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La Alberca (Murcia)



La Alberca de las Torres (popularmente 'La Alberca') es una pedanía perteneciente al municipio de Murcia en la Región de Murcia (España), cuyo territorio cierra por el oeste el área subcomarcal denominada Cordillera Sur. Cuenta con una población de 12.755 habitantes (CREM 2019) y una extensión de 10,275 km². Se encuentra a unos 5 km de Murcia, en la falda de la sierra de El Valle.

El escudo de la villa llevaba los blasones de la familia Dávalos, figurando en primer lugar un castillo dorado de 3 torres en campo de gules (rojo), bordeado de cuatro jaqueles, dos de gules y dos de oro.

La Alberca de las Torres es una pedanía que se encuentra al sur de la ciudad de Murcia, a una distancia de 5 km. Su entorno geográfico queda delimitado al norte por Aljucer, al oeste El Palmar, al este Santo Ángel y al sur Baños y Mendigo, estando separada de esta última pedanía por la Sierra de la Fuensanta.

Se encuentra anexa a un entorno privilegiado como es el del Parque Regional de Carrascoy y El Valle, situado en plenas estribaciones de la Cresta del Gallo. [1][2]

En La Alberca hubo presencia romana ya que se construyó el Martyrium de La Alberca que es un mausoleo romano. Sus restos han sido datados en torno a la primera mitad del siglo IV, siendo uno de los monumentos tardorromanos más importantes de la Península Ibérica, lo que mereció su declaración como Monumento Nacional en 1931. Gabriel Dávalos y Agüero, fundó mayorazgo en el año 1613, incluyendo el lugar del Alberca entre los bienes con que lo dotó. El nombre de Alberca de las Torres fue oficial a partir de una escritura de fecha 22 de diciembre de 1628, por la que se concedió a esta villa de señorío constituirse en villa con Ayuntamiento propio, pasando a llamarse Alberca de las Torres, nombre que fue corroborado a instancias de D. Gabriel Dávalos Ayala y Fajardo, por una Real Provisión expedida por Felipe IV de fecha 30 de enero de 1629. Durante 220 años fue Villa con Ayuntamiento propio.

Al amparo de la Constitución de Cádiz, de 1812, y porque desde su creación, la Iglesia parroquial de Nuestra Señora del Rosario prestaba servicio a ambos caseríos, se agregó a su término el de la diputación murciana de Casas de Saavedra, cuyo casco urbano estaba unido al de La Alberca de las Torres, y separados tan solo por una calle.

Debido a los grandes impuestos que la Hacienda del Estado hacía recaer sobre los vecinos, su Ayuntamiento fue suprimido por Real Orden de 10 de septiembre de 1848, y el término jurisdiccional agregado al municipio de Murcia.

A principios de la década de 1930, Augusto Fernández de Avilés, en ese momento director del Museo Arqueológico Provincial de Murcia, descubrió en las inmediaciones del convento de Santa Catalina del Monte y de la ermita de San Antonio el Pobre, en La Alberca el conjunto arqueológico formado por la necrópolis del Cabecico del Tesoro.

Las excavaciones en la necrópolis, dirigidas inicialmente por Cayetano de Mergelina y Augusto Fernández de Avilés, se iniciaron con dos campañas en 1935 y verano de 1936, la segunda de las cuales se vio interrumpida por el estallido de la Guerra Civil, reanudándose varías veces en décadas posteriores. Las tumbas de la necrópolis abarcan desde principios del s. IV a.C. hasta principios del s. I a.C y se piensa que pudo ser destruido en el año 237, cuando el ejército de Aníbal se extendía por esta región.

La mayor riqueza de elementos escultóricos y decorativos corresponde al primer momento del yacimiento. Se trata de sepulturas con elementos griegos que aparecieron en un nivel más bajo. Al segundo momento deben pertenecer las sepulturas cuyos vasos tiene decoración floral tipo Elche-Archena, más superficiales. En ellas se ven elementos decorativos y escultóricos entibando las urnas cinerarias y objetos púnicos en su ajuar.

Las armas son muy frecuentes –aparecen hasta en un 22% de las tumbas- así como la cerámica importada de barniz negro. [4][5][6]



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