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Me llamo Rojo



Me llamo Rojo (Benim Adım Kırmızı en turco) es una novela turca de 1998 escrita por el novelista Orhan Pamuk, quién recibiría el Premio Nobel de literatura en 2006. La novela, que gira en torno a las vidas de varios ilustradores otomanos en 1591, estableció a Pamuk como escritor de talla mundial y contribuyó a su reconocimiento por la academia sueca. Este trabajo deja ver numerosas influencias de Joyce, Kafka, Mann, Nabokov y Proust.

La traducción francesa ganaría el Prix du Meilleur Livre Étranger, la versión en italiano Premio Grinzane Cavour en 2002 y la traducción inglesa ganó el Premio Literario Internacional IMPAC de Dublín en 2003[1]​ . La traducción al español corrió a cargo de Rafael Carpintero y fue publicada por Santillana.

El libro gira en torno a un taller de ilustradores en el Imperio Otomano, en que recientemente ha sido cometido un asesinato. A partir de allí diversos narradores cuentan los sucesos que rodean la búsqueda y captura del asesino. Pamuk hace uso de varias técnicas postmodernas en la novela, incorporando elementos de metaficción donde los narradores hacen continuas referencias al lector y a la sapiencia de que son personajes en un libro.

Cada capítulo de la novela tiene un narrado diferente y usualmente hay conexiones temáticas y cronológicas entre ellos. Adicionalmente hay personajes inesperados que cuentan sus historias desgranando el sistema filosófico del Estambul del siglo XVI. La novela incorpora temas de misterio, romance y juegos filosóficos, ilustrando el contexto del sultanato de Murad III durante nueve días nevados en 1591.[2]

Varios temas recurrentes aparecen a lo largo de la obra. El más obvio es el de la naturaleza de la pintura, que es interpretada de acuerdo a las percepciones filosóficas de la época. Hay un contraste entre la forma occidental y la oriental de ver el oficio; mientras que la occidental busca reproducir la realidad tal cual la perciben los ojos y considera a la pintura como un fin en sí mismo, la interpretación islámica es mucho más abstracta. El ilustrador oriental ve la pintura como una representación platónica e idealizada, no busca reproducir la realidad como la ven los ojos sino como la ve Dios. Esto queda ejemplificado con la idealización que se da en la novela al ilustrador ciego; libre de la vista, este pasa a hacer las pinturas únicamente con la imagen ideal de la memoria.[2]

El otro gran tema es el de la sexualidad. La historia de amor entre los personajes principales Negro y Şeküre busca paralelos con el famoso poema persa Cosroes y Shirin (que es referenciado numerosas veces en el libro bajo su título turco: Hüsrev y Şirin). Hay un contraste entre los estrictos tecnicismos de la ley islámica de acuerdo a lo que se espera de un matrimonio y la naturaleza pasional de la relación entre la pareja. Igualmente el libro se aventura a analizar las cualidades homoeróticas en las relaciones al interior del gremio de los ilustradores, que oscilan entre la camaradería y el deseo sexual.



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