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Impresión al carbón



La impresión al carbón o al carbono es un antiguo procedimiento fotográfico que consiste en sumergir un tejido o papel en una solución coloidal de dicromato de potasio para obtener su sensibilización a la luz. Esta solución incorpora además carbono, gelatina y colorante. El proceso inicial fue creado por Alphonse Poitevin en 1855.[1]​ Este proceso se utilizó al estudiar la decoloración de las copias fotográficas y fue patentado en 1864 por Joseph Wilson Swan. El desarrollo de este procedimiento se ha estado utilizando para imprimir copias hasta la llegada de otros sistemas como la impresión ófset.

Está considerado como un tipo de impresión noble. Las copias fotográficas obtenidas poseen tonos oscuros y satinados y presentan gran durabilidad. El papel pigmentado se pone en contacto con un negativo y al exponerlo a la luz la gelatina se solidifica en función de la cantidad de luz recibida. Después vuelve a ponerse en contacto con otro papel impregnado en gelatina insoluble y ambos se sumergen en agua; como consecuencia la gelatina permite la transferencia de la imagen a la otra hoja en forma de relieve.[2]

Se trata de un proceso de impresión fotográfica creado en los primeros tiempos de la fotografía, así en 1839 Mungo Ponton descubrió que los bicromatos son sensibles a la luz. Más tarde William Henry Fox Talbot encontró que coloides como la gelatina y goma arábiga se convertían en insolubles en agua después de la exposición a la luz. Alphonse Poitevin añadió pigmento de carbono a los coloides en 1855, creando la primera impresión al carbón en blanco y negro empleando negro de humo. Louis Ducos du Hauron adaptó el proceso al color utilizando pigmentos en 1868. La impresión al carbón se utilizó bastante durante la primera mitad del siglo XX, pero ha sido sustituida por otros procesos como transferencia de tinta, los cromogénicos, los de destrucción del tinte (Cibachrome) y finalmente por los procesos de impresión digital. Sólo permanece para trabajos muy específicos y artesanales.

La impresión de carbón se fundamenta en la capacidad de la gelatina, cuando se ha sensibilizado a la luz mediante un dicromato, a ser insoluble en agua después de la exposición a la luz solar, o a los rayos UV. Se exponen sucesivamente tres capas de gelatina que contienen pigmentos: primero amarillo, luego magenta y después cian; luego se transfieren a un soporte blanco opaco (sustrato, base o un servicio, es decir, de papel o Melinex ) y se tratan en agua caliente (≈ 100 ° F a 105 ° F). Una cuarta capa de color negro se añadió más tarde para mejorar la densidad y la máscara de cualquier tinte de color falso en las sombras. Las zonas no expuestas siguen siendo solubles en agua caliente de modo inversamente proporcional a la exposición a la luz, lo que permite la existencia de blancos subyacentes. Esto crea un efecto de bajorrelieve de diferente textura y acabado en la superficie de la impresión al carbón que lo hace único.

El proceso de carbón se utiliza normalmente para producir:

Existen dos técnicas que se utilizan en la impresión de carbón: la transferencia y la doble transferencia. El empleo de una u otro depende de los negativos, de la separación cromática que posean, que la lectura sea correcta o equivocada y de la imagen de "aleteo" durante el proceso de transferencia.

Debido a que el proceso de impresión de carbón utiliza pigmentos en lugar de colorantes, es capaz de producir una impresión en archivos mucho más estable y permanente que cualquier otro proceso de impresión. Un buen ejemplo de la estabilidad de los pigmentos de color se puede encontrar en las pinturas de los grandes maestros, cuyos verdaderos colores en muchos casos han sobrevivido durante siglos. Otro ejemplo más contemporáneo de la estabilidad de los pigmentos de color se encuentra en las pinturas utilizadas en los automóviles, que deben superar la exposición diaria a una iluminación intensa en condiciones extremas. La vida útil de muchas formulaciones de pigmentos es tan grande que el límite está en la vida útil del soporte utilizado. Además, el uso de pigmentos también produce una gama de colores más amplia que cualquiera de los otros procesos, lo que permite una mayor gama y sutileza de la reproducción del color.

Aunque la impresión de carbón siempre ha necesitado bastante tiempo de mano de obra y exige un proceso tecnológicamente exigente, todavía hay personas que prefieren la estética de su belleza y longevidad a otros procesos.



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