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Nimio de Anquín



Nimio Juan Manuel de Anquín (Córdoba, 12 de agosto de 1896-16 de mayo de 1979) fue un filósofo tomista y político argentino, líder de la Unión Nacional Fascista.[1][2]

Nació en la ciudad de Córdoba, Argentina y estudió leyes en la Universidad Nacional de Córdoba.[3]​ Una vez completados los estudios en su país viajó a Alemania para continuar estudiando junto a Ernst Cassirer.[4]​ Durante su estancia en Europa desarrolló su interés por la política y, luego de leer su obra, se convirtió en un seguidor de Charles Maurras.[3]​ Pronto de Anquín desarrolla sus propias ideas políticas intentando combinar el tomismo con el hegelianismo, lo que lo lleva a propugnar un estado nacional sindicalista.[5]

En el Colegio Nacional de Monserrat de su ciudad cursa el bachillerato. Finalizado éste comenzó a estudiar derecho y, luego, ciencias naturales en la Universidad de Córdoba, carreras en las que nunca se recibió. Derecho en aquel momento era la oferta educativa superior más afín a una orientación de tipo “humanística”, lo cual se podría entender a partir de este dato la decisión de muchos jóvenes intelectuales, como es el caso de De Anquín, de estudiar estos tipos de disciplinas.

A los veinticuatro años trabajó como editorialista en el diario “Los Principios”. En 1924, fundó junto al profesor Martínez Villada la revista "Arx". En 1926 obtiene una beca de dos años para estudiar en Alemania. Debido a su preocupación por los planteos epistemológicos centrales de Ernst Cassirer, se lo designó para participar de los cursos que éste, Albert Goerland y N. Sauer dictaran por aquella época en Hamburgo.

De regreso, en el año 1929, fue el fundador del Instituto Santo Tomás de Aquino en Córdoba, Argentina, y en 1930, según datos aportados por Jorge A. Linossi, ganó por oposición la cátedra de Lógica y Moral en el colegio Monserrat, comenzando a dictarla en 1931, hasta que el gobierno fruto del golpe de estado conocido como Revolución Libertadora lo destituyó de todas sus cátedras.

En ella, Nimio de Anquín desempeñó luego, en el año 1954, el vicedecanato.

Por estos años, en asociación con Luis Guillermo Martínez Villada y otros colegas fundó un instituto que llevaba el nombre de Santo Tomás de Aquino.

En el entorno académico, se lo reconoce por su actitud siempre bien predispuesta al diálogo y preparada para cualquier tipo de disputa cuando se le brindaba la oportunidad y cuando él lo considerase necesario. Al respecto y a propósito de De Anquín, comenta esto el Prof. Daniel Vera:

Hay dos publicaciones, excepcionales, en formato de libro y que no son más que recopilaciones de artículos antes escritos y publicados por él mismo, que merecen ser destacadas: “Escritos Políticos” editados en 1972 por el Instituto Leopoldo Lugones (de Santa Fe) y Ente y Ser. Perspectivas para una filosofía del ser naciente, publicado en el 1962 por la Editorial Gredos. Después, en el 1971, la editorial de la Universidad Nacional de Córdoba, gracias a la mediación de su alumna y luego adjunta Judith Botti González de Achával, publicó De las dos inhabitaciones en el hombre.

Desde un punto de vista relativo, se puede decir que estas tres obras se constituyen en tres lados de un solo cuerpo o conjunto de pensamiento bien sólido y coherente por reunir sistemáticamente a sus escritos más importantes de metafísica y política, que identifican a casi toda su obra.[cita requerida]

Un testimonio que para destacar es el que se relaciona con su vastísima biblioteca; gran parte de su capital económico De Anquín se lo destinó a sus libros.

En 1936 empezó a enseñar Lógica en la facultad de filosofía de la universidad de Córdoba, de donde fue separado en 1938 por su oposición al gobierno argentino de la denominada década infame (1930-1943). En el ínterin participa de los cursos de cultura católica organizados por la Escuela de Filosofía de los Cursos de Cultura Católica, fundada en el año 1934 por Monseñor Octavio Nicolás Derisi.

Existe un aviso editorial del diario Los principios publicado el martes 18 de noviembre de 1941, en el que se informa de que la Comisión Nacional de Cultura había escogido a Nimio de Anquín “para realizar estudios sobre los orígenes de la cultura argentina, en algunos de los países que formaron parte del Virreinato del Río de la Plata”. En 1947, Anquín regresó a la facultad para enseñar, además de Lógica, Metafísica; y en 1948 participó en el congreso Suárez-Balmes en Barcelona.

Durante el Congreso Internacional de Filosofía que tuvo lugar en 1949, De Anquín participó activamente y presentó dos de sus trabajos más importantes (Filosofía y Religión y Derilicti sumus in mundo, incluidos luego en la publicación de Ente y Ser. Perspectivas para una filosofía del ser naciente), y una recensión al novelista medievalista del siglo XX, Martin Grabmann, en razón de su fallecimiento reciente, es decir, en el año que corría.

El 3 de febrero de 1950 la Sociedad Española de Filosofía lo reconoce como Socio de Honor. Sin embargo, la apreciación internacional más significativa para De Anquín, se la otorga un 24 de junio de ese mismo año la Universidad de Maguncia distinguiéndolo de manera extraordinaria como Doctor Honoris Causa. Dicha distinción se fundamenta específicamente en sus contribuciones sobre la compleja historia de los escritos del Stagirita y todos los aportes que se derivarían de ello en relación a los estudios aristotélicos más avanzados. A su vez, en este contexto se lo reconoció como “el más calificado conocedor de la cultura germánica” de su tiempo en Sudamérica.[cita requerida]

El 8 de diciembre de este mismo año participa en Roma de la Proclamación del Dogma de la Santísima e Inmaculada Concepción realizada por Pío XII, lo que demuestra su particular devoción a María y que, al parecer, durante sus últimos años no ponía reparos en manifestarlo cuando se le brindaba la oportunidad.

En el año 1951 llevó adelante la fundación y dirección del Instituto de Metafísica e Historia de los Sistemas Metafísicos. Bien puede decirse, como hace Linossi, que el órgano de difusión de dicho Instituto fue la revista Arkhé, que editó su primera tirada el 5 de octubre de ese mismo año.[12]​ En esa revista ha publicado muchos de sus trabajos, algunos de los cuales han sido seleccionados para formar parte de las dos publicaciones en formato libro antes mencionadas.

En 1955, con el derrocamiento del gobierno peronista, fue destituido de sus cátedras. A raíz de este acontecimiento, pasó a enseñar en la Universidad Católica de Santa Fe, gracias a la intervención y hospitalidad del Pbro. Ernesto Leyendecker quien lo apreciaba “no sólo como pensador y creador, sino como un verdadero maestro ‘sembrador’”. Se movió siempre dentro del nacionalismo peronista[cita requerida] lo que le valió la persecución política de la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu. Ese año publica Mito y política de 1956, por lo que es arrestado durante unos meses.[13]

En 1969 recuperó sus cátedras y en las cuales enseñó hasta poco antes de su muerte.

Falleció el 16 de mayo de 1979 en el Hospital Español de su ciudad natal y a sus ochenta y dos años.

Analizando su existencia con cierta perspectiva espiritual bien podríamos concederle la paternidad de esta frase:

En 1929 se relacionó con el Partido Fascista Argentino [15]​ y en 1934 se unió al Fascismo Argentino de Córdoba. Durante el año siguiente ascendió a líder de este grupo que cambió su nombre por Frente de Fuerzas Fascistas en 1935.[5]​ A partir de 1936 varios grupos convergen en la Unión Nacional Fascista bajo el liderazgo de de Anquín.[16]

No obstante su liderazgo del movimiento fascista debió enfrentar oposición. En 1934 fue suspendido de su cargo docente en el Colegio Nacional de Monserrat de Córdoba debido a la violencia de su agrupación.[5]​ En 1936 intentó forzar a los estudiantes universitarios a firmar una carta en apoyo a Francisco Franco.[16]​ Ya para 1939 la Unión Nacional Fascista había perdido toda fuerza de representatividad política.[5]

Una vez acabado su movimiento político, de Anquín retorna a la docencia, primero en su ciudad natal y a partir de 1955 con el advenimiento de la Revolución Libertadora en la ciudad de Santa Fe.[5]​ Sin embargo no abandona la actividad política que sigue desarrollando en los periódicos Sol y Luna y Nueva Política. También es importante su veta religiosa y forma parte de un grupo de intelectuales en torno a Marcelo Sánchez Sorondo. Continúa escribiendo sobre temáticas políticas hasta el final de su vida, mayormente en relación a sus dos temas preferidos: el nacionalismo militante y la crítica al sistema democrático.[5]

En la siguiente lista bibliográfica se mencionan algunos escritos referenciados en una ficha bibliográfica más completa realizada por el Sr. Jorge A. Linossi.



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