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Los tres cerditos



Los tres cerditos, Los tres puercos,[1]Los tres chanchitos o Los tres cochinitos es una fábula con personajes animales personificados. Las primeras ediciones datan del siglo XIX, pero se piensa que la historia es mucho más antigua. La historia ganó significado en el folclore universal gracias a la versión de dibujos animados de Walt Disney, en 1933.

En el corazón del bosque vivían tres cerditos, con su madre. A la madre de los tres cerditos no le quedaba mucho dinero para mantener a sus hijos y a ella, así que decidió que mandaría a sus hijos a luchar por la vida. Mandó a sus hijos a que hagan dinero y vuelvan cuando lo tuvieran, y así fue que los tres cerditos se adentraron en el bosque y empezaron una nueva vida. En el bosque había un lobo, siempre andaba persiguiéndolos para comérselos. Para escapar del lobo, los cerditos decidieron hacerse una casa. El pequeño la hizo de paja, para acabar antes y poder ir a jugar. El mediano construyó una casa de madera, y al ver que su hermano pequeño había terminado ya, se dio prisa para irse a jugar con él. El mayor trabajaba en su casa de ladrillo.

—¡Ya verán lo que hace el lobo con nuestras casas!— riñó a sus hermanos mientras éstos se lo pasaban en grande.

El lobo salió detrás del cerdito pequeño y él corrió hasta su casa de paja, pero el lobo sopló y sopló y la casa de paja derrumbó. El lobo persiguió al cerdito que estaba muy asustado, el cerdito corrió y corrió y fue a refugiarse en casa de su hermano mediano. Pero el lobo sopló y sopló y la casa de madera derribó. Los dos cerditos salieron corriendo de allí. Casi sin aliento, con el lobo pisando sus talones, llegaron a la casa del hermano mayor muy asustados.

Los tres se metieron. El lobo se puso a dar vueltas a la casa, buscando algún sitio por el que entrar. Con una escalera larguísima trepó hasta el tejado, pero el cerdito mayor puso al fuego una olla con agua. El lobo comilón descendió por el interior de la chimenea, pero cayó sobre el agua hirviendo y se escaldó.

Escapó de allí dando unos terribles aullidos que se oyeron en todo el bosque, y el lobo nunca más volvió a comer cerditos y después le agradecieron a su hermano mayor por haberles compartido su casa y desde ese momento vivieron felices para siempre.



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