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Música tecno



El techno es un género de música electrónica que surgió en Detroit, Estados Unidos; hacia mediados de los años 1980.[1]​ El primer uso registrado de la palabra techno como referencia a un género musical data de 1988 aparece vinculado a la música en un artículo que Stuart Cosgrove publicaba en la revista “The Face” de Detroit. En la actualidad existen multitud de estilos de techno; si bien está generalmente aceptado que la génesis del género se encuentra en el Detroit techno y en sus precursores.[2][3][4]

El origen del techno proviene de la música house junto a la fusión de ciertas corrientes de música europea, basadas en el uso experimental del sintetizador, o el primer electro. A esto se añade la influencia de una estética y temática de corte futurista, basada tanto en la ciencia ficción como en algunas ideas de la obra de Alvin Toffler. El propio término techno deriva del concepto de "techno rebels" presente en el libro La Tercera Ola del sociólogo estadounidense.[5]​ Esta combinación de ideas acerca el techno a un tipo de estética afrofuturista y cyberpunk.[6][7]

La prensa especializada y los seguidores del techno critican el uso poco riguroso que en ocasiones se da al término pues en ocasiones se confunde con otros géneros relacionados pero musicalmente diferentes, como el EDM o el trance.[8][9][10]

Kraftwerk, un grupo de música alemán que comenzó su carrera a principios de los años 1970, tiene una influencia considerada fundamental en toda la música popular posterior, y especialmente en la electrónica. Su estilo se enmarca dentro de un movimiento más amplio que tuvo lugar en Alemania conocido como krautrock. El cuarto álbum de Kraftwerk, Autobahn (1974), fue el que le convirtió definitivamente en un fenómeno internacional.[11]​ Es un disco pionero que contiene los primeros elementos de géneros como el synth pop o el electro, estilos directamente relacionados con el techno que surgiría pocos años más tarde. Uno de los primeros compositores que dio paso al techno fue Jean Michel Jarre con sus composiciones Oxygene (Part II) y Equinox 4. Se estaba gestando la música electrónica a partir del éxito que tuvieron los sintetizadores. [12]

Desde 1977 hasta mediados de los años 1980 se emitió en Detroit un programa nocturno de radio llamado Midnight Funk Association. Conducido por The Electrifying Mojo, su original enfoque lo hizo popular, causando un considerable impacto en la forma de acercarse a la música de toda una generación de oyentes. The Electrifying Mojo tenía que moverse de emisora en emisora debido a una arriesgada programación que le costó varios despidos, pues su propuesta se salía del canon comercial habitual y del tipo de radio a la que la comunidad afroamericana estaba acostumbrada. En su espacio se podía escuchar una personal selección de estilos y artistas que podía incluir soul clásico, Kraftwerk, nuevos románticos ingleses, p-funk, The Clash o música clásica.[13]

Este programa sirvió de inspiración para numerosos productores locales afroamericanos como Juan Atkins, Derrick May, Kevin Saunderson (conocidos como The Belleville Three por el instituto de Detroit donde estudiaban) y Eddie Fowlkes.[14]​ Influidos por el sonido electrónico alemán y la tradición musical negra, comenzaron a producir con sintetizadores un tipo de música que compartía elementos con el electro que artistas como Afrika Bambaataa hacían en aquella época en otros puntos del país. Juan Atkins fue el pionero de todos ellos, al formar a comienzos de la década de 1980 junto al veterano de Vietnam Richard Davis el grupo electro Cybotron. Entre sus producciones se cuenta el que es considerado como primer tema de techno de la historia, "Alleys Of Your Mind" (1981), o canciones que sentarían las bases del género como "Clear".[15]​ El grupo se dotó de una estética futurista y relacionada con la ciencia ficción que se refleja tanto en su música como en la temática de las canciones y en el nombre del propio género. De la obra del futurólogo Alvin Toffler fueron tomados términos como Cybotron, Metroplex o techno.[16][17]

El sonido de Detroit estaba profundamente influido por la música afroamericana estadounidense, especialmente por géneros como el soul y el funk, y en particular por el P-Funk de Parliament. El estilo de su teclista Bernie Worrell, uno de los primeros músicos de funk que cambió el teclado Hammond por un sintetizador, influyó notablemente sobre la forma de tocar de los impulsores del techno.[18]​ La combinación de la tradición negra con la música que venía de Europa, en particular el krautrock, el italo disco de Giorgio Moroder y la experimentación generalizada que tenía lugar con sintetizadores, dieron como resultado ese primer sonido techno.[19][20]​ Derrick May lo describió con una frase que se ha hecho célebre:

Existe una conexión directa entre el techno y la escena que se había formado a comienzos de los años 1980 en Detroit, con la música house que se estaba desarrollando en la misma época en Chicago y con la cultura de club de esta ciudad. Esta relación ha provocado que temas creados en Detroit como "Strings of Life" de Derrick May (publicado bajo su alias Rhythim Is Rhythim) sean hoy considerados clásicos tanto del género techno como del house.[22]

Se ha sugerido que el techno de Detroit es previo al house de Chicago, y que este se desarrolló gracias a una caja de ritmos que Frankie Knuckles compró a Derrick May. Según esta versión, esa caja de ritmos guardaba varios patrones rítmicos compuestos por el productor de Detroit que posteriormente fueron utilizados en la gestación del nuevo sonido de Chicago.[23][24]

Desde mediados de la década de 1980 surge en el Reino Unido un interés creciente por la música house. En las fiestas que tenían lugar en Ibiza, destino habitual del turismo británico, varios DJs ingleses conocen el house de Chicago y el éxtasis. Entre ellos se encuentran Paul Oakenfold, Mark Moore o Graeme Park, DJs que se encargarían al regresar a Inglaterra de extender esta música y la llamada ecstasy culture por todo el país a través de sus sesiones en ciudades como Londres, Mánchester y Nottingham, y posteriormente en Sheffield y Leeds.[25]

Hacia finales de la década, la música house se había generalizado en Inglaterra y el acid house era cada vez más popular gracias a fiestas en discotecas como The Haçienda o Shoom.[26]​ También empezó a desarrollarse una subcultura de fiestas ilegales o raves, que se multiplicaron a partir del llamado "Verano del Amor" de 1989. Tanto en estas fiestas como en los clubs se ponían los ritmos importados de Ibiza junto al muy popular acid, si bien poco a poco comenzaron a pincharse también discos de techno importados desde Detroit. Es la época en la que las raves se convierten en un fenómeno masivo, que toman el house como banda sonora generacional.[27][28]

El éxito del house y del acid allanó el camino para la aceptación del nuevo sonido de Detroit. En 1987, Neil Rushton, dueño del sello Kool Kat Records y ex DJ de northern soul, se puso en contacto con Derrick May, quien le facilitó una copia de su inminente tema "Strings of Life". La canción causó sensación entre los clubbers más jóvenes de la época. Dos meses después de la conversación, May viajó hasta Inglaterra con algunos de sus discos para, tras negociar con el empresario, alcanzar un acuerdo comercial mediante el que editar un recopilatorio con lo mejor del sonido de Detroit. Este álbum, que originalmente se iba a llamar The House Sound of Detroit, terminó cambiando finalmente de nombre después de que Atkins, May y Saunderson decidieran denominarlo de forma que no pareciera un subgénero regional del house, sino un auténtico género musical con entidad propia. A partir del tema "Techno Music" de Juan Atkins, el disco se llamó Techno! The New Dance Sound of Detroit, siendo publicado en 1988.[29][30]

El disco no vendió demasiadas copias al principio, pero después, cuando el tema "Big Fun" de Inner City contenido en el recopilatorio empezó a escalar posiciones en las listas de éxitos, cada vez más gente fijó su mirada en ese nuevo estilo que venía de Detroit. Y pronto se hizo mundialmente conocido.[29][31]

A medida que el sonido original se iba desarrollando hacia finales de los años 1980 y principios de los años 1990, también empezó a ampliar su espectro estilístico lo que hasta entonces se había llamado techno. Este pasó a incluir desde proyectos musicales de corte pop como el de Moby hasta colectivos con profundos sentimientos anti comerciales como Underground Resistance, o artistas que comenzaron a experimentar con sonoridades jazz o ambient. En esta época, el sonido techno pasó a gozar de un gran seguimiento underground en Reino Unido, Alemania y Bélgica. El crecimiento de la popularidad del techno entre 1988 y 1992 se debió en buena medida a la escena rave.

En Estados Unidos, fuera de las escenas locales de Detroit, Nueva York y Chicago, el interés por el techno se reveló limitado. Los productores de Detroit, frustrados por la falta de oportunidades en su propio país, comenzaron a fijarse cada vez más en Europa. A esta primera ola de expatriados se unió pronto una segunda generación de productores originarios mayoritariamente también de Detroit. Se les conoce como la "segunda ola", y entre ellos se encuentran Carl Craig, Octave One, Jay Denham, Kenny Larkin y Stacey Pullen. En esta corriente se puede incluir también el colectivo Underground Resistance, con el que el techno se hace más duro y adquiere un contenido de reivindicación política.[32]

Underground Resistance (UR) fue formado hacia 1990 por Mike Banks y el DJ Jeff Mills, a los que pronto se unió Robert Hood. Posteriormente se les fueron adhiriendo otros colaboradores, como el dibujante de cómics Alan Oldham, el veterano James Pennington, productores como Blake Baxter o el grupo Scan 7. Bajo el paraguas del colectivo, que también sirvió de sello discográfico, publicaban todos ellos indistintamente sin que muchas veces se supiera exactamente quién era el autor de cada disco, pues UR hace del anonimato una de sus señas de identidad. Underground Resistance, además de continuar el desarrollo del detroit techno hacia un campo musicalmente más corrosivo y ácido, también le aporta una dimensión política: un concepto militante que se alejaba del futurismo escapista de sus predecesores y tenía más que ver con un cierto universo cyberpunk.[33][34]

Según pasan los años, el estilo se va tornando duro y minimalista, progresivamente se van eliminando los elementos más reconocibles de la esencia soul y los temas se hacen cada vez más sintéticos. Se trata del minimal techno, uno de cuyos mayores exponentes es el disco Minimal Nation de Robert Hood (1994).[35]​ Al mismo tiempo, comienzan a aparecer progresivamente artistas que sin ser oriundos de Detroit se pueden vincular con la escena techno de la segunda ola. Tal es el caso del canadiense Richie Hawtin. Hawtin compartiría inicialmente el sonido de UR, si bien no su concepto ni ideología. Junto a John Acquaviva fundó el sello Plus 8 Records, muy popular en la década de 1990.

Gran Bretaña contribuye al desarrollo del techno con varias aportaciones estilísticas novedosas entre finales de los años 1980 y principios de la década de 1990. Aunque éstas comparten ámbito geográfico, distan entre sí tanto en estructuras como en concepto musical. Son subestilos que surgen como consecuencia de un mismo motivo: la demanda cada vez mayor de música de baile en Inglaterra y Europa que los músicos estadounidenses no eran capaces de cubrir completamente. Este hecho provocó que un número creciente de jóvenes europeos se lanzaran a producir techno por sí mismos.

En Alemania, y de modo paralelo a lo que ocurrió en el Reino Unido, creció el interés popular por la música electrónica de baile en diferentes puntos del país a partir de los años 1980. En Fráncfort funcionaba uno de los clubs más veteranos de Europa, el Dorian Gray Technoclub, con una programación originalmente orientada hacia la EBM. En Colonia se desarrolló una importante escena acid, mientras que en Múnich el pinchadiscos DJ Hell se convirtió en el gurú local de estos sonidos.[40]​ En Berlín, los DJs Westbam y Dr. Motte crearon UFO, primer embrión de la escena berlinesa de fiestas ilegales, y cofundaron la Love Parade. Tras la caída del Muro de Berlín en 1989, la escena de fiestas libres techno creció por toda Alemania del Este, consolidándose una escena rave comparable a la que existía en la época en el Reino Unido.[41]

Hacia 1991, varios espacios dedicados a las fiestas de música electrónica cerraron (entre ellos UFO) y la escena techno de Berlín quedó centrada en torno a tres lugares próximos al Muro: Planet (más tarde llamado E-Werk por Paul van Dyk), Der Bunker y el más longevo Tresor fundado en marzo de 1991.[41]​ En este último fue donde se desarrolló una cierta estética paramilitar dentro de la comunidad techno, posiblemente como expresión del compromiso de la corriente influenciada por el sonido de Underground Resistance. Además, la conexión con Detroit se tradujo en programaciones donde compartían cartel "héroes locales con invitados de excepción como UR y Eddie Fowlkes", así como una estrecha colaboración con la división discográfica del club.[42]

Progresivamente, los DJs alemanes fueron intensificando la velocidad y dureza del sonido, de modo que el techno con reminiscencias acid de principios de los años 1990 empezó a trasmutar en hardcore o techno hardcore. Se trata de un sonido fuertemente influido por el gabber neerlandés y el hardcore belga. Otras influencias que dotaron de personalidad a este estilo fueron la EBM de mediados de la década de 1980, cuyos grupos más representativos eran DAF, Front 242 y Nitzer Ebb. Los seguidores de este tipo de techno alemán lo llamaban en la época "Tekkno" o "Bretter".[41]

Tras el hardcore, el techno toma varios caminos en Alemania en la primera mitad de los años 1990. Hacia 1992 comienza a hacerse cada vez más popular el sonido místico del trance, preconizado por DJs como Dr. Motte o Sven Väth. Alemania también participa de la explosión creativa del ambient techno de la época.[43]​ Otra ramificación del género tiene lugar hacia mitad de la década cuando surge en Berlín el llamado dub techno de la mano del proyecto Maurizio, que operaba desde la plataforma del sello Basic Channel. Este género híbrido entre la electrónica de club y el dub jamaicano es una manifestación del minimal techno y ha inspirado e influenciado a toda una generación de productores como Pole, Monolake, Richie Hawtin, Scion, Vladislav Delay o Deadbeat.[44]

En 1993, el sello alemán Tresor publicó el álbum recopilatorio Tresor II: Berlín & Detroit - A Techno Alliance,[45]​ reflejo de la importancia que tuvo la conexión entre ambas ciudades. A través de esta "alianza" ambas ciudades y escenas musicales se beneficiaron mutuamente, pues el detroit techno logró una importante difusión internacional al tiempo que Tresor ganó en respeto y reputación. En la práctica, esta colaboración se concretó en la contratación habitual de DJs estadounidenses en el club berlinés. Algunos de ellos llegaron incluso a residir en Berlín, como Jeff Mills y Blake Baxter. Todo ello tuvo su materialización en el plano musical. Con el apoyo de Tresor, Underground Resistance publicó la serie de discos X-101/X-102/X103 y Juan Atkins colaboró con Moritz Von Oswald y Thomas Fehlmann bajó el nombre 3MB. Además, el sello Basic Channel, muy vinculado a Tresor, consiguió que su material fuera masterizado en la National Sound Corporation de Detroit, la principal casa de masterización de la escena techno de Detroit.

El hardcore es un estilo derivado del techno que desde su nacimiento ha gozado de gran popularidad en Europa, especialmente entre jóvenes de clase obrera. Nace entre principios y mediados de los años 1990 en varios lugares simultáneamente, entre los que se encuentran Países Bajos, Alemania, Italia, Bélgica y Gran Bretaña. El estilo se caracteriza por un tempo rápido o muy rápido (normalmente por encima de 180 bpms) muchas veces construido mediante la aceleración de los discos de techno. Es habitual el uso distorsionado y rítmico de sonidos de carácter industrial.

Existen diferentes estilos de techno hardcore. En Inglaterra va fuertemente unido al fenómeno rave, que en su cénit podía llegar a congregar a decenas de miles de jóvenes en las llamadas "free parties". En este contexto un tipo de techno acelerado y muy rápido se hace popular, el conocido ahora como breakbeat hardcore, ardkore o simplemente música rave. Este sonido evoluciona y toma a grandes rasgos dos variantes: por un lado la del jungle, que hace énfasis en los breaks y tiene un sonido más oscuro, y por otro la del happy hardcore, que mantiene la estructura 4x4, el tempo por encima de 160 bpm y el sonido "chillón".[47]​ Este happy hardcore tiene mucho que ver con el gabber neerlandés, con el que a veces se confunde. El gabber se caracteriza por un tempo que va de 150 a 220 bpms y un bombo muy distorsionado, todo ello combinado con samples acelerados de una temática que suele girar en torno a las drogas o la violencia. El gabber fue muy popular especialmente en Países Bajos, Alemania, Italia y Bélgica.

La escena rave alcanzó tal dimensión en Inglaterra que se hizo incontrolable, generando una reacción muy negativa en la opinión pública inglesa de la época. Ello trajo consigo finalmente su prohibición en 1994 a través de la ley conocida como "Criminal Justice and Public Order Act".[48]​ Buena parte del público de las raves dejaron la isla, continuando el movimiento free party en otras zonas de Europa o Estados Unidos, y también en lugares remotos como Goa en India, la costa este de Australia o Koh Phangan en Tailandia. En Europa no se han dejado de hacer raves desde sus inicios.

Hacia el final de la primera mitad de los años 1990, el techno había alcanzado un punto de desarrollo tal que hacía difícil en ocasiones encuadrar a cada artista o canción nueva en un género delimitado de forma precisa. El paso del techno por diferentes países y escenas fue dejando en el estilo un número indefinido de influencias distintas que se materializaron en diferentes subestilos o subgéneros, cada uno con un conjunto de características que lo dotan de personalidad propia dentro de la categoría más amplia del techno. Las diferentes modas también han tenido un efecto sobre las denominaciones que se dan a cada subgénero.

Así, algunos ejemplos aún no mencionados de formas de techno o derivaciones del mismo que guardan grandes diferencias tanto en su estructura rítmica como en su sonoridad, como incluso en su objetivo (politizado o comercial, para bailar o para escuchar en casa) con el sonido original, incluyen diferentes manifestaciones del hardcore y del trance, el hard techno, el Birmingham techno abanderado por Surgeon, el click techno o la variante de minimal techno asociada a Richie Hawtin y su sello Minus.[49][50][51]

La implantación y el posterior seguimiento masivo y generalizado del techno propiciaron un interés creciente de la industria musical con el objeto de obtener beneficios comerciales. Prueba de ello son temas como "Dass Boot" de U96 (1991) o "James Brown Is Dead" de L.A. Style,[52][53]​ que podrían considerarse las primeras de una secuencia de producciones que se lanzaron como "techno comercial". Desde entonces, innumerables artistas de todos los géneros musicales han utilizado elementos del techno, tanto de su música como de su estética, en su propuesta artística. Como con otras manifestaciones artísticas, grandes empresas de la sociedad de consumo han intentado aprovecharse del tirón popular del techno.[54]

En Europa, el techno llega a Italia en 1993 desarrollándose dos escenas diferentes, una en Reggio Emilia y otra en Nápoles. La primera tenía una línea orientada hacia el hardcore mientras que la segunda producía techno de corte más clásico con artistas como Rino Cerrone, Gaetano Parisio o Marco Carola. Algo similar ocurre en España, donde en las ciudades de Valencia y Barcelona se originaron las primeras escenas techno, a comienzos de los años 1990 en la primera y a mediados de la década en Barcelona. En ambas se dan los primeros pasos del denominado sonido mákina, aproximadamente entre 1989 y 1990.[55][56]​ En Valencia emerge el primer grupo que produce techno en España, Megabeat. Tras la caída del comunismo y la división de la antigua Yugoslavia, los antiguos países yugoslavos desarrollan también una cierta escena con artistas como Uros Umek, Valentino Kanzyani y Marko Nastic. Por otra parte, también el techno tiene cierto seguimiento en los países escandinavos. En Suecia, DJs como Adam Beyer o Cari Lekebusch fueron los primeros en mezclar este tipo de sonidos, acercándose Aril Brikha hacia el detroit techno.

Si bien el techno se consagró principalmente en Europa Occidental y en Estados Unidos, desde principios de la década de 1990 da el salto a otros países. En Europa Oriental, el techno se convierte en símbolo del nuevo modelo económico tras la caída del Muro de Berlín. En Sudamérica se producen eventos techno en la primera mitad de esta década en las ciudades más importantes de la región, aunque no se desarrolla una escena hasta bien avanzada la década. También en Japón existe un gran interés por este género musical, con destacados productores como Ken Ishii conocido como el maestro del techno japonés. Aparte, en Venezuela, surge el género raptor house, influenciado en gran parte por el techno y el house.[57]

El techno es un estilo musical fundamentalmente instrumental, con escasa presencia de vocales. Normalmente se escucha en el contexto de una sesión continua de DJ, durante la cual este avanza de un disco al siguiente a través de su mezcla sincronizada. Buena parte de la instrumentación en el techno pone el énfasis en la sección rítmica, tanto por ser música de baile como por su inserción dentro de la sesión del DJ, pero la utilización de timbres musicales sintéticos es también muy relevante.

El patrón rítmico del techno es prácticamente siempre un four-on-the-floor dentro de un compás de 4/4. En su forma básica, el tiempo viene marcado por el bombo que suena en cada negra o cuarta parte del compás, un golpe de caja ("snare" o "clap") en el segundo y cuarto tiempo del compás, y un hi hat abierto en la mitad de cada tiempo. Se trata de un patrón rítmico típico de la música disco presente también en otras formas musicales anteriores como la polka. El tempo suele oscilar entre 120 y 150 bpm, dependiendo del estilo de techno.

Existen muchas formas de crear techno, pero la mayoría se vale de la utilización de secuenciadores para crear composiciones basadas en loops. Los productores de techno, en vez de utilizar técnicas de composición tradicionales, tienden a trabajar de modo improvisado y suelen tomar el estudio como un instrumento en sí mismo considerado. El equipo de producción se sincroniza utilizando algún tipo de secuenciador MIDI, lo que permite al productor la combinación en un solo arreglo compositivo del sonido de varios aparatos diferentes.

Los instrumentos analógicos que utilizaban los pioneros del techno de Detroit incluían cajas de ritmo como la Roland TR-808 y la TR-909,[58][59]​ el generador de líneas de bajo Roland TB-303, y otros sintetizadores como Roland SH-101, Kawai KC10, Yamaha DX7, y Yamaha DX100. La mayor parte de la secuenciación originaria era llevada a cabo vía MIDI utilizando secuenciadores como Korg SQD1 y Roland MC-50, y el sampling era realizado mediante la Akai S900. Desde la segunda mitad de los años 1990, buena parte de este tipo de producción es realizada ya no mediante hardware sino a través de emuladores que se controlan digitalmente desde un ordenador. Los conciertos en directo que se llevan a cabo desde la aparición de los emuladores suelen realizarse mayoritariamente mediante ordenadores portátiles utilizando software.



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