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Explosión de Rosario de 2013



¿Dónde nació Explosión de Rosario de 2013?

Explosión de Rosario de 2013 nació en Argentina.


La explosión de Rosario de 2013 fue una tragedia ocurrida el martes 6 de agosto de ese año, cuando una fuga de gas natural provocó el estallido y posterior derrumbe total de un edificio del centro de la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina.

En total, 22 personas perdieron la vida y 62 resultaron heridas,[2]​ en lo que se convirtió en una de las peores tragedias de la historia de la ciudad.[4][5][6]

El edificio residencial ubicado en calle Salta 2141, entre el bulevar Oroño y la calle Balcarce, en la zona microcentro de la ciudad, presentaba problemas con el suministro privado de gas natural de cañería, semanas previas al hecho. Debido a ello, el consorcio que administra dicho edificio (compuesto por tres cuerpos de diez pisos cada uno) decidió realizar la denuncia correspondiente ante el concesionario Litoral Gas, la empresa encargada de proveer el servicio, los días 23 y 24 de julio. Una vez que la empresa constató el problema, el procedimiento indica que para trabajar dentro de la propiedad se debe contratar a un gasista matriculado y habilitado, ya que a la proveedora del servicio no le corresponde esa tarea, por ser al interior del edificio.[7]

Para poder realizar el trabajo –que consistía en cambiar una válvula reguladora de presión– debió cerrarse la entrada de gas durante varias horas. Sin embargo, después de que se realizó el trabajo y de que el servicio de gas volvió a la normalidad, el 2 de agosto varios ocupantes del edificio llamaron a Litoral Gas quejándose por el incesante olor.

La mañana del martes 6 de agosto, ante la persistencia del olor, el gasista ―citado por el consorcio― volvió a presentarse en el edificio, y dio cuenta de que el regulador estaba mal ajustado y debía cambiarse.[8]​ Simultáneamente, los vecinos de la cuadra afectada realizaron llamados al 911 denunciando que un fuerte olor a gas invadía el sector y que, en el área que rodea el edificio, escuchaban un silbido molesto.

El portero del edificio declaró que bajó ocho pisos hacia la entrada para ver que sucedía. Allí, vio que el gasista y su ayudante salieron corriendo al ver que el ambiente estaba contaminado por grandes cantidades de gas venteado. Tanto el gasista como el ayudante salieron corriendo en distintas direcciones y el portero gritaba a viva voz: «¡Va a morir gente!».[9]

En ese instante, a la hora 9:38 (hora local; UTC-3), ocurrió la tragedia: una fuerte explosión invadió la manzana, derrumbando el segundo cuerpo del edificio y destruyendo gran parte de los otros dos. Los edificios aledaños también sufrieron las graves secuelas al romperse vidrios, ventanas y puertas. La onda expansiva alcanzó los 500 metros, originando serios daños. La explosión fue escuchada hasta a 7 km del lugar así como en las localidades vecinas de Capitán Bermúdez y Funes. En el lugar trabajaron fuerzas, a cargo operativo del Comando de Incidentes se encontraba el Crio. Angel Poidomani, del GER de Bomberos de la Policía Federal Argentina, quien viajó al lugar por orden del Ministerio desde CABA, con traslado aéreo por Prefectura Naval y material rodante por ruta, quien conjuntamente con el Jefe de Zapadores de Rosario y el Jefe de Bomberos local, distribuyeron y ejecutaron los trabajos de rescate, coordinando con otras fuerzas como el Batallón de Ingenieros del Ejército Argentino, otros cuerpos de Bomberos Voluntarios, ONG, Defensa Civil, etc.

En total fallecieron 22 personas y 62 resultaron heridas.[2][3]​ Al funcionar como chimenea para el gas, el edificio afectado resultó destruido por completo: el cuerpo central de nueve pisos se derrumbó y los otros dos quedaron con serio peligro de derrumbe. Al menos 1079 viviendas resultaron afectadas, de las cuales 204 quedaron inhabitables.[10]​ Luego de cinco días de búsqueda, el 12 de agosto hallaron sin vida a las últimas personas desaparecidas.[1]

Los servicios de emergencias actuaron de manera inmediata al hecho. Al menos 25 dotaciones de bomberos se movilizaron, y medio centenar de ambulancias trasladaron a los heridos a distintos nosocomios.

En aproximadamente 45 minutos, llegó desde Buenos Aires el Grupo Especial de Rescate, al mando del comisario Ángel Fabián Poidomani, de la Superintendecia de Bomberos de la Policía Federal Argentina, que se trasladaron por vía aérea ―gracias a la Prefectura Naval Argentina desde el aeródromo de San Fernando, llevando equipos livianos. El material pesado fue enviado por ruta en aproximadamente 3:45 h. Al mismo jefe, por su experiencia, el Ministerio de Seguridad le ordenó que quedara al mando de las operaciones de rescate. Además, perros de rescate participaron de las tareas de rastrillaje para encontrar a los desaparecidos bajo los escombros.[cita requerida]

A las pocas horas, llegaron diferentes cuerpos de rescate enviados por el Gobierno nacional.

El gobernador de la provincia de Santa Fe, Antonio Bonfatti, y la intendenta de la ciudad, Mónica Fein, fueron los primeros funcionarios en llegar al lugar. La presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, llegó a Rosario el día siguiente luego de arribar al país tras una visita a la sede de la ONU.

Además, los partidos políticos decidieron suspender los cierres de campañas electorales por los comicios legislativos nacionales que se realizan el 11 de agosto.[11][12]​ El Gobierno provincial de Santa Fe declaró tres días de duelo, y el Gobierno nacional decretó dos días.

Se anunció también que el gobierno provincial con el apoyo del nacional lanzó una línea de créditos y subsidios para los damnificados, que recibirán la ayuda crediticia hipotecaria dentro del marco del plan PRO.CRE.AR.[13][14][15]​ En tanto, el papa Francisco se comunicó desde la Ciudad del Vaticano, mandando una carta al arzobispo rosarino en la que expresó su sentido pésame a los familiares de las víctimas.[16]

Judicialmente, el gasista Carlos García y su ayudante fueron detenidos. Se trabaja para investigar las causas y las responsabilidades que se distribuyen entre el trabajador y la empresa Litoral Gas.[17][18]​ El 9 de agosto, el juez le otorgó libertad provisoria a Pablo Miño, el ayudante del gasista.[19]​ Ese mismo día, declararon ante la justicia los directivos de Litoral Gas.[20]

El 22 de abril de 2014, el Ente Nacional Regulador del Gas sancionó con 6,5 millones de ARS (pesos) a la empresa Litoral Gas, tras haber encontrado «13 faltas graves» en la investigación que siguió a la explosión. El ente también agregó que dentro de la resolución sancionatoria impuso a Litoral Gas «medidas correctivas a realizar de inmediato».[21]



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