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Joaquín Murrieta



¿Dónde nació Joaquín Murrieta?

Joaquín Murrieta nació en Murieta.


Joaquín Murrieta (Murieta)[2][3]​ (1829-1853), también llamado el Robin Hood de El Dorado, fue una figura legendaria mexicana (en la versión al español hecha por el chileno Carlos Morla donde se varía la nacionalidad de Murrieta y se dice que es Chileno)[4][5][6][7]​. Su historia se sitúa en California durante la Fiebre del oro de la década de los años 1850. De uno u otro modo, para algunos activistas políticos su nombre ha simbolizado la resistencia latinoamericana ante la dominación económica y cultural de los angloparlantes en las tierras de California.[8]

Murrieta, un héroe mexicano caballeresco, es un personaje trágico y romántico de la lucha del oro en California.

El primero en escribir sobre la historia de Murrieta fue el periodista John Rollin Ridge,[9]​ aunque compuso su novela apelando a algunas otras historias que nada tenían que ver con Joaquín. En 1862, el francés Robert Hyenne tradujo la obra a su lengua materna, incluyéndole modificaciones e invenciones propias. De acuerdo con Carlos López, es en la versión al español hecha por el chileno Carlos Morla donde se varía la nacionalidad de Murrieta, cambiando todo lo que decía «México» por «Chile», lo que comprueba comparando las ediciones en francés y en español. Es así como surge el mito del Murrieta personaje de origen chileno.[10]

Antonio Acevedo Hernández (1886-1962) Publicada el año 1936, es el único texto de Acevedo que sitúa la acción fuera del territorio chileno. La obra cuenta la historia de Joaquín Murieta, un hombre que llamado por la aventura parte a California en plena fiebre del oro, con la ilusión de cambiar su destino. Sin embargo, la constante persecución y discriminación terminan por diluir sus esperanzas y, su búsqueda de venganza lo vuelve un caudillo para algunos, un bandido para otros. Su muerte lo transforma en una imagen prototípica de la rebeldía latinoamericana.

Por lo menos dos ciudades se disputan ser su lugar de nacimiento: (también había un pueblo en el que se piensa vivió Joaquín Murrieta);

La primera versión dice que Murrieta nació en Sonora, concretamente en el poblado de San Rafael del Alamito —en el actual municipio de Trincheras—, comunidad que desapareció a principios del siglo pasado y en donde se erigió una plaza cívica para recordarlo cada 23 de octubre.[11]

Según la versión de Álamos, la familia Murrieta habría vivido en la hacienda El Alamito, Sonora, a 22 km de Hermosillo, y él estaba dedicado a la venta de caballos robados en California. En el cementerio de la hacienda están supuestamente enterrados dos de sus hermanos.

A partir de 1848 llegaron miles de inmigrantes hasta California en la llamada «fiebre del oro». Los lavaderos fueron explotados por mexicanos, chilenos y peruanos. Los norteamericanos vieron cómo algunas de las mejores vetas fueron explotadas por los latinos, a quienes llamaron greasers (‘grasientos’). Las persecuciones y la xenofobia no tardaron en llegar. El gobernador de California, el general Persifor Smith, acusó a los extranjeros de transgresores y anunció su expulsión. La violencia de los mineros y comerciantes norteamericanos se volcó sobre los latinos. En las minas del centro y norte de California, se les dio tres horas a los perseguidos para que se marcharan sin llevarse sus pertenencias y aperos; muchos se refugiaron en San Francisco y en las minas del sur. Luego se les impuso un impuesto de veinte dólares mensuales por lavar oro, y se prosiguió con otras formas de persecución y hostigamiento. En este estado de cosas llegó Murieta a California.

Tradicionalmente, se asegura que Joaquín Murieta llegó a California en 1850 para buscar fortuna durante la fiebre del oro. En vez de oportunidades, encontró racismo y discriminación; primero por la aprobación de la ley que obligaba a pagar un alto impuesto a los mineros de origen latinoamericano que laboraban en las minas californianas y, después, por la violación y asesinato de su esposa. Los delitos y crímenes cometidos por no-latinos quedaban impunes: un chileno fue muerto de un tiro mientras bailaba cueca en una taberna, un mexicano fue linchado después de ser sacado de la cárcel del sheriff. El poblado de Dry Diggins cambió su nombre por Hang-Town (‘Ciudad de los ahorcados’).

Imposibilitado para ganarse la vida legalmente, Murrieta se convirtió en el líder de una banda llamada "Los cinco Joaquines", formada por Murrieta, Joaquín Botellier, Joaquín Carrillo, Joaquín Ocomoreña y Joaquín Valenzuela. En esa época se habían formado otras bandas, como la famosa Guadalajara o la de Mariposa, la de Narrato Ponce, la del bandido Leiva o la de Tiburcio Vásquez, y la de Murrieta junto a «Juan Tresdedos».

Entre 1850 y 1853, estos hombres, al lado de la mano derecha de Murrieta, Manuel García, conocido como “Jack Tres Dedos”, fueron responsables de la mayoría de asaltos, robos y asesinatos que se cometieron en el área de Mother Lode, en la Sierra Nevada. Se les ha llegado a atribuir el robo de más de 100 000 dólares en oro y de más de cien caballos, el asesinato de 19 personas (la mayoría de ellos mineros chinos) y de haber escapado de tres procesos (posse comitatus), habiendo matado a tres oficiales. Hasta el momento, no hay consenso acerca del nombre del líder de este grupo, por lo que simplemente se le ha llamado Joaquín, además nunca se supo si se trataba solo de una banda o si había otras. Se supone que la banda era apoyada y protegida por californianos, entre ellos Robert Livermore.

El 11 de mayo de 1853, siendo gobernador de California John Bigler, se firmó un acuerdo legislativo que creaba a los Rangers de California al mando del capitán Harry Love (un ex ranger tejano), cuyo propósito era arrestar a los "Cinco Joaquines". El salario de estos rangers era de unos 150 dólares pero, además, tendrían la opción de ganarse entre todos una recompensa de 5000 dólares en caso de que se lograra la captura de Murrieta. El 25 de julio de 1853, un grupo de estos rangers se encontró con unos mexicanos cerca del Paso Panoche, en el condado de San Benito, a unos 50 km de Mother Lode y, como cabía esperar, hubo un enfrentamiento en el que dos de los mexicanos murieron y los rangers afirmaron que se trataba de Murrieta y de García.

Los rangers le arrancaron una mano a García y la cabeza a Murrieta como evidencia de sus muertes y las colocaron en un jarrón conservándolo en brandy, para luego llevarlo a Stockton, San Francisco y, finalmente, por toda California, donde los espectadores podían observar los restos, a cambio de un dólar. Diecisiete personas identificaron los restos como de Murrieta, por lo que Love y sus rangers recibieron el dinero de la recompensa. Sin embargo, una joven mujer que aseguraba ser hermana de Murrieta afirmó que la cabeza no le pertenecía a su hermano pues carecía de una cicatriz característica. Asimismo, se reportaron numerosos avistamientos de Murrieta después de su supuesta muerte. Muchas personas criticaron a Love por haber exhibido la cabeza de Murrieta en ciudades muy alejadas de los campos mineros en donde Joaquín habría sido reconocido fácilmente. Incluso se llegó a decir que Love y sus rangers inventaron la historia de la captura y muerte de Murrieta para cobrar la recompensa. La supuesta cabeza de Murrieta se perdió durante el terremoto de San Francisco de 1906.

Poco después de su desaparición, el bandido-patriota se convirtió en objeto de historia y leyenda.

El primer texto relativo a su vida fue la novela The Life and Adventures of Joaquin Murieta, the Celebrated California Bandit (1854), firmada por el periodista de origen cheroqui John Rollin Ridge como Yellow Bird,[10]​ donde se narra su vida, aventuras y muerte. La novela cuenta cómo la esposa de Murrieta fue violada y asesinada por norteamericanos y su hermano, ahorcado por un crimen que no había cometido y cómo él juró vengarlos matando a todos los yanquis o gringos con que se encontrara —aunque no hay evidencia que confirme que estas cosas le sucedieran a un hombre llamado Joaquín Murrieta, la verdad es que cosas muy parecidas les pasaron a muchos latinoamericanos que vivían entonces en California—.[12]​ La prosa de Ridge ayudó a colocar a Murrieta en un lugar prominente dentro de las tradiciones de la California mexicana, y para los mexicanos su imagen se agrandó de tal manera que se le llamó El Patrio, símbolo de la causa perdida en la guerra de invasión estadounidense de 1847 a México que había terminado con el Tratado de Guadalupe Hidalgo y la pérdida de la mitad de su territorio.

Según la historia de Ridge, Joaquín Murrieta y sus hombres se refugiaron en los alrededores montañosos de la zona californiana de Mother Lode. Integró a sus compañeros, los cinco Joaquines, en un sólido grupo, que por la simpatía de los habitantes mexicanos aumentó sus operaciones y efectividad. Así Joaquín Murrieta y sus hombres fueron la expresión sublime de los deseos de los mexicanos de sacudirse el yugo de los anglos y a su muerte la admiración de sus compatriotas se reflejó en canciones y corridos que conforman hoy su propia épica.

Probablemente, una versión en español de la historia de Ridge también inspiró varios corridos que muestran a Murrieta como un furioso vengador de las injusticias cometidas en contra de los mexicanos. Gilberto Vélez, en su libro Corridos mexicanos[13]​ recopila dos canciones tituladas, ambas, Joaquín Murrieta. En 1908, Irineo Paz escribió Vida y aventura del más célebre bandido sonorense Joaquín Murieta.[14]

La Universidad de California, Berkeley, tiene una cooperativa de alojamiento llamada, en su honor, Casa Joaquín Murrieta.[15]

La atribución de la nacionalidad chilena a Murrieta puede ser el resultado de que él haya luchado del lado de los mineros chilenos durante la llamada «Guerra chilena».[cita requerida] Un fragmento de la novela de Ridge fue reimpreso en 1859 en la California Police Gazette (‘Gaceta de la policía de California’). Esta historia fue traducida al español, de allí al francés, Un bandit californien (Joaquin Murieta) (París, 1862) por Robert Hyenne, quien aseguraba haber estado en California durante la fiebre del oro, y, finalmente, del francés otra vez al español, El bandido chileno Joaquín Murieta en California por Roberto Hyenne (1867).[16]​ Esta última versión, traducida por C. M. (Carlos Morla), colocaba a Murrieta como nacido en Chile en vez de México.[10]​ Posteriormente, Antonio Acevedo Hernández publicó la obra Joaquín Murieta: drama en seis actos (1936) y el poeta Pablo Neruda, Fulgor y muerte de Joaquín Murieta: bandido chileno injusticiado en California el 23 de julio de 1853 (1966).[14]

En su ensayo Pablo Neruda e Isabel Allende, las dos sagas de Joaquín Murieta,[17]​ la doctora en letras hispanas Yanira Paz contradice la figura épica tradicional y lo asemeja a un anti-héroe, un personaje del cual hay que liberarse.

Fulgor y muerte de Joaquín Murieta

Fulgor y muerte de Joaquín Murieta es una obra dramática de Pablo Neruda musicalizada como cantata (u ópera según otras clasificaciones) por el compositor Sergio Ortega que se presentó por primera vez en 1967 en el Teatro Antonio Varas de Santiago de Chile,​ bajo la dirección de Pedro Orthous.

La obra narra la historia de Joaquín Murieta, quien desde Valparaíso ​ habría llegado a California aproximadamente en 1850 durante la fiebre del oro, transformándose allí en un legendario asaltante y representante de la protesta contra las condiciones laborales extremas de explotación que caracterizaban la minería de la época. El texto de Neruda, su única obra dramática, refleja la realidad compleja de la comunidad latina del siglo xix en Estados Unidos.​ En el contexto de la traducción de Romeo y Julieta, de William Shakespeare que realizó Neruda en 1964, el poeta se habría entusiasmado con la idea de crear una obra de teatro propia, proyecto que tres años después culminó con el estreno en el Teatro Nacional de Fulgor y muerte de Joaquín Murieta.

La obra fue publicada por la editorial Zig-Zag en 1967, con el subtítulo de Bandido chileno injusticiado en California el 23 de julio de 1853 y constituye un guion estructurado en seis partes. Neruda, quien estaba convencido de que Joaquín Murieta era un chileno nacido en Quillota y que su acta de nacimiento se había perdido en el terremoto de Valparaíso, hace partir su historia en el momento en que Murieta zarpa junto a un grupo de compatriotas desde el puerto de Valparaíso con rumbo a Estados Unidos en busca de oro. En California tiene una apasionada relación amorosa con una mujer, Teresa, quien es violada, ultrajada y brutalmente asesinada por estadounidenses. Murieta decide vengarse de ellos y roba oro para distribuirlo entre los más pobres. El legendario bandolero, por cuya captura, muerto o vivo, se ofrece una fuerte recompensa, es finalmente hallado por una banda armada que le da muerte decapitándolo.


Murrieta dice una cosa
y la debes de cumplir
Carmelita tan hermosa
y me la hicieron sufrir,
orgulloso americano
ahorita vas a morir.

Yo no soy americano
pero comprendo el inglés,
me lo aprendí con mi hermano
al derecho y al revés,
a cualquier americano
lo hago temblar a mis pies.

Cuando apenas era un niño
huérfano a mí me dejaron,
nadie me dio ni un cariño,
a mi hermano lo mataron
y a mi esposa Carmelita,
cobardes la asesinaron.

Yo me vine de Hermosillo
en busca de oro y riqueza
al indio pobre y sencillo
lo defendí con fiereza
y a buen precio los sherifes
pagaban por mi cabeza.

A los ricos avarientos
yo les quité su dinero,
con los humildes y pobres
yo me quité mi sombrero.
¡Ay qué leyes tan injustas
por llamarme bandolero!

A Murrieta no le gusta
lo que hace no es desmentir.
Vengo a vengar a mi esposa,
y lo vuelvo a repetir,
Carmelita tan hermosa,
cómo la hicieron sufrir.

Por cantinas me metí
castigando americanos.
Tú serás el capitán,
que mataste a mi hermano,
lo agarraste indefenso,
¡orgulloso americano!


Mi carrera comenzó
por una escena terrible,
cuando llegué a setecientos
ya mi nombre era temible,
cuando llegué a mil doscientos
ya mi nombre era terrible.

Yo soy aquel que domino
hasta leones africanos,
por eso salgo al camino
a matar americanos,
ya no es otro mi destino,
¡Con cuidado, parroquianos!

Las pistolas y las balas
son juguetes para mí,
balazos y puñaladas
carcajadas para mí,
ahora con medias cortadas
ya se asustan por aquí.

(Yo no soy gringo/No soy chileno) ni extraño
en este suelo que piso,
de México es California
porque Dios así lo quiso,
y en mi sarape cosida
traigo mi fe de bautizo.

Qué bonito es California
con sus calles alineadas
donde paseaba Murrieta
con su tropa bien formada,
con su pistola repleta
y su montura plateada.

Me he paseado en California
por el año del 50
con mi montura plateada
y mi pistola repleta:
Yo soy ese mexicano
de nombre Joaquín Murrieta.

Soy nacido allá en Trincheras
del estado de Sonora,
fui otro revolucionario
que anduvo allá entre la bola
defendiendo sus derechos
que Dios lo tenga en la Gloria.

Recopiladas por Los Chileneros, grabaciones 1967-1973

Por el oro en California

Por el oro en California
al roto lo persiguieron
recortó la carabina
fue terrible bandolero.

Trabajó en Panamá
y en el canal
como el roto chileno
no hubo otro igual.

No hubo otro igual, ay sí
por su bandera
se vistió de milico
ganó la guerra.

Yo me saco el sombrero
roto chileno.


Joaquín Murieta

Apreciaban la cabeza
del temible forajido
y a ese roto chileno
ellos le hicieron bandido.

Vio ultrajar a su esposa
y la matanza
y así Joaquín Murieta
juró venganza.

Juró venganza, sí
choco y güen pingo
y asoló California
volteando gringos.

Y así el roto minero
fue bandolero.

Cueca de Joaquín Murieta
(texto de Pablo Neruda, música de Sergio Ortega)[18]

Mi vida, ya llegó Joaquín Murieta
mi vida, a defender a nuestra gente.
Mi vida, ya responde el corazón,
mi vida, por el rifle de un valiente.
Mi vida, ya llegó Joaquín Murieta.

Viva Joaquín Murieta
manos agrestes
sus ojos vengadores
traen la muerte.

Traen la muerte
rayo celeste
que me den un bandido
como éste.

Anda rayo celeste
manos agrestes.

A través del Valle Central de California y durante el último fin de semana de cada mes de julio, se realiza la cabalgata de Joaquín Murrieta,[19][20]​ una peregrinación que tiene por objeto conmemorar la vida de Murrieta. Esta tradición se originó con el canadiense de origen islandés llamado Sigurdur Christopherson. Según él contaba, tuvo una revelación de que el Arroyo Cantua, sitio donde Murrieta habría sido asesinado, era un lugar sagrado y que los hombres asesinados allí eran gente especial enviada para enseñar a sufrir y a sanar el sufrimiento de los otros. Un año después, Christopherson y quince amigos suyos hicieron una primera cabalgata desde Three Rocks hasta el Arroyo Cantua. Con el tiempo, y a pesar de la muerte del canadiense, el viaje se volvería una tradición anual y se alargaría mucho más, llegando a durar tres días e incluyendo más de ochenta jinetes en un circuito de unos 30 km.

Joaquín Murrieta ha sido una importante figura de la literatura, la música popular, historietas, el cine y la televisión.

Joaquin Murrieta, Agosto de 1948, arte por Dan Barry.

Death to Gringos!, Mayo de 1952, arte por Howard Larsen.

The California Terror!, Magazine Enterprises, 1954

The Fabled Killer-Caballero Of California, Fox Feature Syndicate, febrero de 1949



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