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Loterías



La lotería o loto[1]​ es un juego que puede ser público mediante billetes y sorteos o un juego de mesa que consiste en cartones y barajas. El coleccionismo de billetes de lotería se denomina loterofilia.[2]

Se supone que el nombre de lotería procede del italiano lotta, lucha, porque al parecer se establece una lucha entre el jugador, la suerte y los concurrentes: otros suponen que se deriva del alemán lot, que significa suerte, porque es lo que uno desea en la lotería y demás juegos de azar. Otra definición proviene del latín "loterus" que se usaba en referencia a la suerte de los individuos.[3]

La evidencia más antigua registrada de loterías son billetes keno de la dinastía china Han de entre 205 y 187 a. C. Keno es un tipo de lotería que aún se juega en los casinos de hoy en día. Hay evidencia que esas loterías chinas iniciales ayudaron a financiar la construcción de la Gran Muralla de China.[4]

Es tan antiguo este juego de azar que en la descripción de las saturnales lo vemos ya usado por los romanos y se sospecha que fueron sus inventores para hacer más agradables dichas fiestas. Empezaban estas por una distribución gratuita de billetes a los convidados, que ganaban algo de importancia o mérito en el caso de ser favorecidos por la suerte: lo que había escrito en los billetes se llamaba apophaneta. De orden de Augusto se hicieron extracciones de poco valor, mientras Nerón, para halagar al pueblo mandó distribuir hasta mil billetes diarios alguna vez con los cuales se podía hacer la fortuna de algunas familias. Heliogábalo inventó una lotería muy original y consistía en lotes de mucho valor y lotes de muy poco: por ejemplo, doce esclavos y doce garbanzos, seis vasos de plata y seis de barro, una libra de fruta y una de oro. Parece que se debe la reaparición de este juego en la Europa moderna al monje Celestino Galiano, que floreció en el siglo XVIII y se dice que inventó otro juego llamado el loto, semejante al de la lotería.[3]

En la República de Génova existía la costumbre de echar a la suerte el nombre de los cinco senadores que debían ocupar ciertas plazas. El senado estaba compuesto de noventa miembros y para el sorteo se metían en una caja cincuenta bolas, cinco de ellas marcadas, que eran las de los cargos vacantes. El público, que desconocía el nombre de los noventa senadores, hacía apuestas sobre los que pudieran ser los agraciados, las cuales eran objeto de verdadera especulación. Se autorizó a varios banqueros para verificar operaciones regulares, fundándose con tal motivo una lotería por vez primera en 1629 que en pocos años pasó a las naciones vecinas.

En Francia, la lotería no nació hasta 1776, época en que se constituyó la lotería real, que fue abolida en 1836.[5]

La lotería es un juego de azar que consiste en acertar los números de un billete previamente comprado con los números extraídos de una tómbola o un recipiente que garantice que sean extraídos al azar. Los números de dicho billete pueden ya estar preimpresos o bien ser elegidos por las propias personas. El número de aciertos pueden ser todos o parte de los números del billete. Al ganador o ganadores se les entrega un premio en dinero o especies. Por lo general si no hay ganadores para un sorteo el premio se acumula para el siguiente.

La lotería es un monopolio estatal o una concesión regulada por la leyes. En todos los países existen prohibiciones para que los particulares organicen juegos de lotería que no estén regulados de alguna forma. Una parte de lo recaudado por la venta de los billetes de lotería en general es entregada a obras de beneficencia social o queda en manos del Estado y es destinado a los gastos corrientes del mismo; de ahí que se diga que se trata de: "un impuesto voluntario". En este mismo orden fiscal, se ha detectado el frecuente uso de las loterías como instrumento de fraude fiscal.[6]

Consiste en un grupo de barajas con figuras determinadas y con varios cartones que contienen un número determinado de éstas figuras ordenado al azar (ej. 9, 12, 16). Los jugadores toman cartones y uno de ellos además, previo a haber revuelto perfectamente el mazo, va sacando una a una las barajas y dando su nombre, a esto se le llama en México, "cantar las barajas" o "echar la baraja" o simplemente "cantarlas" o "echarlas". A medida que se van "cantando" las barajas los jugadores apuntan en sus cartones las que van teniendo. Gana el primero que llene un cartón, es decir que todas las figuras de este hayan salido y el jugador se haya dado cuenta, pues si no se dice que "se le pasaron" y el juego continúa hasta que se dé cuenta o alguien más llene su cartón. Es común que existan metas intermedias como el primero que logra una figura al centro del cartón (en caso de que este tenga una figura central ej. cartones de 3x3 o 5x5 figuras), a esto se le llama "Bolazo" y otras metas intermedias pueden ser para el primero en lograr "cuatro esquinas" o "raya" en un cartón particular.

Es común que este juego se juega con dinero, para lo cual se fija una cooperación por cartón y el monto de los premios del bolazo, la raya y las cuatro esquinas, en caso de que se decida que existan además de que el resto del dinero recolectado por los cartones utilizados luego de pagar los premios anteriores es para el ganador.

El año 1763, reinando Carlos III y siendo su ministro el Marqués de Esquilache, se estableció en Madrid la Real lotería primitiva o antigua en beneficio de varios establecimientos piadosos, habiéndose celebrado su primer sorteo el día 10 de diciembre de aquel año.[7]

Por un real decreto de 30 de septiembre de 1763, se estableció en la villa de Madrid, a imitación de la corte de Roma y otras, la primera lotería, o sea la extracción de unos números a favor de los hospitales, hospicios y otras obras pías, bajo las seguridades, método y reglas que se creyeron conducentes e imprimieron para gobierno de los empleados.

En 20 de julio por resolución de Carlos III y circular del Consejo de 23 de agosto del siguiente año, se prohibió el establecimiento de ofertas extranjeras en España en atención a haberse introducido abusivamente en varias ciudades y pueblos billetes de varias de ellas que se beneficiaban y despachaban en el reino, para evitar la exportación del numerario bajo la pena de 500 ducados (5,500 rs.) por la primera vez a cada infractor, dividida entre el denunciador, juez y fisco por iguales partes; por la segunda la pena doblada y por la tercera, cuatro años de presidio además de los 1000 ducados de multa.[3]

En España solo hay 3 empresas que están oficialmente autorizadas a vender billetes de lotería. Estos incluyen ONCE, Loterías y Apuestas del Estado y Cruz Roja.[8]



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