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Misterios gloriosos



Los misterios gloriosos son parte de la oración católica del Rosario, en concreto la última de las cuatro series de cinco misterios. Después de los misterios gozosos del anuncio y la infancia de Jesús, los misterios luminosos de la vida pública de Cristo y los misterios dolorosos de la pasión, estos «misterios gloriosos» unen la tierra y el cielo, desde la Resurrección de Cristo hasta la Coronación de María en el Cielo.

Desde la institución de los misterios luminosos por Juan Pablo II, se reservan el miércoles y el domingo para recitar y meditar los misterios gloriosos.[1]

Se incluye la designación en latín entre paréntesis después del nombre de cada misterio.

La Resurrección de Cristo, al tercer día después de su entierro ("Resurrectio")

«"Si no resucitó Cristo, vana es nuestra predicación, vana también vuestra fe" (1Cor 15, 14). La Resurrección constituye ante todo la confirmación de todo lo que Cristo hizo y enseñó» (CIC, 651). Imágenes de la Resurrección {{clear}

La Ascensión del Señor al Cielo, pasados cuarenta días tras la resurrección (Ascensio)

«Esta última etapa permanece estrechamente unida a la primera, es decir, a la bajada desde el cielo realizada en la Encarnación. Sólo el que "salió del Padre" puede volver al Padre: Cristo» (CIC, 661).

Imágenes de la Ascensión

La venida del Espíritu Santo en Pentecostés (Descensus Spiritus Sancti)

«"Espíritu Santo", tal es el nombre propio de Aquél que adoramos y glorificamos con el Padre y el Hijo. La Iglesia ha recibido este nombre del Señor y lo profesa en el Bautismo de sus nuevos hijos» (CIC, 691).

Imágenes de Pentecostés

La Asunción de la Virgen María, en cuerpo y alma, al Cielo (Assumptio)

«La Santísima Virgen María, cumplió el curso de su vida terrena, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo, en donde ella participa ya en la gloria de la resurrección de su Hijo, anticipando la resurrección de todos los miembros de su Cuerpo» (CIC, 974).

Imágenes de la Asunción


La Coronación celestial de la Virgen María, Reina del Firmamento (Regina del Firmamento)

«Finalmente, la Virgen inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada a la gloria del cielo y elevada al trono por el Señor como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los Señores y vencedor del pecado y de la muerte» (CIC, 966).

Imágenes de la coronación de María



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