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Monumentos arquitectónicos de España



El libro Monumentos Arquitectónicos de España es una colección de cuadernos publicados en Madrid entre 1859 y 1881. Presenta información y dibujos de numerosos edificios españoles, seleccionados por su historia y calidad artística.[1]

La colección "Monumentos Arquitectónicos de España" fue un ambicioso proyecto bibliográfico y editorial, con el objetivo de estudiar y difundir el patrimonio artístico español. La fidelidad de las representaciones respecto a sus modelos, convierte sus láminas en una fuente básica de información visual sobre el estado en que se encontraban los edificios a mediados del siglo XIX.[2]

En 1844 se creó la Escuela Especial de Arquitectura y, desde 1849, sus alumnos realizaban trabajos prácticos trasladándose por toda España para dibujar sus monumentos más destacados. Por Real Orden de 8 de octubre de 1850, el Ministerio de Comercio, Instrucción y Obras Públicas decidió financiar estos viajes, convirtiéndolos en oficiales, para recoger la totalidad del patrimonio arquitectónico. Mediante la Real Orden de 3 de julio de 1856 y el Real Decreto de 20 de septiembre del mismo año, se creó una Comisión responsable del reparto de funciones para la publicación de una obra de lujo con estampas de la máxima calidad, denominada Monumentos Arquitectónicos de España. Esta Comisión estaba presidida por Juan Bautista Peyronnet (director de la Escuela de Arquitectura) y compuesta por los profesores Jerónimo de la Gándara y Francisco Jareño (como tesoreros) y de tres arqueólogos encargados de los textos: Pedro de Madrazo y Kuntz, José Amador de los Ríos y Manuel de Assas. Disponía de un presupuesto de 60.000 reales al año, y de otros 10.000 mensuales para gastos de viajes.

Inicialmente todo fueron inconvenientes, no disponían de profesionales cualificados (grabadores, litógrafos) ni de maquinaria y materiales suficientes y apropiados; por lo que fue necesario importarlos y reducir la tirada prevista de 2.000 ejemplares a 600 por edición. La estampación de las láminas se asignó a la Calcografía Nacional y la impresión de los textos a la Imprenta Nacional. En octubre de 1859 se publicó y vendió la primera entrega, programando seis cuadernos ilustrados por año. Peyronnet fue sustituido por Aníbal Álvarez Bouquel y después por Pascual Colomer. Al principio, las entregas salieron a la venta con una media de cuatro estampas más dos hojas de texto explicativo cada una, aunque mezclando en cada cuadernillo provincias, monumentos y textos, dando lugar a un cierto desorden en el conjunto de la colección.

En 1868 hubo una drástica reducción de presupuesto. Se nombró un nueva Comisión, presidida por Simeón Ávalos. Se redujeron las entregas a dos por año y, finalmente, se suspendió su publicación en 1870.[3]

Por Real Orden de 17 de mayo de 1872, el Ministerio de Fomento encomendó su gestión a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, nombrando presidente de la Comisión a Federico de Madrazo (director de la Corporación). Hasta el 7 de febrero de 1873 se habían publicado 38 cuadernos, según el inventario de dicha Real Academia.[4]

Pero las situación no mejoró, por lo que mediante la Real Orden de 11 de marzo de 1875, se contrató como editor al empresario José Gil Dorregaray, limitando la competencia de la Academia a la dirección facultativa de los trabajos, su inspección artística y la conservación de los dibujos, láminas y piedras litográficas. Dorregaray dio un importante impulso a la obra, publicando siete entregas por año, aumentó la tirada, equilibró imagen y texto haciendo acompañar las estampas sueltas con sus correspondientes estudios documentales, ordenó las entregas, publicó los índices y portadas de las monografías ya concluidas y mejoró la distribución. La impresión continuaba en Madrid, las estampaciones de grabado calcográfico en la Calcografía Nacional, pero los textos pasaron a la imprenta Fortanet (sólo en un cuaderno a Aribau y Cia) y las cromolitografías a varios establecimientos particulares: Litografía Alemana, D. Castell, Heráldica de Madrid, José María Mateu, Julio Donón, y Lemercier y Cia. Quedó tan vinculada la obra a Dorregaray, que su muerte en 1882 supuso también el fin definitivo de la publicación.

En su elaboración participó un amplio equipo de reconocidos profesionales en su época, incluso alguno de ellos con varias funciones:[5][6]

La obra Monumentos Arquitectónicos de España se compone de un total de 30 cuadernos monográficos, con 470 hojas de texto y 134 estampas a una o varias tintas; y, además, otras 147 láminas que carecen de texto explicativo. En la parte gráfica se emplearon varias técnicas: aguafuerte y buril sobre matriz de acero (a veces, sobre lámina de cobre), aguatinta, calcografía, litografía y cromolitografía. Los textos fueron impresos a dos columnas, en español y francés, en hojas del mismo formato que las estampas (75x60 cm) y con originales cabeceras y finales.[7][8]

Las imágenes de las láminas representan principalmente edificios históricos y elementos arquitectónicos, pero también hay esculturas, pinturas, vitrales, cenotafios, cerámica, mobiliario y orfebrería. Se incluyen monumentos de 24 provincias: Alicante, Ávila, Badajoz, Barcelona, Burgos, Cáceres, Córdoba, Gerona, Granada, Guadalajara, Huelva, León, Madrid, Oviedo, Palencia, Salamanca, Segovia, Sevilla, Tarragona, Toledo, Valencia, Valladolid, Zamora y Zaragoza.

En cada estampa la información se distribuye en dos bandas:

Se publicaron 89 entregas, desde 1859 en forma de carpetas con láminas por provincias, y desde 1875 en cuadernos con temas monográficos hasta 1881:

Posteriormente ha tenido numerosas reediciones parciales, especialmente de sus láminas,[50]​ y recopilaciones.[51][52][53][54]



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