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Louise Beavers



Louise Beavers (Cincinnati, 8 de marzo de 1902 - Los Ángeles, 26 de octubre de 1962)[2]​ fue una actriz de cine y televisión afroestadounidense. Beavers apareció en decenas de películas desde los años veinte hasta los sesenta, con mayor frecuencia en el papel de criada, sirvienta o esclava. Beavers fue miembro de la hermandad Sigma Gamma Rho, una de las cuatro hermandades de mujeres afroestadounidenses.

Después de terminar la secundaria en la escuela Pasadena High School, consiguió trabajo como empleada doméstica de la actriz Leatrice Joy, quien la ayudó a ser contratada en una película muda: La cabaña del Tío Tom, en la que actuó de típica cocinera negra, gorda y cómica.[3]

Louise Beavers empezó su carrera en los años veinte, durante la época en que Estados Unidos mantenía el segregacionismo contra todos sus ciudadanos de piel negra (no se les permitía votar, tenían que bajarse de la acera cuando se cruzaban con una persona con piel más clara, tenían que levantarse y entregar el asiento en el autobús ante la presencia de un blanco, etc.). En las películas los afroestadounidenses estaban atrapados en los mismos tipos de roles secundarios. Ella desempeñó el papel de nodriza negra (mummy)[4]​ en muchas de las películas en las que actuó. Ella comenzó a obtener más atención en el mundo de la actuación después de representar el papel de Julia en la película Coqueta, protagonizada por Mary Pickford. En esta película volvió a interpretar a la nodriza y figura materna de una joven blanca.[5]

Beavers tenía una personalidad atractiva, y con frecuencia desempeñaba el papel de la persona madura negra que ayudaba al protagonista blanco a madurar en el transcurso de la película. En la mayoría de las películas en las que actuó, su papel era escrito de manera que sirviera ―como era habitual con los personajes afroestadounidenses de la época― como un factor de alivio cómico o de servidumbre.[5]

En 1934, Beavers hizo el papel de Delilah en la película Imitación a la vida, un papel protagónico que no fue opacado por otro actor o actriz de raza blanca. Hizo otra vez de sirvienta negra, pero en lugar del estereotipo habitual de sumisión, el papel de Delilah en él tuvo el mismo rango que los papeles de los actores blancos. El público reaccionó positivamente ante la actuación de Beavers.[5]​ No fue solo un gran avance para la carrera de Beavers, sino que también fue «la primera vez en la historia del cine estadounidense en que se les dio gran peso emocional a los problemas de una negra en una película importante de Hollywood».[6]​ Algunos medios de comunicación reconocieron por primera vez la injusticia del doble estándar de Hollywood en relación con los actores y actrices negros. Por ejemplo, la revista California Graphic Magazine escribió: «La Academia no pudo reconocer a la señorita Beavers: ¡es una negra!».[5]

Beavers, quien se crio en el norte de Estados Unidos y en California, tuvo que aprender a hablar con el acento de los negros del sur, para cumplir con el estereotipo. Algunos la criticaron por los papeles que aceptaba, alegando que tales roles naturalizaban el segregacionismo. Beavers desestimó tales críticas, explicando que había disponibles oportunidades limitadas para una actriz negra, y agregó: «Yo solo estoy actuando los roles: no los vivo». Cuando se hizo más famosa, Beavers empezó a hablar ―tanto durante la producción de las películas como en su promoción― en contra del tratamiento que Hollywood les daba a los afroestadounidenses.[5]

A diferencia de la actriz Hattie McDaniel, Beavers no era naturalmente «fornida», y tenía que comer de más para poder seguir siendo aceptada en el papel de la gorda y simpática sirvienta negra. Esto le crearía problemas de salud en sus últimos años.[3]

Más adelante en su carrera, Beavers se volvió activa en la vida política de su país, en busca de apoyo para ayudar a los afroestadounidenses en sus derechos. Apoyó a Robert S. Abbott, el editor del diario Chicago Defender, quien luchó por los derechos civiles de los afroestadounidenses. Apoyó también al candidato Richard Nixon, que había hecho creer a los afroestadounidenses que los ayudaría en su lucha por los derechos civiles, algo que no sucedió.[5]

En 1936, Beavers se casó con Robert Clark, quien se convirtió en su mánager y la ayudó a gestionar su carrera. Ella no solo trabajó en películas de Hollywood, sino también en giras teatrales de hasta veinte semanas, que se llevaban a cabo anualmente.[5]​ Beavers y Clark después se divorciaron y se volvieron a casar.[5]​ En 1947 él la dejó por una bailarina más joven.[7]​ Mucho más tarde, en 1952, Beavers se casó con Leroy Moore, quien ―según qué fuente lo mencione― era diseñador de interior o chef. Permanecieron casados hasta la muerte de Beavers en 1962.[5]​ Ella no tuvo hijos.

En su adultez, la actriz estuvo plagada de problemas de salud derivados de la obesidad, como la diabetes. Murió el 26 de octubre de 1962, a los 60 de edad, después de un ataque al corazón, en el hospital Cedars of Lebanon, en Los Ángeles,[3]​ en el décimo aniversario de la muerte de Hattie McDaniel, la primera actriz afroestadounidense que ganó un premio Óscar.[5]

Fue enterrada junto a su madre, E. Monroe Beavers, en el cementerio Evergreen, en Los Ángeles.[3]

En 1976, Beavers fue incluida en el Salón de la Fama de los Cineastas Negros. [6]



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