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Las fuentes del comportamiento soviético



Las fuentes del comportamiento soviético, conocido también como Artículo X, fue un ensayo publicado en la revista de relaciones internacionales Foreign Affairs en julio de 1947, firmado con el seudónimo "X", aunque era ya un secreto a voces que su autor era George F. Kennan, segundo jefe de misión en la embajada de Estados Unidos ante la Unión Soviética entre 1944 y 1946, cuando el embajador era W. Averell Harriman. El artículo fue una ampliación de un cable de amplia circulación dentro del Departamento de Estado, conocido a su vez como el Telegrama largo, en el cual se fijaban las bases de la doctrina de la contención.

Kennan había sido asignado a la embajada estadounidense en Moscú desde 1944 como ministro consejero. Aunque era sumamente crítico con el sistema soviético, el ánimo dentro del Departamento de Estado hacia los soviéticos era de amistad, pues eran considerados un importante aliado.

En febrero de 1946 la embajada recibió una pregunta del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, acerca de por qué los soviéticos no estaban apoyando al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional, recientemente creados.

En respuesta, Kennan escribió el Telegrama largo, donde expuso su visión sobre el régimen soviético, que llegó a Washington el 22 de febrero de 1946. Una de sus pasajes más recordados sostiene que el poder soviético era «impermeable a la lógica de la razón», pero «muy sensible a la lógica de la fuerza».

El prefacio del telegrama reza: «La respuesta al 284 del Departamento, febrero 3, 11, involucra cuestiones tan intrincadas, delicadas y ajenas a nuestra forma de pensar, y tan importantes para el análisis de nuestro marco internacional, que no puedo compendiar la respuesta en un solo breve mensaje sin alertar sobre lo que siento podría ser un peligroso grado de simplificación. Espero, por lo tanto, que el Departamento coincida conmigo si remito estas cinco partes en respuesta a la pregunta... Pido disculpas por anticipado por esta sobrecarga del canal telegráfico; pero las preguntas involucradas son de importancia tan urgente, particularmente a la vista de los recientes acontecimientos, que nuestras respuestas a ellas, si alguna atención merecen, me parece que la merecen inmediatamente».

Luego Kennan, en las dos primeras secciones, esboza las conclusiones que pronto se convertirían en la piedra angular de la política estadounidense durante la Guerra Fría:

En las secciones tercera y cuarta, Kennan procuraba anticipar las tácticas y estrategias que la Unión Soviética usaría durante la Guerra Fría.

En la quinta sección, que es la parte más polémica del «telegrama», Kennan expone las debilidades de la Unión Soviética y propone una estrategia estadounidense. Kennan sostenía que la Unión Soviética sería sensible a la fuerza; que los soviéticos eran débiles comparados con el mundo occidental unido; que los soviéticos eran vulnerables a la inestabilidad interna; y que la propaganda soviética era ante todo negativa y destructiva. Kennan propuso el cálculo prudente, la educación pública, la solidaridad con el resto del mundo, los esfuerzos constructivos para construir una sociedad mundial más positiva, y la fe en la superioridad del «modo occidental de vida». Estas ideas contienen muchos de los puntos principales de la «política de contención».

El Telegrama Largo circuló ampliamente por el Departamento de Estado en 1946 y llegó a la Casa Blanca y al Departamento de Defensa hacia 1947. Fue un importante estímulo al desarrollo de la política estadounidense durante la Guerra Fría, aunque las medidas finalmente adoptadas en muchos casos fueron más agresivas que las que Kennan postuló.

Uno de los primeros objetivos del Telegrama Largo fue la «educación» de la opinión pública estadounidense y mundial acerca de la naturaleza de la Unión Soviética y su «deseo irracional de dominación mundial». Kennan compuso una versión del Telegrama Largo para su publicación en la revista de relaciones internacionales Foreign Affairs, a menudo considerada una caja de resonancia de las políticas vigentes en el Departamento de Estado. Kennan amplió la versión para Foreign Affairs con información que había omitido en el Telegrama por considerarla obvia para los destinatarios (altos funcionarios del Departamento de Estado).

Como Kennan aún era un alto diplomático y sus conclusiones no eran nada «diplomáticas» con respecto a la apreciación de la Unión Soviética, publicó su artículo bajo el seudónimo "X". Esto no era más que una formalidad, puesto que todo el gobierno estadounidense, y posiblemente también algunos funcionarios soviéticos, supieron o dedujeron rápidamente que el autor era Kennan.



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