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Hallowen



Halloween o Hallowe'en (contracción de All Hallows 'evening; literalmente en castellano, «víspera de Todos los Santos»),[1]​ también conocido como Víspera de Todos los Santos,[2]Noche de Todos los Santos,[3]Noche de los Muertos,[4]Noche de Brujas, Víspera de Difuntos o Allhalloween,[5]​ es una celebración internacional que tiene lugar el 31 de octubre, víspera de la fiesta cristiana occidental del Día de Todos los Santos. Aparece especialmente vinculado al primer tramo de Allhallowtide,[6]​ el tiempo del año litúrgico dedicado a recordar a los muertos, incluidos los santos (a través de sus reliquias), mártires y todos los fieles difuntos.[7][8]

Se celebra internacionalmente en la noche del 31 de octubre, sobre todo en la angloesfera, como Canadá, Estados Unidos, Irlanda o el Reino Unido, y, en menor medida, en otros lugares como España e Iberoamérica. A pesar de pertenecer al mundo anglosajón, en Australia[9]​ y Nueva Zelanda no se observa esta costumbre tanto como en los demás países.[cita requerida]

Una teoría sostiene que muchas tradiciones de Halloween pueden haber sido influenciadas por los antiguos festivales de cosecha celtas, particularmente el festival gaélico Samhain, con raíces paganas;[10][11][12][13]​ algunos eruditos sostienen que puede ser el resultado del sincretismo causado por la cristianización del Samhain como Día de Todos los Santos, junto con su víspera, por la Iglesia primitiva.[14]​ Otros académicos creen, sin embargo, que Halloween comenzó únicamente como una fiesta cristiana, siendo la vigilia del Día de Todos los Santos.[15][16][17][18]

Las actividades de Halloween incluyen el dulce o truco (o el disfraz y el alma relacionados), asistir a fiestas de disfraces de Halloween, tallar calabazas en jack-o'-lanterns, encender hogueras, menear manzanas, juegos de adivinación, hacer bromas, visitar atracciones embrujadas, contar historias que producen miedo, además de ver películas de terror.[19]​ En muchas partes del mundo, las celebraciones religiosas cristianas de la víspera de Todos los Santos, incluida la asistencia a los servicios religiosos y el encendido de velas en las tumbas de los muertos, siguen siendo populares,[20][21][22]​ aunque en otros lugares es una forma más comercial y celebración secular.[23][24][25]​ Algunos cristianos históricamente se abstuvieron de comer carne en la víspera de Todos los Santos, una tradición que se refleja en el consumo de ciertos alimentos vegetarianos en este día de vigilia, como manzanas, panqueques de papa y pasteles del alma.[26][27][28][29]

La palabra Halloween o Hallowe'en data aproximadamente de 1745[30]​ La palabra "Hallowe'en" significa "Noche de los Santos".[31]​ Proviene de un término escocés para la víspera de Todos los Santos (la noche anterior al Día de Todos los Santos).[32]​ En escocés, la palabra "eve" es par, y se contrae como e'en o een. Con el tiempo, (All) Hallow (s) E (v) en evolucionó a Hallowe'en. Aunque la frase "All Hallows" se encuentra en inglés antiguo, "All Hallows' Eve" no se ve en sí misma hasta 1556.[32][33]

Se cree que las costumbres de Halloween de hoy en día han sido influenciadas por las costumbres y creencias populares de los países de habla celta, algunas de las cuales tienen raíces paganas.[34]​ Jack Santino, un folclorista, escribe que "en toda Irlanda existía una tregua incómoda entre las costumbres y creencias asociadas con el cristianismo y las asociadas con religiones que eran irlandesas antes de la llegada del cristianismo".[35]​ El historiador Nicholas Rogers, al explorar los orígenes de Halloween, señala que si bien "algunos folcloristas han detectado sus orígenes en la fiesta romana de Pomona, la diosa de las frutas y semillas, o en la fiesta de los muertos llamada Parentalia, está más típicamente vinculado al festival celta de Samhain, que viene del antiguo irlandés para 'fin del verano'".[36]

Samhain ( /'sɑːwɪn,_'sɪn/) fue el primero y más importante de los cuatro cuartos del día en el calendario gaélico medieval y se celebró del 31 de octubre al 1 de noviembre[37]​ en Irlanda, Escocia y la Isla de Man.[38][39]​ En la misma época del año, los celtas británicos celebraron un festival afín, llamado Calan Gaeaf en Gales, Kalan Gwav en Cornualles y Kalan Goañv en Breizh; un nombre que significa "primer día de invierno". Para los celtas, el día terminaba y comenzaba al atardecer; así, el festival comenzó la noche anterior al 7 de noviembre según los cálculos modernos (el medio punto entre el equinoccio y el solsticio).[40]​ Samhain y Calan Gaeaf se mencionan en algunas de las primeras literatura irlandesa y galesa. Los historiadores han utilizado los nombres para referirse a las costumbres celtas de Halloween hasta el siglo XIX,[41]​ y siguen siendo los nombres gaélico y galés para Halloween.

Recientemente se ha reivindicado otro origen: la mesnie o mesnada, ejército, compañía o procesión de muertos. Según testimonio de Guillermo de Auvernia en el siglo XIII, la procesión de difuntos se denominaba «vulgari gallicano Hellequin et vulgari hispanico exercitus antiquus» («en galicano Hellequini y en hispánico ejército antiguo o hueste antigua»). La etimología Hallows' Eve para Halloween entonces ha de ser una interpretación erudita; nombre y contenido enlazan con el folklore de la Cacería salvaje, la Santa Compaña, la estantigua (estántiga[42]​ en gallego y portugués).[43]​ El término «Halloween» en sí mismo sería una derivación del nombre dado al capitán de esta procesión de muertos, que a su vez provendría de tradiciones antiguas del Norte de Europa; este nombre, según esta teoría, acabó derivando también en Arlequín.[44]

Halloween según la teoría tradicional tiene su origen en una festividad céltica conocida como Samhain, que deriva del irlandés antiguo y significa «fin del verano».[45]

Según esta hipótesis, el término Samhain significa fin del verano, como resultado de la combinación de las palabras de gaélico antiguo Samh (verano) y Fuin (final), aunque esta interpretación proviene de textos escritos en la Edad Medieval. De acuerdo a otra hipótesis, el significado original en gaélico antiguo (irlandés antiguo) de Samhain proviene del protocéltico samoni (asamblea o reunión). Según esta segunda hipótesis, la interpretación medieval de que Samhain significa "final del verano", se debe a que para los antiguos celtas esta fecha coincidía con el fin de la mitad estival del año y el inicio de la mitad invernal, aparte de que "samh" significaba verano. Siguiendo esta segunda hipótesis, si originalmente en protocéltico la palabra samoni significaba asamblea, es probable que etimológicamente el origen de la palabra Samhain se refiriera a una asamblea de los vivos con los muertos, precisamente lo que los celtas creían que ocurría durante esta fecha.[46]

Los antiguos britanos tenían una festividad similar conocida como Calan Gaeaf. En el Samhain se celebraba el final de la temporada de cosechas en la cultura celta[nota 1]​ y era considerada como el «Año nuevo celta», que comenzaba con la estación oscura.[47][48]

Los antiguos celtas creían que la línea que une a este mundo con el Otro Mundo se estrechaba con la llegada del Samhain, permitiendo a los espíritus (tanto benévolos como malévolos) pasar a través. Los ancestros familiares eran invitados y homenajeados mientras que los espíritus dañinos eran alejados. Se cree que el uso de trajes y máscaras se debe a la necesidad de ahuyentar a los espíritus malignos. Su propósito era adoptar la apariencia de un espíritu maligno para evitar ser dañado.[49]

Otra práctica común era la adivinación, que a menudo implicaba el consumo de alimentos y bebidas, e incluso en Asturias se celebraban banquetes en las tumbas de antepasados.[50]

Cuando tuvo lugar la ocupación romana de los dominios celtas, la festividad fue asimilada por estos. Aunque ya se celebraba en los últimos días de octubre y primeros de noviembre una festividad conocida como la «fiesta de la cosecha», en honor a Pomona (diosa de los árboles frutales), se mezclaron ambas tradiciones.

Desde la época de la Iglesia primitiva,[51]​ importantes celebraciones cristianas (como Navidad, Pascua y Pentecostés) tienen vigilias que comienzan la noche anterior, al igual que la fiesta de Todos los Santos.[52]​ Si bien la Navidad, Pascua o Pentecostés podían tener un día relacionado, la muerte de los creyentes sucedía durante todo el año, por lo que no había un día fijo, de tal forma que las conmemoraciones de todos los santos y mártires eran celebradas por varias iglesias en diferentes fechas, principalmente en la primavera.[53]​ En 609, el papa Bonifacio IV re-dedicó el Panteón en Roma a «Santa María y todos los mártires» el 13 de mayo aprovechando la festividad de Lemuralia (un antiguo festival romano de los muertos). La fiesta de Todos los Santos, en su fecha actual en la Iglesia Occidental se remonta a la fundación por el papa Gregorio III (731–741) de un oratorio en San Pedro para las reliquias «de los santos apóstoles y de todos los santos, Mártires y confesores». En 835, el Todos los Santos se cambió oficialmente del 13 de mayo al 1 de noviembre, la misma fecha que Samhain, a instancias del papa Gregorio IV.[54]​ Algunos sugieren que esto se debió a la influencia celta, mientras que para otros fue una idea germánica. En cualquier caso, tanto los pueblos germánicos como los de cultura celta conmemoraban a los difuntos a principios de invierno probablemente porque observaban que era un momento de «morir» en la naturaleza. También se sugiere que el cambio se realizó «por razones prácticas de que Roma en verano no podía acomodar a la gran cantidad de peregrinos que acudían a ella», y tal vez debido a consideraciones de salud pública relacionadas con la fiebre romana, una enfermedad que cobró varias vidas durante los veranos bochornosos de la región.[55]

En 1840 esta festividad llega a Estados Unidos y Canadá, donde queda fuertemente arraigada. Los inmigrantes irlandeses transmitieron versiones de la tradición durante la Gran hambruna irlandesa. Fueron ellos quienes difundieron la costumbre de tallar los jack-o'-lantern (calabaza gigante hueca con una vela dentro) [cita requerida], inspirada en la leyenda de «Jack el Tacaño».

Sin embargo, la fiesta no comenzó a celebrarse masivamente hasta 1921. Ese año se celebró el primer desfile de Halloween en Minnesota y luego le siguieron otros estados. La fiesta adquirió una progresiva popularidad en las siguientes décadas.

La internacionalización de Halloween se produjo a finales de los años 1970 y principios de los 1980 gracias al cine y a las series de televisión. En 1979, se estrenaba en Estados Unidos y en el mundo entero Halloween, de John Carpenter; una película ambientada en la víspera de Todos los Santos que supuso una referencia para el cine de terror de serie B; con innumerables secuelas e imitaciones.

Hoy en día, Halloween es una de las fechas más importantes del calendario festivo estadounidense y canadiense. Algunos países iberoamericanos, conociendo aún esta festividad, tienen sus propias tradiciones y celebraciones ese mismo día, aunque coinciden en cuanto a su significado: la unión o extrema cercanía del mundo de los vivos y el reino de los muertos:

En Europa son muchas las ciudades en las que los jóvenes han decidido importar el modo con el que Estados Unidos concibe Halloween celebrándolo con fiestas y disfraces. Aunque en algunos lugares, como Inglaterra, la fiesta original ha arraigado de nuevo.

El hecho de que esta fiesta haya llegado hasta nuestros días es, en cierta medida, gracias al enorme despliegue comercial y la publicidad engendrada en el cine estadounidense. La imagen de niños norteamericanos correteando por las oscuras calles disfrazados de duendes, fantasmas y demonios, pidiendo dulces y golosinas a los habitantes de un oscuro y tranquilo barrio, ha quedado grabada en la mente de muchas personas.

En esa noche los espíritus visitaban las casas de sus familiares, y para que los espíritus no los perturbaran, los aldeanos debían poner una vela en la ventana de su casa por cada difunto que hubiese en la familia. Si había una vela en recuerdo de cada difunto, los espíritus no molestaban a sus familiares; si no era así, los espíritus les perturbaban por la noche y les hacían caer entre terribles pesadillas.

Dado que Halloween coincide con la temporada de la cosecha anual de las manzanas, las manzanas de caramelo (conocidas como manzanas acarameladas fuera de Norteamérica) y las manzanas dulces son comunes durante las fiestas.

Las manzanas de caramelo se les daban comúnmente a los niños, pero la práctica se desvaneció rápidamente en la estela de rumores de que algunos individuos incrustaban objetos como clavos y cuchillas de afeitar en las manzanas en los Estados Unidos. Si hay pruebas de este tipo de incidentes, pero son muy poco comunes. En prevención, algunos hospitales ofrecían gratuitamente rayos X para los niños en Halloween, con el fin de encontrar pruebas de manipulación. Se conocen pocos casos de intoxicación por caramelos manipulados.

Una costumbre que persiste hoy en día en Irlanda es la preparación o la compra de un pastel de frutas, en el que se coloca un anillo simple, una moneda y otros encantos antes de hornear. Se dice que aquellos que encuentran un anillo, encontrarán su verdadero amor el año siguiente. Esta tradición es similar a la del roscón de Reyes en la fiesta de la Epifanía.

Originalmente el truco o trato (en inglés «Trick-or-treat») era una leyenda popular de origen céltico según la cual no solo los espíritus de los difuntos eran libres de vagar por la Tierra la noche de Halloween, sino toda clase de entes procedentes de todos los reinos espirituales. Entre ellos había uno terriblemente malévolo que deambulaba por pueblos y aldeas, yendo de casa en casa pidiendo precisamente «truco o trato». La leyenda asegura que lo mejor era hacer trato, sin importar el costo que este tuviera, pues de no pactar con este espíritu (que recibiría el nombre de jack-o'-lantern, con el que se conocen a las tradicionales calabazas de Halloween), él usaría sus poderes para hacer «truco», que consistiría en maldecir la casa y a sus habitantes, dándoles toda clase de infortunios y maldiciones, como enfermar a la familia, matar al ganado con pestes o hasta quemar la propia vivienda. Como protección surgió la idea de crear en las calabazas formas horrendas, para así evitar encontrarse con dicho espectro (y con el tiempo, debido a la asociación mental entre el espíritu y las calabazas[cita requerida], el nombre de este sería dado a ellas, que es como son conocidas hoy día cuando llega esta fiesta).

Realmente, aunque se ha generalizado la traducción «truco» en castellano por el inglés «trick» y «trato» literalmente por «treat», en el caso del «Trick-or-treating» no se trata de un truco propiamente dicho, sino más bien de un susto o una broma, por lo que una traducción más exacta sería, por ejemplo, «susto o dulce» o «travesura o dulce». (En inglés treat, entre otras cosas, significa "golosina".)

En la actualidad, los niños se disfrazan para la ocasión y pasean por las calles pidiendo dulces de puerta en puerta. Después de llamar a la puerta, los niños pronuncian la frase «truco o trato», «truco o dulce» o «travesura o dulce» (proveniente de la expresión inglesa trick or treat). Si los adultos les dan caramelos, dinero o cualquier otro tipo de recompensa, se interpreta que han aceptado el trato. Si por el contrario se niegan, los chicos les gastarán una pequeña broma, siendo la más común arrojar huevos o espuma de afeitar contra la puerta.[56]

En México existe una versión denominada Calaverita en la que los niños preguntan ¿Me da usted mi calaverita? en lugar de ¿Truco o trato? refiriéndose a un dulce con forma de calavera.

El recorrido infantil en busca de golosinas probablemente enlace con la tradición neerlandesa de la Fiesta de San Martín.[cita requerida]

Durante la última noche del martes del año iraní, estos celebran una fiesta llamada Chaharshanbe Suri, o noche del fuego. Tradicionalmente, estos creen que los vivos fueron visitados por los espíritus de sus antepasados el último día del año Noruz. Muchas personas, especialmente niños, se envuelven en sudarios recreando simbólicamente las visitas. A la luz de la hoguera, corren por las calles golpeando en ollas y sartenes con cucharas llamadas Gashog-Zani para vencer el último miércoles desafortunado del año, mientras llaman a las puertas para pedir golosinas. De hecho, Halloween es una variación celta de esta noche.[cita requerida] Esta es una antigua fiesta de Irán, Azerbaiyán, Iraq, Afganistán, Tayikistán y Turquía y la fecha se remonta al menos 1700 a.C.[cita requerida]

Existe un viejo relato popular irlandés que habla de Jack, un irlandés tacaño, pendenciero y con fama de borracho. El diablo, a quien llegó el rumor de tan negra alma, acudió a comprobar si efectivamente era un rival de semejante calibre. Disfrazado como un hombre normal, acudió al pueblo de este y se puso a beber con él durante largas horas, revelando su identidad tras ver que en efecto Jack era un auténtico malvado. Cuando Lucifer le dijo que venía a llevárselo para hacerle pagar por sus pecados, Jack le pidió que bebieran juntos una ronda más, como última voluntad. El diablo se lo concedió, pero al ir a pagar ninguno de los dos tenía dinero, así que Jack retó a Lucifer a convertirse en una moneda para demostrar sus poderes. Satanás lo hizo, pero en lugar de pagar con la moneda, Jack la metió en su bolsillo, donde llevaba un crucifijo de plata. Incapaz de salir de allí, el diablo ordenó al granjero que le dejara libre, pero Jack respondió que no lo haría a menos que prometiera volver al infierno para no molestarle durante diez años.

Transcurrido ese tiempo, el diablo apareció de nuevo en casa de Jack para llevárselo al inframundo, pero de nuevo Jack pidió un último deseo, en este caso, que el amo de las tinieblas cogiera una manzana situada en lo alto de un árbol para así tener una última comida antes de su tormento eterno. Lucifer accedió, pero cuando se hallaba trepado en el árbol, Jack talló una cruz en su tronco para que no pudiera escapar. En esta ocasión pidió no ser molestado en diez años, además de otra condición: que nunca pudiera el diablo reclamar su alma para el inframundo. Satanás accedió y Jack se vio libre de su amenaza.

Su destino no fue mejor: tras morir (mucho antes de transcurridos esos diez años pactados), Jack se aprestó a ir al cielo, pero fue detenido en las puertas de San Pedro, impidiéndole el paso, pues no podían aceptarlo por su mala vida pasada, siendo enviado al infierno. Para su desgracia allí tampoco podían aceptarlo debido al trato que había realizado con el diablo, quien de paso le expulsó de su reino y, despechado, le arrojó a Jack unas ascuas ardientes, las cuales el granjero atrapó con un nabo hueco, mientras burlonamente agradecía la improvisada linterna que así obtuvo. Condenado a deambular por los caminos, anduvo sin más luz que la ya dicha linterna en su eterno vagar entre los reinos del bien y del mal. Con el paso del tiempo Jack el Tacaño fue conocido como Jack el de la Linterna o «Jack of the Lantern», nombre que se abrevió al definitivo «Jack O'Lantern». Esta es la razón de usar nabos (y más tarde calabazas, al imitar con su color el resplandor de las ascuas infernales y por ser más fáciles de tallar que los nabos) para alumbrar el camino a los difuntos en Halloween, y también el motivo de decorar las casas con estas figuras horrendas (para evitar que Jack llamara a la puerta de las casas y proponer Dulces o travesuras).

La expansión de la cultura estadounidense por todo el mundo, principalmente a través del cine, propició la llegada a España del Halloween en su forma anglosajona,[59]​ aunque las tradiciones propias de ese día, derivadas del Samhain, ya se celebraban antes incluso de que existiera Estados Unidos como nación.[60][61]

Debido a su origen celta, en España hay un número considerable de tradiciones relacionadas con espíritus, siendo probablemente las más famosas las meigas y la Santa Compaña de Galicia. En Asturias, en el siglo XVIII, los niños llevaban lámparas y pedían comida a las puertas de las casas durante esa noche.[61][58]​ Por ejemplo, dentro de Castilla, en la actual comunidad de Madrid, se tiene registro de numerosos municipios como Ambite, Canencia, El Vellón, Estremera, Manzanares el Real, Loeches, Fuentidueña de Tajo, en los que se decoraban las casas con calabazas, a las que le hacían agujeros en su interior para simular una cara con ojos, nariz y boca y se introducía una vela o luz dentro de la calabaza, con el objetivo de invocar espíritus protectores y asustar a la gente generando una atmósfera de terror.[57]​ En muchos pueblos esa noche solo estaban iluminadas las calabazas y las hogueras. Para hacer estas decoraciones se solían utilizar calabazas, aunque también se hacían con calabacines, botijos, ollas.[57]​ En Ajalvir en vez de una calabaza se emplea una calavera de asno; y en Tielmes, un botijo.

Era una costumbre muy habitual de muchos pueblos madrileños tocar la campanilla durante esa noche hasta la madrugada y en muchas ocasiones la gente iba vestida de negro. Se llevaban a los cementerios luces para «guiar» a los muertos y se limpiaban las tumbas. En las afueras de Soria (Castilla y León), se celebra una procesión muy famosa llamada «Ritual de las Ánimas», en el que las personas cantan por la noche mientras llevan en las manos velas protegidas por botes, calabazas o cacharros de barro agujereados para finalmente hacer una gran hoguera.[62]​ Esta tradición fue inmortalizada por Gustavo Adolfo Bécquer en su cuento de terror «El monte de las ánimas» (1862).[63]

Muchas de estas tradiciones paganas convivían con otras religiosas, principalmente cristianas como el Día de Todos los Santos (1º de noviembre). Sin embargo, en épocas en las que hubo gobiernos fuertemente religiosos, como durante la dictadura de Franco, se buscó que la Iglesia tuviera el monopolio de las celebraciones festivas.

En el plano gastronómico es bastante común el consumo de alimentos propios de estas fechas como: los buñuelos de viento, los huesos de santo, panellets, puches (en Getafe), natillas, sopas canas, chocolate con churros, tostones (en Ciudad Real), roscos (en la provincia de Cuenca), nuégados (en Albacete), etc.

En Portugal se celebra el día de "Pão por Deus", la tradición está documentada desde el siglo XV,[64][65]​tiene varios nombres y se extiende desde la Galicia, donde está documentada desde el siglo XVI,[66]​ a Tenerife y Brasil. En este día los niños hacen una colecta, recorren las casas, cantando versos y pidiendo "pão por deus", que es o pan dulce o golosinas para compartir con las "alminhas queridas", los difuntos de da comunidad, que eran aguardados ansiosamente e llegaban de noche en forma de mariposas o pequeños animales..[67][68][69][70]

En algunas regiones del interior de Portugal era tradición que los niños llevasen una calabaza con una cara tallada y una vela en su interior para iluminar la noche o para poner miedo.[71][72]

A esta calabaza que se parece con una calavera se llama de coco o coca.[73][74]

En Galicia esta tradición es también ancestral y se llama "Migallo",[75][76]​ o "Defuntiños" en la Isla de Arosa,[77]​ en Tenerife "Pan por Dios"[78]​ o “Los Santitos”,[79][80]​ en Las Hurdes "chiquitía",[81][82]​ en Florianópolis se lhama "Finadinho"[83]​ o "pão por Deus".[84]​ En Portugal o "Pão por Deus" es Patrimonio cultural inmaterial y su gran semejanza con la tradición del Halloween lo pone en riesgo de desaparición.[85]



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