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Ixcanul



Ixcanul es una película guatemalteca producida por La Casa de Producción/Tu Vas Voir Productions y dirigida por Jayro Bustamante. Fue protagonizada por María Mercedes Coroy junto a los actores Marvin Coroy, Manuel Manuel Antún, Justo Lorenzo y María Telón. La historia gira en torno al dilema que enfrenta María (María Mercedes Coroy) frente a un matrimonio arreglado y a su trabajo en una finca de café en las faldas del volcán Ixcanul. La tranquilidad de María se ve alterada luego de una noche de amor con su novio de la niñez, y se tiene que enfrentar ante la terrible realidad del tráfico de niños en Guatemala. Ixcanul fue muy bien recibida en los festivales de cine de varias partes del mundo.[1]

El film es una crítica al racismo y machismo que aquejan a la sociedad guatemalteca. Y también aborda el tema del tráfico y robo de niños y de recién nacidos, algo que fue un negocio redondo en Guatemala durante la década de 1990.[2]

Otros temas son las comunidades rurales de Guatemala en las que viven personas en extrema pobreza, que no hablan español y no tienen acceso a los servicios básicos.[3]

Es fácil identificarse con cualquiera de los personajes que aparecen en la película porque las emociones que ofrecen no parecen forzadas ni sobreactuadas; además, se muestran varios aspectos de la cosmovisión de los pueblos indígenas guatemaltecos mediante tradiciones, consejos, cantos y otros elementos. En cuanto a la escenografía, la película muestra verdes cafetales, cuestas llenas de arena volcánica, y caminos empolvados.[3]

María, una joven indígena guatemalteca de 17 años quiere cambiar su destino, María tiene una personalidad tímida, es muy callada y en oportunidades se comunica solo con miradas.[5]​ Los ojos entrecerrados parecen reconcentrados en sí misma; después, su madre Juana le arregla el rostro y el cabello con esmero.[4]

Poco después, María y Juana arrastran al corral a un robusto cerdo para que preñe a la hembra, y cumplida la función de semental, el cerdo es degollado sin misericordia. Luego, en la habitación que la familia comparte, Juana demanda del marido la caricia nocturna. En el cafetal, cargado de frutos de rojo profundo, Pepe la urge a que colme sus deseos y para intentar seducirla, Pepe le cuenta de Estados Unidos y le cuenta de maravillas que están más allá del gran volcán: luz eléctrica permanente y dólares a granel.[4]

Por la vaga promesa de llevársela consigo, María, entre los restos que han dejado Pepe y de otros que han ingerido licor, María queda embarazada; Pepe desparece y Juana trata de inducirle el aborto a María, pero infructuosamente. Pero conforme avanza el embarazo, Juana, se ilusiona con el nieto que se anuncia y toma el control de la situación: controla el enojo del padre y ofrece consejos para un parto feliz.[4]​ También intenta resolver la situación de la familia, pues Ignacio, el capataz de la finca y prometido de María, indignado por el embarazo de su prometida amenaza con desalojarlos de la parcela que ocupan. Intentando salvar a la familia del desalojo, para sanear el terreno, María camina por él y una serpiente la muerde. La llevan de emergencia a un hospital en la Ciudad de Guatemala y allí, aunque ella se salva, le indican que la recién nacida murió y le dan el féretro, pero no les permiten ver el cadáver.[4]

Pero María no se conforma, y tras varios días desentierra el ataúd y, con horror se da cuenta de que solamente hay ladrillos: ha sido víctima del robo de su hija. Empleados del hospital, de acuerdo con Ignacio —quien es el único que habla español—, le han quitado a la bebé. Pero Ignacio va más allá: en una operación de compra-venta, Ignacio y el padre de María, mediante un pago que incluye la permanencia en la parcela, acuerdan la unión del capataz con María, quien además tendrá que cuidar a los hijos del matrimonio anterior de Ignacio.[4]

La historia se cierra completando la secuencia inicial: la madre arregla el tocado de María antes de celebrar la boda pero aparece un arrugado velo blanco que se coloca sobre el rostro de la novia, que posiblemente significa que el matrimonio es un túnel sin posible salida pues el matrimonio impuesto equivale a otra forma de esclavitud.[4]

La vida de María es representada por el volcán, ya que, como ella, volcán quiere hacer erupción pero hay días que no puede, mientras que ella quiere salir del mundo en el que está, quiere ver qué hay más allá de la finca, pero no lo logra.[5]

La película no tiene música de fondo y en su lugar utiliza sonidos que ayudan a conformar la atmósfera y le dan veracidad a la historia. Los retumbos volcánicos, los ruidos nocturnos, el susurro del viento y los estertores de muerte de la res a mitad del camino son solamente unos ejemplos que sitúan al espectador dentro de la trama.[4]

Ixcanul, es la película guatemalteca más galardonada en la historia del cine de ese país centroamericano.[6]




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