce la constelación de Orión. Al igual que Teotihuacán, se desconoce por qué se debilitó Monte Albán.

La sociedad se dividía en gobernantes-sacerdotes, comerciantes, guerreros, artesanos, esclavos de guerra y tributos de sacrificios. Conforme los deberes de cada quien se controlaba la economía y de ello el control de la agricultura y el progreso de las ciudades.

Tenían dos calendarios:

Eran politeístas, su dios principal se llamaba Xipe Totec, otros dioses eran:

La sociedad se dividía en: gobernantes-sacerdotes, comerciantes, guerreros, albañiles, pintores, talladores de piedra, alfareros, orfebres, campesinos y prisioneros de guerra.

El periodo posclásico abarca del año 900 al 1521 d. C., este periodo se caracteriza por un gran incremento de conflictos armados. Se puede apreciar en la cerámica la gran importancia de la guerra, los códices y las escrituras, además de que un notable detalle es el estilo arquitectónico de los edificios.

La cultura tolteca se desarrolló entre los años 900 y 1150 d. C. Los toltecas dominaron la región huasteca, en parte de lo que hoy es San Luis Potosí y Zacatecas, así como el centro de México como Hidalgo, donde se ubicaba el centro ceremonial y capital llamado: Tollan-Xicocotitlan más conocido como Tula. La economía se basaba en una agricultura de extensos campos de cultivo irrigados por complejos sistemas de canales, donde el maíz, el frijol y el amaranto eran el principal cultivo. La sociedad se dividía en varios grupos, los más privilegiados eran los: militares, funcionarios, el supremo gobernante y los sacerdotes, quienes estuvieron al servicio de la casta militar y se encargaban de atender el culto, los calendarios y la cuenta del tiempo. Se han encontrado rastros de un incendio en Tula, por lo que se piensa que el final de esta ciudad fue muy violenta.

Otra cultura del posclásico es la mixteca, que se desarrolló del 1300 al 1522 d. C., concluyendo con la conquista de los españoles. Abarcaron una región llamada la Mixteca que comprendía los estados de Oaxaca, Guerrero y partes del estado de Puebla y Chiapas. De acuerdo con su mitología, los mixtecos eran descendientes de los hijos del árbol de Apoala. La divinidad principal de los mixtecos era Dzahui, dios de la lluvia y patrono de la nación mixteca, otra divinidad de gran importancia era Nueve Viento-Coo Dzahui, héroe civilizador que les entregó el conocimiento de la agricultura y la civilización. Durante la época prehispánica, la sociedad mixteca se caracterizó por su alta jerarquización. La subsistencia de los mixtecos estaba basada en la agricultura, las condiciones ecológicas y topográficas del territorio de este pueblo condicionaron el desarrollo de ciertos cultivos adaptados a la diversidad de ambientes en la Mixteca.

Hacia mediados del siglo XIV, los Mexicas llegaron al valle de México, según el mito llegaron de un lugar al norte llamado Aztlán y de ahí retomaron elementos de otras culturas. Se les llamó el pueblo del sol, ya que era al que veneraban, gracias a su poder militar de los mexicas (o aztecas) y fundaron su gran capital con un gran poder militar: México-Tenochtitlán. Cuando forjaron un gran imperio y formaron la Triple Alianza con Texcoco y Tlacopan. La guerra fue una práctica muy común para poder conseguir extender su imperio, los pueblos conquistados entregaban productos como oro, plata, jade y plumas de Quetzal. Desarrollaron conocimientos que reflejaba las creencias religiosas.

La cultura mexica llegó a su fin en el año 1521 con la conquista de los españoles.

Después de las expediciones de Francisco Hernández de Córdoba (1517)[64]​ y Juan de Grijalva (1518),[65]Hernán Cortés y su gente arribaron a Cozumel y alcanzaron las costas de Tabasco, donde fueron combatidos por los chontales, en Centla.[66]​ En esa región, Cortés fundó la Villa de Santa María de la Victoria y recibió como obsequio a la bilingüe náhuatl-maya, Malintzin, una esclava que fungió junto con Gerónimo de Aguilar como valiosa intérprete de los extranjeros.[67]

Los españoles se dirigieron a la costa de Veracruz, por donde penetraron al interior de Mesoamérica. Establecieron alianzas con algunos pueblos indígenas y avanzaron a México-Tenochtitlan. En el camino derrotaron a los aliados de los mexicas, como ocurrió en Cholula. Moctezuma Xocoyotzin recibió pacíficamente a los españoles,[68]​ pero la Matanza de Tóxcatl puso a los mexicas en pie de guerra.[69]Cuitláhuac derrotó a los invasores en 1520,[70]​ pero murió durante la epidemia de huey cocoliztli.

Los tlaxcaltecas, texcocanos y totonecas, conformaron un conglomerado que se había aliado a los españoles, factor decisivo en las batallas contra los mexicas. Cuauhtémoc, último tlatoani tenochca, fue apresado el 13 de agosto de 1521,[71]​ y ejecutado en 1525.[72]​ Tras ocupar México-Tenochtitlan, los españoles se lanzaron a conquistar el resto de Nueva España en un proceso que duró todo el período virreinal. La conquista militar fue acompañada por la Cristianización y aculturación de los pueblos indígenas, lo que derivó en un proceso de Sincretismo cultural.

Una vez que Tenochtitlan fue sometida, los soldados españoles pudieron someter el centro del territorio. Hernán Cortés asumió el gobierno como capitán general de Nueva España.

En 1527 se estableció la Audiencia de México.[73]​ El primer virrey fue Antonio de Mendoza y Pacheco y gobernó a partir de 1535.[74]​ Nueva España fue gobernada por 63 virreyes durante los casi 300 años de dominación española. La dominación española enfrentó la resistencia indígena, que se manifestó en algunas ocasiones por la vía de las armas, como en la Guerra Chichimeca (1546), la Guerra del Mixtón (1540-1551), Rebelión de los Pericúes (1734-1737) y la rebelión de los mayas de Cisteil (1761).[75]

La base de la economía novohispana fue la minería. El descubrimiento de yacimientos, notoriamente, Zacatecas y Guanajuato, permitió gradualmente que Nueva España ocupara una posición privilegiada. La minería permitió el desarrollo de otras actividades asociadas, especialmente los obrajes y la agricultura, que convirtieron a las regiones del Bajío y los valles de México y Puebla en prósperas regiones agrícolas y de actividad industrial incipiente.[76]​ Los minerales se acuñaban exclusivamente en la Real Casa de Moneda de México; el Real de a 8 llegó a ser, por su cuantía, alta ley y calidad, la moneda preferentemente utilizada en las transacciones internacionales del Imperio.[77]

El centro de gobierno del Virreinato de Nueva España era México, que a su vez gobernaba Cuba, la América del Norte española y Filipinas. Filipinas, en particular, fue colonizada a través de México, ya que México estaba geográficamente más cerca que la España más distante.[78]

El comercio del virreinato era realizado a través de dos puertos: Veracruz (golfo de México) y Acapulco (océano Pacífico). A este último llegaba la Nao de China que transportaba productos de las Filipinas a Nueva España y de ahí se transportaban por tierra, llegando a Puebla, donde la influencia oriental es notoria en su artesanía y en sus tradiciones como la de la "china poblana", a la ciudad de México y a Veracruz de donde se enviaba a España o a los puertos del Atlántico. El comercio coadyuvó al florecimiento de estos puertos, de Ciudad de México y las regiones intermedias. Hay que señalar que hasta finales del siglo XVIII, con la introducción de las reformas borbónicas, el comercio entre los virreinatos españoles no estaba permitido.[79]

El virreinato fue la base del mosaico cultural y racial del actual México. En su seno se fusionaron a lo largo de los 300 años las culturas indígenas y europeas. Asimismo, se dio una gran cantidad de mezclas raciales. Figuras como sor Juana Inés de la Cruz y Juan Ruiz de Alarcón destacan como sus más notables contribuyentes a la literatura novohispana, así como Manuel Tolsá en la arquitectura. Relativo a instituciones financieras destacó Pedro Romero de Terreros, fundador del Sacro y Real Monte de Piedad de Ánimas, antecedente del Nacional Monte de Piedad (también llamado Monte Pío), génesis del microcrédito a nivel mundial. También destacan los descubrimientos químicos de Andrés Manuel del Río, descubridor del eritronio, posteriormente renombrado vanadio, en la tabla periódica de los elementos químicos.[80]

La sociedad novohispana profesaba en su mayor parte la religión católica, la Santa Inquisición —que procuraba la supresión de herejía y apostasías— tenía instalados sus oficios en el territorio.[81]​ Los indios estaban exentos de la jurisdicción inquisitorial, y sus asuntos de fe eran atendidos primero por los misioneros y luego por un tribunal dependiente los obispos, que los juzgaba con más tolerancia por ser considerados "neófitos" en la fe.[82]

El territorio de la Nueva España era lo suficientemente grande para que en él existiera una gran cantidad de pueblos indígenas y una gran variedad de lenguas, sin excluir a los europeos. Durante los trescientos años de la Nueva España se tuvieron distintas disposiciones legales que afectaron el comercio y la prosperidad de los novohispanos. En general su nivel de prosperidad era el más alto de América, en especial los residentes de la ciudad de México, Puebla de los Ángeles, la Villa Rica de la Veracruz, Acapulco y Zacatecas.[83]

A pesar de que por regla general se propuso una política de integración, la realidad política que imponía el otorgamiento de los puestos importantes para la burocracia española (en especial desde la llegada de los Borbones, que propugnaron el modelo francés de colonización, contra los cuales los criollos o hijos de españoles nacidos en México empezaron a resentirse). Además se crearon divisiones tan graves como las castas en Yucatán. Durante el período virreinal se gestaron muchas de las tradiciones e instituciones que han evolucionado, de conformidad con el carácter del pueblo mexicano, en muchas de las características mexicanas de la actualidad.

La ocupación francesa de España detonó varios movimientos soberanistas en las posesiones americanas. En 1808 tuvo lugar una crisis política en Nueva España que concluyó con la destitución del virrey Iturrigaray mediante un golpe de Estado.[84]​ En otros puntos del virreinato se fraguaron conspiraciones contra el dominio español, pero fueron suprimidos. El 16 de septiembre de 1810, Miguel Hidalgo y Costilla llamó a la insurgencia al pueblo de Dolores (Guanajuato), dando inicio a la guerra de independencia. A Hidalgo se debe la abolición de la esclavitud en México. En 1811, él y los líderes del movimiento fueron apresados y fusilados.[85]

El movimiento insurgente se fortaleció en el centro de Nueva España bajo el mando de José María Morelos y Pavón, que destacó por su capacidad como estratega militar. En 1813 convocó al Congreso de Anáhuac,[86]​ que proclamó la independencia de la América Septentrional y dotó al país de su primera constitución, promulgada en Apatzingán. Morelos fue capturado y fusilado en 1815.[86]

A partir de 1815 los independentistas entraron en una guerra defensiva y fragmentada.[87]​ La campaña de Pedro Moreno y Francisco Xavier Mina en 1817 avanzó rápidamente desde Tamaulipas hacia el centro de Nueva España, pero fue finalmente derrotada. El indulto ofrecido por el virrey Apodaca alentó la deserción de muchos insurgentes. La rehabilitación de la Constitución de Cádiz en 1820 afectó a la élite novohispana, que pactó con los insurgentes la independencia del virreinato. Agustín de Iturbide se apoyó en Vicente Guerrero y juntos promulgaron el Plan de Iguala en 1821.[88]​ Cuando Juan O'Donojú —último virrey designado— llegó a Nueva España, firmó el acta de independencia de México el 28 de septiembre de 1821.[89]

Después de la firma de los Tratados de Córdoba se instaló un gobierno provisional, que de conformidad con el mencionado documento estableció una Monarquía parlamentaria, instalando primero una regencia como poder ejecutivo, la cual funcionó hasta la coronación de Agustín de Iturbide como emperador en 1822.[90]​ La situación económica y política del Imperio era endeble y motivó la proclamación del Plan de Casa Mata, que planteaba la instauración de una república. La insurrección republicana triunfó en 1823, provocando el exilio de Iturbide y la separación de América Central.[91]

El Congreso Constituyente promulgó la Constitución de 1824, estableciendo un régimen republicano y federal en el país. El primer presidente fue Guadalupe Victoria.[92]​ A partir del gobierno de Victoria, el país tuvo una vida política conflictiva debido al enfrentamiento de diferentes facciones. El personaje central a lo largo de la primera mitad del siglo XIX fue Antonio López de Santa Anna. Ascendió al poder once veces; cinco de ellas como liberal y las otras seis como conservador. Los conflictos entre liberales y conservadores (en cualquiera de sus variantes como bandos antagónicos: republicanos contra monárquicos y federalistas contra centralistas) ocasionaban golpes de estado, revueltas, motines e incluso guerras civiles. Todo lo anterior obligaba a una gran cantidad de autoridades electas a dimitir a escasos meses de ejercer la responsabilidad, o a nombrar un sustituto mientras reorganizaban la defensa del país o del régimen.

El presidente Valentín Gómez Farías dispuso en 1833 una serie de reformas liberales que provocaron la reacción conservadora lo que llevó a la disolución de la primera república federal y la instalación de una república centralista.[93]​ La promulgación de las Siete Leyes en 1835 provocó movimientos separatistas en varios departamentos, todos reprimidos salvo en Texas, que consumó su independencia en 1836.[94]​ En 1841 Yucatán se separó de México y no se reincorporó al país hasta 1848.

México enfrentó la invasión estadounidense entre 1846 y 1848, como resultado de las reclamaciones territoriales de Texas que se había anexado a Estados Unidos en 1845. En medio de la guerra, los federalistas reinstalaron la Constitución de 1824. Al final del conflicto, el gobierno mexicano se vio forzado a firmar el Tratado de Guadalupe-Hidalgo por el que entregó más de la mitad del país a los Estados Unidos (los actuales estados de California, Arizona, Nuevo México, Nevada y Utah; y porciones de Colorado, Oklahoma, Kansas y Wyoming).[95]​ Al terminar la guerra prosiguieron los enfrentamientos entre facciones políticas, lo que propició la llegada por undécima y última ocasión de Santa Anna al poder (1853-1855), que ejerció con carácter dictatorial. En 1854 los liberales se levantaron en armas encabezados por Juan Álvarez; la insurrección depuso a Santa Anna e instaló a los liberales en el gobierno[96]​ en el año en que se hizo efectiva la venta de La Mesilla, territorio de la actual Arizona que Estados Unidos compró a México en su afán expansionista.

La promulgación de las Leyes de Reforma, de corte liberal, afectó los intereses de varios grupos, particularmente la Iglesia. En 1857 se promulgó la nueva Carta Magna mexicana. Entre otras cosas, el documento estableció en México un Estado laico.[97]​ Tras el autogolpe de Estado de Ignacio Comonfort, Benito Juárez asumió la presidencia. Inició entonces la guerra de Reforma que concluyó con una nueva derrota de los conservadores.[98]​ A partir del año siguiente, estos intentarían nuevamente hacerse con el poder, apoyados por la intervención francesa que creó el Segundo Imperio Mexicano, encabezado por Maximiliano de Habsburgo. La invasión francesa y el imperio concluyeron en 1867 con la rendición de los conservadores y el fusilamiento de Maximiliano en Santiago de Querétaro.[99]

Benito Juárez continuó en la presidencia hasta su muerte en 1872. Los últimos años de su gobierno fueron duramente criticados por las diversas facciones liberales.[100]​ Juárez fue sucedido por Lerdo de Tejada. Tras una rebelión provocada por las intenciones de Lerdo de reelegirse, Porfirio Díaz llegó a la presidencia en 1876.[101]​ Así comenzó el Porfiriato. Durante ese período, la inversión extranjera y nacional fue favorecida con grandes privilegios por parte del gobierno, lo que favoreció el desarrollo económico. En contraste las condiciones de vida de los obreros y campesinos continuaron sin mayores cambios. La oposición política fue eliminada por la fuerza, y los rebeldes eran exiliados u obligados a trabajar en sitios como Valle Nacional, el valle del río Yaqui o Yucatán.[102]

Algunos estallidos sociales como las huelgas de Cananea (1906) y Río Blanco (1907), pusieron de manifiesto el malestar con el régimen. Las elecciones presidenciales de 1910 dieron la victoria a Díaz sobre Francisco I. Madero, que había sido encarcelado. Fugado de la prisión, llamó a las armas en el Plan de San Luis. El 14 de noviembre se adelantó la revolución con la toma de Cuchillo Parado. El 20 de noviembre se sumaron a la rebelión numerosos grupos de diversas clases sociales, y enarbolando variadas banderas. Entre otros líderes de la Revolución se encuentran Pascual Orozco, Álvaro Obregón, Francisco Villa, Venustiano Carranza y Emiliano Zapata. Díaz dimitió el 24 de mayo de 1911 y se exilió en Francia, donde murió y fue sepultado.[103]

En febrero de 1913 el golpe de Estado de Victoriano Huerta concluyó con el asesinato de Madero y el vicepresidente José María Pino Suárez.[104]​ Huerta fue depuesto en 1914.[105]​ Con el propósito de unificar a los revolucionarios, Carranza convocó a la Convención de Aguascalientes, a la que desconoció y derrotó para llegar a la presidencia. En 1917 Carranza promulgó la Constitución que rige actualmente en México. El conflicto entre facciones culminó con los asesinatos de Carranza (Tlaxcalantongo, 1920), Zapata (Chinameca, 1919) y Villa (Parral, 1923).[106]

Carranza fue sucedido por miembros del grupo Sonora, entre los cuales no dejó de haber discordia. En 1924 subió al poder Plutarco Elías Calles que creó el Banco de México y enfrentó la Guerra Cristera. Al término de su mandato Álvaro Obregón fue elegido por segunda ocasión como presidente, pero fue asesinado antes de asumir el cargo. Los períodos de los tres presidentes que siguieron son conocidos como Maximato, porque gobernaron bajo la línea de Calles, quien era llamado Jefe Máximo de la Revolución. En 1929 se fundó el Partido Nacional Revolucionario (PNR), antecedente del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

En 1934 fue elegido presidente Lázaro Cárdenas del Río para el primer período sexenal (1934-1940). Cárdenas desterró a Calles, impulsó la educación, la Reforma Agraria y decretó la nacionalización del petróleo. Su sucesor, Manuel Ávila Camacho, frenó el reparto agrario, concilió con la naciente burguesía industrial y enfrentó el inicio de la Segunda Guerra Mundial.

Durante la década de 1950, México vivió una época de gran desarrollo económico conocido como Milagro mexicano. Este desarrollo fue favorecido por el entorno de la recuperación en el marco de la posguerra. En 1960 se nacionaliza la industria eléctrica. El desarrollo económico se reflejó en el incremento de la infraestructura y los servicios públicos y de protección social. Como consecuencia del fortalecimiento del Estado, se desarrolló una serie de corporaciones clientelares asociadas al gobierno que ocasionaron conflicto con organizaciones independientes. Así ocurrió durante la huelga de los ferrocarrileros de 1959. La demanda de mayores libertades políticas se expresó de diversas maneras, muy notablemente por el movimiento estudiantil de 1968, que concluyó con el asesinato de estudiantes por parte del Ejército en Tlatelolco, y en las varias guerrillas que aparecieron en diversas partes del país y fueron reprimidas violentamente por el Estado.

Al final de la década de 1970, la economía mexicana dio muestras de un agotamiento que le condujo a la bancarrota al iniciar la década siguiente, en el contexto de un boom petrolero. Como resultado de la presión opositora, en 1977 se introdujo una reforma política que legalizó a la oposición de izquierda. Durante los años siguientes, la mayoría de las empresas paraestatales fueron privatizadas. En 1985, varias partes del centro y occidente país fueron sacudidas por un terremoto que dejó miles de muertos y desaparecidos, la mayoría en la ciudad capital. Durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), México vivió un repunte económico fundado en la privatización de las empresas del Estado y la apertura a la inversión extranjera. En 1994, cuando el TLCAN entró en vigor, el levantamiento zapatista y los asesinatos del candidato oficial a la presidencia de la república Luis Donaldo Colosio y el del senador José Francisco Ruiz Massieu sacudieron la escena política en México. La economía entró en una recesión conocida como error de diciembre, ubicada como la primera crisis de la globalización.[107]

Salió a la luz pública en el estado mexicano de Chiapas el 1 de enero de 1994 cuando un grupo de indígenas armados ocuparon varias cabeceras municipales el mismo día en que entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, desestabilizando el sistema político mexicano y cuestionando sus promesas de modernidad. Su objetivo era el derrocamiento del presidente elegido y el establecimiento de una democracia participativa. Tras la represión militar de la que fue objeto su revolución decidió emprender una actividad política manteniendo un carácter de izquierda radical. Su mando tiene por nombre Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General (CCRI-CG) del EZLN.[108]​ El 22 de diciembre de 1997 45 indígenas tzotziles fueron asesinados mientras oraban en una iglesia de la comunidad de Acteal, en el estado de Chiapas. Los responsables directos de la masacre fueron grupos paramilitares opuestos al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

En 2000 el PRI perdió la presidencia después de 71 años en el poder, cuando Vicente Fox venció en las elecciones presidenciales. Le sucedió en el gobierno Felipe Calderón Hinojosa, que llegó a la presidencia en medio de las discutidas elecciones presidenciales de 2006. En ese mismo año se inició la guerra contra el narcotráfico, que ha dejado más de 350 000 muertos, de los cuales 15 273 ocurrieron en 2010.[109]​ El PRI regresó a la presidencia en las elecciones de 2012, en esta ocasión refutadas por la oposición por el empleo irregular de recursos económicos y mediáticos de parte del candidato ganador Enrique Peña Nieto. El sexenio de este se desenvolvió en el marco de un recrudecimiento de la Guerra contra el crimen organizado, que alcanzó cifras récord de violencia al final de su periodo. A la vez distintos funcionarios de diversos niveles, incluido el presidente, se vieron envueltos en relevantes casos de corrupción que acrecentaron los niveles de descontento social.[110][111]

El exjefe de Gobierno del Distrito Federal y candidato presidencial de la Izquierda en 2006 y 2012, Andrés Manuel López Obrador se presentó nuevamente a una elección presidencial, en esta ocasión con la coalición Juntos Haremos Historia; alcanzó el triunfo en la jornada electoral del 1 de julio de 2018 con el 53.3 % de los votos emitidos, además de conseguir la mayoría en las cámaras de diputados y senadores.[112][113][114]

México es una república, representativa, democrática, federal y laica; compuesta por Estados libres y soberanos (y estos por Municipios) en todo lo concerniente a su régimen interior, y por la Ciudad de México (capital del país); unidos en una federación establecida según los principios de su Constitución. De acuerdo con esta ley fundamental, la soberanía y el poder público son origen y correspondencia del pueblo, y es este el que decide ejercerlo a través de un sistema de separación de poderes: Presidente (ejecutivo), Congreso de la Unión (legislativo) y un poder judicial, depositado en distintas instituciones, cuya cabeza es la Suprema Corte de Justicia.[115][116][117][118]​ El sistema político mexicano se caracteriza históricamente por la preeminencia del Poder Ejecutivo sobre los otros dos.[119]

El sistema político mexicano incluye órganos autónomos que sirven de contrapeso en áreas específicas (Fiscalía General de la República, CNDH, Auditoría Superior de la Federación, Banco de México, INEGI, Cofece, IFT e INAI).

El Presidente de los Estados Unidos Mexicanos es el titular del poder ejecutivo. Es, a la vez, jefe de Estado y jefe de gobierno.[120][121]​ Asimismo, es el comandante supremo de las Fuerzas Armadas.[122][123]

Es elegido mediante voto directo y universal. Una vez electo, entra en funciones el 1º de diciembre del año de la elección. Su cargo dura un periodo de seis años, sin posibilidad de reelección;[124]​ ni siquiera en el caso de haberlo desempeñado como interino, provisional o sustituto. El cargo de Presidente de la República solo es renunciable por causa grave, que deberá ser calificada por el Congreso de la Unión.[125][126]​ En caso de muerte, destitución o renuncia, asume de manera inmediata y provisional el cargo el Secretario de Gobernación (si la ausencia es el día de la toma de posesión, sería el presidente del Senado, el mandatario provisional), después, con las reservas que contempla la constitución, corresponde al Congreso nombrar un sustituto o interino. Andrés Manuel López Obrador es el presidente de México para el período 2018-2024.

La vigente Constitución de 1917 prevé dicho cargo en su título tercero, capítulo tercero y es abordado por quince artículos. En ellos se especifican las obligaciones, facultades, requisitos y restricciones al cargo; especificaciones que van desde el mando de las fuerzas armadas; la titularidad de las políticas exterior, económica, desarrollo social y de seguridad pública; la promulgación y ejecución de las leyes emitidas por el poder legislativo; proponer nombramientos a cargos que requieren aprobación del Senado o la Suprema Corte; y diversas prerrogativas concedidas en otros artículos de la misma carta magna y las leyes federales.[127]

El Congreso de la Unión es el órgano depositario del Poder Legislativo federal. Este se conforma por una asamblea bicameral, dividida entre el Senado —constituido por 128 integrantes— y la Cámara de Diputados —que consta de 500 legisladores—.[128]

La vigente Constitución de 1917 prevé este órgano en su título tercero, capítulo II, secciones I, II y III, y abordándolo en veintiocho artículos. En ellos se especifican las obligaciones, facultades, requisitos y restricciones del aparato legislativo; principalmente la facultad exclusiva entre los poderes de la unión (y repartida entre las dos cámaras) para estudiar, discutir, votar y emitir las iniciativas de leyes, reglamentos, códigos, normas y las reformas a todo ello, que se le presenten durante sus periodos de sesiones, es decir, posee la acción deliberativa para legislar en todos los asuntos del Estado mexicano. También sus deberes incluyen determinar la composición de la división política del territorio nacional; la facultad para cambiar de sede los poderes de la unión; aprobar la declaratoria de guerra del Presidente; la aprobación de iniciativas, rendición de cuentas, exigencia de comparecencias y eventuales remociones de los titulares o integrantes de los tres poderes de la Unión, incluido el presidente de la república; la elección del interino o sustituto de este último; y diversas prerrogativas que le conceden otros artículos de la carta magna y las leyes federales.[129]

Las facultades exclusivas de la Cámara de Diputados incluyen publicar la declaratoria oficial de Presidente electo que expide el Tribunal Electoral; Coordinar y evaluar a la Auditoría Superior de la Federación; ratificar el nombramiento de secretario de Hacienda; aprobar el Plan Nacional de Desarrollo; la titularidad legislativa en relación al presupuesto e ingresos que proponga el poder ejecutivo; la facultad para decidir si se procede o no, contra algún miembro de los poderes de la unión (excepto el Presidente, cuestión que corresponde al Senado) en caso de cometer un delito, en los términos del artículo 111 constitucional; designar a los titulares de los órganos autónomos (INE, CNDH, Auditoría Superior, Banco de México, INEGI, Cofece e IFT).[130][131]

Las facultades exclusivas del Senado incluyen legislar en materia de política exterior; aprobar o no los tratados y convenios internacionales firmados por el Presidente de la República; autorizar todo tipo de movimiento de las Fuerzas Armadas, ya sea dentro del territorio nacional (a través de la Guardia Nacional) o fuera de este, así como el tránsito de tropas extranjeras dentro del país; ratificar todos los nombramientos del ejecutivo en materia de Fuerzas Armadas y Política exterior; declarar la desaparición de los poderes estatales, designando un gobierno interino y estableciendo los métodos para su eventual sustitución; designar a los Ministros de la Suprema Corte, esto con la terna propuesta por el ejecutivo; legislar en materia de seguridad nacional, incluyendo la aprobación de la política gubernamental propuesta; designar al Fiscal General de la República; decidir a través de decretos sobre límites fronterizos de los estados; la facultad para decidir si se procede o no, contra el Presidente de la República en caso de cometer un delito, en los términos del artículo 110 constitucional.[132]

El Poder Judicial de la Federación está integrado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el Tribunal Federal Electoral, el Consejo de la Judicatura Federal, los Juzgados de Distrito, los Tribunales Colegiados de Circuito y los Tribunales Unitarios de Circuito. Sus fundamentos se encuentran en el Título III, Capítulo IV (abarcando catorce artículos) de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación. El Jurado Federal de Ciudadanos y los tribunales de los Estados y de la Ciudad de México, pueden actuar en auxilio de la Justicia Federal, en los casos previstos por la Constitución y las leyes. La administración, vigilancia y disciplina del Poder Judicial de la Federación, con excepción de la Suprema Corte de Justicia y el Tribunal Electoral, está a cargo del Consejo de la Judicatura Federal. En este poder y su conjunto de órganos, se deposita la facultad de impartir justicia en todos los aspectos institucionales del estado mexicano; la aplicación de las normas y principios jurídicos en la resolución de conflictos; y en todos los ámbitos de la aplicación del Derecho y la interpretación de las leyes en la sociedad (civil, penal, constitucional, mercantil, laboral, administrativo, fiscal, procesal, etc.)[133][134][135]

La Suprema Corte de Justicia de la Nación es el máximo órgano judicial, tribunal constitucional y cabeza del Poder Judicial Federal. Está conformada por once Jueces o Magistrados, denominados Ministros; uno de los cuales es designado, por un periodo de cuatro años, como su Presidente, siendo este responsable de la dirección del organismo y mayor representante ante los otros poderes.[136]

La vigente Constitución de 1917 prevé este órgano en su título tercero, capítulo IV, y abordándolo en cinco artículos. En ellos se especifican las obligaciones, facultades, requisitos y restricciones de la corte; principalmente la facultad exclusiva, entre los órganos del mismo sistema judicial, para estudiar, discutir, y emitir sentencias definitivas en controversias constitucionales o acciones de inconstitucionalidad, que surjan entre los poderes de la Unión, los poderes estatales, autoridades municipales, los órganos autónomos, o la contradicción de una norma con la carta magna. Es decir, le corresponde asegurar el orden establecido por la Constitución y mantener el equilibrio entre las diversas instituciones de gobierno. Sus deberes incluyen también, como última instancia legal, solucionar de modo definitivo, asuntos judiciales de gran relevancia social, a través de las resoluciones jurisdiccionales que dicta. Por lo anterior, y al tratarse del principal y más alto tribunal de naturaleza constitucional, no existe órgano ni autoridad que se encuentre por sobre ella o recurso judicial que pueda interponerse en contra de sus decisiones.[137][138][139]

Las entidades de la Federación Mexicana son libres y soberanas, autónomas en su régimen interno. Tienen la facultad de gobernarse según sus propias leyes; cuentan con una constitución propia que no ha de contradecir los principios de la constitución federal. Las facultades de sus poderes ejecutivos y legislativos, se entienden como aquellas que son derechos de las entidades; como la titularidad del mando de la fuerza pública (policía estatal y guardia nacional adscrita); la dirección y regulación de sus propias políticas económicas, de desarrollo social y de seguridad pública; así como la administración de aquellos recursos que surjan de sus impuestos locales o ingresos propios.

Los estados no pueden realizar alianzas con otros estados, ni con ninguna nación independiente, sin el permiso de la federación. Igualmente tienen prohibida la acuñación de moneda; gravar mercancía o tránsito de mexicanos y extranjeros; contraer deuda externa; legislar en materia fiscal para aquellos aspectos económicos que son exclusivos del gobierno federal y poseer Fuerzas Armadas propias.

La organización política de cada estado se basa en una separación de poderes: El poder legislativo recae sobre un congreso unicameral; el poder ejecutivo recae sobre un gobernador electo por sufragio universal; y el poder judicial recae sobre un Tribunal Superior de Justicia. Dado que los estados tienen autonomía legal, cada uno tiene sus propios códigos civiles y penales, además de cuerpos de seguridad pública.[140]​ No obstante, corresponde al Senado dirimir las diferencias de límites territoriales o declarar la desaparición de poderes en caso de alteración grave del orden; y a la Suprema Corte de Justicia resolver las controversias constitucionales entre las entidades, o estas con sus municipios, los poderes federales y los órganos autónomos.[141][142]

Los estados se dividen internamente en municipios —o demarcaciones, en el caso de Ciudad de México—. Cada municipio goza de autonomía en su capacidad para elegir a su propio ayuntamiento, el cual es responsable, en la mayoría de los casos, de proveer todos los servicios públicos que requiera su población. A este concepto, que surgiría de la Revolución mexicana se le conoce como municipio libre. El ayuntamiento es encabezado por un presidente municipal, elegido cada tres años. Cada municipio posee un cabildo integrado por regidores en función de su tamaño poblacional y sindicos de acuerdo al número que establezca la ley estatal. En total en México hay 2466 municipios; el estado con el mayor número de municipios es Oaxaca, con 570, y el estado con el menor número de municipios es Baja California Sur, con solo 5.

Al mismo tiempo, los municipios están facultados por las constituciones locales para organizarse territorialmente; la mayoría de ellos denominando Delegaciones a aquellas comunidades situadas fuera del área urbana que constituye la llamada Cabecera municipal. Aunque estas no tienen mayor autonomía que la elección de su delegado y la participación en los proyectos de desarrollo comunitario; pues las funciones de estos entes administrativos son meramente ejecutorias de las determinaciones del ayuntamiento.[143]

También se les faculta para coordinar su organización con aquellos municipios con los que constituya, de acuerdo a la categorización del INEGI, una zona metropolitana.

La Ciudad de México es la entidad federativa sede de los Poderes de la Unión y Capital de los Estados Unidos Mexicanos; goza de autonomía en todo lo concerniente a su régimen interior y a su organización política y administrativa. En concordancia con las características de los estados, la capital del país deposita sus poderes locales en un Jefe de Gobierno, Congreso y un Tribunal Superior de Justicia. Se divide en Demarcaciones que poseen las mismas facultades ejecutivas de un municipio, pero sin las facultades legislativas (ayuntamiento) de estos.[144][145]

La actual estructura y conducción de la organización territorial responden a la de una Federación, es decir, unidades territoriales soberanas; además el gobierno central es responsable directo de aquellos componentes territoriales que le adjudique la ley (espacio aéreo, mares e islas adyacentes). Entendiendo este concepto como un ordenamiento de división política, el país se compone de 32 entidades federativas (31 estados y la Ciudad de México, capital de la república). Y estos a la vez se dividen Municipios.[146]


La representatividad del poder público esta principalmente depositada en un Sistema multipartidista, donde los partidos políticos son el principal ente de participación ciudadana; todo ello regulado por instituciones electorales autónomas (Instituto Nacional Electoral, Tribunal electoral y Fiscalía electoral). El INE (bajo su anterior denominación IFE) fue creado con el propósito de hacer más transparente la organización de las elecciones en el país,[147]​ luego del controvertido proceso electoral federal de julio de 1988,[148]​ en que los partidos de oposición acusaron la manipulación de las cifras por parte de la Secretaría de Gobernación.[149]​ Bajo su modelo, cada estado creó un organismo autónomo con propósito de organizar los comicios locales.[150]​ Entre otras funciones, el INE está encargado de los asuntos relativos al Padrón Electoral y de registrar los partidos políticos que participan en los procesos comiciales federales.

En el año 2021 se encontraban registrados ante el INE siete partidos nacionales. Estos partidos son el Partido de la Revolución Democrática (PRD), el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido del Trabajo (PT), el Partido Verde Ecologista de México (Verde), el partido Movimiento Ciudadano (MC) y el Partido MORENA (Movimiento Regeneración Nacional). En caso de obtener menos de tres por ciento de los sufragios emitidos en las elecciones, un partido puede perder su registro.[151][152]

En su política exterior, el Estado mexicano sostiene varios principios que se encuentran definidos en la Carta Magna del país. Estos principios son el derecho de autodeterminación, el principio de no intervención, la solución pacífica de conflictos, la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales, la igualdad jurídica de los estados, la cooperación internacional para el desarrollo y la lucha por la paz y la seguridad internacionales. El presidente tiene la facultad de representar al país para celebrar tratados internacionales y en todos los asuntos relativos a la política exterior.[153][154][155]

En muchos sentidos, los principios de la política exterior mexicana tienen origen en las dificultades que el país enfrentó durante buena parte del siglo XIX en busca del reconocimiento internacional, particularmente de las potencias europeas y los Estados Unidos. Por ello, de acuerdo con la Doctrina Estrada, México rechaza calificar favorable o desfavorablemente a otros gobiernos, pues se considera que esa práctica vulnera la soberanía de otros Estados. En otras palabras, rechaza la práctica de reconocer gobiernos de facto, pero se reserva del derecho de legación, es decir, de mantener o romper relaciones diplomáticas con otros gobiernos en pro de su interés nacional o de las causas con las que se solidariza el país.[156][157]

A lo largo del siglo XX, México se convirtió en un referente político en América Latina. En la observación de la doctrina Estrada, el país mantuvo relaciones políticas con Cuba después de la Revolución socialista en ese país; en contraste, rompió relaciones con las dictaduras de América del Sur. Durante la década de 1970 apoyó las causas del Movimiento de Países No Alineados.[158]​ En la década de 1980, México participó en el grupo Contadora, que medió los procesos de pacificación de El Salvador, Guatemala y Nicaragua.[159][160][161]

Desde la administración de Vicente Fox (2000-2006), la política exterior de México se orientó a proyectar una nueva imagen de México al mundo y favorecer la relación con Estados Unidos. México buscó protagonismo donde no lo había tenido por decisión propia, por ejemplo, postulando fallidamente a Luis Ernesto Derbez a la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA). El acercamiento de la administración foxista hacia Estados Unidos fue acompañado por el distanciamiento respecto a América Latina. Con la llegada de Calderón a la presidencia hubo un cierto acercamiento con América Latina (particularmente con Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador).[162]​ Ambas administraciones privilegiaron el aspecto económico en las relaciones exteriores mexicanas.

México sostiene relaciones diplomáticas de distinto nivel e intensidad con los otros 192 miembros de la ONU, la Santa Sede, Palestina y la Unión Europea; además de enlaces representativos con Cataluña, País Vasco, Puerto Rico, Quebec y Taiwán. Es miembro pleno de la ONU (y todos los organismos conexos del sistema de Naciones Unidas), OEA, OCDE, T-MEC, G-20, G-5, APEC, G3, GL, CIN, UL, ABINIA, Celac, OEI, AEC, Alianza del Pacífico, MIST, UFC, Interpol, CIJEG y Unesco.

El país tiene 80 embajadas, 67 consulados, 7 Misiones Permanentes ante organismos internacionales en el mundo y 3 Oficinas de Enlace. México mantiene una significativa presencia global con más de 150 representaciones diplomáticas, incluidos 50 consulados en los Estados Unidos (ningún otro país del mundo tiene un número similar en una sola nación receptora). En tanto que en territorio nacional, se localizan 87 embajadas, 7 oficinas representativas y 66 consulados. Además tanto en el país como en el extranjero concurren representaciones de países que no cuentan con embajada en México y viceversa.[163][164][165][166][166]

Las Fuerzas Armadas de México son el conjunto de instituciones militares constituidas legalmente para garantizar la soberanía, integridad territorial, independencia y seguridad interior del país; además de colaborar con las autoridades para auxiliar a la población en situaciones de emergencia social, así como promover acciones cívicas o de beneficio comunitario. El Presidente de México es el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, lo que lo convierte en el único facultado para disponer de ellas; sin embargo la legislación normativa y la autorización de sus acciones están supeditadas al Senado de la República.[167][168][169][170]

Están integradas por 319 080 elementos en total, divididos en tres instituciones militares permanentes, agrupadas en dos Secretarias de Estado que son:[171]Secretaría de la Defensa Nacional (a cargo del Ejército Mexicano y la Fuerza Aérea Mexicana)[172]​ y Secretaría de Marina (a cargo de la Armada de México).[173]

El Mando Supremo, y el único facultado para disponer de las tres fuerzas, de forma parcial y total, es el Presidente de México. Sin embargo La administración y alto mando corresponden al General Secretario de la Defensa (para las dos primeras ramas) y al Almirante Secretario de Marina. La operatividad del Ejército y la Fuerza Aérea están a cargo del Jefe del Estado Mayor del Ejército y el Comandante de la Fuerza Aérea respectivamente; y en el caso de la Armada del Jefe de Estado Mayor General de la Armada. Por lo anterior, el presidente, podrá en todo momento coordinar alguna con las otras dos ramas, o con cualquier autoridad policial, para el cumplimiento de sus misiones generales.[174][175]

Esta es la única rama de las Fuerzas armadas mexicanas que ha participado en acciones bélicas fuera de territorio nacional en un conflicto externo. Esto ocurrió cuando el Escuadrón 201 se constituyó como Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana, y actuó en combate durante la Batalla de Luzón, en el marco de la Segunda Guerra Mundial.

Para el año 2021, el presupuesto asignado fue de 148 033 000 000 (ciento cuarenta y ocho mil treinta y tres millones) de pesos; 112 557 000 000 (ciento doce mil quinientos cincuenta y siete millones) de pesos para la SEDENA y 35 476 000 000 (treinta y cinco mil cuatrocientos setenta y seis millones) para la SEMAR.[179]

En materia de derechos humanos, respecto a la pertenencia a los siete organismos de la Carta Internacional de Derechos Humanos, que incluyen al Comité de Derechos Humanos (HRC), México ha firmado o ratificado:

México se encuentra entre las coordenadas 32° y 14° norte y 86° y 118° oeste;[191]​ casi toda la superficie del país se ubica en la placa Norteamericana, aunque con algunas partes de Chiapas en la placa del Caribe y de la península de Baja California en la placa de Cocos y la placa Pacífica,[192]​ geofísicamente, algunos geógrafos incluyen el territorio al este del istmo de Tehuantepec en América Central.[193]​ Sin embargo, geopolíticamente, México es considerado dentro de América del Norte, junto con Canadá y los Estados Unidos.[194]

El país cubre una superficie total de 1 964 375 km²,[195]​ de los cuales 1 959 248 km² corresponden a su superficie continental y 5127 km² a su superficie insular.[196]​ En su superficie, cuenta también con 3 269 386 km² de agua en su zona económica exclusiva,[197]​ misma que limita con la zona económica exclusiva de cinco países, estos son los Estados Unidos, Guatemala, Belice, Honduras y Cuba.[198]​ En tierra, limita al norte con los Estados Unidos a lo largo de 3155 km, mientras que al sureste comparte frontera con Guatemala en 958 km y con Belice en 276 km.[199][200]​ Tiene 9330 km de litorales continentales,[201]​ por lo que ocupa el segundo lugar en el continente americano, solo después de Canadá;[202]​ la extensión de sus costas están repartidas en dos vertientes: al oeste, el océano Pacífico y el golfo de California; y al este, el golfo de México y el mar Caribe, que forman parte de la cuenca del océano Atlántico.[203]​ Sobre el océano Atlántico el país tiene 3 117.7 kilómetros lineales de costas y 8 475.1 km más sobre el océano Pacífico, incluido el mar de Cortés. 17 de las 32 entidades federativas de México tienen costa: Baja California, Baja California Sur, Colima, Chiapas, Guerrero, Jalisco, Michoacán, Nayarit, Oaxaca, Sinaloa, Sonora, Yucatán, Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Campeche y Quintana Roo; las once primeras en el océano Pacífico. Estos 17 estados costeros constituyen 56.3 % de la superficie continental del país, y en ellos existen 153 municipios con frente costero constituidos por 35 626 localidades.

El relieve mexicano se caracteriza por ser muy accidentado y alojar múltiples volcanes.[204]​ Por su geomorfología, el país se divide en 15 provincias fisiográficas,[205]​ estas son la península de Baja California, la Llanura Sonorense, la Sierra Madre Occidental, las Sierras y Llanuras de Norteamérica, la Sierra Madre Oriental, la Gran Llanura de Norteamérica, la Llanura Costera del Pacífico, la Llanura Costera del Golfo Norte, la Mesa del Centro, el Eje Neovolcánico, la península de Yucatán, la Sierra Madre del Sur, la Llanura Costera del Golfo Sur, las Sierras de Chiapas y Guatemala y la Cordillera Centroamericana.[206]

El territorio es recorrido por las sierras Madre Oriental y Madre Occidental, que son una prolongación de las Montañas Rocosas. La Sierra Madre Occidental termina en Nayarit, en la confluencia con el Eje Neovolcánico. A partir de allí, paralela a la costa del Pacífico, corre la Sierra Madre del Sur.

El Eje Neovolcánico atraviesa el territorio del oeste al oriente, hasta unirse con la Sierra Madre Oriental en el Escudo Mixteco o Zempoaltépetl (a 3395 m s. n. m. de altitud). En el Eje Neovolcánico, de gran actividad volcánica como su nombre lo indica, se ubican los picos más altos de México: el Pico de Orizaba o Citlaltépetl (5610 m s. n. m.), el Popocatépetl (5462 m s. n. m.), el Iztaccíhuatl (5286 m s. n. m.), el Nevado de Toluca (4690 m s. n. m.) La Malinche (4461 m s. n. m.) y el Nevado de Colima (4340 m s. n. m.). En esta provincia geológica tuvo lugar el nacimiento del Paricutín, el volcán más joven del mundo.

Las prolongaciones al sureste de la sierra Madre Oriental son conocidas como Sierra Madre de Oaxaca o de Juárez, que concluye con la Sierra Madre del sur en el istmo de Tehuantepec. Al oriente de esta región se extienden la Mesa Central de Chiapas y la Sierra Madre de Chiapas, que tiene su punto culminante en el volcán Tacaná (4117 m s. n. m.).

Los accidentes geográficos más visibles del territorio mexicano son la península de Baja California, en el noroeste, y la península de Yucatán, al oriente. La primera es recorrida de norte a sur por una cadena montañosa que recibe los nombres de Sierra de Baja California, de Sierra de San Francisco o de la Giganta. Su punto más alto es el volcán de las Tres Vírgenes (2054 m s. n. m.). La península de Yucatán, por el contrario, es una plataforma de piedra caliza casi completamente llana.

Ubicada entre las sierras Madre Oriental y Occidental, y el Eje Neovolcánico, está la Altiplanicie Mexicana, que a su vez es dividida en dos partes por pequeñas serranías como la de Zacatecas y las de San Luis. La parte norte es más árida y más baja que la sureña. En ella se localizan el desierto de Chihuahua y el semidesierto de Zacatecas. Al sur de las serranías transversales se encuentra la fértil región del Bajío y numerosos valles de tierra fría o templada, como la Meseta Tarasca, los valles de Toluca, México, y el Poblano-Tlaxcalteca. En esta mitad sur del altiplano se concentra la mayor parte de la población mexicana.

Entre el Eje Neovolcánico y la Sierra Madre del Sur se localiza la Depresión del Balsas y la Tierra Caliente de Michoacán, Jalisco y Guerrero. Al oriente, atravesando la intrincada Sierra Mixteca, se encuentran los Valles Centrales de Oaxaca, rodeados por montañas abruptas que complican el acceso y las comunicaciones.

Repartidas en su mar territorial se hallan numerosas islas, entre las que destacan los archipiélagos de Revillagigedo (Socorro, Clarión, San Benedicto, roca Partida), y las islas Marías, en el Pacífico; las de Guadalupe, Cedros, Ángel de la Guarda, Coronado, rocas Alijos, isla del Tiburón, isla del Carmen, frente a la península de Baja California y la costa de Sonora; y las de Ciudad del Carmen, Cozumel, Mujeres, y el arrecife Alacranes, en la cuenca atlántica. En conjunto suman una superficie de 5073 km².

México es un país con una gran diversidad climática. La situación geográfica del país lo ubica en dos áreas bien diferenciadas, separadas por el trópico de Cáncer. Este paralelo divide al país en dos zonas cuyos climas serían claramente distintos (una zona tropical y una templada) si no fuera por el hecho de que el relieve y la presencia de los océanos influyen mucho sobre la configuración del mapa de los climas en el país.

De esta forma, en México es posible encontrar climas fríos de alta montaña a unos cuántos centenares de kilómetros de los climas más calurosos de la llanura costera. El más notable por sus variaciones es el clima del estado de Chihuahua, donde se dan las temperaturas más bajas del país, que llegan en ocasiones a los −30 °C, y las más altas en el desierto de Mexicali, Baja California que en ocasiones supera los 50 °C. La zona cálida lluviosa comprende la llanura costera baja del golfo de México y del Pacífico. En esta región las temperaturas oscilan entre los 15,6 °C y los 40 °C. Una zona cálida comprende las tierras localizadas entre los 614 m s. n. m. y los 830 m s. n. m. Aquí, las temperaturas oscilan entre los 16,7 °C en enero y de 21,1 °C en julio. La zona fría va desde los 1830 m s. n. m. hasta los 2745 m s. n. m. de altitud.

El clima templado subhúmedo o semiseco alcanza temperaturas que oscilan entre los 10 y los 20 °C y presenta precipitaciones no mayores a los 1000 mm anuales. A una altitud superior a 1500 m s. n. m., la presencia de este clima depende de la latitud de la región. En las áreas con este tipo de clima, las heladas son una constante que se presenta cada año, así también la presencia de aguanieve y nevadas anuales que suelen ser más comunes en el norte del país y en las zonas montañosas.

Un segundo tipo de clima lo constituyen el cálido-húmedo y el cálido-subhúmedo. En las zonas con este clima, llueve durante el verano o a lo largo de todo el año. La pluviosidad alcanza el índice de 1500 mm, y presenta una media anual térmica que oscila entre los 24 y 26 °C. Las zonas con este tipo de clima se ubican en las planicies costeras del golfo de México, del océano Pacífico, el istmo de Tehuantepec, en el norte de Chiapas y en la península de Yucatán.

El trópico seco presenta variedades de los climas anteriores. Se localiza en los declives de la Sierra Madre Occidental y Oriental, las cuencas altas de los ríos Balsas y Papaloapan, así como en ciertas regiones del istmo de Tehuantepec, la península de Yucatán y el estado de Chiapas. El trópico seco es, por lo tanto, la zona más amplia de los climas cálidos extremosos en México.

Las zonas templadas son las regiones donde la precipitación anual es menor a 350 mm. La temperatura anual varía entre los 15 y los 25 °C, y su índice de precipitación también es sumamente variable. La mayor parte del territorio mexicano, ubicado al norte del trópico de Cáncer, es una zona con este tipo de características.

La estación húmeda se extiende entre los meses de mayo y octubre. En promedio llueve durante 70 días al año. La tónica dominante, sin embargo, es la escasez de lluvia en la mayor parte del territorio, hecho relacionado con los obstáculos que representan a las nubes de lluvia las altas montañas que enmarcan la Altiplanicie Mexicana. En la zona templada altiplánica del país, el promedio de lluvia es de 635 mm anuales. La zona más fría, de alta montaña, registra índices de 460 mm. En tanto, el semidesierto del norte del Altiplano apenas alcanza 254 mm de lluvia anuales. En contraste con la aridez de este territorio (que concentra el 80 % de la población mexicana), existen algunas regiones que pueden recibir casi 1000 mm y hasta 3000 mm.

El promedio de temperatura para el país es de unos 19 °C. Sin embargo, la Ciudad de México presenta sus promedios extremos en los meses de enero (12 °C) y julio (16,1 °C). En contraste con Ciudad Juárez, Mexicali, Culiacán, San Luis Potosí, Hermosillo, Chihuahua, Torreón, Saltillo y Monterrey donde las temperaturas son realmente extremas.

Selva tropical,
Selva Lacandona, Chiapas

Selva seca,
Tamasopo, San Luis Potosí

Sabana tropical,
Bacalar, Quintana Roo

Humedal,
Pantanos de Centla, Tabasco

Oasis,
Mulegé, Baja California Sur

Matorral,
Sierra de Órganos, Zacatecas

Desierto sin lluvias,
Cataviñá, Baja California

Desierto con dunas,
Samalayuca, Chihuahua

Desierto con dunas,
Gran Desierto de Altar, Sonora

Bosque templado,
Zempoala, Morelos

Bosque sub-tropical,
Miahuatlán, Oaxaca

Altiplano sub-húmedo,
Apan, Hidalgo

Altiplano húmedo,
Cuitzeo, Michoacán

Bosque boreal,
Sierra de Juárez, Baja California

Alpino,
Nevado de Toluca, Estado de México

Cuevas,
Cacahuamilpa, Guerrero

El cambio climático en México se refiere a los efectos del cambio climático en México. Las proyecciones indican que México sufrirá una disminución significativa en las precipitaciones anuales y aumentos en las temperaturas. Esto ejercerá presión sobre la economía, las personas y la biodiversidad de muchas partes del país, que tienen grandes climas áridos o cálidos. El cambio climático ya ha afectado la agricultura,[207]​ la biodiversidad y los medios de vida de los agricultores, lo que ha empujado la migración.[208][209]​ También se han visto afectadas "el agua, la salud, la contaminación del aire, la interrupción del tráfico por inundaciones y la vulnerabilidad de las viviendas a los deslizamientos de tierra".[210]

Los patrones de precipitación alterados y el aumento de las temperaturas han llevado a la inseguridad económica en México, particularmente para los pequeños agricultores que producen los cultivos de México económica y culturalmente importantes: maíz y café. Los impactos del cambio climático son especialmente severos en la Ciudad de México debido al aumento de la contaminación del aire.[211][aclaración requerida] Los impactos ecológicos del cambio climático dentro de México incluyen reducciones en la conectividad del paisaje y patrones migratorios cambiantes de los animales. Además, el cambio climático en México está vinculado al comercio mundial y los procesos económicos que se relacionan directamente con la seguridad alimentaria mundial.

Los ríos de México se agrupan en tres vertientes. La vertiente del Pacífico, la del Golfo y la vertiente interior. El más largo de los ríos mexicanos es el Bravo, de la vertiente del Golfo. Este tiene una longitud de 3034 km (1885 millas), y sirve como límite con Estados Unidos. Otros ríos importantes son: el Usumacinta que es el más caudaloso de México y que sirve de límite internacional con Guatemala; el río Grijalva, el segundo más caudaloso del país, ambos ríos se unen en la planicie de Tabasco, conformando la cuenca hidráulica más caudalosa de México; y el río Pánuco, a cuya cuenca pertenece el Valle de México.

En el Pacífico desembocan los ríos Lerma, Santiago y Balsas, de vital importancia para las ciudades de las tierras altas de México; los ríos Sonora, Fuerte, Mayo, Yaqui y Piaxtla, que sostienen la próspera agricultura del noroeste del país, y el río Colorado, compartido con Estados Unidos. Los ríos interiores, es decir, aquellos que no desembocan en el mar, suelen ser cortos y con caudal escaso. Destacan el río Casas Grandes en Chihuahua, y el Nazas, en Durango. La mayor parte de los ríos de México tienen poco caudal, y casi ninguno de ellos es navegable.

México alberga numerosos lagos y lagunas en su territorio, pero de tamaño modesto. El más importante cuerpo interior de agua es el lago de Chapala, en el estado de Jalisco, y que a causa de la sobreexplotación está en riesgo de desaparecer. Otros lagos importantes son el lago de Pátzcuaro, el Zirahuén y el Cuitzeo, todos ellos en Michoacán. Además, la construcción de presas ha propiciado la formación de lagos artificiales, como el de las Mil Islas, en Oaxaca.

México es uno de los 17 países megadiversos del mundo. Con alrededor de 200 000 especies diferentes, México es hogar del 10 al 12 por ciento de la biodiversidad mundial.[40]​ México se encuentra en el primer lugar en biodiversidad de reptiles con 733 especies conocidas, segundo en mamíferos con 448 especies, cuarto en anfibios con 290 especies, y cuarto en flora, con 26 000 diferentes especies.[220]​ México es también considerado el segundo país en el mundo en ecosistemas y el cuarto en total de especies.[221]​ Aproximadamente 2500 especies están protegidas por la legislación mexicana.[221]​ El gobierno mexicano creó el Sistema Nacional de Información acerca de la Biodiversidad, que se encarga de estudiar y promover el uso sustancial de los ecosistemas.

En México, 170 000 kilómetros cuadrados son considerados "Áreas Naturales Protegidas". Incluidos 34 biosferas reservas (ecosistemas inalterados), 64 parques nacionales, 4 monumentos naturales, 26 áreas para proteger la flora y la fauna, 4 áreas para la protección natural y 17 santuarios (zonas con rica diversidad de especies).[40]

Ateles geoffroyi

Ursus americanus

Xoloitzcuintle

Chihuahueño

Canis lupus baileyi

Felis concolor

Panthera onca

Bison bison

Antilocapra americana

Phocoena sinus

Eschrichtius robustus

Zalophus californianus

Iguana iguana

Crotalus durissus

Caretta caretta

Aquila chrysaetos

Ara macao

Pharomachrus mocinno

Meleagris gallopavo

Ambystoma mexicanum

Agalychnis callidryas

Lepisosteus

Danaus plexippus

Persea americana

Euphorbia pulcherrima

Tagetes erecta

Opuntia ficus-indica

Echinocactus grusonii

Cylindropuntia imbricata

Dahlia

Crataegus pubescens

Taxodium mucronatum

Ceiba pentandra

Swietenia macrophylla

Pinus ponderosa

Carnegiea gigantea

Fouquieria columnaris

Solanum lycopersicum

Lophophora williamsii

Prosopis velutina

Manilkara zapota

Zea mays

Agave tequilana

Theobroma cacao

Capsicum annuum

Durante la época colonial y el siglo XIX, México fue un país dedicado a la agricultura. La mayor parte de sus ingresos por ventas extranjeras provenían de la explotación minera, especialmente, de la plata. De este mineral, México ha ocupado el primer lugar mundial en producción desde hace más de dos siglos.

El proceso de industrialización de México durante la Colonia y el primer siglo de vida independiente fue sumamente lento. Entre los siglos XVI y XVIII, las leyes coloniales impedían el desarrollo de las manufacturas en la Nueva España como en el resto del Imperio Español. Estas debían importarse de la metrópoli, que a su vez las adquiría mayormente de las naciones industrializadas del norte de Europa. Todo el siglo XIX hubo intentos por dotar de una planta industrial al país. Los gobiernos intentaron atraer empresarios extranjeros, sin mucho éxito. Durante la década de 1830, Lucas Alamán estableció el Banco de Avío, destinado al fomento industrial. Sin embargo, todas estas tentativas rindieron escasos frutos.

A finales del siglo XIX, en el porfiriato, la industria textil era la más desarrollada. Se había establecido en el valle de Puebla, en la región de Orizaba y el valle de México. El gobierno de Porfirio Díaz dio grandes privilegios al capital extranjero con la intención de atraer inversión directa en la construcción de infraestructura de comunicaciones y transporte, y en el crecimiento de la planta industrial. Sin embargo, los beneficios eran para unos pocos extranjeros, mientras la mayoría de los mexicanos vivían en condiciones de miseria y explotación.

En ese período de más de treinta años, entre 1876 y 1910, la red ferroviaria creció intensivamente: alcanzó los 20 000 km de vías. Por otro lado, se construyó la primera hidroeléctrica de la nación llamada Necaxa en Puebla y se dio inicio a la explotación de los yacimientos petrolíferos, que colocaron a México en el primer lugar mundial de exportación de petróleo en la década de 1910. Cabe mencionar que los ricos campos petrolíferos de Faja de Oro y Cerro Azul, localizados en el norte del estado de Veracruz, fueron brutalmente agotados por la Standard Oil Company, Royal Dutch Shell y sus subsidiarias mexicanas, con un magro beneficio para el erario mexicano.

Tras el triunfo de la Revolución, dio inicio en México un segundo período de expansión industrial, favorecido, entre otras cosas, por la nacionalización del petróleo y la Segunda Guerra Mundial. En las décadas que siguieron a la conclusión de ese conflicto internacional, la economía mexicana tenía un carácter mixto, es decir, la inversión provenía tanto de la iniciativa privada como del Estado. Los sectores estratégicos fueron convertidos en industrias paraestatales, tal fue el caso de la explotación minera, la siderurgia, la producción de electricidad, la infraestructura carretera. Con la intención de favorecer la transferencia tecnológica, el gobierno permitió que muchas firmas internacionales establecieran filiales en el país, aunque siempre asociadas al capital nacional. La agricultura, por otro lado, era fuertemente subsidiada por el Estado, que se convirtió en el principal intermediario de los productos agropecuarios. Durante el período comprendido entre 1940 y 1970, la economía de México creció a un ritmo de 6.27 % anual, en lo que se dio en llamar el Milagro mexicano.

Sin embargo, el proteccionismo y el cierre del mercado mexicano; así como fiebre de endeudamiento de la década de 1970 que concluyó con la crisis de la deuda de los años ochenta, dieron fin al período de crecimiento de la economía mexicana. En 1983, el país estaba en la bancarrota, y era incapaz de pagar sus deudas internacionales. Algo similar estaba ocurriendo en el resto de América Latina. Para salir del trance, el gobierno cambió sus políticas y dio inicio el período que en México se conoce como de los tecnócratas, en el marco de políticas Neoliberalismo; marcadas en este periodo por la austeridad en el gasto social, el impulso que se ha dado a la privatización de las grandes empresas paraestatales (de las que a la fecha solo se conservan dos: Pemex y la Comisión Federal de Electricidad), y un crecimiento económico dependiente de las exportaciones de manufacturas (básicamente, hacia Estados Unidos).

La era tecnócrata no ha estado exenta de sobresaltos. Tras el relevo presidencial de 1994, México se vio sumergido en una nueva crisis, derivada de lo que el expresidente Salinas de Gortari llamó «el error de diciembre». La economía no se recuperó sino hasta tres años después. A partir de ahí, el crecimiento ha promediado 4.85 % anual, y el incremento medio en el sexenio de Vicente Fox, que concluyó el 30 de noviembre de 2006. La economía mexicana en 2006 creció por encima del 4.5 %, la cifra más alta en los seis años de mandato del expresidente Vicente Fox, logrado gracias a la estabilidad económica, los altos precios del petróleo y el dinamismo de las exportaciones y de la demanda interna.

Los resultados macroeconómicos se fortalecieron, con bajas tasas de interés y de inflación, que se situó entre el 3.5 y 4 % de promedio. Un factor favorable para México fue la denominada bonanza petrolera, por los altos precios del crudo, que llegaron hasta los 70 dólares por barril durante ese período.

No obstante, diversos analistas censuran que el Gobierno haya desaprovechado los ingresos extraordinarios por venta de petróleo y que estos se usaran solo para equilibrar el gasto público, en detrimento de la inversión. La empresa estatal Pemex prevé para este año ingresos totales por unos 100 000 000 000 (cien mil millones) de dólares, por sus ventas en los mercados interior y exterior, lo que beneficiará al fisco en unos 70 000 000 000 (setenta mil millones) de dólares.

Asimismo, la entrada de remesas provenientes de los mexicanos en el exterior en 2006 superó los 20 000 000 000 (veinte mil millones) de dólares, cifra superior a la del año pasado y que supera la inversión extranjera directa y a los ingresos por turismo.

Los analistas calculan que el crecimiento del Producto interno bruto alcanzará en 2008 el 4.54 %, dato que supera los incrementos alcanzados durante todo el presente año.

La creación de empleos también registró en 2006 resultados positivos, con cerca de 0,9 millones de puestos de trabajo nuevos, cifra que aunque no cubre la demanda actual, es superior a la de los años anteriores, cuando apenas se creaban 500 000 puestos de trabajo.

De las 44 400 000 (cuarenta y cuatro millones cuatrocientas mil) personas que integran la población económicamente activa, unas 18 000 000 (dieciocho millones) tienen un empleo precario o trabajan en la economía sumergida. La cifra de desempleados se sitúa en casi 2 000 000 (dos millones) de personas.

Además, 2006 cerró con un déficit por cuenta corriente de unos 2 600 000 000 (dos mil seiscientos millones) de dólares, y un déficit comercial de unos 5 700 000 000 (cinco mil setecientos millones) de dólares.

La macroeconomía mexicana tiene fortalezas y debilidades, y en 2006 logró mantenerse a flote, gracias a ingresos extraordinarios procedentes del petróleo y de las remesas. Sin embargo, los analistas apuntan que las debilidades de estas bases pueden generar mayores conflictos, en particular por las enormes desigualdades que existen en las distintas regiones y entre los grupos sociales.

Según la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la deuda externa, a septiembre de 2010 es de 51 217 400 000 (cincuenta y un mil doscientos diecisiete millones cuatrocientos mil) dólares,[223][224]​ mientras tanto las reservas internacionales al 17 de abril de 2012 ascienden a 151 480 000 000 (ciento cincuenta y un mil cuatrocientos ochenta millones) de dólares,[225][226]​ así como el país también cuenta con una línea de crédito flexible por 72 000 000 000 (setenta y dos mil millones) de dólares del Fondo Monetario Internacional, este utilizable en caso de contingencias macroeconómicas.[227][228]

Conforme a datos del Banco Mundial, en 2005 México tuvo el ingreso nacional bruto per cápita más alto de Latinoamérica,[230]​ así como también el Ingreso Nacional Bruto más elevado en términos nominales de esta región ese año,[231]​ consolidándose como un país de ingreso medio-alto. En tanto, el FMI reportó que en 2006 tuvo el segundo PIB per cápita en términos nominales después de Chile[232]​ y el quinto por paridad de poder adquisitivo[233]​ a nivel latinoamericano.

Además, la economía mexicana, en términos del Producto Interior Bruto, fue en 2006 la decimocuarta más grande del mundo en valores nominales y la duodécima en paridad por poder adquisitivo. Se conforma así como el segundo mayor PIB nominal de América Latina, solo superado por el de Brasil.

Sin embargo, la distribución de la riqueza del país no es equitativa y la división entre ricos y pobres es muy grande. Aun así el país tuvo una increíble recuperación de la última crisis financiera desatada en 1994-1995. México es el décimo mayor exportador del mundo y recientemente se le ha nombrado «economía emergente», como se les denomina a las economías cuyo crecimiento ha sido sostenido en los últimos años. La actividad económica del país depende en gran medida de su comercio con los Estados Unidos de América, los cuales consumen más del 85 por ciento de las exportaciones mexicanas y dan trabajo a casi el 10 por ciento de su población. El envío de remesas por parte de los migrantes internacionales constituye la segunda fuente de ingresos más importante del país después del petróleo.

Desde mediados de los años 1980 el país se ha inclinado por un modelo económico neoliberal con un fuerte énfasis en la apertura comercial hacia otros mercados, lo cual ha convertido al país en el líder mundial en acuerdos de libre comercio habiendo firmado convenios de este tipo con 40 países en 12 diferentes tratados. Su asociación comercial principal es el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés, o TLCAN), que firmó con los Estados Unidos y con Canadá. México también cuenta con un tratado de libre comercio con la Unión Europea, con el bloque denominado EFTA (Luxemburgo, Suiza, Liechtenstein y Noruega); más recientemente se selló también un compromiso similar con Japón.

México es el primer país de Latinoamérica que es incluido en el Índice de Bonos Gubernamentales (World Government Bond Index, en inglés), el cual reconoce calificación crediticia, liquidez y políticas macroeconómicas.[234]

La industria petrolera en México está controlada en su totalidad (exploración, refinación, comercialización y exportación) por la empresa estatal Pemex (Petróleos Mexicanos), que es la tercera empresa productora de petróleo[236]​ en el mundo, la sexta en ventas, y es la empresa más grande de Hispanoamérica.

A finales de la década de 1970, durante el sexenio del entonces presidente José López Portillo, México protagonizó un boom petrolero, durante el cual se convirtió en el cuarto productor mundial de crudo. Por entonces, la dirección de Pemex estaba a cargo del ingeniero Jorge Díaz Serrano.

En junio de 2007, el expresidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos Alan Greenspan advirtió que la disminución en la producción de petróleo en México podría causar una importante crisis fiscal, y que México necesitaría aumentar la inversión en el sector de la energía para evitarlo.[237]

En febrero de 2009, las compañías De Goyler & McNaughton, Netherland & Sewell y Ryder Scott certificaron que el complejo de Chicontepec contiene reservas comparables a la mitad de las reservas en Arabia Saudita, lo que pondría a México en el tercer lugar de los países con más reservas de petróleo después de Arabia Saudita y Canadá, sin embargo, México carece de la tecnología de para explotar esas reservas.[238]

El turismo es una actividad económica importante para el país y lo hace una de las naciones más destacables a nivel mundial, colocado en decimotercer lugar en términos de llegadas de turistas internacionales, con 23.4 millones de visitantes en 2011 y 2012, y siendo el primer destino para turistas extranjeros dentro de América Latina. En 2005, el turismo contribuyó con el 5.7 % de los ingresos nacionales provenientes de la exportación de bienes y servicios, y representó el 14.2 % de los empleos directos e indirectos de la economía mexicana.[239]​ Los ingresos provenientes de los turistas extranjeros alcanzaron USD 11 270 000 000 (once mil doscientos setenta millones) en 2009, y el país capturó el 15.25 % del segmento de mercado turístico de América en términos de llegadas de turistas extranjeros, colocado en segundo lugar en el continente, solo detrás de los Estados Unidos.[240]

Las principales atracciones turísticas de México son las ruinas antiguas de las culturas mesoamericanas, las ciudades virreinales y los complejos turísticos de playa. La riqueza natural y la herencia histórica cultural —la fusión de la cultura europea (particularmente la española) con la cultura mesoamericana—; también hacen de México un atractivo destino turístico a nivel mundial. La gran mayoría de los turistas extranjeros que visitan México provienen de los Estados Unidos y Canadá. El siguiente grupo en importancia son visitantes de Europa y Asia. Un número reducido de turistas también proviene de los países de América Latina.[241]​ Sin embargo, el turismo mexicano ha generado una derrama económica importante para el país donde los prestadores de servicios buscan una mayor difusión y atención hacia los turistas nacionales creando nuevos polos turísticos y recreativos patrocinados por FONATUR quien se ha dado la tarea de estudiar las preferencias y gustos de los mexicanos en sus días de descanso; se han mejorado y rehabilitado las vías de comunicación y transporte, remodelación de los aeropuertos de mayor actividad, actualización de los sistemas de telecomunicaciones, apertura de créditos para nueva infraestructura de hostelería y prestación de servicios, apertura de casinos o casas de apuesta, mejoramiento sanitario y mayor seguridad en zonas de actividad recreativa.

En la clasificación del Índice de Competitividad en Viajes y Turismo (TTCI por sus siglas en inglés) de 2011, que mide factores que hacen atractivo realizar inversiones o desarrollar negocios en el sector de viajes y turismo de un país específico, México alcanzó el lugar 43 a nivel mundial, siendo el primero clasificado entre países de América Latina y el cuarto en el continente americano.[242][243]

Riviera Maya
Quintana Roo

Ciudad de México

Cancún
Quintana Roo

Cabo San Lucas
Baja California Sur

Guadalajara
Jalisco

Monterrey
Nuevo León

Puerto Vallarta
Jalisco

Acapulco
Guerrero

Nuevo Vallarta
Nayarit

Mazatlán
Sinaloa

Puebla
Puebla

Santiago de Querétaro
Querétaro

Mérida
Yucatán

Veracruz
Veracruz

Ixtapa
Guerrero

San Luis Potosí
San Luis Potosí

Ciudad Juárez
Chihuahua

León
Guanajuato

Tijuana
Baja California

Aguascalientes
Aguascalientes

Oaxaca de Juárez
Oaxaca

Huatulco
Oaxaca

Cozumel
Quintana Roo

Villahermosa
Tabasco

Manzanillo
Colima

Chihuahua
Chihuahua

Morelia
Michoacán

Zacatecas
Zacatecas

Toluca de Lerdo
Estado de México

Tuxtla Gutiérrez
Chiapas

Hermosillo
Sonora

Mexicali
Baja California

La Paz
Baja California Sur

Culiacán
Sinaloa

Ciudad de Guanajuato
Guanajuato

San Cristóbal de Las Casas
Chiapas

La Secretaría de Turismo en México, replanteó sus políticas económicas en materia de recuperación, después de las grandes pérdidas tenidas en el año 2009 ocasionadas por la crisis económica mundial y el problema de la influenza A (H1N1). En 2010 dicha dependencia impulsó una campaña internacional para mejorar la imagen de México en materia de sanidad y seguridad; intentó demostrar que los problemas de inseguridad son producto de una mala difusión de imagen a través de los medios de comunicación locales y extranjeros; y también de desprestigio por lo ocurrido en algunos lugares del país. Entre los reclamos de gobierno mexicano hacia el exterior son; la inseguridad y la violencia no es un cualidad propia de México, sino también que esta se manifiesta simultáneamente en otras naciones del mundo y que el índice de criminalidad suscitada en algunas ciudades mexicanas no refleja un panorama generalizado en todo el país. Se busca recuperar la confianza del turismo internacional y de los inversionistas, hacer limpieza de playas con especificaciones internacionales, invertir en eco-turismo y en comunidades indígenas para el desarrollo sostenible, buscar medidas de seguridad que protejan al turista y monitoreo de comportamientos inadecuados de los extranjeros en suelo mexicano en cuanto a vandalismo, consumo de drogas, trata de personas y abuso sexual de menores.[244][245][246]

Debido a las quejas de los ciudadanos y turistas mexicanos en países de Asia, Centroamérica, Sudamérica y Europa por el fenómeno de la Influenza A (H1N1), el gobierno mexicano desarrolla diversos programas para dar mayor atención al turismo nacional de manera similar a las políticas de los Estados Unidos en materia de turismo. Uno de esos programas es la operación de cruceros mexicanos que realicen recorridos por las islas y principales puertos turísticos del país con el objetivo de que los mexicanos ya no tengan que hacer trámites tediosos para obtener visas o gastar en certificaciones médicas que le impidan ingresar a alguna nación, los cruceros deben cobrar en tarifas de moneda nacional y ofrecer todas las comodidades necesarias para los turistas mexicanos más exigentes.[247]

El entonces secretario de turismo de la Ciudad de México, Alejandro Rojas Díaz Durán, afirmó que la capital mexicana se convertiría en un atractivo turístico gay friendly como ocurre en ciudades de Estados Unidos, Sudamérica y Europa, para que las parejas homosexuales realicen su matrimonio, luna de miel y esparcimiento en esta ciudad. Recalcó que de los 5 000 000 000 (cinco mil millones) de dólares de derrama económica que genera el sector turístico en la ciudad, el 8 % corresponde al turismo gay, al tiempo en que refirió que en la Ciudad de México se vive la libertad, la tolerancia y se respetan los derechos de todos; sin embargo, este caso ha causado fuerte polémica entre la sociedad mexicana, algunos temen que se desarrolle lo mismo en otras ciudades turísticas del país.[248]

Aunque el turismo de masas es el principal ingreso nacional per cápita, las autoridades mexicanas buscan llamar la atención del turista educado con conciencia del cuidado del medio ambiente y la cultura. Las islas Revillagigedo o también llamado popularmente como el Galápagos Mexicano son una nueva opción alternativa de hacer turismo, han sido desarrollado con especial atención para el ecoturismo, debido a lo frágil y lo delicado del ecosistema insular del Pacífico mexicano, los prestadores de servicios se limitan a realizar excursiones con grupos reducidos para contemplar la belleza natural de las islas y el mundo sub-acuático que las rodea. El buceo y el senderismo son las actividades que se realizan siguiendo las indicaciones de la guardia nacional, las embarcaciones que llevan a los visitantes a estas islas zarpan de los puertos de Manzanillo y Cabo San Lucas.[249][250]

México utiliza un método más exigente para medir la pobreza a comparación con otros países de Latinoamérica. Además de utilizar ingresos, el país usa otros factores como el derecho a la educación, a servicios de salud, seguridad social, acceso a la alimentación, calidad y espacios a la vivienda como pisos firmes, material de techos y muros, acceso a servicios básicos como drenaje, electricidad, gas, o agua entubada. Esto es un método más verídico y exigente que otros países de la región que solo utilizan ingresos para medir la pobreza.[251]

En México, el 43,6 % del total de habitantes mexicanos está en pobreza, de acuerdo con la Medición de Pobreza en México 2016, hecha por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) lo que es igual a 53 418 151 el número de personas en situación de pobreza.

Por otro lado, la situación de personas en pobreza extrema es equivalente al 7,6 % del total de habitantes. Se clasifica por CONEVAL al 22,6 % de la población mexicana como no pobre y no vulnerable según cifras del mismo año.[252]

Según el informe de 2020 de desarrollo humano de la ONU, tiene un índice de desarrollo humano alto de 0,779, y ocupa el lugar 74 en el mundo.[39]​ Con lo que ha logrado grandes avances al lado de países como Indonesia, Turquía, Tailandia y Sudáfrica, considerado el hecho de que en 2010 contaba con un índice de desarrollo humano de 0,743.[253][254][255]​ No obstante, su índice de desarrollo humano ajustado a la desigualdad es de 0.609; considerado medio.[256]

En México, la generación energética está a cargo de una empresa paraestatal, la Comisión Federal de Electricidad (CFE), organismo que a partir de octubre de 2009, en una acción que generó mucha polémica, tomó control del área geográfica (centro del país) que hasta entonces administraba la Compañía de Luz y Fuerza del Centro (LFC). La CFE está encargada, como su nombre lo indica, de la operación de las plantas generadoras de electricidad y su distribución en todo el territorio nacional. La otra empresa encargada de la explotación de los recursos energéticos es Petróleos Mexicanos (Pemex), organizada en divisiones que se encargan de aspectos específicos de la industria petrolera.

La principal forma de generación energética en el país es la termoeléctrica, que en el año 2004 producía 23 830 megavatios. Entre las plantas más importantes de este tipo está Los Azufres, en el estado de Michoacán, y su infraestructura representaba el 51,9 % del total. Le sigue, de lejos, la energía hidroeléctrica, con un volumen de 9900 megavatios en el mismo año y 21,6 % de la estructura de generación de energía. Otros tipos de generación son el núcleo eléctrica, la geotérmica, la carboeléctrica y la eólica, que en conjunto producen menos de 5000 megavatios.[257]​ En 2003, el consumo promedio de energía por habitante en el país fue de 5,95 megavatios por hora, con un costo de 1,35 pesos mexicanos por kWh.

México tiene una capacidad instalada para producir 959,50 MW (a diciembre de 2007) de energía geotérmica. Esto representa el 3,24 % de la electricidad total generada en el país. Se dispone de la mayor central de energía geotérmica en el mundo, la planta de energía geotérmica de Cerro Prieto.[258][259][260]

Según la Comisión Nacional del Agua en México existen más de 4000 presas; de estas, 667 son calificadas como de gran tamaño, con un volumen de almacenamiento de más 150 000 000 000 (ciento cincuenta mil millones) de metros cúbicos de agua.[261]​ Entre las presas más relevantes, se encuentra localizada en el estado de Chiapas la presa La Angostura, que es la que cuenta con el mayor embalse en el país.[261]​ En cuanto a generación eléctrica, la presa Chicoasén es la de mayor potencia en el país, con 2400 megavatios,[262]​ la cual cuenta con una de las cortinas más altas del mundo. Según datos de Secretaría de Energía, en el año 2011 en el país se generaron 35 796 gigavatios mediante la energía hidroeléctrica.[263]

En México la explotación del petróleo está a cargo de la empresa pública paraestatal Petróleos Mexicanos (PEMEX), que es uno de los principales exportadores de petróleo en el mundo, sin embargo no es miembro de la OPEP. Su principal mercado son los Estados Unidos. En el año 2004 producía 3 826 000 000 (tres mil ochocientos veintiséis millones) de barriles diarios, extraídos principalmente de la costa del golfo de México, el litoral de Tabasco y la llamada Sonda de Campeche, un yacimiento submarino localizado en la bahía de Campeche. Las reservas probadas de petróleo sumaban en 2005 12 000 882 000 (doce mil millones ochocientos ochenta y dos mil) barriles de petróleo, lo que las coloca en el decimocuarto sitio a nivel mundial. Los cálculos sobre la vida aproximada de esos yacimientos son de veinte años, si la explotación continúa al ritmo actual.

La longitud total de la red de vías terrestres en el país fue de 366 095 kilómetros, en el 2008.[265]​ De ellos, la tercera parte corresponde a brechas revestidas, y poco más de 10 000 kilómetros corresponde a carreteras de cuatro carriles. Las carreteras en México se clasifican en federales, que están a cargo de la SCT, son gratuitas y conforman poco más de 40 000 kilómetros;[266]​ las carreteras estatales, que son gratuitas y construidas por los gobiernos de los estados; y autopistas de cuota, administradas por un consorcio denominado Caminos y Puentes Federales (CAPUFE), que recauda los recursos provenientes del peaje, que son reinvertidos en el mantenimiento de las autopistas. Algunas de estas vías de alta velocidad son las más caras de México, como la que une la Ciudad de México con Toluca, capital del estado de México, o la Autopista del Sol, que enlaza a Ciudad de México con el puerto de Acapulco.

Recientemente fueron construidas obras significativas, con el propósito de hacer más rápida la transportación terrestre entre las diferentes regiones del país. Quizá la obra más emblemática de estas es el puente Chiapas, construido sobre la presa Malpaso, en el río Grijalva, y que permite un ahorro de hasta seis horas en el traslado de la Ciudad de México a Tuxtla Gutiérrez, la capital chiapaneca.

La mayor parte de la red de ferrocarriles sirve en la actualidad para el transporte de mercancías. Tras la privatización de Ferrocarriles Nacionales de México, la empresa paraestatal formada tras la nacionalización de este sistema de transporte con el propósito de operar y mantener la red ferroviaria, las concesionarias se dedicaron exclusivamente al transporte de mercancías, y la red ha permanecido prácticamente sin aumento desde hace más de dos décadas. El país tenía un total de 17 166 kilómetros de vías férreas en el 2010.[267]​ El Ferrocarril Chihuahua al Pacífico transporta pasajeros, aprovechando que la ruta por la Sierra Madre Occidental tiene un valor importante valor turístico por sus paisajes naturales. En el siglo XXI, México regresa a la transportación ferroviaria de pasajeros debido a los congestionamientos de tránsito vehicular, el programa piloto del tren suburbano del Estado de México y el Distrito Federal ha hecho nuevas proyecciones en otros lugares del país como los proyectos de tren suburbano Jardines de Morelos-Reyes-Ecatepec-Martín Carrera,[268]​ Tula-Buanavista,[269]​ Pachuca-Buenavista[270]​ Tlajomulco de Zúñiga-Guadalajara-Zapopan,[271]​ y el más grande tramo de tren suburbano Adames-Aguascalientes-Peñuelas con 80 kilómetros de longitud recorriendo el todo el estado de norte a sur.[272]​ Otras proyecciones son los trenes interurbanos Guanajuato-Querétaro, Tijuana-Mexicali, Querétaro-San Luis Potosí y Coatzacoalcos-Salina Cruz, que se están estudiando para recuperar la infraestructura ferroviaria, reducir el tiempo de transportación de pasajeros y mercancías con fines ecológicos y tecnológicos.

Como el resto de los sistemas de transportes, los aeropuertos y los puertos marítimos también fueron privatizados durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari. En 2010 era el tercer país con más pistas de aterrizaje a nivel mundial, solo después de Estados Unidos y Brasil, teniendo 1819 de estas estructuras.[273]​ Entre los aeropuertos, los más importantes por el nivel de personas que los utilizan y el tráfico aéreo, son el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y el Aeropuerto Internacional de Cancún. El primero de ellos atraviesa por serios problemas de saturación, y se propuso en 2016 la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México en zona federal del lago de Texcoco, sin embargo, en 2018 después de un avance del 10% de la obra y de una consulta nacional fallida, además de temas políticos y de medio ambiente, el presidente Andrés Manuel López Obrador canceló la obra y movió el proyecto a la base aérea de Santa Lucía en Zumpango, Estado de México a 5 días de tomar protesta como presidente de México.

El 14 de febrero de 2007, el Senado de México, aprobó la creación de la Agencia Espacial Mexicana, sucesora de la Comisión Nacional del Espacio Exterior, la cual será provista de presupuesto para la creación de sus instalaciones iniciales.

Como los ferrocarriles, la mayor parte del tráfico marino es de mercancías. México cuenta con 108 puertos, cincuenta y cuatro en el golfo y otros tantos en el Pacífico. Los más importantes son Veracruz, en la costa atlántica, y Manzanillo, en el estado de Colima en la costa del pacífico.

Los medios de comunicación en México también quedaron en manos de la iniciativa privada, a partir de la década de 1990. Anteriormente fueron operados por compañías paraestatales, como Teléfonos de México y Telégrafos de México. El Servicio Postal Mexicano sigue en manos del Estado. En lo que respecta a la televisión, existió el Instituto Mexicano de la Televisión (Imevisión), aunque desde el inicio los particulares tuvieron derecho a concesiones. En la actualidad, existen tres empresas televisivas privadas que acaparan la mayor parte del mercado (Televisa, TV Azteca e Imagen Televisión). El gobierno federal opera el Canal 22 de la Secretaría de Cultura, el Canal Catorce del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano y el Canal Once; este último, a través del Instituto Politécnico Nacional adscrito a la Secretaría de Educación Pública. Asimismo, los estados tienen la facultad de operar televisoras a través de organismos descentralizados creados para tal fin. En México existen 733 estaciones de televisión, algunas de ellas con cobertura nacional.

En radio, existen múltiples empresas privadas. Las más importantes de ellas tienen su sede en Ciudad de México. En muchas ciudades de la república hay estaciones locales. La Federación opera el Instituto Mexicano de la Radio (IMER), y algunas de sus dependencias operan otras estaciones, como Radio Educación, dependiente de la Secretaría de Educación Pública, y las muchas estaciones de radio indigenista, que dependían del Instituto Nacional Indigenista, convertido en la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas. Varias universidades también tienen estaciones propias de radio, entre las que destaca Radio Universidad Nacional Autónoma de México, de la UNAM, cuya cobertura alcanza casi todo el territorio nacional, y puede escucharse en la banda internacional e Internet. Existen en México 854 estaciones de radio en amplitud modulada y 634 en frecuencia modulada.

La telefonía fija es operada por unas pocas compañías, de las cuales Telmex es con mucho la más grande. La cobertura del teléfono también ha ido en aumento constante. Se estima que el 80 % de los hogares mexicanos cuentan con teléfono fijo, y en muchas comunidades pequeñas existen casetas telefónicas comunitarias. En larga distancia (nacional e internacional), el tiempo total de las conferencias sumó en el año 2004 la cantidad de 32 302 000 000 (treinta y dos mil trescientos dos millones) de minutos. El número de usuarios de celular en ese 2007 fue de aproximadamente 56 000 000 (cincuenta y seis millones) de personas, atendidas por 13 empresas privadas.

En lo que respecta al uso de nuevas tecnologías de comunicación (Internet), la cantidad de usuarios en México es de 40 600 000 (cuarenta millones seiscientos mil) usuarios en 2011.[274]​ Para aumentar la cobertura, el gobierno de México ha implementado el programa Plazas comunitarias, que son estaciones equipadas con computadoras y una conexión a Internet, establecidas en las regiones más marginadas del país.[275]

Las principales redes de televisión privada en México son el duopolio Televisa y TV Azteca. Televisa es también el productor más grande del contenido en lengua española en el mundo, principalmente, de las tradicionales telenovelas. Grupo Imagen Multimedia es un conglomerado de medios dueño de la tercera cadena de televisión nacional: Imagen Televisión. Grupo Multimedios es otro medio conglomerado de habla hispana que difunde en México, España, y los Estados Unidos. Varios formatos de programas extranjeros de la TV se compran después de que resultan exitosos, (100 mexicanos dijeron y Qué dice la gente), Big Brother, Operación Triunfo y La Voz... México. Las demostraciones nacionales de las noticias como las noticias de Adela en Televisa se asemejan a un híbrido entre Donahue y Nightline (programas estadounidenses). Las ciudades de la frontera reciben la televisión estadounidense y las estaciones de radio.

México encabeza la lista de mayor concentración de medios de comunicación a nivel mundial y ocupa el tercer lugar entre los países de la OCDE que más caros ofrecen sus servicios. En este marco, el mercado de telecomunicaciones en México está dominado por el Grupo Televisa y el Grupo Carso.[276]

En México los periódicos de mayor circulación (en orden alfabético) son El Universal, La Jornada y Diario Reforma, de línea editorial centro, izquierda y derecha, respectivamente. En los Estados y ciudades más importantes existen periódicos locales con mayor circulación que los nacionales. Por ejemplo, en el Puerto de Veracruz se edita el Notiver y el Dictamen, este último dice ser «el decano de la prensa nacional». Existen diarios de corte popular que son muy leídos, como El Gráfico, Metro y La Prensa. El principal diario deportivo se llama Récord, con tirajes superiores incluso a los diarios de información general. También existen periódicos gratuitos que realizan una síntesis de los hechos más importantes del día y que se reparten a través de los llamados «volanteros». Un ejemplo es La Crónica o El Publimetro.[cita requerida]

En México, las estaciones de televisión abierta son operadas mayoritariamente por las empresas privadas: Televisa, Televisión Azteca y Grupo Imagen. También está el organismo público descentralizado: Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR). Además de las empresas privadas, existen otros operadores tanto públicos como privados con cadenas de menor cobertura (destacando, Multimedios Televisión y Canal 13.1 HD de Telsusa) así como diversos operadores locales, incluyendo gobiernos estatales y universidades. La programación de las televisoras es controlada para su emisión a través de la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía, un instituto dependiente de la Secretaría de Gobernación de México, la cual determina los horarios para la transmisión de material grabado.[277]

Las principales cadenas de televisión se muestran en la tabla siguiente:

Hay un alrededor de 1585 emisoras de radio en México, de las cuales, 5 son estaciones de Onda corta (4 están en Ciudad de México y solo 1 hay en San Luis Potosí), 852 estaciones son de Amplitud Modulada y 728 estaciones son de Frecuencia Modulada. Los estados con más estaciones son: Sonora y Oaxaca (tienen hasta 100 estaciones en todo el estado). El estado con menos estaciones de radio es Tlaxcala (solo seis).

En algunas ciudades de México existen grupos de radio que ocupan todas las frecuencias para sus estaciones, como es en la Ciudad de México, en Guadalajara y en Monterrey. Las tres ciudades de Baja California (Ensenada, Mexicali y Tijuana) también tienen sus respectivas estaciones que están en todas las frecuencias.

La radio en México es diversa en contenidos, pero se ha documentado que dicha industria la dominan aproximadamente siete familias que operan grupos radiofónicos. Las cuales son:

En México, operan cinco operadores de telefonía móvil, con sus respectivos centros de atención a clientes, entre las que se encuentran:

El servicio de agua potable, alcantarillado y saneamiento es operado por microempresas que laboran en exclusividad con cada ciudad de la nación; las cuales administran los entes de almacenamiento tales como presas, pozos, torres hidráulicas, entre otros. Si bien México se precia de tener algunos de los mejores organismos operadores de agua potable y saneamiento de América Latina, también cuenta con algunos cuyo desempeño es malo. El acceso, la eficiencia y la calidad de los servicios de agua y saneamiento varían mucho de una localidad a otra, reflejando en gran medida los diferentes niveles de desarrollo en todo el país. En general, el sector de agua y saneamiento mexicano está marcado por los siguientes problemas:[cita requerida]

Durante todo el siglo XIX, la población de México apenas se había duplicado. Esta tendencia continuó durante las primeras dos décadas del siglo XX, e incluso, en el censo de 1920 se registra una pérdida de cerca de 2 millones de habitantes. El fenómeno puede explicarse porque durante el decenio de 1910 a 1920 tuvo lugar la Revolución mexicana.

La tasa de crecimiento se incrementó drásticamente entre los decenios de 1930 a 1980, cuando el país llegó a registrar índices de crecimiento mayores a 3 % (1950-1980). La población mexicana se duplicaba en veinte años, y a ese ritmo se esperaba que para el año 2000 hubiera 120 millones de mexicanos. Ante esta situación, el gobierno federal creó el Consejo Nacional de Población (CONAPO), con la misión de establecer políticas de control de la natalidad y realizar investigaciones sobre la población del país. Las medidas resultaron exitosas, y la tasa de crecimiento descendió hasta 1,6 en el período de 1995 a 2000. La esperanza de vida pasó de 36 años (en 1895) a 72 años (en el año 2000).

También cambió la cara de los mexicanos. A principios del siglo XX cerca del 90 % de la población vivía en localidades rurales (pueblos, rancherías, caseríos). El censo de 1960 arrojó datos en los que la población urbana era por primera vez mayor que la rural (50,6 % del total). El número de personas que radicaba en su estado natal en 1895 constituía el 96.6 % de la población total del país. En el censo de 1920 sumaban poco más del 90 %. Treinta años más tarde constituían el 80 % y en la actualidad poco más de 18 % de los mexicanos radican fuera del estado en que nacieron. Ambas tendencias pueden explicarse por el proceso de industrialización de las ciudades grandes y medianas, así como por la depauperación gradual del campo, ocasionada por la recesión de las actividades agropecuarias. Las entidades federativas que concentran la mayor población son Estado de México, Ciudad de México, Veracruz, Jalisco y Puebla. En cambio, las menos pobladas son Baja California Sur, Campeche y Quintana Roo. Este último estado es uno de los que presenta una tasa de crecimiento poblacional más alta en el país, debido a la industria turística de Cancún, que concentra el 50 % de la población quintanarroense.

Las áreas metropolitanas han sido tradicionalmente definidas como el grupo de municipios o ciudades que interactúan fuertemente entre sí, normalmente en torno a un núcleo ciudad.[284]​ En 2004, en un esfuerzo conjunto entre el CONAPO, el INEGI y la SEDESOL se acordó definir las áreas metropolitanas como:[284]

Cabe señalar, sin embargo, que el noroeste y el sureste de los Estados se dividen en un pequeño número de grandes municipios mientras que los estados centrales se dividen en un gran número de municipios más pequeños. Como tal, las áreas metropolitanas en el noroeste por lo general no se extienden a más de un municipio, mientras que las áreas metropolitanas en el centro se extienden sobre muchos municipios.

Pocas áreas metropolitanas se extienden más allá de los límites de un estado: Ciudad de México, México e Hidalgo, Puebla-Tlaxcala, Comarca Lagunera (Coahuila y Durango), y Tampico (Tamaulipas y Veracruz).

La siguiente es una lista de las principales áreas metropolitanas de México, como se informa en el censo de 2020.

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Ciudad de México
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Monterrey
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Guadalajara

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Puebla
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Toluca
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Tijuana

Si se consideran los municipios como entidades aisladas y sin relación con las zonas metropolitanas, el municipio más poblado del país es Ecatepec, con más de 1 640 000 habitantes, seguido por el municipio de Guadalajara, con 1 600 940 habitantes; Puebla tiene más de 1 400 000 habitantes, cifra muy similar a la del municipio de Juárez. Iztapalapa, demarcación territorial de la Ciudad de México, sobrepasa al más poblado de los municipios, con más de 1 800 000 (un millón ochocientos mil) habitantes.[286]​ En el polo opuesto se encuentran varios municipios del estado de Oaxaca, cuyas poblaciones no rebasan el millar de personas.

México es étnicamente diverso. El artículo 2.º de la Constitución Mexicana define al país como una nación pluricultural fundada sobre el principio de los pueblos indígenas. El discurso institucional en la construcción del imaginario identitario mexicano se basa en la idea de la «nación mestiza» o, inspirada en la expresión de José Vasconcelos Calderón (1925), un «crisol de todas las razas», que identifica la construcción al mestizaje como la base de la homogeneización tanto cultural como desde el punto de vista étnico. Esta idea ha sido criticada por académicos expertos en estudios sobre la construcción de la racialidad, al considerarla una forma de ingeniería social para determinar una política racial que termina resultando excluyente.[288]

La política predominante del primer siglo de vida independiente de México era de corte racista. Tras el triunfo de la Revolución, varios pensadores consideraron que México era una nación culturalmente mestiza, y entonces las políticas sociales se dirigieron a asimilar las particularidades indígenas a la construcción de una nueva cultura nacional de estilo republicano. Las consecuencias fueron la reducción en términos absolutos y relativos de las personas que hablaban lenguas indígenas y de los pueblos afromexicanos.

El criterio de las lenguas se ha empleado para determinar la cantidad de indígenas en el país. Sin embargo, esto ha sido criticado, puesto que la identidad étnica no está dada solo por la identidad lingüística, como señalaba Guillermo Bonfil Batalla en su obra México profundo.

Las cifras ofrecidas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y por la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (anteriormente el Instituto Nacional Indigenista) (INI), son divergentes. Para el primero, la población indígena es de alrededor de 6 % del total, en tanto que el INI presentó una población de entre 10 y 14 %. En el sitio web de la comisión, la cifra ofrecida es de 10 220 000 indígenas en el país en el año 2000, lo que constituiría cerca del 11 % de la población mexicana. Los criterios empleados por la comisión para su cálculo incluyen, además del lingüístico, el lugar de origen, la identidad étnica de uno o ambos padres y la Asunción individual de la identidad indígena, entre otros.

La comisión reconoce solamente a 65 grupos étnicos indígenas distinguidos entre sí sobre la base del criterio lingüístico. Los más grandes, en términos demográficos, son el nahua, el maya, el zapoteco, el mixteco, el otomí y el purépecha. Todos ellos son descendientes de los antiguos pueblos mesoamericanos. Los grupos menos numerosos son el kiliwa, asentado en el norte de Baja California y el lacandón de Chiapas, con apenas unas decenas de integrantes.

En México también existen 1 381 853 afrodescendientes (1 de cada 100 habitantes) según la Encuesta Intercensal 2015 del INEGI, la mayoría en comunidades de la Costa Chica de Guerrero y Oaxaca.[289]

Sobre la inmigración hacia México, no fue masiva como en los Estados Unidos, Canadá, Argentina, Brasil o Uruguay, pero recibió innumerables comunidades de naciones muy lejanas, por ejemplo del continente asiático. La inmigración hacia México se compara más bien con la de otros países latinoamericanos como Perú, Chile, Colombia, Venezuela y Paraguay. Entre las principales comunidades extranjeras con fuerte presencia en el territorio nacional de muchos años atrás se encuentran las comunidades estadounidenses, españolas, portuguesas, alemanas, italianas, británicas, cubanas, francesas, chinas, rusas, libanesas, judías, gitanas, japonesas, chilenas, peruanas, coreanas, filipinas, griegas, irlandesas, suizas, húngaras, polaca, siria, turcas, entre otras.

La inmigración en México no ha tenido un impacto desbordante entre la población total en comparación con otros países, pero sí ha habido un incremento considerable en la población extranjera desde que México se consolidó como nación independiente, México es un país de inmigración creciente en los últimos años. Por la posición geográfica de México, el inmigrante llega a territorio nacional por motivos familiares, educativos, económicos, climatológicos, culturales y de tránsito lo cual ha dado la permanencia de extranjeros en todo el territorio. El país no ha buscado históricamente la inmigración masiva pero ha empezado a generarse repentinamente, en años anteriores se había buscado la atracción extranjera de una inmigración más selectiva a la que se sumaba una vieja tradición de asilo político por persecución religiosa o ideológica; por eso en México residen intelectuales, científicos y artistas venidos de otras naciones y que han contribuido en diversos campos científicos y artísticos del país a la par de los mexicanos que destacan en los mismos rubros.

México es también un país de emigrantes, es un caso peculiar; el 75 % de los emigrantes buscan como destino final a los Estados Unidos, por cada diez mexicanos que abandonan su país ingresan cuatro extranjeros a México de manera legal e ilegal; y deciden quedarse en el país por tiempo indefinido. El Instituto Nacional de Inmigración y el INEGI son las únicas instituciones que recopilan estadísticas oficiales sobre los extranjeros que tienen una estancia legal mayor a seis meses desde que ingresaron al país, sin embargo la difícil situación de control en las fronteras y aduanas nacionales impide tener un conteo exacto de ingreso de extranjeros, su origen y su destino. El 80 % de los extranjeros que viven en México provienen de países limítrofes (Estados Unidos y Guatemala), otras comunidades importantes provienen principalmente de naciones hispanohablantes, de las cuales sobresalen las comunidades españolas, colombianas, argentinas, cubanas entre otras, el resto de la inmigración proviene de diversas regiones del mundo. La entidad con mayor población extranjera es Baja California, le siguen Nuevo León, Jalisco, Distrito Federal, Tamaulipas, Chihuahua, Chiapas, Estado de México, Baja California Sur y Sonora.

Iniciado el siglo XXI hubo cambios importantes en la política de México que repercutieron en el incremento de residentes y naturalizados extranjeros. México muchas veces no ha sido un país de destino final como lo son los Estados Unidos, pero tiene una importante ubicación geográfica y estratégica que ha generado relaciones bilaterales e internacionales con los Estados Unidos y Canadá respecto al control migratorio. La globalización, el multiculturalismo, el trabajo y un acelerado índice de movilidad de los seres humanos seguirá incrementando la población extranjera de manera legal e ilegal dentro del territorio mexicano.

México es el segundo país que mayor cantidad de muertes violentas aporta al total de homicidios dolosos que son cometidos en el mundo, las estadísticas oficiales del Sistema Nacional de Seguridad Pública mexicano estiman que el número está en 20 824 homicidios dolosos en 2016. Aunque el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) con sede en Londres difiere con la cifra, pues registró la muerte de 23 000 personas en 2016.[291]

México, en 2017, vivió su año más violento con 25 339 homicidios, cifras de la ONG Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal;[292]​ dicha ONG difiere un poco en cifras a las que aporta el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), que es de 25 324 homicidios dolosos.[293]

Cifras de 2006 a agosto de 2019:

Cifras a enero de 2020:

Históricas
Pentecostales y neopentecostales
La Luz del Mundo
Otras evangélicas

820 744
1 782 021
188 326
5 595 116

Adventistas del Séptimo Día
Mormones
Testigos de Jehová

661 878
314 932
1 434 369

México es el segundo país con mayor número de personas católicas en el mundo, después de Brasil.[297][298]​ A pesar de ello, el Estado mexicano es oficialmente laico desde que la separación entre las instituciones religiosas y la administración política de la nación quedó consagrada en la Constitución de 1857, y fue ratificada en la hoy vigente Constitución de 1917. José María Morelos señaló en sus escritos que no debería haber tolerancia para ninguna otra religión y la Constitución de 1824 declaró que la religión oficial de la República sería la católica, y a partir de la segunda mitad del siglo XX, se inició un proceso de introducción de credos diferentes al católico.

La década de 1920 fue marcada por un conflicto religioso conocido como la Guerra Cristera, en la cual muchos campesinos alentados por el clero se enfrentaron al gobierno federal que había decidido poner en vigencia las leyes constitucionales de 1917. Entre las medidas contempladas por la Carta Magna estaban la supresión de las órdenes monásticas y la cancelación de todo culto religioso. La guerra concluyó con un acuerdo entre las partes en conflicto (Iglesia católica y Estado), por medio del cual se definieron los respectivos campos de acción. Hasta la mitad de la década de 1990, la constitución mexicana no reconocía la existencia de ninguna agrupación religiosa. En 1993 se promulgó una ley mediante la cual el Estado les concedía personalidad jurídica como asociaciones religiosas. Este hecho permitió el restablecimiento de relaciones diplomáticas con la Santa Sede, a la cual el Estado mexicano no reconocía como entidad política.

Según las cifras del INEGI, la mayor parte de los mexicanos se declaran cristianos y en su mayoría católicos (casi 93 millones de adeptos según el censo de 2010).[296]​ La segunda agrupación cristiana son los testigos de Jehová, que suman más de 1 000 000 (un millón) de adeptos, convirtiendo a la congregación mexicana de esta rama cristiana en la segunda a nivel mundial.[cita requerida] En tercer lugar se encuentra la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros se conocen como mormones; le sigue la Iglesia de la Luz del Mundo, con sede mundial en Guadalajara. Las denominaciones evangélicas pentecostales tienen también una presencia importante, sobre todo en las ciudades de la frontera y en las comunidades indígenas. De hecho, las iglesias evangélicas pentecostales juntas suman más de 1 300 000 (un millones trescientos mil) adeptos, que en números netos las colocan como el segundo credo cristiano en México. Cambia la situación cuando se consideran las diferentes denominaciones pentecostales como entidades separadas. Otras agrupaciones están en crecimiento, como la Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús, los menonitas, los Adventistas del Séptimo Día y la Iglesia de Dios (Séptimo Día). Los fenómenos migratorios han propiciado la proliferación de diferentes vertientes del cristianismo, incluidas ramas protestantes históricas (como la Iglesia Anglicana, Presbiteriana, Metodista, Bautista), el cristianismo de rito oriental y de las iglesias ortodoxas.

Según Jacobo Grinberg-Zylberbaum (en textos editados por la Universidad Nacional Autónoma de México), es notable la pervivencia de rituales de tipo mágico-religioso de los antiguos grupos indígenas, no solo en los indígenas actuales sino en los mestizos y blancos que conforman la sociedad mexicana rural y urbana. Existe frecuentemente un sincretismo entre el chamanismo y la tradición católica. Otra religión de sincretismo popular en México (sobre todo en los últimos años) es la santería. Esto se debe principalmente a la gran cantidad de cubanos que se asentaron en el territorio tras la Revolución cubana (principalmente en estados como Veracruz y Yucatán). A pesar de que México también fue receptor de esclavos negros provenientes de África en el siglo XVI, el apogeo de estos cultos es relativamente nuevo.[299]

La proporción de católicos es variable en diferentes ámbitos sociales. En las ciudades suele ser más baja, aunque hay algunas regiones indígenas en donde los integrantes de credos protestantes alcanzan el 30 %. Incluso en algunas zonas de Chiapas la comunidad de indígenas musulmanes suma unos 5000 creyentes. La mayor diversidad religiosa se presenta en la zona norte del país, fronteriza con los Estados Unidos, y en el sureste, cuya población tiene un fuerte componente indígena. El centro, y especialmente la región del Bajío, es una región con una predominancia casi absolutamente católica, por ejemplo, en el estado de Guanajuato el 93.8 % se declaran católicos, mientras que en Zacatecas el 93.4 % y en Aguascalientes 93 % son católicos.[300]​ También es importante el número de personas que no profesan ninguna religión. Suman más de 2 millones del total de 84 millones de personas mayores de 5 años (cerca del 3 % del universo contemplado en los tabulados del INEGI).

En ciertas regiones, la profesión de un credo diferente del católico es vista como una amenaza para la unidad comunitaria. Se argumenta que la religión católica forma parte de la identidad étnica, y que los protestantes no están dispuestos a participar de los usos y costumbres tradicionales (el tequio o trabajo comunitario, la participación en las fiestas patronales y cuestiones similares). La negativa de los protestantes se debe a que sus creencias religiosas no les permiten participar en el culto a las imágenes. En los casos extremos, la tensión entre católicos y protestantes ha dado lugar a la expulsión o incluso el asesinato de los protestantes en varios pueblos. Los casos más conocidos son los de San Juan Chamula,[303][304]​ en Chiapas, y San Nicolás, en Ixmiquilpan,[305]Hidalgo.

Un argumento similar fue presentado por un comité de antropólogos para solicitar al gobierno de la República la expulsión del Instituto Lingüístico de Verano (ILV), en el año 1979, al cual se acusó de promover la división de los pueblos indígenas al traducir la Biblia a los idiomas vernáculos y evangelizar en un credo protestante que amenazaba la integridad de las culturas populares. El gobierno mexicano prestó atención al llamamiento de los antropólogos y canceló el convenio que tenía celebrado con el ILV. Los conflictos también se han dado en otros ámbitos de la vida social. Por ejemplo, dado que los Testigos de Jehová tienen prohibida la rendición de honores a los símbolos patrios (algo que en las escuelas públicas de México se realiza cada lunes), los niños que han sido educados en esa religión eran expulsados de las escuelas públicas. Este tipo de problemas solo se resuelven con la intervención de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, y no siempre con resultados favorables para los niños.

Existen algunas minorías religiosas como los practicantes de la fe musulmana con constante crecimiento, estimándose alrededor de 18 000 creyentes provenientes de países como Indonesia, Irak, Irán, Egipto, Palestina, Líbano, Marruecos, Chile y España.[306]​ La primera mezquita en México se construyó en la ciudad de Torreón, Coahuila, bajo el patrocinio de un empresario libanés.[307]​ Llama la atención la aceptación de fe musulmana entre comunidades indígenas en San Cristóbal de las Casas, desde 1992 hay presencia islámica entre 500 indígenas tzotziles y tzeltales que después de haber sido católicos o evangélicos.[cita requerida] Así comenzó nuevos estudios sobre el abuso de líderes religiosos dentro las comunidades indígenas pese a que islám no desapareció, comenzó una mayor observación civil y judicial en estos casos, después de la expulsión del musulmán español.[308]

Es también reconocida una fuerte presencia cualitativa más que cuantitativa de fieles de la religión judía que se estima una población de 67 400 individuos, sobre todo en la capital y su zona metropolitana (en Polanco, Tecamachalco, Interlomas, Santa Fe, Satélite y en el Centro Histórico), en grandes centros urbanos como Guadalajara, Monterrey y en algunas zonas costeras portuarias como Veracruz y Cancún.[309]

En el norte de la República existen comunidades mormonas algo herméticas en estados como Chihuahua y Puebla; también existe una fuerte presencia de menonitas, cuya mayor concentración se encuentra en Ciudad Cuauhtémoc, Chihuahua, aunque también hay comunidades importantes en otras ciudades del norte y el sureste de la República, así como en la capital del país.

En muchas partes del país pero con mayor frecuencia en las ciudades, existen practicantes de confesiones religiosas distintas a las variantes tradicionales del cristianismo, como el budismo (zen y tibetano), hinduismo, sijismo, Islam sufí, Hare Krisna, unitarismo universalista, rastafarianismo, movimientos de sanación pránica, etc.

El impacto de la religión católica en México ha provocado también una fusión de elementos. Más allá de las iglesias y denominaciones religiosas, persiste en México un fenómeno que algunos antropólogos y sociólogos llaman religión popular, esto es, la religión tal y como la práctica y entiende el pueblo. En México, uno de los componentes religiosos de la cotidianidad es la religión católica, a la que se han adherido elementos de otras creencias, sean de origen prehispánico, africano o asiático. En general, la religiosidad popular es vista con malos ojos por las religiones estructuradas institucionalmente. Uno de los casos más ejemplares de la religiosidad popular es el culto a la Santa Muerte. La jerarquía católica se empeña en calificarla como culto satánico. Sin embargo, la mayor parte de las personas que profesan este culto se declaran a sí mismos creyentes católicos, y consideran que no hay ninguna contradicción entre los homenajes que brindan a la Niña Blanca y la adoración a Dios. Otros ejemplos son las representaciones de la Pasión de Cristo y la celebración del Día de Muertos, que se realizan en el marco del imaginario cristiano católico, pero bajo una reinterpretación muy particular de sus protagonistas.

1 No incluye al español, hablado por 97 % de la población.

La Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas reconoce como lenguas nacionales al español y a 67 lenguas indígenas mexicanas.[310]​ El español es la lengua dominante en asuntos oficiales y es el idioma materno de la mayoría de los mexicanos. A su vez, cabe destacar que este es el país que alberga mayor número de hispanoparlantes en el mundo entero.[311]

Un 7 % de la población habla una lengua indígena. El gobierno reconoce oficialmente 67 lenguas indígenas —agrupando las variedades similares que para algunos lingüistas deberían ser considerados como lenguas diferentes—. Entre las lenguas indígenas, las que cuentan con el mayor número de hablantes son el náhuatl y el maya yucateco; juntas, suman más de dos millones de personas. El caso opuesto es el del maya lacandón, cuyo número de hablantes no llega a los 100. Más evidente aún es el caso de lenguas como el kiliwa, cuyos hablantes se estiman entre 10 y 50 individuos (la información varía según las diversas fuentes), problema que se acentúa debido al aislamiento geográfico de las familias kiliwa,[312]​ igualmente significativo es el caso de los hablantes del dialecto zoque ayapaneco[313]​ que debido a recientes investigaciones, se sabe que son únicamente dos individuos que además no ejercen el uso del idioma y por lo tanto se considera extinto. La SEP ha establecido sistemas de educación bilingüe en las comunidades indígenas y rurales debido a la necesidad de comunicación con la mayoría hispanohablante que se suscitó —de facto—; un porcentaje considerable de la población indígena es bilingüe o trilingüe.

Debido a la cercanía con Estados Unidos, la presencia del inglés es constante, especialmente en los centros urbanos, en la música y en el cine; además es muy común en el ambiente de negocios por las actividades económicas que México tiene con el resto del mundo.

De las lenguas llevadas a México por los inmigrantes europeos no españoles, llama la atención el caso del véneto chipileño, hablado en Chipilo, ciudad poblana fundada en 1882 por inmigrantes italianos. Hoy en día, casi todos los residentes de la ciudad utilizan el véneto en sus actividades cotidianas. El véneto también se escucha en Veracruz, en Huatusco y Colonia Manuel González. En México se encuentra la variante dialectal más similar al idioma que se habla actualmente en Venecia; además, México se halla entre los primeros lugares en número de hablantes del veneciano, al lado de Italia, Eslovenia y Croacia.

Otro caso similar es el del Plautdietsch (o Plattdeutsch), lengua clasificada como bajo sajón (o «bajo alemán») que se habla en las comunidades menonitas en los estados de Chihuahua, Zacatecas, Durango y Campeche.[314]

El francés también se escucha en el estado de Veracruz, con una colonización francesa en este estado, particularmente en los poblados de Jicaltepec, Perote, San Rafael y Mentidero. El italiano que se habla en Zentla, la Riviera Maya, la península de Baja California y la Ciudad de México. Otro caso es el alemán en la zona del Soconusco, Chiapas, donde se instalaron colonias alemanas y en la capital del estado de Puebla[cita requerida] ya que la armadora Volkswagen se encuentra ahí, también hay presencia de comunidades alemanas en Sinaloa como las de Mazatlán y Culiacán.

Se tiene una presencia importante de españoles bilingües en territorio mexicano,[cita requerida] esto se dio durante la guerra civil española bajo el gobierno de los expresidentes Lázaro Cárdenas del Río y Manuel Ávila Camacho. En los últimos años han llegado nuevos migrantes españoles y entre ellos destacan los de habla catalana que son los más numerosos con casi 7500 hablantes bilingües concentrados en la Ciudad de México, Puebla y Quintana Roo, le siguen los de habla vasca con casi 5000 hablantes bilingües concentrados en la Ciudad de México, Nuevo León y Colima y en menor escala se tiene a los gallegos bilingües que suman unos 5000 hablantes dentro de la Ciudad de México, Estado de México, Veracruz y Jalisco.[cita requerida] Aún se puede aprender y enseñar estas lenguas en México por los esfuerzos realizados de la embajada española, se puede aprender catalán en el CELE de ciudad universitaria de la UNAM o en el Orfeó Català, vasco en la Casa Vasca ubicada en Polanco y gallego en los centros de La Galleguidad ubicadas en la Ciudad de México y en Guadalajara.

La cifra de hablantes de árabe se estima mayor a los diez millares, casi todos provenientes de Líbano y la mayoría bilingües. Existen también minorías sirias, marroquíes, egipcias, argelinas, palestinas e iraquíes. Hay también un alto número de hablantes de hebreo, yidish y sefardí puesto que la comunidad judía tiene gran presencia en el país y cuya población total se estima en más de 50 000 individuos.[315]​ Son igualmente bilingües.

Existen también colonias numerosas de chinos, en la Ciudad de México, Mexicali, Tijuana, Ensenada, Rosarito, Tecate, San Felipe y San Quintín; de japoneses, coreanos y filipinos, principalmente en la capital; en donde se habla la lengua de origen y el español.

Salvo el castellano, ninguna otra lengua europea es considerada lengua nacional, aun si su número de hablantes fuera mayor al de alguna lengua indígena. Por lo tanto, no se contemplan en asuntos como la educación pública, ni en la impartición de justicia.

Se estima que existen entre 87 000 a 100 000 personas que practican la lengua de señas mexicana,[316]​ entre 400~500 la lengua de señas maya yucateco;[317]​ 13 de la lengua de señas de Tijuana.[318]​ y 11 de la lengua de señas chatina.[319]

Hasta el momento no se tiene una estimación del número de personas de la lengua de signos americana, empleada por residentes estadounidenses y canadienses, así como por hijos de inmigrantes mexicanos. Tampoco se tienen cifras de los inmigrantes españoles que usan la lengua de signos española; ni de los inmigrantes guatemaltecos que utilizan el lenguaje de señas guatemalteco.

En 2010, existían un total de 1 292 201 (un millón doscientos noventa y dos mil doscientas un) personas con un grado de discapacidad visual (27,2 % del total de discapacitados a nivel nacional)[320]​ por lo que se cree que solo un 10 % de estas personas leen el alfabeto braille español, es decir, aproximadamente 130 000. Se desconoce la cantidad de lectores de braille inglés residentes en el país.

México tiene una de las tradiciones más antiguas en materia educativa en el mundo, desde el imperio mexica que fue la primera civilización registrada que impuso la educación universal obligatoria para todos sus ciudadanos,[321]​ aunque con diferencias según el sexo de los individuos.[322]​ Aunque los mexica y mayas ya tenían su propia escritura, idioma, arte y cultura, fue luego de la conquista española, en el siglo XVI que se introdujo el idioma español; además se creó, desde ese siglo, todo un sistema educativo al estilo europeo, reemplazando al sistema azteca.[321]

La Constitución de México establece en su artículo tercero, que el estado impartirá educación preescolar, primaria, secundaria y media superior de manera laica, gratuita y obligatoria;[323]​ para tal efecto, fue creada la Secretaría de Educación Pública el 3 de octubre de 1921.[324]

México tiene una de las tasas más altas en relación de docentes con respecto a estudiantes en el mundo, con 26 alumnos por maestro en todo el país.[325]​ Los alumnos del país están ubicados en el lugar 48 de los 65 países más desarrollados,[326]​ y tercero en América Latina, después de Chile y Uruguay, según el Informe PISA de 2009.[327]​ Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, México tiene el último lugar en cuanto a la calidad educativa, así como también con un nivel de los más bajos en inversión en porcentaje del PIB, aproximadamente 5 % anual. Los mexicanos promedio leen la mitad de un libro anualmente además de que el salario de un docente es 20 veces menos que el de un legislador.[328]

En el país se han reducido de manera importante los niveles de analfabetismo en los últimos 40 años, al pasar de un 25.8 % en 1970 a un 8.4 % en 2005,[329]​ lo que coloca al país cerca de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio en materia de alfabetización según la SEP y la UNESCO.[330]​ La población analfabeta fue del 7.3 % en 2010,[331]​ aunque se estima que existen 33 millones (29 % de la población) de analfabetas funcionales en el país.[332]

El 21 de septiembre de 1551 se creó la primera universidad en México que fue la Real y Pontificia Universidad de México, inaugurando sus cursos el 25 de enero de 1553.[333]​ El 22 de septiembre de 1910 fue fundada la Universidad Nacional Autónoma de México, con el nombre de Universidad Nacional de México,[334]​ considerada la máxima casa de estudios del país,[335]​ y que actualmente cuenta con tres laureados del Premio Nobel: Octavio Paz (literatura), Alfonso García Robles (paz) y Mario J. Molina (química).[336]​ La UNAM en la actualidad es considerada la segunda mejor universidad de Iberoamérica.[337]​ En educación superior, también destacan el Instituto Politécnico Nacional y la Universidad Autónoma Metropolitana en la capital del país, mientras que en el interior del país sobresalen instituciones públicas y privadas como la Universidad de Guadalajara, la Universidad Autónoma de Nuevo León, la Universidad Autónoma de Puebla, el Tecnológico de Monterrey, la Universidad de Guanajuato, la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y la Universidad Autónoma de Baja California, todas ellas clasificadas entre las 100 mejores de América Latina.[337]​ Aunque existen también otras instituciones privadas como el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Universidad de las Américas de Puebla, Universidad Anáhuac, Universidad La Salle, Universidad Panamericana, Universidad Iberoamericana, Universidad Regional del Sureste, Instituto Tecnológico Autónomo de México, Universidad Tecnológica de México, Universidad del Valle de México, entre otras. El modelo educativo de las universidades tecnológicas es un eslabón en el sistema de educación superior mexicano, producto de los estudios que realizó la SEP, los cuales compararon los esquemas de enseñanza en México con los usados por países desarrollados.[338]​ Para 2010 existían 123 universidades tecnológicas en todo el país.[339]

El Himno Nacional Mexicano, la bandera de México y el Escudo Nacional de México son los símbolos patrios de México que representan la identidad de la patria y refuerzan un sentimiento de pertenencia que busca la unión de aquellos que habitan el país. En esta categoría se agrupan los símbolos que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos reconoce como propios de la Nación mexicana, los cuales han ido cambiando a través de la historia.[340]

En términos étnicos y culturales, lo mexicano corresponde únicamente a todo aquello que es referido a la cultura mexica; por lo tanto, étnicamente los mexicanos son aquellos a quienes se conoce también como pueblos nahuas y cuya lengua es el idioma náhuatl.[341]​ Existe una fuerte discusión para definir lo mexicano; hay dos vertientes completamente divididas: la étnica y cultural, que se enfoca exclusivamente al pueblo mesoamericano llamado pueblo mexica, y la vertiente legal-administrativa del territorio denominado México. En términos legales y de conformidad con la Constitución, mexicano es aquel ciudadano o ciudadana que haya nacido dentro del territorio de los Estados Unidos Mexicanos o bien, aquel que haya decidido adoptar la ciudadanía mexicana.

Lo mexicano podría ser aquello que caracteriza al ser de México y su pueblo; sin embargo, es un concepto étnico que solo define la identidad mestiza que se había venido relacionando por mucho tiempo y que se ve limitada respecto a la diversidad étnica del país. Se trata de una construcción intelectual producto de los acercamientos de especialistas a la realidad cultural del país.[cita requerida] Al intentar capturar en una sola figura la realidad multicultural de México, el resultado del análisis intelectual ha producido una serie de estereotipos y lugares comunes sobre lo que es ser mexicano.[cita requerida]

La construcción intelectual del mestizo está en diálogo con el triunfo del nacionalismo revolucionario, que nació después de la Revolución de 1910. En la reflexión sobre el asunto (el carácter de lo mexicano, la mexicanidad, la definición de lo mexicano) han participado, entre otros: José Vasconcelos,[342]Samuel Ramos,[343]Emilio Uranga,[344]José Gaos, Leopoldo Zea, Jorge Portilla, Santiago Ramírez, Salvador Pérez Nevares, Roger Bartra, José del Val, Arturo Warman, Aniceto Aramoni, Rogelio Díaz Guerrero, Ezequiel Adeodato Chávez Lavista, Mauro Rodríguez Estrada y Carlos Chilpa Navarrete.[345]​ En este tema específico, ocupa un lugar privilegiado Octavio Paz, autor de El laberinto de la soledad.

Algunos reconocidos compositores mexicanos de música académica han sido:

En el año 1711, se estrenaba en la Ciudad de México la ópera La Parténope, con música de Manuel de Sumaya,[346]​ maestro de la capilla catedralicia junto con Francisco López Capillas y Juan Gutiérrez de Padilla, uno de los más grandes compositores barrocos mexicanos, la especial importancia de esta ópera es que es la primera compuesta en América del Norte, esta ópera da inicio a la fecunda y aún poco estudiada historia de la creación operística mexicana no interrumpida desde entonces durante trescientos años.

La ópera Guatemotzín, de Aniceto Ortega, es el primer intento consciente por incorporar elementos nativos a las características formales de la ópera. Dentro de la producción operística mexicana del siglo XIX sobresalen la ópera Agorante, rey de la Nubia de Miguel Meneses, estrenada durante las festividades conmemorativas por el cumpleaños del emperador Maximiliano I, las óperas Pirro de Aragón de Leonardo Canales, Keofar de Felipe Villanueva y ante todo la producción operística de Melesio Morales, el compositor mexicano de óperas más importante del siglo XIX, cuyas obras tuvieron gran éxito entre el público de Ciudad de México y que se llegaron a estrenar en Europa. En la primera mitad del siglo XX sobresalen en la creación operística mexicana Julián Carrillo, Sofía Cancino de Cuevas, José F. Vásquez entre otros, todos ellos fueron relegados por la historiografía musical oficial que tan solo reconoció la obra de los compositores nacionalistas.

Desde finales del siglo XX hay un creciente interés de los compositores por escribir ópera. Entre los compositores mexicanos de inicios del siglo XXI que sobresalen con sus óperas debe mencionarse a Federico Ibarra, Daniel Catán, Víctor Rasgado, Luis Jaime Cortez, Julio Estrada, Gabriela Ortiz entre otros.

La difusión de la ópera mexicana es casi nula por varias razones de ellas sobresalen dos, durante el periodo inmediato a la Revolución Mexicana, los gobiernos en su mayoría de muy bajo nivel educativo y aún analfabetas mandaron destruir los teatros de ópera existentes en Ciudad de México. El segundo factor para la poca difusión de la cultura mexicana operística es que las autoridades correspondientes no programan las obras. Aún después del término de la Dictadura Perfecta y la restauración de la Democracia en México en el año 2000, las autoridades culturales no se han preocupado por enmendar esta política de desconocimiento de la cultura mexicana operística. Finalmente, la falta de un teatro de ópera exclusivo para la difusión de la cultura operística mexicana, finalmente debe añadirse que el 98 % de la música compuesta en México jamás ha sido publicada, de esto se deduce que una de las mayores necesidades es un programa especial de rescate, edición y publicación de la música de los compositores mexicanos.

Algunos artistas destacados han sido el trompetista Rafael Méndez, el teclista y compositor Juan García Esquivel, el baterista Tino Contreras, el pianista y compositor Eugenio Toussaint y el baterista Antonio Sánchez.[cita requerida]

La música mexicana es el resultado de diversas influencias. Se sabe muy poco de la música prehispánica, aunque son abundantes los grupos que reivindican esa tradición a lo largo de todo el país. La danza del Venado, de los indios yaquis de Sonora y mayos de Sonora y Sinaloa, es uno de los pocos testimonios de la música prehispánica que han persistido hasta nuestros días, tanto en su instrumentación como en la lírica; aunque también existen registros de sones del costumbre de otras etnias como los tének de San Luis Potosí y su danza del tigrillo o los huaves de Oaxaca y sus sones de la tortuga, etc. En los pueblos prehispánicos, el único instrumento de cuerda usado era el arco percutor y la música era más rítmica y creadora de atmósferas que melódica. También el eeneg (monocordio), de la familia de los cordófonos, es utilizado por los komkaak. Entre los instrumentos que se utilizaban está el teponaztli y el huehuetl, siendo el primero un instrumento idiófono y el segundo un instrumento membranófono; las ocarinas y flautas de barro o carrizo, raspadores de hueso o de madera, y cascabeles. Tras la llegada de los españoles, los indígenas aprendieron de los misioneros la música europea. Muchas de las danzas de Conquista que se practican en las comunidades indígenas del país tienen origen en ese tiempo; igual que ciertos géneros asociados con el culto católico, como la danza de Matachines y el son de Concheros, entre otros. En Tabasco, en la ciudad de Tenosique, cada año se celebra el carnaval, que muchos dicen es el más raro del mundo, el cual inicia con la danza del pochó. La música indígena endémica, también se vio fuertemente influenciada por las danzas de los esclavos y los negros cimarrones, cosa que es más fácil de apreciar en la música de las comunidades indígenas de Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Tabasco, entre otros.

Internacionalmente conocido es el conjunto del mariachi, asociado a las grandes figuras de la canción mexicana ranchera, la cual tuvo su período de florecimiento entre las décadas de 1940 a 1970. Procedente del occidente de México, específicamente del estado de Jalisco, el mariachi era originalmente un conjunto folclórico e indígena, y su indumentaria nada tenía que ver con la del charro (es decir, el traje de los ricos hacendados ganaderos). Interpretaban "sones de mariachi" hasta su llegada a la Ciudad de México, a principios del siglo XX, donde se transformaron (y continúan haciéndolo) y comenzaron a tocar "canciones bravías", corridos y boleros, adaptándolos a su estilo. Lucha Reyes fue una de las primeras figuras que grabó éxitos acompañada de mariachi. En la llamada Época de Oro del cine mexicano, los mariachis se dieron a conocer al mundo con las películas de Jorge Negrete y de Pedro Infante. Con Javier Solís se puso de moda el bolero acompañado de mariachi; con Miguel Aceves Mejía, se incorporó el falsete del huapango, y con José Alfredo Jiménez se retomaron los valores provincianos de la gente pobre en las ciudades. Actualmente la música ranchera, acompañada con mariachi, sigue teniendo importantes intérpretes y compositores que han rebasado las fronteras nacionales surgiendo un género musical propio que año con año diversos cantantes reciben premiaciones, entre los cantantes del momento más reconocidos por su trayectoria y popularidad en muchas partes del mundo está Vicente Fernández y Juan Gabriel.

El son es una música en la cual se mezclan las influencias indígenas, españolas y africanas, incluso asiáticas en algunos casos. Se trata de un género con ritmo de 6/8, cuya instrumentación varía de región en región. Además de los ya señalados sones de mariachi, hay son jarocho, son huasteco (huapango), son abajeño y muchos más. Géneros de aparición más tardía son la jarana y la trova yucateca, que se cultivan en la península de Yucatán, y que recibieron influencia caribeña (especialmente del son cubano) e incluso andina (bambuco colombiano); y la chilena, originaria de los estados de Guerrero y Oaxaca, la chilena de Costa Chica recibió la influencia de la cueca chilena y la marinera peruana.

El jarabe es una sucesión continua de sones y danzas (algo así como una "suite" mexicana) el nombre viene del tiempo en el que los "boticarios" (farmacéuticos) elaboraban remedios combinando diversos elementos llamados "jarabes". Existen los jarabes tapatío, mixteco, del valle, tlaxcalteca, michoacano, etc.

A principios del siglo XX y hasta fines de los años 30, con la influencia del romanticismo tardío, tuvo su auge la llamada "canción fina mexicana" (término no muy claro) muy en el gusto popular no obstante que era interpretada por cantantes líricos, como Pedro Vargas, Álvaro Carrillo Alarcón y Nicolás Urcelay. Algunos de los compositores más notables fueron Agustín Lara, María Grever y Consuelo Velázquez influidos por el estilo de los compositores mexicanos e italianos de fines del siglo XIX.

El bolero, que llegó del Caribe a México a través de Yucatán, se convirtió en uno de los géneros favoritos del público. Durante las décadas de 1940 a 1960, muchos tríos de guitarras y voces armonizadas, como Los Panchos fueron célebres. Recientemente el bolero ha recobrado popularidad.

Dentro de los grandes cantantes de música folclórica mexicana se encuentran Óscar Chávez, Tehua (María del Rosario Graciela Rayas Trejo), Gabino Palomares, autor de la emblemática canción La maldición de Malinche, Guillermo Velázquez y Amparo Ochoa, quienes basan sus canciones en raíces indígenas y al mismo tiempo componen canciones tratando problemáticas de las culturas indígenas. Erasmo Palma es un violinista rarámuri que ha logrado destacar en otros países con su música tradicional y cantos en su lengua materna y en castellano.

Otras intérpretes de la música tradicional mexicana son: Jaramar, Alejandra Robles, Susana Harp, Geo Meneses y Lila Downs, esta última canta en diversas lenguas, principalmente en español e inglés. En su estilo musical reivindica las raíces de los pueblos indígenas mexicanos, entre ellos el mixteco, zapoteco, purépecha, maya y náhuatl, además de la música regional de México y del mundo como la música ranchera, el son, la chilena, la cumbia colombiana, el bolero, el pop-rock, el jazz, la bossa nova, entre otros ritmos y géneros musicales.

La música endógena incluye el mariachi, el norteño (grupero) y la banda de viento. La música moderna hace su aparición en los 50 así como el movimiento del rock and roll en México y es cantado en castellano como parte del fenómeno musical mundial. El rock mexicano se fue desarrollando por medio de la creciente cultura urbana a finales de los años 1960, que revoluciona el pensamiento y el baile en estilo libre de expresión. Eventos masivos y festivales nacen en los años 1970, como es el caso histórico del festival Avándaro a partir de ahí fueron censuradas y reprimidas las manifestaciones contemporáneas artísticas.

La música contemporánea, además del rock mexicano (o rock nacional, representado por Maná, El Tri, Zoé, Molotov, Caifanes, Café Tacvba, Julieta Venegas y Panda, entre otros), el heavy metal, la electrónica, el pop, el punk, el reggae y la música alternativa. El Hip-hop o rap también es muy escuchado en México, quienes lo representan mayoritariamente son el grupo Cartel de Santa, cantantes como Pato Machete, C-Kan, MC Davo, y el fallecido Adán Zapata de la Mente En Blanco. Como parte del multiculturalismo global en la década de 1980 se manifiestan estilos, actitudes y sonidos nuevos como el rock progresivo con fusión de instrumentos sinfónicos y étnicos, el heavy metal, el punk, el reggae, etc. Estos llegan a combinarse con sonidos mexicanos dando lugar a diversas manifestaciones musicales dentro de un mismo campo.

El mariachi en su forma más comercial, se ha modificado para dar lugar a arreglos (mariachi light) y ejecutar canciones más parecidas a una balada que a un son o una canción ranchera. Sus intérpretes son producto de las grandes empresas de televisión.

La música de banda es un fenómeno mediático y comercial, también urbano debido a la incesante migración de campesinos a las grandes ciudades. Junto con la banda, el género más difundido es la música norteña, con instrumentación a base de bajo sexto, acordeón, bajo eléctrico y batería.

La música tropical ocupa un gran espacio de afición en varias regiones del país, derivado principalmente de la llegada de ritmos tropicales desde la isla de Cuba desde los años de 1920 popularizado en los filmes de la época dorada del cine mexicano, así el Cha-cha-cha y el Mambo invaden la radio de los años 40 y 50, mimetizándose a la idiosincrasia del mexicano, Dámaso Pérez Prado compone Mambos dedicados a las instituciones educativas más grandes de México la UNAM y al IPN, Sonora Matancera se vuelve un ícono de Cuba en México. El músico mexicano Tony Camargo es uno de los más grandes representantes de esta música y pionero de la misma en el país, su éxito "El año viejo" le llevó a la cúspide y se volvió un clásico hasta la actualidad. Sin embargo otros ritmos tropicales llegan al país, el Guaguancó, Boogaloo entre otros, comienzan a grabarse por artistas mexicanos, Sonora Santanera se vuelve la más popular al imitar el estilo de las orquestas cubanas con los boleros tropicales entre otros ritmos, pero a partir de los años 1960 proveniente de otros países del Caribe y también de Estados Unidos, llega la Salsa, además, desde Colombia, llega la miniatura, todos estos ritmos en conjunto se asimilaron por grupos musicales mexicanos formando al "género tropical", la popularidad a lo largo de varias décadas ha hecho se formen variantes tropicales locales que se han mezclado con la música folclórica mexicana, ejemplos como la cumbia mexicana son parte de esta fusión, de la cual, la agrupación de mayor éxito en años recientes ha sido Los Ángeles Azules. El fenómeno sonidero y sus bailes callejeros también es derivado de esta afición a la música tropical en el país.

La danza de los pueblos de México tiene un conocimiento sagrado hacia los fenómenos naturales, deidades, seres vivos y la cotidianidad de la vida. La música o el sonido de algún objeto acompañan el movimiento corporal del ser humano para expresar su sentir por el movimiento de su cuerpo. La Danza del Venado es una danza ritual celebrada por los indios yaquis y mayos de los estados mexicanos de Sinaloa y Sonora. Esta danza es una dramatización de la cacería del venado, héroe cultural de estos pueblos, por parte de los paskolas (cazadores).

Durante la colonia los hacendados españoles y criollos realizaban magníficas fiestas para el Carnaval; a estas fiestas les estaba negado el acceso a los mestizos e indígenas. Durante las fiestas los más ricos hacían un alarde de riqueza utilizando ropas recargadas de adornos y telas.[347]​ A manera de sátira las castas segregadas comenzaron a realizar disfraces y celebraciones para parodiar a los blancos; para ello utilizaron máscaras rosadas con un mentón muy prominente (para no ser reconocidos), trajes a imitación de los suntuosos utilizados por los blancos con una exagerada ornamentación de espejos, cuentas y chaquiras así como sombreros cónicos. Entre las danzas más destacadas están la de los chinelos en Morelos, los parachicos en Chiapas y los carnavales de Tlaxcala.

Durante la colonia el jarabe se fue propagado por buena parte del occidente, centro y sureste de México. La razón de que se haya impuesto este nombre tanto al baile como a la danza que lo acompaña es incierta. Se ha propuesto, por ejemplo, que se trate de una palabra de origen árabe con la que se designa felicidad o fiesta. También se ha planteado la posibilidad de que el nombre del género provenga de su carácter de mezcla de varios aires musicales en una sola pieza. Los carnavales son otra herencia cultural europea con una sincretismo de hispanidad e indigenismo muy marcado, los carnavales fue la expresión popular de comparsas y música pagana para manifestar el sentimiento del pueblo antes de comenzar las celebraciones de la Semana Santa; así, se muestran las raíces prehispánicas en el Carnaval de Tenosique en Tabasco, la imagen del rostro español se muestra en las danzas coloniales y comparsas carnavalescas de chinelos en Morelos, huehues en Tlaxcala y de parachicos en Chiapas. Desde el año de 1849 se celebra el Carnaval de Chimalhuacán uno de los más antiguos del país. Otros carnavales mexicanos de gran importancia son: el Carnaval de Tlaxcala que destaca por sus elementos hispánicos e indígenas.

De todos los jarabes mexicanos, el más conocido a nivel internacional quizá sea el jarabe tapatío, originario de Jalisco, y ejecutado por el conjunto denominado mariachi. Existen otros jarabes mexicanos como el jarabe michoacano, el jarabe guerrerense, el jarabe mixteco o el jarabe mazahua. En el porfiriato llegan ritmos provenientes de Europa como las polkas y mazurcas bailadas en Polonia y la antigua Checoslovaquia que se adaptan al baile popular de los norteños de México, en la península de Baja California se bailan los chaveranes que provienen de Arkansas en los Estados Unidos. El vals que llegó de Austria y se propagó entre la sociedad mexicana de la época adquiriendo una identidad propia en este país. El danzón, el son cubano y el paso doble se incorporaron rápidamente al baile popular de los mexicanos, las orquestas y bandas de vientos acompañan el paso de estos bailes.

En el período barroco destacan autores como el dramaturgo Juan Ruiz de Alarcón (quien emigró a España), Diego de Ribera, Alonso Ramírez de Vargas, Ioseph de Valdés, Sor Juana Inés de la Cruz y Carlos de Sigüenza y Góngora.

En el período clasicista e ilustrado brillan autores como: Diego José Abad, Francisco Javier Alegre, Francisco Javier Clavijero, Rafael Landívar, José Mariano Beristáin y Souza, José Joaquín Fernández de Lizardi "El pensador mexicano" y Fray Servando Teresa de Mier.



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