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Karl Marx



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Karl Marx cumple los años el 5 de mayo.


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Karl Marx nació el día 5 de mayo de 1818.


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La edad actual es 204 años. Karl Marx cumplirá 205 años el 5 de mayo de este año.


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Karl Marx es del signo de Tauro.


Karl Heinrich Marx[1][nota 1]​ (Tréveris, 5 de mayo de 1818-Londres, 14 de marzo de 1883), que del alemán se traduce al castellano como Carlos Enrique Marx, fue un filósofo, economista, sociólogo, periodista, intelectual y político comunista alemán de origen judío.[2]​ En su vasta e influyente obra abarca diferentes campos del pensamiento en la filosofía, la historia, la ciencia política, la sociología y la economía; aunque no limitó su trabajo solamente a la investigación, pues además incursionó en la práctica del periodismo y la política, proponiendo siempre en su pensamiento una unión entre teoría y práctica. Junto a Friedrich Engels, es el padre del socialismo científico, comunismo moderno, marxismo y materialismo histórico. Sus obras más conocidas son el Manifiesto del Partido Comunista (en coautoría con Engels) y El capital (publicados los tomos II y III póstumamente).[3]

Marx es normalmente citado junto a Émile Durkheim y a Max Weber como uno de los tres principales arquitectos de la ciencia social moderna;[4]​ a la vez, junto con Friedrich Nietzsche y Sigmund Freud, es visto como uno de los tres maestros del siglo XIX de la "escuela de la sospecha" por Paul Ricoeur.[5][6]​ También ha sido descrito como una de las figuras más influyentes y controvertidas de la historia.[7]​ En una encuesta de la BBC de 1999, fue votado como el "mayor pensador del Milenio" por personas de todo el mundo.[8][9]

Nacido en una familia de clase media acomodada en la ciudad renana de Tréveris —entonces recientemente incorporada al reino de Prusia—, fue a estudiar a la Universidad de Bonn y en la Universidad Humboldt de Berlín, donde se interesó en las ideas filosóficas de los jóvenes hegelianos. En 1836, se comprometió con Jenny von Westphalen, casándose con ella en 1843. Tras la finalización de sus estudios, escribió para un diario radical, la Gaceta Renana (Rheinische Zeitung), donde comenzó a utilizar conceptos hegelianos de la dialéctica para influir en sus ideas sobre el socialismo. Se trasladó a París en 1843 y comenzó a colaborar con otros periódicos radicales, como los Anales franco-alemanes (Deutsch-französische Jahrbücher) y Adelante! (Vorwärts!), así como una serie de libros, algunos de ellos coescritos con Engels. Estuvo exiliado en Bruselas-Bélgica en 1845, donde se convirtió en una figura importante de la Liga de los Comunistas, antes de regresar a Colonia, donde fundó su propio periódico, la Nueva Gaceta Renana (Neue Rheinische Zeitung). Se exilió una vez más, en 1849 se trasladó a Londres junto con su esposa Jenny y sus hijos. En Londres, la familia se redujo a la pobreza, pero Marx siguió escribiendo y formulando sus teorías sobre la naturaleza de la sociedad y cómo creía que podría mejorarse, así como una campaña por el socialismo, convirtiéndose en una figura destacada de la Primera Internacional.

Las teorías de Marx sobre la sociedad, la economía y la política, que se conocen colectivamente como el marxismo, sostienen que todas las sociedades avanzan a través de la dialéctica de la lucha de clases, sistema basado en la dialéctica de Georg Hegel pero con un enfoque materialista y de praxis. Fue muy crítico de la forma socioeconómica vigente de la sociedad, el capitalismo (a la que Lenin llamó la "dictadura de la burguesía"),[10]​ afirmando que se llevaba a cabo por las acaudaladas clases dueñas de los medios de producción para su propio beneficio. Teorizó que, como en los anteriores sistemas socioeconómicos, inevitablemente se producirían tensiones internas, producidas por las leyes dialécticas, que lo llevarían a su reemplazo por un nuevo sistema a cargo de una nueva clase social, el proletariado.[11]​ Sostuvo que la sociedad bajo el socialismo sería regida por la clase obrera en lo que llamó la "dictadura del proletariado"[12][13]​ (a la que posteriormente se llamará "socialismo" o "Estado socialista").[14]​ Creía que el socialismo sería, a su vez, finalmente reemplazado por una sociedad sin Estado y sin clases llamada comunismo. Junto con la creencia en la inevitabilidad del socialismo y del comunismo, Marx luchó activamente por la aplicación del primero (el socialismo), argumentando que los teóricos sociales y las personas desfavorecidas debían realizar una acción revolucionaria organizada para derrocar el capitalismo y lograr un cambio socioeconómico.[15][16]

Aunque Marx se mantuvo como una figura relativamente desconocida durante su vida, sus ideas y la ideología del marxismo comenzaron a ejercer una gran influencia sobre los movimientos socialistas poco después de su muerte. Lenin fue el primer teórico-práctico que intentó desarrollar el pensamiento de Marx en la práctica. Los llamados gobiernos revolucionarios socialistas tomaron el poder en una variedad de países a lo largo del siglo XX, llevando a la formación de Estados como la Unión Soviética en 1922 y la República Popular China en 1949, con diversas variantes teóricas desarrolladas, tales como el leninismo y el maoísmo.

Karl Marx nació el 5 de mayo de 1818 en la casa número 664 de la calle Brückengasse (hoy Brückenstraße número 10) en Tréveris, una ciudad situada en la provincia del Rin del antiguo Reino de Prusia.[17]​ Era descendiente de judíos. Su abuelo paterno, Merier Halevi Marx, fue el rabino de Tréveris desde 1723 y su abuelo materno era un rabino neerlandés.[18]​ El padre de Karl, Herschel Mordechai, sería el primero en la línea en recibir una educación laica.[19]​ Herschel pertenecía a una clase media relativamente próspera, era poseedor de algunos viñedos en Mosela. Se convirtió del judaísmo al protestantismo luterano para evitar las restricciones antisemitas, antes del nacimiento de su hijo, y tomó un nombre alemán: Heinrich, además del nombre judío Herschel.[20]​ Era un hombre inclinado a la Ilustración, estaba interesado en las ideas de los filósofos Immanuel Kant y Voltaire, y participó en las agitaciones por una constitución y reformas en Prusia, que en ese momento era gobernada por una monarquía absoluta.[21]​ En 1815, comenzó a trabajar como abogado y en 1819 se trasladó con su familia de un apartamento alquilado de cinco habitaciones a una propiedad de diez habitaciones cerca de la Porta Nigra.[22]​ La madre de Karl, Henrietta Pressburg, era una judío-neerlandesa que, a diferencia de su marido, era semianalfabeta. Afirmó que sufría de un "excesivo amor materno", dedicando mucho tiempo a su familia e insistiendo en la limpieza dentro de su hogar.[23]​ Provenía de una familia de prósperos negociantes: más tarde su familia fundó la empresa Philips Electronics. Fue tía abuela de Anton y Gerard Philips y tía bisabuela de Frits Philips.[24]

Poco se sabe sobre la infancia de Karl Marx. Era el tercero de nueve hermanos. Al morir su hermano, Moritz, en 1819, se convirtió en el mayor. Fue bautizado en 1824, como el resto de sus hermanos, Sophie, Hermann, Henriette, Loussie, Emille y Karoline; en la iglesia luterana.[25]​ Marx «tenía un enorme apego a su padre (Heinrich). Jamás se cansaba de hablar de él y siempre llevaba encima una fotografía suya».[26]​ Se educó en casa hasta que en 1830 entró en el Instituto de Tréveris (en alemán Trier) donde su maestro fue Hugo Wyttenbach, amigo de su padre. Wyttenbach había empleado a muchos humanistas liberales como profesores, algo que enfureció al gobierno. La policía asaltó el colegio en 1832 cuando descubrió que se distribuía a los alumnos literatura que apoyaba el liberalismo. Se consideró desacato a la autoridad por lo que las autoridades propusieron reformas y remplazaron a la mayoría de la plantilla.[19]​ En octubre de 1835, Karl, que tenía diecisiete años, fue a la Universidad de Bonn, donde deseaba estudiar filosofía y literatura, pero su padre insistió en el derecho como campo de estudio más práctico.[27]​ Marx abrazó un deísmo radical y la idea del progreso como camino a la libertad y perfección en sus primeros escritos como «Reflexiones de un adolescente al elegir profesión» (Betrachtung eines Jünglings bei der Wahl eines Berufes) y «Unión de los Creyentes en Cristo de acuerdo con Juan 15: 1-14, mostrando sus bases y esencia, como su absoluta necesidad y sus efectos» (Vereinigung der Gläubigen mit Christo nach Joh. 15. 1-14, in ihren Grund und Wesen, in ihrer Wirkungen dargestellt).[26]​ Fue capaz de evitar el servicio militar cuando cumplió los 18 años porque sufría de "debilidad de pecho".[28]​ Siendo aficionado a las bebidas alcohólicas en Bonn, se unió al Club de la Taberna de Tréveris (Landsmannschaft der Treveraner) una asociación de bebedores donde en cierto momento llegó a ser su copresidente.[29]​ Marx no tenía interés en estudiar derecho, y debido a sus malas notas, su padre lo obligó a transferirse a la mucho más seria y académicamente orientada Universidad de Berlín,[30]​ donde sus estudios de derecho se hicieron menos importantes que las incursiones en la filosofía y la historia.[31]

En 1836, Marx se comprometió con Jenny von Westphalen, una baronesa de la clase dirigente prusiana que rompió su compromiso con un joven alférez aristocrático para estar con él.[32]​ Su eventual matrimonio carecía en las convenciones sociales entonces dominantes, ya que era un matrimonio entre una hija de un origen noble y un hombre de origen judío, así como entre individuos que pertenecían a la clase media y media alta (aristocracia) respectivamente. Estas cuestiones se redujeron por la amistad de Marx con el padre de Jenny, el barón Ludwig von Westphalen, un aristócrata de pensamiento liberal. Años más tarde Marx le dedicará su tesis doctoral titulada Diferencia de la filosofía de la naturaleza en Demócrito y Epicuro.[33]​ La pareja se casó siete años más tarde en Alemania, el 19 de junio de 1843, en la Iglesia de San Pablo en Bad Kreuznach.[34]

Marx se interesó de una forma crítica por la obra del filósofo alemán G. W. F. Hegel (1770-1831), cuyas ideas fueron ampliamente debatidas entre los círculos filosóficos europeos de la época.[35]​ Marx escribió que se sentía enfermo debido a "su disgusto por tener que hacer un ídolo de un punto de vista que detestaba".[36]​ Se involucró con un grupo de pensadores radicales conocidos como los jóvenes hegelianos, que se reunían en torno a Ludwig Feuerbach y Bruno Bauer.[31]​ Los jóvenes hegelianos se identificaban con el liberalismo y su oposición radical del régimen prusiano los llevó a constantes choques con las autoridades.[37]​ Al igual que Marx, fueron críticos de los supuestos metafísicos de Hegel, pero aun así adoptaron su método dialéctico con el fin de criticar a la sociedad, a la política y a la religión establecida. Marx se hizo amigo de Bauer que vio muy pronto en él a un colega de igual rango, a quien podía consultar sobre cualquier problema de la época, aun en lo referente a lo personal.[38]​ Durante ese período, Marx se centró en su crítica a Hegel y a algunos otros jóvenes hegelianos.[20]

Marx también escribió para su propio disfrute obras tanto de ficción como de no ficción. En 1837, completó una novela corta titulada Escorpión y Félix; un drama titulado Oulanem; y algunos poemas, de los cuales ninguno fue publicado.[39]​ Pero pronto dejó de escribir ficción para realizar otras actividades, incluyendo el aprendizaje del inglés e italiano.[40]

Estaba profundamente comprometido en escribir su tesis doctoral, Diferencia de la filosofía de la naturaleza en Demócrito y Epicuro, que terminó en 1841,[41]​ año que significó para Marx el paso a la edad adulta.[37]​ En ella defendía en especial el ateísmo de Epicuro, un filósofo de la antigüedad y franco oponente de la creencia en un dios,[41]​ y como tal fue polémica, particularmente entre los profesores conservadores de la Universidad de Berlín, por este motivo Marx decidió presentarla en la más liberal Universidad de Jena, cuya facultad le otorgó el doctorado.[31][42]

De considerar una carrera académica, Marx se volcó al periodismo,[20][43]​ trasladándose a la ciudad de Colonia en 1842, donde comenzó a escribir para el periódico radical Gaceta Renana (Rheinische Zeitung) y expresó sus opiniones cada vez más socialistas sobre la política.[44]​ Sus primeras colaboraciones fue una defensa de la libertad de prensa y la libertad de comercio.[37]​ En esta época fue discípulo de Moritz "Moses" Hess, persona que influyó mucho en su ideología y quien le presentaría a Friedrich Engels. Criticó a los gobiernos de Europa y sus políticas, pero también a los liberales y a otros miembros del movimiento socialista cuyas ideas le parecían ineficaces o totalmente antisocialistas.[45]​ El periódico finalmente atrajo la atención de los censores del gobierno prusiano, que revisaron cada tema que fuera material potencialmente sedicioso antes de que pudiese ser impreso. Después de que el periódico publicó un artículo criticando fuertemente a la monarquía en Rusia, el zar ruso Nicolás I, un aliado de la monarquía prusiana, pidió que la Gaceta Renana fuera prohibida. El gobierno prusiano cerró el periódico en 1843.[46]​ Marx escribió un artículo para la revista de los jóvenes hegelianos, Deutsche Jahrbücher, en el que criticó las instrucciones de censura emitidas por el rey prusiano Federico Guillermo IV. Poco después su artículo fue censurado y el periódico cerrado por las autoridades.[47]

En 1843, Marx publicó la obra Sobre la cuestión judía, en la que hizo una distinción entre la emancipación política y la humana. También examinó el papel de la práctica religiosa en la sociedad.[20]​ Ese mismo año publicó Crítica de la filosofía del derecho de Hegel, donde se ocupó más sustancialmente de la religión, describiéndola como "el opio del pueblo".[20]​ Completó las dos obras poco antes de abandonar Colonia.[48]

Tras el cierre impuesto por el gobierno de la Gaceta Renana, Marx se involucró con un nuevo periódico radical, los Anuarios franco-alemanes (Deutsch-französische Jahrbücher), que hasta entonces era llevado adelante por Arnold Ruge, otro revolucionario socialista alemán.[49]​ El periódico no estaba localizado en Alemania, sino en la ciudad de París, en Francia, y fue aquí donde Marx y su esposa se trasladaron en octubre de 1843. En un principio vivieron con Ruge y su esposa comunalmente en la Rue Vaneau 23, pero al encontrar estas difíciles condiciones de vida, la familia Marx se mudó tras el nacimiento de su hija Jenny en 1844.[50]​ Allí, Marx leyó a los socialistas utópicos franceses Saint-Simon, Cabet y Fourier, junto a los economistas ingleses Adam Smith y David Ricardo.[37]

A pesar de que los Anales franco-alemanes pretendía atraer a escritores tanto de Francia como de los Estados alemanes, fue dominado por estos últimos, excepto por el único escritor no alemán que era el exiliado ruso anarcocomunista Mijaíl Bakunin.[51]​ El periódico fue relativamente exitoso, en gran parte debido a la inclusión de las odas satíricas de Heinrich Heine sobre el rey Luis I de Baviera, lo que hizo que las copias enviadas a Alemania fueran confiscadas por la policía del Estado.[52]

Fue en París donde, el 28 de agosto de 1844, Marx conoció al socialista alemán Friedrich Engels en el Café de la Régence luego de haberse interesado en las ideas que Marx había expresado en los artículos escritos para la Gaceta Renana y los Anales franco-alemanes. A pesar de que tuvieron una breve reunión en las oficinas de la Gaceta Renana en 1842, fue aquí en París, que comenzaron su amistad que duraría el resto de sus vidas.[53]​ Engels le mostró a Marx su libro recientemente publicado con el título de La situación de la clase obrera en Inglaterra,[54]​ que convenció a Marx de que la clase obrera sería el agente y el instrumento de la última revolución en la historia.[55]​ Pronto Marx y Engels se dedicaron a escribir una crítica de las ideas filosóficas del antiguo amigo de Marx, el joven hegeliano Bruno Bauer, que se publicaría en 1845 como La sagrada familia.[56]​ Aunque Marx fue crítico de Bauer, fue influenciado cada vez más por las ideas de los otros jóvenes hegelianos como Max Stirner y Ludwig Feuerbach, pero finalmente también acabó abandonando el materialismo feuerbachiano.[57]

En 1844 Marx escribió Manuscritos económicos y filosóficos, una obra que abarca numerosos temas y explicó con detalle su concepto del trabajo alienado.[20]​ Un año más tarde Marx escribió las Tesis sobre Feuerbach, más conocido por la declaración de que "los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo".[20]​ Este trabajo contiene la crítica de Marx al materialismo (por ser contemplativo), al idealismo (por reducir lo práctico a la teórico) y a la filosofía en general, por poner una realidad abstracta sobre el mundo físico.[20]​ Por lo tanto, presentó el primer vistazo al materialismo histórico de Marx, un argumento de que el mundo no se cambia por las ideas sino por la acción física, material y práctica.[20][58]

Después de la caída de los Anuarios franco-alemanes, Marx siguió viviendo en la Rue Vaneau, y comenzó a escribir para lo que entonces era el único periódico alemán radical sin censura en Europa, el Vorwärts!.[59]​ Con sede en París, el periódico había sido establecido y llevado adelante por muchos activistas conectados a la Liga de los Justos, una organización revolucionaria socialista que en unos pocos años llegaría a ser más conocida como la Liga de los Comunistas.[60][61]​ En Vorwärts!, Marx siguió perfeccionando sus opiniones sobre el socialismo basado en las ideas hegelianas y feurbachianas del materialismo dialéctico, mientras que al mismo tiempo se dedicaba a criticar a varios liberales y a otros socialistas que operaban en Europa en ese momento.[62]​ Sin embargo en 1845, después de recibir una petición del rey de Prusia, el gobierno francés acordó en cerrar a Vorwärts!, y además, el propio Marx fue expulsado de Francia por el ministro del interior François Guizot.[62]

Impedido de permanecer en Francia o trasladarse a Alemania, Marx decide emigrar a Bruselas en Bélgica, donde tuvo que prometer no publicar nada sobre la política contemporánea para poder entrar.[62]​ Establecido en Bruselas, se asoció con otros socialistas exiliados de toda Europa, incluyendo a Moses Hess, Karl Heinzen y Joseph Weydemeyer, Engels también se trasladó a la ciudad para unirse a ellos.[62]​ En 1845 Marx y Engels visitaron a los líderes de los cartistas, un movimiento socialista en Gran Bretaña, usando el viaje como una oportunidad para estudiar en varias bibliotecas de Londres y Mánchester.[63]​ En colaboración con Engels, se dedicó también a escribir un libro que es a menudo visto como su mejor planteamiento del concepto del materialismo histórico, La ideología alemana; este trabajo, como muchos otros, no fue publicado mientras Marx estuvo vivo, se publicó únicamente en 1932.[20][11][64]​ Luego le siguió La miseria de la filosofía en 1847, que fue una respuesta al libro La Filosofía de la miseria escrito por el anarco-socialista francés Pierre-Joseph Proudhon y una crítica del pensamiento socialista francés en general.[65]

Estos libros sentaron las bases de la obra más famosa de Marx y Engels, un panfleto político que desde entonces ha sido conocido como el Manifiesto del Partido Comunista, que se publicó por primera vez el 21 de febrero de 1848. Este estableció las bases de la Liga de los Comunistas, un grupo que había comenzado a ser muy influenciada por Marx y Engels, quienes argumentaron que la Liga debía hacer sus objetivos e intenciones claras para el público en general en lugar de ocultarles como anteriormente lo había venido haciendo.[66]​ Las primeras líneas del panfleto establecen la base principal del marxismo, que "La historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases".[67]​ Se van a analizar los antagonismos que según Marx fueron surgiendo por los conflictos de intereses entre la burguesía (la clase media acaudalada) y el proletariado (la clase obrera industrial). Partiendo de esto, el Manifiesto presenta el argumento de por qué la Liga de los Comunistas, a diferencia de otros grupos y partidos políticos socialistas y liberales de la época, realmente estaba actuando por los intereses del proletariado para derrocar a la sociedad capitalista y reemplazarla con el socialismo.[68]

A finales de ese año, Europa experimentó una serie de protestas, rebeliones y levantamientos en algunos casos violentos, denominados las revoluciones de 1848.[69]​ En Francia, una revolución llevó a la caída de la monarquía y al establecimiento de la Segunda República Francesa.[69]​ Marx respaldó dicha actividad y habiendo recibido recientemente una importante herencia de su padre de 6000[70]​ o 5000 francos,[71][72]​ utilizó supuestamente un tercio de la misma para armar a trabajadores belgas que estaban planeando acciones revolucionarias.[73]​ Aunque la veracidad de estas acusaciones fuesen discutibles,[70][74]​ el Ministerio de Justicia Belga lo acusó y posteriormente lo arrestó, algo que lo obligó a huir a Francia donde, al estar un nuevo gobierno republicano en el poder, creyó que estaría seguro.[72][75]

Estableciéndose temporalmente en París, trasladó la sede de la Liga de los Comunistas a la ciudad y también creó el Club de obreros alemanes con varios socialistas alemanes que residían allí.[76]​ En 1848 Marx volvió a Colonia, con la esperanza de ver la revolución extenderse a Alemania, donde comenzó a emitir un panfleto titulado Las Demandas del Partido Comunista en Alemania, en el que abogó por solo cuatro de los diez puntos del Manifiesto Comunista, creyendo que en la Alemania de ese momento, la burguesía debía derrocar a la monarquía y la aristocracia feudal antes de que el proletariado pudiera derrocar a la burguesía.[77]​ El 1 de junio, Marx comenzó la publicación del diario la Nueva Gaceta Renana (Neue Rheinische Zeitung), que fue financiado a través de la reciente herencia de su padre. El diario fue diseñado para publicar noticias en toda Europa con su propia interpretación marxista de los acontecimientos. Marx siguió siendo uno de sus principales redactores, acompañado por otros compañeros de la Liga de los Comunistas que también escribían, aunque a pesar de ello en el periódico se mantuvo, como dijo Friedrich Engels, "una simple dictadura de Marx", el cual dominó la elección del contenido.[78][79][80]

Mientras fue el editor del periódico, Marx y los otros revolucionarios socialistas fueron hostigados regularmente por la policía, y también fue llevado a juicio en varias ocasiones, enfrentando varias acusaciones, incluyendo un insulto al fiscal general, un supuesto delito menor de prensa y una incitación a la rebelión armada a través del boicot de impuestos,[81][82][83][84]​ aunque fue absuelto en cada acusación.[82][84]​ Mientras tanto, el parlamento democrático en Prusia se derrumbó y el rey Federico Guillermo IV, introdujo un nuevo gabinete de sus partidarios reaccionarios, que introdujeron medidas contrarrevolucionarias para librarse de un izquierdista y otros elementos revolucionarios del país.[81]​ Como parte de esto, la Nueva Gaceta Renana fue suprimida y Marx recibió la orden de abandonar el país el 16 de mayo.[80][85]​ Volvió a París, que estaba entonces bajo las garras de una contrarrevolución reaccionaria y una epidemia de cólera, pero pronto fue expulsado por las autoridades de la ciudad que lo consideraban una amenaza política. Con su esposa Jenny esperando su cuarto hijo y sin poder volver a Alemania o a Bélgica, buscó refugio en Londres en agosto de 1849.[86]

Marx se trasladó a Londres en mayo de 1849 y permanecería en la ciudad para el resto de su vida. Fue aquí donde fundó la nueva sede de la Liga de los comunistas, además, estaba fuertemente involucrado con la Sociedad Londinense de Instrucción de los Obreros Alemanes, que realizaba sus reuniones en la calle Great-Windmill, en Soho, el distrito de entretenimiento del centro de Londres.[87][88]​ Marx se dedicó a dos actividades: a la organización revolucionaria y a intentar entender sobre economía política y capitalismo. Durante los primeros años en Londres, él y su familia vivieron en la pobreza extrema.[89][90]​ Su principal fuente de ingresos fue su colega, Engels, que derivó gran parte de sus ingresos del negocio familiar.[90]​ Marx y Engels publicaron en 1850 la revista mensual Nueva Gaceta Renana. Revista político-económica (Neue Rheinische Zeitung. Politisch-ökonomische Revue) editada en Hamburgo.[91]​ Marx trabajó durante 11 años como corresponsal para el New York Tribune en 1851 hasta el 1862.[92]

Desde diciembre de 1851 hasta marzo de 1852, Marx escribió El 18 brumario de Luis Bonaparte, una obra que trata sobre la Revolución francesa de 1848, en ella expandió sus conceptos del materialismo histórico, la lucha de clases y la dictadura del proletariado, avanzando el razonamiento de que el proletariado triunfante tiene que destruir el Estado burgués.[93]

La década de 1850 y 1860 también marca la línea entre lo que algunos estudiosos ven como el Marx joven, idealista y hegeliano, del Marx maduro, con una mayor mentalidad científica en sus escritos del período posterior.[94][95][96][97]​ Esta distinción normalmente es asociada con la corriente del marxismo estructuralista.[97]​ Tampoco todos los eruditos están de acuerdo de que esta distinción exista.[96][98]

En 1864, Marx se involucró en la Asociación Internacional de Trabajadores (también conocida como Primera Internacional).[82]​ Se convirtió en el líder de su Consejo General, siendo elegido en el momento de su creación en 1864.[99]​ En esta organización Marx estuvo involucrado en la lucha contra el sector anarquista en torno a Mijaíl Bakunin (1814-1876).[90]​ Pero aunque Marx ganó esta disputa, la transferencia de la sede del Consejo General de Londres a Nueva York en 1872, apoyada por Marx, llevó a la decadencia de la Internacional.[100]​ El evento político más importante durante la existencia de la Primera Internacional fue la Comuna de París de 1871, cuando los ciudadanos de París se rebelaron contra su gobierno y retuvieron a la ciudad durante dos meses. Durante la sangrienta represión de la rebelión, Marx escribió uno de sus más famosos panfletos titulado, La guerra civil en Francia, que fue una defensa de la Comuna.[101]

Teniendo en cuenta los repetidos fracasos y frustraciones de las revoluciones y de los movimientos de obreros, Marx también intentó entender el capitalismo y pasó mucho tiempo en la sala del Museo Británico, estudiando y reflexionando sobre las obras de los economistas políticos y sobre datos económicos.[102]​ En 1857 ya había acumulado más de 800 páginas de notas y ensayos cortos sobre el capital, la propiedad de la tierra, el trabajo asalariado, el Estado, el comercio exterior y el mercado mundial; este trabajo no aparecerá impreso hasta 1941, bajo el título de Grundrisse.[90][103]​ En 1859, Marx publicó la Contribución a la crítica de la economía política, que sería su primera obra económica seria. En los años 1860 trabajó en la composición de tres grandes volúmenes, comenzando con las Teorías sobre la plusvalía, donde examinó a los teóricos de la economía política, especialmente a Adam Smith y David Ricardo.[90]​ Este trabajo es visto a menudo como el cuarto libro de El Capital y constituye uno de los primeros tratados completos sobre la historia del pensamiento económico.[104]​ En 1867, tras una estancia en casa de su amigo Kugelmann en Hannover en la que corrigió las primeras galeradas,[105]​ se publicó el primer volumen de El capital, una obra que analiza el proceso de producción capitalista.[106]​ Aquí, Marx elaboró su teoría del valor-trabajo, su concepción de la plusvalía y de la explotación que según él en última instancia llevaría a una tasa de ganancia decreciente y al colapso del capitalismo industrial.[107]​ Los volúmenes II y III se mantuvieron como manuscritos en los que Marx siguió trabajando para el resto de su vida y fueron publicados póstumamente por Engels.[90]

Durante la última década de su vida, la salud de Marx declinó y fue incapaz de prolongar el esfuerzo que había caracterizado su trabajo anterior.[90]​ Logró comentar sustancialmente la política contemporánea, especialmente la de Alemania y Rusia. Su Crítica del programa de Gotha se opuso a la tendencia de sus seguidores como Wilhelm Liebknecht y August Bebel de comprometerse con el socialismo de Estado propugnado por Ferdinand Lassalle en los intereses de un partido socialista unido.[90]​ Este trabajo también es notable por otra famosa cita de Marx: "¡De cada cual, según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades!".[108]

En una carta enviada a Vera Zasulich que data del 8 de marzo de 1881, Marx incluso contempló la posibilidad de que Rusia pasara por alto la etapa de desarrollo capitalista y que construyera el comunismo sobre la base de la propiedad común de la tierra, algo característico de la comunidad mir.[90][109]​ Si bien admitió que la "comuna es el punto de apoyo de la regeneración social de Rusia", también advirtió que para que el mir operara como un medio para pasar directamente a la etapa socialista sin una fase capitalista precedente, "será preciso eliminar primeramente las influencias deletéreas que la acosan (a la comuna rural) por todas partes".[110]​ Teniendo en cuenta la eliminación de estas influencias perniciosas, Marx admitió, que podrían existir "las condiciones normales para un desarrollo espontáneo" de la comuna rural.[110]​ Sin embargo, en la misma carta a Vera Zaulich, Marx señala que "en el fondo del sistema capitalista está... la separación radical entre productor y medios de producción".[110]

Karl Marx se casó con Jenny von Westphalen, hermana del ministro de Interior prusiano, amiga de infancia con la que se comprometió siendo ya estudiante, pero solo consiguió casarse con ella tras la muerte de los padres de esta, que se oponían a la relación, y tras conseguir una cierta estabilidad económica (eventual) como director de los "Anales franco-alemanes". Vivieron con fuertes penurias económicas debido a la irregularidad de los ingresos de Marx, a la persecución política (que censuraba y clausuraba las revistas que publicaba) y a tener que mudarse constantemente de país.

Marx tuvo con Jenny von Westphalen siete hijos. Su hija mayor nació en 1844 y llevó por nombre Jenny Caroline, quien se casaría con el socialista francés Charles Longuet,[111]​ y moriría con 38 años (1883), probablemente de cáncer. Poco después vendría Jenny Laura Marx (1845), quien se casaría con el dirigente socialista hispano-francés Paul Lafargue, y se suicidaría junto a él en 1911. Después vinieron tres que murieron en un breve plazo: Guido (1847-1855), Edgar (1849-1855) y Franziska (1851-1852) (convulsiones, bronquitis y tuberculosis serían las causas). La pequeña de sus hijas, Eleonor Marx (1855) formaría parte del movimiento feminista y también se suicidaría en 1898. En 1857 nacería el último de sus vástagos, un varón que falleció horas después de venir al mundo.

Con ellos vivía Helene (Lenchen) Demuth, una criada que había servido a la familia de Jenny,[112]​ que les ayudaba en las tareas domésticas, se ocupaba de los niños, y con la que mantenían una relación familiar; ocupaban todos una sola habitación en el 28 de Dean Street.[113]​ Helene Demuth fue madre el 23 de junio de 1851, de un hijo concebido durante la ausencia de Jenny Marx, la cual había viajado a Holanda en 1850.[113]​ Aunque un rumor contenido acerca de la paternidad de Marx había circulado desde sus días, nunca había aparecido ningún testimonio o documento de algún valor hasta 1962. En esa fecha el historiógrafo alemán Werner Blumenberg publicó el contenido de una carta de Louise Freyberger, criada de Engels y amiga de Helen Demuth, donde declaraba haber oído a Engels antes de su muerte confirmar ese hecho.[114]​ Desde esta publicación, que Freddy era hijo de Marx se ha convertido en un lugar común,[113]​ aunque no faltan discrepantes entre los especialistas, especialmente Terrell Carver, que cree que la única copia de la carta que se conoce, una copia mecanografiada muy posterior a su fecha, es probablemente un fraude.[115]​ Lo cierto es que Jenny Marx y Helene Demuth mantuvieron una estrecha y afectuosa relación hasta la muerte de la primera[113][112]​ y que Demuth siguió con Marx hasta el fin de sus días, cuando pasó al servicio de Engels del que era además confidente política, como antes lo había sido del propio Marx, que tomaba en consideración sus opiniones, incluso para las cuestiones de economía política.[112]​ A su muerte fue enterrada con los Marx.[112]

Marx tuvo una vida personal dedicada de forma exhaustiva al estudio de las diferentes disciplinas del pensamiento y en especial a la filosofía e historia, y nunca tuvo estabilidad económica; sin embargo, contó siempre con el apoyo fiel e incondicional de su amigo Engels.

Marx padecía mala salud (lo que él mismo describió como "la miseria de la existencia") y varios autores han tratado de describirlo y explicarlo. Su biógrafo Werner Blumenberg lo atribuyó a problemas hepáticos y biliares que Marx tuvo en 1849 y de los que nunca se liberó después, exacerbados por un estilo de vida inadecuado. Los ataques a menudo se acompañaban de dolores de cabeza, inflamación de los ojos, neuralgia en la cabeza y dolores reumáticos. Un grave trastorno nervioso apareció en 1877 y el insomnio prolongado fue una consecuencia, que Marx combatió con narcóticos. La enfermedad se vio agravada por el trabajo nocturno excesivo y la mala alimentación. A Marx le gustaban los platos muy condimentados, el pescado ahumado, el caviar, los pepinos encurtidos, "ninguno de los cuales es bueno para los enfermos del hígado", pero también le gustaban el vino y los licores y fumaba muchísimo "y como no tenía dinero, solían ser puros de mala calidad".[116]​ A partir de 1863, Marx se quejó mucho de los forúnculos: Los abscesos eran tan graves que Marx no podía sentarse ni trabajar erguido. Según Blumenberg, la irritabilidad de Marx se encuentra a menudo en enfermos del hígado:

La enfermedad enfatizó ciertos rasgos de su carácter. Discutía con dureza, su mordaz sátira no se achicaba ante los insultos, y sus expresiones podían ser groseras y crueles. Aunque en general Marx tenía una fe ciega en sus amigos más cercanos, él mismo se quejaba de que a veces era demasiado desconfiado e injusto incluso con ellos. Sus veredictos, no solo sobre sus enemigos sino también sobre sus amigos, eran a veces tan duros que incluso las personas menos sensibles se sentían ofendidas [...] Debía de haber pocos a los que no criticara así [...] ni siquiera Engels era una excepción.[116]

Según el historiador de Princeton J. E. Seigel, en su adolescencia Marx pudo haber tenido neumonía o pleuresía, cuyos efectos lo llevaron a ser eximido del servicio militar prusiano. Más tarde, mientras trabajaba en El capital, Marx sufrió tres dolencias simultáneas: una enfermedad del hígado, probablemente hereditaria, que se agravó con el exceso de trabajo, la mala alimentación y la falta de sueño; una inflamación de los ojos inducida por demasiado trabajo nocturno; y una erupción de carbúnculos o furúnculos, "probablemente provocada por una debilidad física generalizada a la que contribuyeron las diversas características del estilo de vida de Marx (alcohol, tabaco, mala alimentación y falta de sueño). Engels a menudo exhortaba a Marx a alterar este peligroso régimen".[117]

Tras la muerte de su esposa Jenny en diciembre de 1881, Marx desarrolló una fuerte gripe que lo mantuvo con un mal estado de salud durante los últimos quince meses de su vida. Con el tiempo, contrajo bronquitis y pleuresía que lo condujeron a su muerte el 14 de marzo de 1883 en Londres. Mientras yacía en su lecho de muerte, su ama de llave Helene Demuth le preguntó si tenía algunas últimas palabras, a lo cual le respondió: "Las últimas palabras son para los tontos que no han dicho en vida lo suficiente".[118][119]​ Murió como apátrida;[120]​ sus familiares y amigos en Londres enterraron su cuerpo en el cementerio de Highgate el 17 de marzo de 1883. Asistieron entre nueve a once personas en su funeral.[121][1][122]​ Varios de sus amigos más cercanos hablaron en él, entre ellos Wilhelm Liebknecht y Friedrich Engels, que dijo en su Discurso ante la tumba de Marx:

Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana [...] Pero no es esto sólo. Marx descubrió también la ley específica que mueve el actual modo de producción capitalista y la sociedad burguesa creada por él. El descubrimiento de la plusvalía iluminó de pronto estos problemas, mientras que todas las investigaciones anteriores, tanto las de los economistas burgueses como las de los críticos socialistas, habían vagado en las tinieblas [...]

Su hija Eleonora, además de Charles Longuet y Paul Lafargue, yernos de Marx y militantes socialistas, también estuvieron presentes.[122]Liebknecht, fundador y líder del Partido Socialdemócrata Alemán, pronunció un discurso en alemán y Longuet, una figura prominente en el movimiento de la clase obrera francesa, hizo una breve declaración en francés.[122]​ También se leyeron dos telegramas de los partidos obreros de Francia y España.[122]​ Junto con el discurso de Engels, constituyó todo el programa del funeral.[122]​ Entre los no familiares que asistieron al funeral estaban tres asociados comunistas de Marx: Friedrich Lessner, encarcelado durante tres años después del juicio a los comunistas de Colonia de 1852; G. Lochner, a quien Engels describió como "un antiguo miembro de la Liga de los Comunistas" y Carl Schorlemmer, un profesor de química en Mánchester, miembro de la Royal Society y activista comunista durante la revolución alemana de 1848.[122]​ Otro asistente al funeral fue Ray Lankester, un zoólogo británico que más tarde se convertiría en un prominente académico.[122]

El Partido Comunista de Gran Bretaña construyó la lápida monumental en 1954 con un busto hecho por Laurence Bradshaw; la tumba original de Marx tenía apenas un humilde adorno.[124]​ La lápida de Marx lleva el mensaje grabado: "¡Proletarios de todos los países, uníos!", presente en la última línea del Manifiesto Comunista y la frase de la Tesis XI sobre Feuerbach (editada por Engels):[124]

El historiador marxista Eric Hobsbawm más tarde comentó que "uno no puede decir que Marx murió fracasado" porque, aunque no había logrado un gran seguimiento de discípulos en Gran Bretaña, sus escritos ya habían comenzado a impactar en los movimientos izquierdistas de Alemania y Rusia. Al cabo de 25 años de su muerte, los partidos socialistas de Europa continental reconocieron que la influencia de Marx en su política estaba obteniendo entre el 15 y el 47% de los votos en los países con elecciones democráticas representativas.[125]​ En 1970 hubo un intento fallido de destruir el monumento con una bomba casera.[126][127]

La obra de Marx ha sido leída de distintas formas. En ella se incluyen obras de teoría y crítica económica, polémicas filosóficas, manifiestos de organizaciones políticas, cuadernos de trabajo y artículos periodísticos sobre la actualidad del siglo XIX. Muchas de sus obras las escribió junto con Engels. Los principales temas sobre los que trabajó Marx fueron la crítica filosófica, la crítica política y la crítica de la economía política. Testigo y víctima de la primera gran crisis del capitalismo (década de 1830) y de las revoluciones de 1848, Marx se propuso desarrollar una teoría económica capaz de aportar explicaciones a la crisis, pero a la vez de interpelar al proletariado a participar en ella activamente para producir un cambio revolucionario. Tras la muerte de Marx, pensadores como Engels, Lenin y Plejánov se dedicaron a divulgar las ideas de Marx, además de expandirlas y aplicarlas.

Algunos autores pretendieron integrar la obra de Marx y Engels en un sistema filosófico, el marxismo, articulado en torno a un método filosófico llamado materialismo dialéctico. Los principios del análisis marxista de la realidad también han sido sistematizados en el llamado materialismo histórico y la economía marxista. Del materialismo histórico, que sitúa la lucha de clases en el centro del análisis, se han servido numerosos científicos sociales del siglo XX: historiadores, sociólogos, antropólogos, teóricos del arte, etc. También ha sido muy influyente su teoría de la alienación.

Otros autores, entre los que destaca Louis Althusser, argumentan que los escritos de Marx no forman un todo coherente, sino que el propio autor, al desarrollar sus reflexiones críticas sobre la economía política durante la década de 1850, se desembarazó de su propia conciencia filosófica anterior y comenzó a trabajar científicamente. Desde esta perspectiva no existiría una ciencia marxista, sino un científico, Karl Marx, que fue un pionero en la comprensión de los mecanismos fundamentales que rigen el funcionamiento de la sociedad moderna, en especial con su reelaboración de la teoría del valor, y cuya obra cumbre fue El capital.

El pensamiento de Marx demuestra influencias de muchos pensadores anteriores y contemporáneos. Era políglota y supo escribir e incluso hablar en varios idiomas como: ruso, italiano, español, francés, inglés y alemán. Desde su juventud, leyó y estudió diversos autores literarios y filosóficos como: Aristóteles, Epicuro, Montaigne, Bacon, Leibniz, Spinoza, Voltaire, Hume, Paine, Kant, Hegel, Fichte, Schiller, Goethe, Heinrich Heine, Dante, Shakespeare, Cervantes, Moliere y Dickens entre muchos otros.[128][129]

En Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo, el político, filósofo y revolucionario ruso Vladimir Lenin expresa las principales influencias en el pensamiento de Marx fueron: la filosofía clásica alemana con el idealismo de Hegel (véase Marx y Hegel) y el materialismo de Ludwig Feuerbach; la economía política clásica inglesa con Adam Smith y David Ricardo; y la teoría socialista y revolucionaria francesa con los socialistas utópicos.[130][131]​ A ellas, Manuel Sacristán señala una cuarta influencia más: el propio movimiento obrero, que se encontraba activo en Europa occidental.[132]

Mientras Marx se formaba en filosofía, recibió la influencia del filósofo alemán Hegel, predominante en Alemania en aquel tiempo. De este autor tomó el método del pensamiento dialéctico, al que, según sus propias palabras, pondría sobre sus pies;[133] significando el paso del idealismo dialéctico del espíritu como totalidad a una "dialéctica del devenir constante" donde la síntesis, a diferencia de Hegel, no había sido realizada. Además, sigue utilizando el método dialéctico para analizar las contradicciones en la historia de la humanidad entre el capital y el trabajo.[133]

Fue también el análisis hegeliano en su tesis doctoral del atomismo epicúreo de gran influencia para "sintetizar la concepción de la alienación en la praxis, asociada a Hegel, y la concepción materialista de la alienación del ser humano desde la naturaleza que se encuentra en Epicuro"[134]​. Otras contribuciones importantes a la revisión del hegelianismo de Marx provienen de Engels (quien consideró haber llegado "al mismo resultado" que él "por distinto camino" en La situación de la clase obrera en Inglaterra[135]​), que llevó a Marx a concebir la dialéctica histórica en términos de conflicto de clases y a ver a la clase trabajadora moderna como la fuerza para la revolución,[136][137]​ así como del socialdemócrata Friedrich Wilhelm Schulz, quien en Die Bewegung der Produktion describió el movimiento de la sociedad como "fluyendo de la contradicción entre las fuerzas".

Otras influencias incluyen a los jóvenes hegelianos, así como los mecanicistas franceses Diderot, Claude Adrien Helvétius y d'Holbach;[138][139]​ y el análisis las primeras descripciones de la clase obrera por liberales franceses y sansimonianos como François Guizot y Augustin Thierry. Marx también vio en la nueva comprensión de la biología provocada por el El origen de las especies de Charles Darwin como esencial para el socialismo y la lucha de clases.[140]

Una interpretación sobre el desarrollo de la obra de Marx, proveniente del francés Louis Althusser, considera que los escritos de Marx se dividen en dos etapas: Marx joven y Marx maduro. Esta interpretación es relevante en la exegética marxista, pero a la vez es muy polémica y pocos autores la mantienen hoy en día.

Según Althusser, 1845, el año de La ideología alemana y las Tesis sobre Feuerbach, marca la ruptura epistemológica (concepto tomado de Gaston Bachelard) con los Marx de los Manuscritos económicos y filosóficos de 1844. A partir de la cual Marx rompe con su etapa anterior, ideológica y filosófica, e inaugura un período científico en el cual desarrolla estudios económicos e históricos usando el método del materialismo histórico. Como diría Althusser, Marx inaugura el continente historia.

El joven Marx es usualmente aún considerado como perteneciente a la filosofía del humanismo burgués, la cual él mismo -ya en su etapa madura- criticó posteriormente junto al idealismo alemán, basándose en que las relaciones sociales de producción primaban por sobre la conciencia individual (los cuales según Marx eran el producto o reflejo de la ideología). Algunos autores destacaron el lado humanista de la obra de Karl Marx y cómo él en sus escritos tempranos se enfocó en la liberación de la esclavitud del salario, a partir de su teoría de la alienación que ellos afirmaban que era un elemento olvidado de los escritos de Marx pero central para poder entender su obra posterior.

Este es, eminentemente, el período de su magna obra: El capital. Crítica de la economía política. No hay que olvidar, por otro lado, los textos de los que esta obra surge: la Contribución a la crítica de la economía política (que dará material para el primer capítulo de El capital) o los Grundrisse, cuyo tardío descubrimiento dio mucho que hablar sobre las continuidades de Marx con su primera etapa, y proporcionó argumentos a los críticos de la ruptura epistemológica. Durante su etapa de madurez, la obra de Marx se vuelve más sistemática y surgen sus conceptos económicos más destacados: la teoría del valor, la explotación como apropiación de plusvalía, o la teoría explicativa sobre las crisis capitalistas.

Ernest Mandel distingue tres posiciones diferentes a respecto esta división del pensamiento de Marx:[141]

Los marxistas humanistas no argumentan que el pensamiento de Marx nunca se desarrolló pero critican la dicotomía presentada entre el Marx joven y el maduro como demasiado rígida y que reconoce la continuidad del propio desarrollo de Marx. Por su parte, François Châtelet negó la existencia de una eventual ruptura en 1857 entre el Marx joven y el Marx maduro, quien habría entonces descartado sus eventuales errores ideológicos anteriores y pasado a asumir a partir de entonces la maestría o dominio de su sistema de pensamiento. Por el contrario, él consideró que algunas tensiones que existían en sus propios pensamientos continuaron hasta su muerte en 1883.[142]

Otros autores, incluido Erich Fromm, niegan la "ruptura epistemológica" y sostienen que la idea de enajenación es la fundamental durante todo el pensamiento de Karl Marx. Más cercanos al humanismo, no consideran que haya un joven y un viejo Marx y reivindican la continuidad de su obra alrededor de un concepto del hombre y su enajenación en el capitalismo. Por su lado, Étienne Balibar alega que las obras de Marx no pueden ser divididas en económicas (El capital), filosóficas e históricas (El 18 de brumario de Luis Bonaparte, La guerra civil en Francia de 1871, etc.).[143]Isaiah Berlin sostuvo que la dicha distinción fue un intento de rescatar a Marx y su pensamiento de Stalin.[144]

La polémica de Marx con otros pensadores a menudo se produjo a través de la crítica y, por lo tanto, se le ha llamado "el primer gran usuario del método crítico en las ciencias sociales".[145][146]​ Criticó la filosofía especulativa, equiparando la metafísica con la ideología.[147]​ Al adoptar este enfoque, Marx intentó separar los hallazgos clave de los sesgos ideológicos.[148]​ Esto lo distingue de muchos filósofos contemporáneos.[149]

Marx resume sus aportaciones de la siguiente forma en su correspondencia:

2) que la lucha de clases conduce, necesariamente, a la dictadura del proletariado;

El pensamiento de Karl Marx es decididamente materialista, donde "lo único real es la naturaleza",[152]​ inspirándose en el atomismo antiguo de Demócrito y Epicuro (su tesis doctoral) el mecanicismo anglofrancés y especialmente en Ludwig Feuerbach, que representaban "la lucha, no sólo contra las instituciones políticas existentes y al mismo tiempo contra la religión y la teología, sino también [...] contra la metafísica en general" (entendiendo por ella toda "especulación ebria", a diferencia de la "filosofía sobria").[131]

Marx pone de nuevo en pie la dialéctica hegeliana, entendiéndose la dialéctica como proceso y movimiento a través de la superación sintética de las contradicciones, considerando que lo primario es la materia, y no el espíritu o la idea, es decir, que "lo ideal no es más que lo material transpuesto y traducido en la cabeza del hombre” (materialismo dialéctico).[133]​ Rompe así con el idealismo alemán de la Fenomenología del espíritu de Hegel, para el cual la naturaleza es sólo la «enajenación» de la "idea absoluta" para más tarde recobrar "su ser en el espíritu, o sea en el pensamiento y en la historia". Feuerbach difería de Hegel al argumentar que Dios es una «alienación» o proyección de la naturaleza humana sobre una idea externa. De aquí, Marx retomará el concepto de «alienación».[152]

Sin embargo, Marx reprocha al viejo materialismo el hecho de que conciba al ser humano como una abstracción y no como el producto de todas sus relaciones sociales, lo que califica de materialismo "vulgar". Este materialismo no comprendía la importancia de la "actividad práctica revolucionaria", pues la actividad teórica viene determinada por las condiciones prácticas, materiales y sociales en las que se desarrolla el ser humano.[131]​ En este sentido, no pretende explicar la praxis con una teoría, sino la teoría por la praxis.[153]​ De aquí surge la frase: "Los filósofos solo han interpretado el mundo de distintos modos, pero de lo que se trata es de transformarlo".

Como Tocqueville, que describió un despotismo burocrático sin rostro y sin déspota identificable,[154]​ Marx también rompió con los pensadores clásicos que hablaban de un solo tirano, como Montesquieu, quien discutía solo la naturaleza del déspota. En cambio, Marx se propuso analizar "el despotismo del capital" sobre la base del "movimiento de la ley de la oferta y la demanda de trabajo completa".[155]​ Según Marx, si el materialismo explica la conciencia por el ser, concluye que la conciencia social se explique por el ser social.

Para Marx y Engels, la característica principal de la naturaleza humana es el trabajo, “un proceso entre el hombre y la naturaleza, un proceso en que el hombre media, regula y controla su metabolismo con la naturaleza”.[1][156]​ Al actuar sobre la naturaleza, el hombre la modifica y se modifica a sí mismo. Esto implica una facultad de representación por parte de las personas en su trabajo. No obstante, el trabajo bajo el capitalismo pasó a ser para el obrero una maldición en lugar de ser una necesidad o una fuente de alegría para autorrealizarse.[157]​ En el Manifiesto comunista, Marx y Engels explican cómo la industrialización y la división del trabajo reifica (verdinglichung) todo carácter autónomo del trabajador, volviéndolo "en un simple resorte de la máquina, del que sólo se exige una operación mecánica, monótona, de fácil aprendizaje".[136]​ Desde el punto de vista capitalista, el trabajador no es una persona en sí misma, sino una mercancía, como fuerza de trabajo.[158]​ El trabajador pierde la capacidad de determinar la vida y el destino cuando se le priva del derecho a pensar (concebirse) a sí mismo como el director de sus propias acciones. Cuando el producto del trabajo del hombre deja de satisfacer sus necesidades se vuelve algo ajeno. Es decir, el producto cobra una existencia totalmente independiente del hombre que fue quien la produjo. Una vez que ese producto cobra su independencia, se genera un estado de «alienación» —Entfremdung—, «un proceso por el cual las personas se vuelven ajenas al mundo en el que viven»[159]​ y empobrece a la persona sociohistórica negándole la posibilidad de modificar aspectos de los ámbitos en los que se ve involucrado, provocándole, según Engels, una falsa conciencia de su realidad.[160]

En los Manuscritos económicos y filosóficos de 1844, Marx describe cuatro tipos de alienación: 1) del producto, donde el trabajador ve su producción como un objeto ajeno y que lo domina; 2) del proceso laboral: donde trabajador ve su propia actividad como con una actividad extraña que no le pertenece; 3) de otros trabajadores: cuando el trabajador compite contra otro trabajador, alejándolos así de sus intereses económicos mutuos; 4) de sí mismo: cuando la naturaleza humana o el ser genérico (gattungswesen) de los individuos no es discreta o separada de su actividad como trabajador.[161]​ En La Sagrada Familia (1845), Marx y Engels dicen que tanto los capitalistas y el proletariado son alienados, pero lo experimentan de formas diferentes.[162]

Según Herbert Marcuse, además de la alienación dada en el ámbito laboral (económica), considerada para Marx única enajenación real, la enajenación se da en la sociedad (a través de la lucha de clases), en la política (con el Estado) y en la ideología (con la religión y la filosofía).[163]​ Todas ellas forman parte de una superestructura determinada por las condiciones materiales de las relaciones de producción o una infraestructura social y económica. En la visión marxista, el Estado es un conjunto de "aparatos" al servicio de la clase dominante[164][1]​ y la ideología dominante es una forma de ver el mundo que justifica los intereses de los explotadores como "leyes eternas".[2][165]​ En cuanto a la alienación religiosa, Marx realiza la crítica religiosa de la economía a través de la doctrina del fetichismo. Escribió al respecto, siguiendo a Ludwig Feuerbach, en la Crítica de la filosofía del derecho de Hegel que «el ser humano hace la religión; la religión no hace al hombre».

En la metáfora del opio, la religión es, en lugar de un estupefaciente o alucinógeno, un analgésico o anestésico necesario de las clases oprimidas frente a sus condiciones materiales de existencia a la clase dominante. En Marx, la crítica de la religión, más que una defensa del ateísmo materialista, es la crítica de la sociedad que hace necesaria a la religión para reafirmar la estructura económica existente.[165][166]

Así, dado que la religión y la sociedad se relacionaron esencialmente tomando la crítica de la religión un papel central en Marx, "la crítica de la religión es el requisito previo de toda crítica".[167]​ Superar la quimera religiosa, sin embargo, requiere no sólo la crítica teórica, sino también el cambio material en esa vida que la religión, como "suspiro de la criatura oprimida". Según Marx, “a medida que crece el socialismo, la religión desaparecerá".[129]​ Culmina en la doctrina de que "la crítica del cielo se transforma así en crítica de la tierra" y "el hombre sea lo más alto para el hombre; en consecuencia, en el imperativo categórico de subvenir a todas las relacionas en las cuales el hombre es un ser envilecido, humillado, abandonado, despreciado".[168]

Para captar las condiciones de un movimiento comunista, Marx se esforzó durante toda su vida por realizar un análisis económico fundamental de la sociedad moderna. Esto incluye el análisis de la forma de la mercancía, su valor, el capital y la producción de la riqueza social en la sociedad burguesa capitalista. Lo que define la sociedad capitalista, según Marx, no es el intercambio de mercancías, sino su producción a gran escala. No es el comercio, sino la gran industria el elemento diferencial.[169]​Marx realizó sus contribuciones a la crítica de la economía del capital en textos previos como Trabajo asalariado y capital (1849), Grundrisse (1858), Una contribución a la crítica de la economía política (1859) y Salario, precio y ganancia (1865), pero es principalmente desarrollada en su obra El capital (1867-1883), compuesta por tres tomos oficiales y un cuarto tomo editado de manera póstuma bajo el nombre de Teorías sobre la plusvalía (1905-1910).

Partiendo de una crítica a las teorías de los principales representantes de la economía clásica, Adam Smith y David Ricardo, Marx desarrolla su teoría laboral del valor con la finalidad de "descubrir la ley económica que preside el movimiento de la sociedad moderna", es decir, de la sociedad capitalista.[131]​ Basado en los conceptos «fuerzas productivas» y «relaciones de producción», Marx y Engels sostuvieron que la forma de organización de la actividad económica en una sociedad, o «modo de producción», determinan las relaciones de intercambio (ver Ley del valor). El modo de producción capitalista, frente al esclavista y al feudalista, se caracteriza por la propiedad privada de los medios de producción, la contradicción entre el trabajo asalariado y el capital; la maximización del beneficio y por la producción de mercancía a gran escala para un mercado que determina sus precios.

Debido a esto, Marx empieza con un análisis de la «mercancía» (un bien replicable útil e intercambiable) y su «valor» (sustancia común que permite su intercambio). Siguiendo a Smith y Ricardo, Marx distingue entre «valor de uso» (propiedad material que satisface una necesidad humana) del «valor de cambio» (proporción por la que se cambia una mercancía por otra de distinta utilidad, por ejemplo: 1 chaqueta = 20 varas de lienzo). El valor de uso difiere en cualidad y el valor de cambio en cantidad. Una mercancía debe tener valores de uso para otros, valores de uso sociales, para poder ser intercambiada. Marx también señala el carácter dual del trabajo cuando crea un valor de uso, «trabajo concreto», de un valor de cambio, «trabajo abstracto». Este último es abstraído de toda utilidad como "gasto productivo" y se materializa como valor en cuanto expresión de la misma unidad social en el igual intercambio de mercancías, el cual en el modo de producción capitalista se mide en el «tiempo de trabajo socialmente necesario».[166]

La «forma de valor» en que se representa en las mercancías depende de su contexto histórico. En el capitalismo se produce un valor de uso que no se consume inmediatamente, sino que se produce para otros y tiene un valor de cambio, una magnitud entre mercancías, que se intercambian por «dinero», que es una medida de valor que se usa equivalente general, y que su valor medio se determina de forma más concreta en el «precio».[170]​ Marx sostenía que el dinero en efectivo también es una mercancía y supuso por simplicidad que el oro se usa convencionalmente como dinero porque incorpora una gran cantidad de trabajo en una forma pequeña, duradera, que es conveniente. El papel moneda es una representación del oro o la plata, casi sin valor propio pero mantenido en circulación por decreto estatal.[171]

Marx asume en el primer volumen de El capital que los precios son iguales al valor "como consecuencia de la total uniformidad de la composición orgánica de capital".[172]​ Sin embargo señala que "veremos en el Volumen III que, incluso en el caso de precios medios, la suposición no puede hacerse de esta manera tan simple".[173]​ Ya en anteriores textos, Marx afirmaba que el valor y el precio, no son equivalentes porque el último "está determinado por la relación entre la oferta y la demanda".[174][175]​ Sin embargo, cuando "la oferta y la demanda se equilibran (equilibrio económico) y dejan, por tanto, de actuar, el precio de una mercancía en el mercado coincide con su valor real (precio natural)".[176]​ También en el segundo volumen, Marx "transita desde un modelo unisectorial hacia otro bisectorial, donde las composiciones orgánicas de capital del sector I y el sector II difirieren como consecuencia de la especialización productiva de cada uno de ellos".[172]

La forma directa de la circulación mercantil es una conversión de mercancía en dinero, vender para comprar (M - D - M). Paralelamente, se encuentra la conversión de dinero en mercancía y reconversión de mercancía en dinero, comprar para vender (D - M - D). En la primera, el dinero se gasta para obtener bienes de uso. En el segundo se invierte con el objetivo de obtener ganancias. El dinero en circulación se ajusta a ese último tipo de circulación, se transforma en «capital» (trabajo acumulado en dinero para producir ganancias). Pero la circulación o el intercambio de mercancías no crea ningún valor.[177]​ Marx describe la explotación del proletariado por parte de la burguesía mediante la acumulación de capital y el libre usufructo de las beneficio económico que el trabajador asalariado crea por encima del valor de su "capacidad de trabajo" o «fuerza de trabajo», la cual es capaz de crear valores en las mercancías, durante su jornada laboral a través de los conceptos de «plustrabajo», «plusproducto» y «plusvalor».[176][178]

Entonces, la propiedad privada capitalista presupone "el aniquilamiento de la propiedad privada que se funda en el trabajo propio, esto es, la expropiación del trabajador".[179]​ La expropiación del plusvalor está legitimada en la venta voluntaria del trabajador "libre" de dicha capacidad como una mercancía por el precio para su reproducción (es decir, sus medios de subsistencia habituales) al no tener el derecho de los medios de producción.[177][180]​ Esta proceso se originó de la violenta destrucción de las formas tradicionales de propiedad de los campesinos europeos, vinculado a su vez con la colonización de América y las Indias Orientales (Véase: «Acumulación originaria»).[181]

Marx diferenció entre el «capital constante» (gasto de los medios de producción) y el «capital variable» (gasto de la fuerza de trabajo). La suma de estos dos es igual al «capital adelantado» total para la producción, y si se suma el plusvalor, «capital valorizado» o «valor del producto».[182]​ La «tasa de plusvalía» es definido como el volumen de la plusvalía producida dividido por el capital variable.[183]​ También diferenció entre «plusvalía absoluta» (el aumento de la jornada laboral) y «plusvalía relativa» (la reducción de las horas de trabajo necesarias para cubrir los gastos de producción).[184]​ En el tercer tomo de El capital, Marx concluye que en un ciclo productivo la «tasa de ganancia» es la relación entre el plusvalor obtenido y el capital adelantado.[185]

Según Marx, la productividad del trabajo ha tendido a aumentar en el capitalismo. A consecuencia, el valor de una mercancía tiende a disminuir, porque se reduce el tiempo de trabajo necesario para hacerla. Esto significa que los medios de subsistencia se vuelven más baratos; por tanto, el valor de la fuerza de trabajo se reduce, aumentándose la plusvalía y reduciéndose el salario. Además, el avance tecnológico tiende a aumentar la cantidad de capital para iniciar un negocio, resultando en un creciente gasto en capital constante en oposición al capital variable.[182]​ Marx concluyó que esta tendencia inherente del capitalismo lleva hacia crisis cíclicas[186][187]​ de sobreproducción,[188][189][190]​ pues al no poder el proletariado adquirir dichos artículos debido a su situación económica, el burgués es incapaz de producir ganancias (Véase «Tendencia decreciente de la tasa de ganancia»).[191]

El concepto de alienación vuelve a aparecer con fuerza en El capital bajo el concepto de «fetichismo de la mercancía»,[192]​ que sería "la visión errónea de que el valor de una mercancía es intrínseco"[193]​ y una forma de explicar la incapacidad psicológica de percibir las relaciones de producción de una mercancía. Por eso, "el dinero es la mercancía absolutamente alienable, porque son todas las demás mercancías despojadas de su forma, producto de su alienación universal".[166][158]

Marx creía que podía estudiar la sociedad científicamente y discernir las tendencias en la historia que resultan en conflictos sociales (determinismo económico).[194][195]​ La visión de la historia de Marx, o materialismo histórico, está influenciada de la visión dialéctica de la historia de Hegel. Sin embargo, Hegel la había pensado en términos idealistas, mientras que Marx buscaba reescribir la dialéctica en términos materialistas, defendiendo la primacía de la materia sobre la idea. Donde Hegel vio el "espíritu absoluto" como motor de la historia, Marx vio esto como una mistificación innecesaria, basándose en su lugar en las relaciones de producción. Su modelo evolutivo de la historia estuvo también influenciado por la evolución biológica de Darwin.[1]

En el Manifiesto del Partido Comunista, se expresa que la historia se entiende como un antagonismo de clases sociales, una "explotadora" y la otra "explotada" (dialéctica del amo y el esclavo), siendo la primera la clase dominante.[196]

Marx y Engels hacen un repaso histórico en la transición del feudalismo al capitalismo, en donde los intereses económicos de la aristocracia entraron en conflicto con los de la "clase media industrial", los cuales culminaron en las revoluciones liberales con la abolición de la "propiedad feudal" y la instauración de la "propiedad burguesa"[165]​ y el "modo de producción capitalista".[166][181]​ No obstante, la sociedad burguesa "se caracteriza por haber simplificado estos antagonismos de clase" en dos grandes grupos: la burguesía, que poseen los medios de producción (tierras, fábricas, máquinas, etc.); y el proletariado, que no posee medios de producción propios y se ven obligados vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario para satisfacer sus necesidades.[196]​ Otras dos subclases más son la "pequeña burguesía" (burgueses que dependen también de su fuerza de trabajo, como pequeños comerciantes y artesanos autónomos) y el "subproletariado" (personas que no aportan a la sociedad como vagabundos, delincuentes y prostitutas).[198][199]

Marx equipara la burguesía con la clase dominante en el capitalismo, cuyos intereses económicos están fundados en la explotación del trabajo humano a través del plusvalor y legitimado en la propiedad privada de los medios de producción. Es por eso que el Estado burgués no puede ser defensor de los intereses generales, ya que entran en conflicto al oponerse a los de la propiedad privada.[200]​ Para Marx y Engels, la clase obrera industrial es la única que, por su imposibilidad de una adquisición privada, puede superar la contradicción sin salida mediante abolición de la propiedad privada burguesa tomando conciencia de clase y organizándose en revolución proletaria, estableciendo así un nuevo modo de producción post-capitalista llamado "comunismo", una sociedad sin clases sociales y, por lo tanto, sin Estado y propiedad privada.[196][201]​ Marx recalcó que la abolición comunista de la propiedad privada «no priva a nadie del poder de apropiarse productos sociales» sino «el poder de usurpar por medio de esta apropiación el trabajo ajeno».[165]

En la Crítica del programa de Gotha, Marx diferencia entre una fase comunista previa de una fase superior.[12]​ La primera es un período de transición del capitalismo al comunismo en la que los trabajadores establecen la denominada "dictadura del proletariado"[202]​, donde el Estado se convierte en el instrumento de la clase trabajadora para establecer un sistema socialista donde el individuo compraría bienes con vales de trabajo según su aporte y los medios de producción pasarían a estar en las manos del proletariado. Cuando los hombres estén habituados a respetar las reglas fundamentales de convivencia y cuando su trabajo sea tan productivo, el Estado "se extinguirá", entrando en la etapa superior en la que cada persona contribuirá según sus capacidades y recibirá acorde a sus necesidades.[203]

A lo largo del siglo XIX, los términos "comunismo" y "socialismo" se usaron como sinónimos.[201]​ Marx y Engels usaron en un principio usaron el término "comunismo" porque representaba más a la clase obrera, pero luego cambiaron a "socialismo".[14][204]​ Engels usó el término "socialismo científico" para diferenciar el marxismo de las corrientes socialistas anteriores denominadas como "socialismo utópico".[205]​ No fue sino hasta la Revolución Bolchevique que el término socialismo llegó a referirse a la etapa previa del comunismo.[14]​ Aunque Marx no discute el capitalismo y el comunismo en términos morales y de justicia, varios autores encuentran una discusión implícita de esos conceptos éticos en sus obras.[20][206]​ Por ejemplo, Marx expresó en los Manuscritos económicos y filosóficos de 1844 que el comunismo es también un proyecto liberación y superación "positiva" de la humanidad[207]​ y en El capital lo describe como "una formación social superior cuyo principio fundamental sea el desarrollo pleno y libre de cada individuo".[208]​ En Notas sobre James Mill sostuvo que el trabajo en una sociedad comunista sería una «manifestación libre de la vida» y «un disfrute de la vida».[209]

Marx veía a Rusia como la principal amenaza contrarrevolucionaria para las revoluciones europeas.[210]​ Durante la Guerra de Crimea, Marx respaldó al Imperio Otomano y sus aliados Gran Bretaña y Francia contra Rusia.[210]​ Se oponía absolutamente al paneslavismo, considerándolo un instrumento de la política exterior rusa.[210]​ Marx había considerado a las naciones eslavas excepto a las polacas como "contrarrevolucionarias". Marx y Engels publicaron en la Nueva Gaceta Renana en febrero de 1849:

Cuando los revolucionarios rusos asesinaron al zar Alejandro II de Rusia, Marx expresó la esperanza de que el asesinato presagiara "la formación de una comuna rusa".[212]​ Marx apoyó los levantamientos polacos contra la Rusia zarista.[210]​ Dijo en un discurso en Londres en 1867:

No obstante, Marx y Engels simpatizaron con los revolucionarios naródnik de las décadas de 1860 y 1870. Él expresó de acuerdo con el sociólogo Vasily Bervi Flerovsky que "las condiciones actuales en Rusia ya no pueden mantenerse, que la emancipación de los siervos sólo, por supuesto, aceleró el proceso de desintegración y que se acerca una temible revolución social".[214]​ Marx afirma en una carta a la anarquista rusa Vera Zasúlich que "en El capital no da, pues, razones, en pro ni en contra de la vitalidad de la comuna rural" y "que esta comuna es el punto de apoyo de la regeneración social en Rusia".[215]​ Engels afirmó en el prólogo del Manifiesto de 1890 que si sugiriera una "revolución rusa" para la formación de una revolución en Occidente y ambas se unen, podría ser el punto de partida para la implantación de una nueva forma comunista territorial.[216]

Marx y Engels explican en el prólogo de 1882 del Manifiesto que Rusia y los Estados Unidos eran "ambos venían a ser, pues, bajo uno u otro aspecto, pilares del orden social europeo" pero luego se industrializaron de forma rápida en los años siguientes, lo que permitió el surgimiento de un movimiento obrero en esos países. Ambos consideran que Rusia "forma la avanzada del movimiento revolucionario de Europa"; y que Estados Unidos "echará por tierra el monopolio industrial de que hoy disfruta la Europa occidental". Las ideas de Marx y Engels tuvieron mayor impacto en los Estados Unidos durante el siglo XIX.[216]​ En una entrevista del Chicago Tribune en 1879, Marx declaró:

Marx desdeñó en un principio la Guerra de Secesión estadounidense como una revuelta de propietarios de esclavos,[217]​ pero luego fue un gran partidario del bando de Unión. Marx mantuvo una correspondencia con el mismo presidente Abraham Lincoln, mostrándole todo su apoyo en la redacción de un mensaje en nombre de la Asociación Internacional de Trabajadores, respondida brevemente por el embajador de los Estados Unidos en Londres.[218]​ Aunque Marx y Lincoln mantuvieron actitudes sociales y políticas opuestas, ambos situaban un concepto de trabajo no recompensado en el centro de su política, y ambos rechazaban la esclavitud en razón de que era intensivamente explotadora.[219]

Mientras los trabajadores, la auténtica fuerza política del Norte, permitían a la esclavitud denigrar su propia república, mientras ante el negro, al que compraban y vendían, sin preguntar su asenso, se pavoneaban del alto privilegio que tenía el obrero blanco de poder venderse a sí mismo y de elegirse el amo [...] ese obstáculo en el camino del progreso ha sido barrido por la marea sangrienta de la guerra civil.

Según la Enciclopedia de Filosofía de Stanford: "El análisis de Marx del colonialismo como una fuerza progresiva que lleva la modernización a una sociedad feudal atrasada suena como una racionalización transparente de la dominación extranjera. Sin embargo, su descripción de la dominación británica refleja la misma ambivalencia que muestra hacia el capitalismo. En ambos casos, Marx reconoce el inmenso sufrimiento provocado durante la transición de la sociedad feudal a la burguesa al tiempo que insiste en que la transición es necesaria y, en última instancia, progresiva, y sostiene que la penetración del comercio exterior provocará una revolución social en la India".[220]​ Marx discutió el dominio colonial británico en la India en el New York Herald Tribune en junio de 1853:

Marx apoyó la causa de la independencia de Irlanda. En 1867, escribió a Engels: "Solía pensar que la separación de Irlanda de Inglaterra era imposible. Ahora la creo inevitable más evidente bajo el capitalismo. La clase trabajadora inglesa nunca logrará nada hasta que se haya deshecho de Irlanda... La reacción inglesa en Inglaterra había sus raíces... en la subyugación de Irlanda".[223]​ Marx pasó algún tiempo en la Argelia francesa, que había sido invadida y convertida en colonia francesa en 1830, y tuvo la oportunidad de observar la vida en el norte de África colonial. Escribió sobre el sistema de justicia colonial, en el que "se ha utilizado una forma de tortura (y esto sucede 'regularmente') para extraer confesiones de los árabes; naturalmente, lo hace (como los ingleses en India) la 'policía'; se supone que el juez no sabe nada al respecto". Marx se sorprendió por la arrogancia de muchos colonos europeos en Argel y escribió en una carta: "cuando un colono europeo vive entre las 'razas menores', ya sea como colono o incluso por negocios, generalmente se considera a sí mismo incluso más inviolable que el apuesto Guillermo I [un rey prusiano] cuando se trata de arrogancia y presunción descarada frente a las 'razas inferiores', los británicos y holandeses superan a los franceses".[224]

En la Nueva Gaceta Renana. Revista político-económica, Marx señaló que la superpoblación y la industrialización forzada por el colonialismo inglés y estadounidense en China había hecho que las condiciones sociales allí fueran muy opresivas.

Karl Marx también analizó la situación de España en La España revolucionaria (una serie de artículos periodísticos del New York Daily Tribune entre 1854 y 1857) debido al éxito del pronunciamiento liberal de “la Vicalvarada”, así como los anteriores intentos revolucionarios (como los Comuneros) y las características revolucionarias liberales desde la Guerra de Independencia (1808).[226]​ A Marx le fascina el hecho de que estas revoluciones no tocan instituciones clave, como la monarquía. Según Alberto Santamaría, esto “hace que la cosa siempre salga mal. De hecho, con ironía, Marx señala que la única alternativa para que en España triunfe una revolución es que los revolucionarios opten a la corona”.[227]

En el artículo biográfico titulado Simón Bolívar y Ponte, escrito por Marx para la New American Cyclopedia, se presenta Simón Bolívar de una manera sumamente crítica. Marx comienza diciendo que Bolívar nació en una familia de «nobleza criolla en Venezuela» y que como era «costumbre de los americanos ricos de la época, a la temprana edad de 14 años, fue enviado a Europa». A lo largo del artículo se comenta cómo Bolívar abandonó a sus tropas en varias oportunidades y se señala que después de llegar a Caracas en 1813, «la dictadura de Bolívar pronto demostró ser una anarquía militar, dejando los asuntos más importantes en manos de los favoritos, quienes despilfarraban las finanzas del país, y luego recurrían a mecanismos infames para poder restaurarlas».[228]

“canalla más cobarde, brutal y miserable. Bolívar es un verdadero Soulouque”... “La fuerza creadora de los mitos, característica de la fantasía popular, en todas las épocas ha probado su eficacia inventando grandes hombres. El ejemplo más notable de este tipo es, sin duda, el de Simón Bolívar”[228]

El legado del pensamiento de Marx se ha disputado entre numerosas tendencias, cada una de las cuales se ve a sí misma como el intérprete más preciso de Marx. Las obras de Marx han inspirado a numerosas organizaciones políticas comprometidas en superar el capitalismo. Estas tendencias incluyen el leninismo, el marxismo-leninismo, el trotskismo, el maoísmo, el luxemburguismo y el marxismo libertario. Varias corrientes también se han desarrollado en el marxismo académico, a menudo bajo la influencia de otros puntos de vista: marxismo estructuralista, marxismo histórico, marxismo fenomenológico, marxismo analítico, marxismo humanista, marxismo occidental y marxismo hegeliano.

Desde una perspectiva académica, el trabajo de Marx contribuyó al nacimiento de la sociología moderna junto con Émile Durkheim y Max Weber.[229]​ El análisis de Marx se ha convertido en una de las estructuras teóricas de la ciencia social como las de Thomas Malthus, Herbert Spencer o Vilfredo Pareto.[230]​ Ha sido citado como uno de los tres maestros del siglo XIX de la "escuela de la sospecha" junto a Friedrich Nietzsche y Sigmund Freud.[5][6]​ Sus doctrinas son en algunos aspectos predarwinianas.[231]​ Marx afirma que El origen de las especies constituye “el fundamento histórico-natural de nuestra concepción”.[140]​ En El Capital, Marx cita dos veces a Darwin[232]​ donde concluye que “se debe escribir una historia de la tecnología como la que Darwin ha escrito en el mundo natural sobre la formación de los órganos animales y vegetales”.[233]

Políticamente, el legado de Marx es más complejo. A lo largo del siglo XX, las revoluciones en docenas de países se autodenominaron "marxistas", especialmente la revolución rusa, que condujo a la fundación de la Unión Soviética. Principales líderes mundiales, incluidos Vladimir Lenin,[234]Mao Zedong,[235]Fidel Castro,[236]Salvador Allende,[237]Josip Broz Tito,[238]Kwame Nkrumah,[239]Jawaharlal Nehru,[240]Nelson Mandela,[241]Xi Jinping,[242]Jean-Claude Juncker[242][243]​ y Thomas Sankara[244]​ han citado a Marx como una influencia. Más allá de donde tuvieron lugar las revoluciones marxistas, las ideas de Marx han informado a los partidos políticos de todo el mundo.[245]​ En países asociados con algunas afirmaciones marxistas, algunos eventos han llevado a opositores políticos a culpar a Marx por millones de muertes, pero la fidelidad de estos variados revolucionarios, líderes y partidos al trabajo de Marx es muy controvertida y ha sido rechazada por algunos marxistas.[246][247]

Por una parte, habría que señalar la interpretación que han realizado los leninistas, partidarios de que una vanguardia del proletariado, organizada en un partido revolucionario preparado si es necesario para trabajar en la clandestinidad, empuje a la clase obrera a hacerse con el poder mediante la fuerza insurreccional de las masas, para así derrocar a sus antiguas clases opresoras y dominantes, la burguesía y la aristocracia, expropiándolas de su control sobre el aparato del Estado y los medios de producción, y procediendo a la construcción de un Estado obrero que, además de instituir a aquella como clase dominante, le permita avanzar hacia el socialismo —sociedad altamente igualitaria y solidaria, sobre la base de la democracia obrera y la propiedad social sobre los medios de producción, y un fuerte desarrollo productivo y cultural, con una economía planificada capaz de suplir holgadamente las principales necesidades mayoritarias— y la desaparición de la división de la sociedad en clases, hasta llegar al comunismo —sociedad sin clases sociales y sin Estado, basada en un altísimo nivel de civilización—.

Por otra, la que realiza la socialdemocracia, en sus orígenes contraria a la táctica revolucionaria y partidaria de avanzar hacia el socialismo a través de progresivas reformas parlamentarias (hay que decir que la mayoría de partidos socialdemócratas han ido poco a poco reformando sus planteamientos, hasta aceptar la economía de mercado). Otros teóricos, como los del comunismo consejista son partidarios de la toma del poder por parte de la clase obrera autoorganizada y no por parte de un partido.

Ahora es común distinguir entre el legado y la influencia de Marx específicamente del legado y la influencia de aquellos que han moldeado sus ideas con fines políticos.[248]​ Según el historiador económico Albrecht Ritschl de la Escuela de Economía de Londres "Marx sigue siendo relevante como filósofo político (...) muchos buscan inspiración en él para sus propias luchas".[249]​ El politólogo e historiador Isaiah Berlin declaró sobre él: "es polémico, provocativo y maravillosamente legible, al mismo tiempo que altamente informativo y siempre racional y claro".[250]

En 2013, el Manifiesto Comunista se registró en el Programa Memoria del Mundo de la UNESCO junto con el primer tomo de El Capital.[3]

En mayo de 2018, para conmemorar el bicentenario de su nacimiento, una estatua de 4,5 m de él realizada por el destacado escultor chino Wu Weishan y donada por el gobierno chino fue presentada en su lugar de nacimiento de Tréveris. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, defendió la memoria de Marx, diciendo que hoy Marx "representa cosas de las que no es responsable y que no causó porque muchas de las cosas que escribió fueron redactadas en sentido contrario".[243][251]​ En 2008 se hizo Marx Reloaded, un documental que examina de qué modo las ideas de Marx pueden ayudarnos a entender la crisis económica, escrito y dirigido por Jason Barker y protagonizada por Slavoj Zizek, Jacques Rancière, Antonio Negri y Michael Hardt. Marx también fue un personaje interactuable en el videojuego Assassin's Creed: Syndicate.

En 2017, se conmemoró el segundo centenario con la obra teatral Young Marx en el Bridge Theatre de Londres[252]​ y con la película El joven Karl Marx, donde Marx, su esposa Jenny Marx y su colaborador Friedrich Engels, entre otros revolucionarios e intelectuales anteriores a las revoluciones de 1848 crean un nuevo movimiento político para reformar y unir a los trabajadores empobrecidos, creando la Liga Comunista y publicando El Manifiesto Comunista. Recibió buenas críticas tanto por su precisión histórica como por su brío en el trato con la vida intelectual.

La importancia de Karl Marx en el panorama intelectual y político del siglo XIX, y de su legado en el siglo XX, han provocado numerosas críticas a su obra y su persona. En el siglo XIX, las principales críticas provenían de intelectuales y organizaciones del movimiento obrero que sostenían posturas políticas distintas a las de Marx. Entre otros, Bakunin, anarquista y rival en la inspiración de La Internacional, consideraba que el objetivo de los marxistas era «un poderoso estado centralizado.»[253]Proudhon, teórico anarquista del socialismo libertario mutualista, consideró que el proyecto de la sociedad comunista conduce a una "dictadura por todas partes".[254]

Durante el último tercio del siglo XIX y, sobre todo durante el siglo XX, la fuerza del marxismo en los ambientes intelectuales y organizaciones políticas de todo el mundo hizo que numerosos pensadores conservadores y liberales intentasen refutarlo. Algunas críticas se centran en elementos concretos de la obra de Marx, mientras otras se oponen a alguna de las versiones del canon marxista elaborado por las organizaciones políticas y los intelectuales socialistas o comunistas. Finalmente, diversos autores de orientación centrista y socialdemócrata han hecho profundas reflexiones críticas de las bases filosóficas del marxismo, como Habermas, Hannah Arendt, Anthony Giddens.

Poco después de la muerte de Marx, el economista austríaco Böhm-Bawerk, que contribuyó de forma destacada al desarrollo de la Escuela Austriaca de Economía, publicó varios ensayos sobre el marginalismo y el subjetivismo del valor, entre ellos La conclusión del sistema marxiano de 1896, donde propuso refutar El capital y la teoría del valor-trabajo marxista. Desde la macroeconomía, John Maynard Keynes llegaría a decir que El capital era "un manual obsoleto" al cual no solo encontraba "científicamente equivocado sino además sin interés o aplicación para el mundo moderno".[255]

Ya en el siglo XX, Karl Popper, en La sociedad abierta y sus enemigos analizó lo que llama ‘profecías marxistas’, según su opinión desmentidas por la historia. Popper escribió también un ensayo crítico con las ‘pretensiones’ del marxismo como ciencia de la historia, considerando que incurre en lo que llama ‘historicismo’.[256][257]​ Popper argumentó que tanto el concepto del método histórico de Marx como su aplicación son imposibles de verificar y, por lo tanto, es una pseudociencia que no puede demostrarse como verdadera o falsa.[258]Bertrand Russell criticó como poco científico la creencia de Marx en el progreso como una "ley universal".[259]Mario Bunge resaltó del marxismo el carácter estrechamente economicista que infravalora el papel de la política y la cultura, el hecho de confundir lógica con ontología y la adopción del utilitarismo como ética.[260]Jean-Paul Sartre concluyó que la "clase" no era una entidad homogénea y que nunca podría montar una revolución, pero aun así continuó defendiendo las doctrinas marxistas.[261]Karl von Scherzer consideró que la idea de fusionar el socialismo y la evolución mediante la selección natural le pareció descabellada.[233]​ También el ensayo de Marx Sobre la cuestión judía de 1843 se ha interpretado como antisemitismo.[262][263]​ Isaiah Berlin concluye que:


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