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Ludi



Los ludi (palabra latina plural, en singular, ludus) eran juegos públicos celebrados en beneficio y para el entretenimiento del pueblo romano (populus Romanus). Los ludi se llevaban a cabo como parte de determinadas fiestas religiosas en la Antigua Roma, siendo en ocasiones su principal característica. También se presentaban como parte del culto estatal.

Los ludi más antiguos conocidos son los de carreras de carros en el circo (ludi circenses).[1]​ Las exhibiciones de animales exóticos y salvajes con simulacros de caza (venationes) y las representaciones teatrales (ludi scaenici) también pasaron a formar parte de las fiestas religiosas.[2]

Los días en los que tenían lugar los ludi eran festivos, y ningún negocio podía llevarse a cabo. A mediados del siglo IV a. C., los juegos públicos duraban sólo un día al año, que se fue extendiendo sucesivamente hasta llegar a 17 a finales de la República. En la época imperial alcanzaron los 135 días a finales del siglo II y los 176, según el calendario de Furio Dionisio Filócalo en el siglo IV: 64 de carreras de carros, 102 de representaciones teatrales y sólo diez días en diciembre, para competiciones con gladiadores y venationes.

Era lo que decía Juvenal (Sátiras, 10.81), que para satisfacer al populacho, los emperadores, principalmente, ofrecían panem et circenses (pan y circo).[3]​ Sin embargo, aunque su valor como entretenimiento pudiera haber oscurecido su sentimiento religioso en algún momento dado, incluso en la antigüedad tardía, los ludi fueron entendidos como parte de la adoración a los dioses tradicionales, y los Padres de la Iglesia aconsejaron a los cristianos no participar en estas fiestas.[4]

Su forma singular, ludus tiene varios significados en latín "juego", "deporte", "diversión" o "entrenamiento".[5]​ Su plural es utilizado para "juegos" en sentido análogo al de las fiestas griegas de juegos, como los Juegos Panhelénicos.[6]​ El erudito hispanorromano de la antigüedad tardía, Isidoro de Sevilla, clasificaba las formas de ludus como gymnicus ("atléticos"), circensis ("celebrados en el circo", principalmente las carreras de carros), gladiatorius ("gladiadores") y scaenicus ("teatrales").[7]

Sin embargo, la relación de los juegos de gladiadores con los ludi es compleja, formando parte, más bien, de los munera, como recordatorio, en su origen, de las obligaciones y deberes funerarios.

Originalmente, los ludi que parecen inspirados en juegos similares de los etruscos y a través de ellos, o directamente, de las esplendorosas fiestas de los griegos, servían para realizar ofrendas votivas (ludi votivi), para celebrar el cumplimiento de la promesa hecha a una deidad cuyo favor se había solicitado y conseguido. En el 364 a. C., los Ludi Romani en septiembre, en forma de carrera de carros, como forma de honrar a los dioses Marte y Conso, se convirtieron en los primeros juegos que entraron en el calendario religioso como un evento anual patrocinado por el Estado Romano en su conjunto.[8]​ Los juegos en el circo romano eran precedidos por un solemne desfile, la pompa circensis, encabezado por el magistrado que los patrocinaba en un carro bellamente engalanado, seguido por muchachos de la nobleza romana (nobiles) montados a caballo, otros muchachos a pie (futuros infantes), los aurigas y atletas que iban a competir, bailarines armados, músicos, un coro de sátiros y las imágenes de los dioses acompañadas por sus sacerdotes.

Pero también, como consecuencia de una victoria militar, los ludi se conectaban a menudo con los triunfos. La primera venatio registrada, debida a Marco Fulvio Nobilior, se celebró en el 189 a. C., como parte de su ludi votivi, por el que pagó con el botín mostrado en su triunfo.[9]

En un principio, los ludi como ceremonias religiosas durante la República, los organizaban varios colegios de sacerdotes. Cuando estuvieron más orientados hacia el Estado, fueron organizados por los cónsules, luego a los ediles y en época de Augusto, los pretores. Aunque se destinaba dinero público para los ludi, cada vez más, el responsable que lo presidía, se implicaba en aumentar el esplendor de sus juegos mediante la aportación de bienes personales, como forma de mejorar sus relaciones públicas.[10]​ El patrocinador podía mostrar su riqueza, al tiempo que declaraba tener la intención de compartirla en beneficio público. Aunque algunos notables que tenían su ojo puesto en el consulado saltaban el cargo de edil por los importantes gastos que conllevaba, los que tenían recursos suficientes los gastaban con generosidad para cultivar el favor de la gente. Las fiestas religiosas a las que los ludi estaban asignados, también ocasionaban banquetes públicos y, con frecuencia, obras públicas como la renovación o construcción de templos.[11]

Después del asesinato de Julio César en el 44 a. C., Marco Bruto se dio cuenta de que un segmento importante del populus no lo consideraba como un libertador, sino como el asesino de alguien amado. Entre otros gestos de buena voluntad hacia el pueblo, se las arregló para patrocinar los Ludi Apollinares, que se celebraban anualmente del 6 al 13 de julio. Octavio, el heredero de César a la vez le eclipsó con los Ludi Victoriae Caesaris, "juegos en honor de la victoria de César", que se celebraron del 20 al 28 de julio en conjunción con una fiesta en honor de Venus Genetrix, deidad patrona de César y matriarca divina de la gens Julia. Fue durante estos ludi, que también sirvieron como juegos funerarios, cuando un famoso cometa apareció para "anunciar" el nuevo estatus divino de César. Octavio reconoció el valor de estas fiestas para unificar al pueblo, y ya como Augusto, instituyó nuevos ludi dentro de su programa de reformas religiosas, espectáculos públicos y entretenimientos que fueron asumidos, por tanto, por el culto imperial.]].[12]

Entre los más de 40 ludi conocidos, destacan:

Ordenados por mes, como aparecen en el calendario romano.



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