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King Vidor



¿Qué día cumple años King Vidor?

King Vidor cumple los años el 8 de febrero.


¿Qué día nació King Vidor?

King Vidor nació el día 8 de febrero de 1894.


¿Cuántos años tiene King Vidor?

La edad actual es 128 años. King Vidor cumplirá 129 años el 8 de febrero de este año.


¿De qué signo es King Vidor?

King Vidor es del signo de Acuario.


¿Dónde nació King Vidor?

King Vidor nació en Galveston.


King Wallis Vidor (Galveston, Texas; 8 de febrero de 1894 - Paso Robles, California; 1 de noviembre de 1982) fue un director de cine estadounidense. Muy activo en el cine mudo, prosiguió con desigual fortuna con el cine sonoro hasta la década de 1950.

Tenía orígenes húngaros por parte del padre, que procedía de una familia adinerada de madereros texanos y amasó una fortuna con los negocios.

King Vidor entró en la Academia Militar de San Antonio y después ingresó en el colegio de Fort Deposit.

King Vidor vio su primer film, El viaje a la luna de Méliès, a los quince años, lo que originó una loca pasión por este medio artístico todavía en ciernes.[1]​Empezó casi de adolescente como aficionado, y se lanzó a rodar por el país, con poco dinero y pasando penalidades, como contaría en Un árbol es un árbol. Hizo documentales publicitarios y noticiarios (por ejemplo, para la Ford), que logró vender en ocasiones. Por entonces pudo ver rodar a Griffith y estudiar su planificación.[2]

Publicista y autor de cortometrajes, debutó como realizador en 1913. En el año 1916, se casó con Florence Arto, futura actriz y colaboradora suya. Se instaló con su primera mujer (1915-1924) en Hollywood, con la que tuvo a su hija Suzanne.

Su primer trabajo en Hollywood fue en 1915, para desarrollar actividades relacionadas con el cine (contable, regidor, guionista).

A los pocos años tuvo su oportunidad artística, y dirigió The Turn of the Road (La vuelta del camino) en 1919, con verdadero éxito, lo cual le permitió realizar de inmediato otros tres filmes.

En 1920, fundó Vidor Village, estudio cinematográfico propio, en el cual dirigirá siete películas, casi todas protagonizadas por su mujer, Florence Vidor. Duró poco, pues se vio obligado a vender ese estudio en 1923.[3]

Considera que su primera película fue Tin tin de mi corazón, de 1923, con la Metro, y la actriz Laurette Taylor.[4]​A continuación rodó Tres solterones discretos, con muchos experimentos visuales, y conoció a Eleanor Boardman. Se había divorciado ya, y se casó con esta: Eleanor sería su segunda esposa (1926-1931); tuvieron dos hijas, Antonia y Belinda.[5]​ Luego rodó Flor del camino y El caballero del amor (1926)

Logró éxito un año antes, con un filme menos efímero que los anteriores, El gran desfile (1925), gran película antibelicista en el fondo, aunque según dijo: "era la historia de un joven norteamericano, no patriotero ni pacifista pero que reaccionaba con normalidad ante las cosas que le pasaban". Protagonizada por John Gilbert, sin maquillar, y al que le mutilan una pierna en la Primera Guerra, logró un éxito de audiencia (quince millones para la productora), que le dieron holgura económica.[6]

Destacó asimismo con Y el mundo marcha (1928), sobre la idea de un hombre en la masa.[7]​Viajó con Eleanor, en 1928, a París, para promocionar esa última película silenciosa. Allí se enteró que aparecía en América el cine sonoro: "habría que enfrentarse al dragón del sonido y domesticarlo", escribió; y regresó de inmediato.[8]

En Hollywood había rodado ya más de treinta filmes mudas, cuando Vidor hizo la famosa Aleluya, 1929, interpretada solo por actores afroamericanos, como pensó hacer durante muchos años. Fue un filme en principio planteado como mudo, pero luego fue sonorizado; tenía una trama pasional, llena de canciones y detalles que los sociólogos utilizan, pese a que parezca a veces un relato más pastoral que realista[9]​. Vidor eligió un reparto de negros de Chicago y Nueva York (no solo en Harlem), que es donde tendría gran éxito (en el Sur hubo cierto rechazo, como era previsible) y buscó a predicadores, así como un coro negro. En ella, el sonido toma por primera vez relevancia artística dentro del cine; Vidor inventó innumerables usos, como golpeteos y otros ruidos para acentuar la acción, además de hacer oír lo que se pero como estaba en los inicios tuvo problemas con la sincronización.[10]​ Para sus detractores, Vidor no se apartó de las visiones tradicionales.[11]​Con todo, fue una revelación, y su acercamiento es pleno y total a esa comunidad sojuzgada aún; es una obra maestra que revela una gran simpatía por esos compatriotas.

Su tercera mujer (1932-1978) fue Elizabeth Hill. Su camino tuvo mucho interés. Rodó en 1930 Billy the Kid o el terror de las praderas, una excelente película de acción. Y en 1931, Champ, con un niño que narra sus relaciones con su padre, exboxeador y borrachín, de gran belleza de imágenes.

En ese año hizo otra magnífica película, La calle, de acuerdo con la obra teatral Escene street; la acción tuvo lugar en un solo decorado, que era la acera y la fachada de un bloque de apartamentos, pero Vidor tomaba ángulos muy distintos cada vez.[12]​ De 1932 es Su único pecado, sobre una infidelidad conyugal y sus efectos psicológicos.

Rodó además una exótica y bella Ave del paraíso, en 1932, en Hawái. Hizo El pan nuestro de cada día, 1934, de notable lirismo, sobre la depresión económica, paliada en parte por la creación de una cooperativa (tuvo problemas para financiarse); en parte, la grabó sin sonido (con un metrónomo para acompasarse, dada su experiencia muda), luego sonorizada, contando con el magnífico apoyo del músico Alfred Newman.

Después entregó un film basado en un episodio de la vida de Scott Fitzgerald, Noche nupcial, en 1935, película de gran dramatismo y de valor plástico y narrativo destacados. El drama materno-filial, Stella Dallas (1937), fue otra obra maestra.

Luego, hizo La ciudadela, en 1938; la rodó en Gales, y se quedó estupefacto por las condiciones de trabajo de los mineros.[13]​ Pronto se acercó al cine en color, y filmó Paso al noroeste (1940). Con An American Romance (1944) realizó una segunda experiencia con ese tipo de película.

Entre sus obras sucesivas hay que recordar, sin duda, Duelo al sol (1946), El manantial (1949) y Pasión bajo la niebla (1952), que tuvieron mucho éxito. Más irregular, fue su producción de Salomón y la reina de Saba de 1959. Tras hacer Salomón y la reina de Saba Vidor se retiró.

Se dedicó a la pintura, la filosofía, la enseñanza universitaria. También llegó a hacer dos cortometrajes experimentales. Es considerado un cineasta total, como un puñado de los grandes, que controlaba todas las tácnicas del cine, así como las artes y oficios, según subrayaba en sus apuntes autobiograficos.

Pues destaca Vidor en la escritura de su vida por su calidad. Vidor publicó su extraordinario libro de memorias, A Tree is a Tree (Un árbol es un árbol), en 1953 (ampliado en 1981), sobre su pasión por el mundo del cine. El título se inspira en una anécdota temprana en Hollywood: Vidor quería rodar una película en los lugares donde la acción había ocurrido, lo que encarecía mucho la producción, y un productor le dijo que rodase en un parque público accesible y económico, donde estaba todo lo que buscaba, con la frase: "A rock is a rock. A tree is a tree. Shoot it in Griffith Park".

Había influido en sus ideas su madre, que le introdujo de joven en la Ciencia Cristiana (Christian Scientist); para ella trabajaría con un grupo de médicos hacia 1920,[14]​ y escribiría ocasionalmente acerca de esas ideas. Mucho más tarde, en el ocaso de su vida, quiso hacer una película sobre Mary Baker Eddy, fundadora de esa religión, de la que decía humorísticamente en su caso que era como una especie de masonería (Un árbol es un árbol).

Fue cinco veces nominado al Premio Óscar, y recibió un premio honorífico en 1979, por el conjunto de su obra.

ISBN 84-493-1397-X

King Vidor en Internet Movie Database (en inglés).


English Version / Versión en Inglés > King Vidor


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