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Oviraptorosauria



Los oviraptorosaurios (Oviraptorosauria gr. “lagartos ladrones de huevos”) es un clado de dinosaurios manirraptores emplumados que vivieron durante el periodo Cretácico en lo que hoy es Asia y América del Norte. Se distinguen por su característico cráneo pequeño parecido al de un loro, que contaba con pico y, en ciertos casos, con una cresta en la parte superior. El rango de su tamaño se ubica entre el de Caudipteryx, que tenía las dimensiones de un pavo, y Gigantoraptor de 8 metros de longitud y 1.4 toneladas de peso.[1]​ El grupo (junto con todos los dinosaurios maniraptores) es cercano a los ancestros de las aves. Análisis como los dirigidos por Teresa Maryanska en 2002 y Halszka Osmólska en 2004 sugieren que los Oviraptorosauria pudieran representar aves no voladoras primitivas.[2][3]​ El registro más completo de los Oviraptorosauria se encuentra en Asia, mientras que en América es disperso.[4]

Los oviraptorosaurios más antiguos y basales conocidos son Protarchaeopteryx robusta e Incisivosaurus gauthieri, ambos de la Formación de Yixian, en China, fechados con cerca de 125 millones de años de antigüedad, en el periodo Aptiense del Cretácico inferior. Algunas especies fragmentarias, como Calamospondylus oweni y Thecocoelurus daviesi, pudieron haber sido los miembros más tempranos del clado. El fósil de una pequeña vértebra cervical encontrada en la Formación de Wadhurst en Inglaterra comparte algunas características con los oviraptorosaurios, por lo que pudiera representar una aparición más antigua del grupo (de cerca de 140 millones de años).[5]

Los cráneos de los oviraptorosaurios son diferentes del de la mayoría de los manirraptores. Cuentan con hocicos reducidos, mandíbulas como pico con pocos dientes o ninguno, y una gran abertura en el hueso inferior de la mandíbula. Algunos tienen crestas óseas en la parte superior del cráneo. Los miembros más primitivos contaban con pocos dientes en la parte frontal del hocico; en Incisivosaurus, los incisivos se alargaban de manera semejante a los dientes de los conejos. Por lo general, las extremidades superiores son extensas (aunque muy reducidas en algunas especies avanzadas) y la cintura escapular es larga y densa, con huesos coracoides flexionados y con protuberancias prominentes para sostener los fuertes músculos del brazo.

En comparación con otros manirraptores, las colas resultan cortas. En Nomingia y Similicaudipteryx, las colas terminan en cuatro vértebras fusionadas en lo que Osmólska y otros paleontólogos han caracterizado como pigóstilo, pero Witmer lo considera anatómicamente diferente y con una evolución separada de la del pigóstilo de las aves.[6][7]

Existen varias evidencias de oviraptorosaurios emplumados. La evidencia más directa proviene de cuatro especies de oviraptorosauria primitivas (de los géneros Caudipteryx, Protarchaeopteryx, y Similicaudipteryx) las cuales fueron encontradas con impresiones de un plumaje bien desarrollado, siendo notorio en las alas y la cola, sugiriendo que las plumas podrían funcionar al menos para su despliegue. Por otra parte, al menos cuatro géneros de oviraptorosaurios (Nomingia, Similicaudipteryx, Citipati) y Conchoraptor) preservaban terminaciones de la cola con bastante semejanza al pigóstilo.[6][8]​ Además, en el género Avimimus portentosus ha sido reportada la presencia de pequeños nódulos en el cúbito, lo que indicaría el punto de anclaje de las plumas de las alas.[9]​ Adicionalmente, ciertos hallazgos de algunos especímenes fueron famosos por haber sido encontrados en una posición de anidación semejante al de las aves modernas. Las alas de estos especímenes están posicionadas de tal forma que podrían cubrir perfectamente sus huevos si tuvieran alas pequeñas y una cobertura sustancial de plumas.[10]

Los hábitos alimenticios de estos animales no son del todo conocidos: se ha sugerido que pudieron haber sido carnívoros, herbívoros, comedores de moluscos o huevos (la evidencia que originalmente daba sustento a esta última opción ya no se considera válida); estas opciones no son necesariamente incompatibles.

Algunos miembros del clado comían pequeños vertebrados. La evidencia de esto proviene de un esqueleto de algún tipo de lagarto preservado dentro de la cavidad corporal del Oviraptor, y dos cráneos de Troodontidae bebés fueron encontrados en el nido de un Citipati. La evidencia a favor de una dieta herbívora incluye la presencia de gastrolitos preservados junto al Caudipteryx. También se han presentado argumentos para la inclusión de moluscos en la dieta.

Originalmente se pensó que estos animales robaban huevos con base en hallazgos en Mongolia de Oviraptor en la cima de un nido. Estudios recientes han mostrado que, de hecho, el animal estaba en su propio nido.[11]

Se conocen varios nidos de oviraptorosaurios, con algunos ovirraptóridos preservados empollando sobre montículos de hasta una docena de huevos. Los huevos están generalmente organizados por pares y formando un patrón circular adentro del nido. Un espécimen de China fue encontrado con dos huevos sin desovar dentro del canal pélvico. Ello sugiere que, a diferencia de los modernos cocodrilos, los oviraptorosaurios no producían ni desovaban varios huevos al mismo tiempo. En vez de eso, los huevos se producían en pares dentro de los órganos reproductivos y se ponían de dos a la vez, con la madre yaciendo en el centro del nido y rotando en forma circular conforme cada par de huevos era puesto. Este comportamiento tiene sustento en el hecho de que los huevos, que tenían forma de óvalos muy alargados, estaban en el nido con el extremo más puntiagudo orientado hacia el centro del nido.[12]

La presencia de dos huevos sin cascarón dentro del oviducto muestra que los oviraptorosaurios eran especies intermedias entre los cocodrilos y las aves modernas en lo que se refiere a su biología reproductiva. Tenían dos oviductos, como los cocodrilos; sin embargo, los cocodrilos producen varios huevos con cáscara por cada oviducto en el mismo tiempo, mientras que los oviraptorosaurios generaban únicamente un huevo por oviducto, como las aves.[12]

De la misma forma que los deinonicosaurios, los oviraptorosaurios son tan parecidos a las aves que varios científicos los consideran como aves verdaderas, de hecho, más avanzadas que Archaeopteryx. Gregory S. Paul ha escrito ampliamente sobre esta posibilidad; Teresa Maryańska y sus colaboradores publicaron un artículo técnico, en 2002, detallando esta idea.[2][13][14]​ En su texto ampliamente reconocido, Paleontología de los vertebrados, Michael Benton también incluye a los oviraptorosaurios como un orden dentro de la clase de las aves.[15]​ Sin embargo, cierto número de investigadores han mostrado su desacuerdo con esta clasificación, manteniendo a los oviraptorosaurios como manirraptores no avianos, poco más primitivos que los deinonicosaurios.[16]

La clasificación interna de los oviraptorosaurios también ha sido controversial. La mayoría de los estudios los divide en dos subgrupos primarios: los Caenagnathidae y los Oviraptoridae. Posteriormente se divide a los Oviraptoridae en la subfamilia Ingeniinae de brazos cortos y sin cresta, y la Oviraptorinae con cresta y brazos largos. No obstante, algunos estudios filogenéticos han sugerido que una buena parte de los miembros del subgrupo Caenagnathidae son más próximos a los oviraptorosaurios con cresta.

Los análisis cladísticos llevados a cabo en 2007 por el equipo de Alan H. Turner recuperaron al grupo Oviraptorosauria como un clado (agrupamiento natural) de los manirraptores más primitivos que las aves verdaderas. Se encontró que los oviraptorosaurios eran el grupo hermano de los Therizinosauria y, ambos, son más basales que cualquier otro miembro de las Paraves.[16]

Varios nombres no oficiales para este grupo que vinculaban a los oviraptorosaurios y terizinosaurios han sido sugeridos por investigadores como Paul Sereno, incluyendo el de "Oviraptoriformes" y "Enigmosauria."[17]​ Sin embargo, un estudio más reciente de Zanno y colaboradores desafió esta propuesta, mostrando que los terizinosaurios no están relacionados de forma cercana y, además, son más primitivos que los oviraptorosaurios.[18]

El siguiente cladograma se encuentra en un análisis publicado con a descripción del género Anzu de la familia Caenagnathidae.[19]

Incisivosaurus gauthieri

Similicaudipteryx yixianensis

Caudipteryx zoui

Caudipteryx dongi

Avimimus portentosus

Microvenator celer

Gigantoraptor erlianensis

Caenagnathasia martinsoni

Ojoraptorsaurus boerei

Macrophalangia canadensis

Morfo dental 3 de Alberta

Epichirostenotes curriei

Elmisaurus rarus

Elmisaurus elegans

Hagryphus giganteus

Chirostenotes pergracilis

Leptorhynchos gaddisi

"Caenagnathus" sternbergi

Anzu wyliei

Caenagnathus collinsi

Nankangia jiangxiensis

Yulong mini

Nomingia gobiensis

Oviraptor philoceratops

Rinchenia mongoliensis

Ovirraptórido de Zamyn Khondt

Citipati osmolskae

Wulatelong gobiensis

Banji long

Shixinggia oblita

Jiangxisaurus ganzhouensis

Ganzhousaurus nankangensis

Nemegtomaia barsboldi

Machairasaurus leptonychus

Conchoraptor gracilis

Khaan mckennai

Ingenia yanshini

Heyuannia huangi

Los oviraptorosaurios contaban con hocicos pequeños, mandíbulas altas con forma de pico y un hueso parietal largo. Con la excepción de Gigantoraptor, de ocho metros de largo, eran animales medianos que raramente superaban los 2 metros de longitud. Los miembros más primitivos, como Caudipteryx[20]​ e Incisivosaurus poseen cuatro pares de dientes en el premaxilar; estos dientes forman unos extraños incisivos, pues están alargados. Los miembros más avanzados no tienen dientes en la mandíbula. La presencia de espacios huecos en los huesos es extensa en los cráneos y vértebras de los miembros más avanzados. Los oviraptorosaurios cuentan con una gruesa fúrcula en forma de U y las esternebras del esternón son más anchas que largas, a diferencia de las aves y los dromeosáuridos. Los brazos miden alrededor de la mitad de las piernas y de poco más de la mitad de la región presacral de la columna vertebral. En Caudipteryx e Ingenia las manos son largas, de tres dedos, con un tercer dedo muy reducido. En la columna vertebral cuentan con, entre cinco y ocho vértebras sacras. El hueso púbico es vertical o casi vertical con un borde cóncavo anterior. La tibia es entre un 15 y 25 por ciento más larga que el fémur. La cola es corta, con un número de vértebras reducido a alrededor de 24 y densa en la parte proximal, con anchas apófisis espinosas.[3]​ El hueso isquion mantiene la característica primitiva de proyecciones en la parte baja del hueso de la pelvis (apófisis obturatriz) y la carencia de la apófisis proximodorsal que se encuentra en las aves. En los Oviraptorosauria avanzados, el isquion está curvado en la parte posterior. La cintura escapular es también primitiva; la escápula es una ancha chuchilla expandida en la parte distal, esta se encuentra en la cara lateral del tórax, en ángulo con la columna vertebral; el hueso coracoides tiene la forma primitiva de los celosaurios, con una abertura proximal en el nervio supracoracoidal y una moderada flexión del coracoides (tuberosidad coracoidal).



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