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Protección radiológica



La protección radiológica es la disciplina que estudia los efectos de las dosis producidas por las radiaciones ionizantes y los procedimientos para proteger a los seres vivos de sus efectos nocivos, siendo su objetivo principal los seres humanos.

Protección radiológica en cuanto a los decretos, normas, recomendaciones para proteger a las personas ocupacionalmente expuestas y a la población en general de los efectos adversos de las radiaciones ionizantes.

Sus premisas principales para considerar todas sus recomendaciones, ya sea avalando o deslegitimando aplicaciones de radiaciones o límites de dosis, redactando planes de emergencia, planificando actuaciones en caso de emergencia (contramedidas), o cualquier otra, son las siguientes:

Se llama exposición al hecho que una persona esté sometida a la acción y los efectos de las radiaciones ionizantes; aquella puede ser:

Existen tres tipos de exposición:

Según el tipo de células afectadas y los efectos biológicos de las radiaciones pueden ser: CÉLULAS MADRES - CÉLULAS DE TRANSICIÓN

Se dividen en somáticas = ovocitos - espermatocitos = células germinales

Efectos somáticos: afectan a las células que forman parte de los diferentes tejidos del cuerpo, excepto los tejidos reproductores (gonadales), a largo plazo estos efectos pueden dar origen al cáncer.

Trabajadores Expuestos, estudiantes en formación, miembros del público, población en conjunto.

Condiciones del trabajo del personal (monitoreo individual).

Monitoreo ambiental: sistema de ventilación, intervención o contaminación. Elementos de radio protección:

Se usa sólo cuando exista motivo de riesgo biológico, (uso de trisector).

Calificación de zonas:


La difusión que propicie el conocimiento necesario, a cada nivel e instancia, a través de una divulgación basada en los principios referidos, pueden hacer de las medidas de protección una responsabilidad compartida.[1]

Las tres reglas fundamentales de protección contra toda fuente de radiación son:

Estas medidas de protección radiológica se pueden comparar a las que se toman contra los rayos ultravioletas: utilización de una crema solar que actúa como una pantalla protectora y limitación de la exposición al Sol.

Existen dos tipos de pantalla o blindaje:

Barreras primarias: atenúan la radiación del haz primario.

Barreras secundarias: evitan la radiación dispersa.

Para las fuentes radiactivas que emitan radiaciones, se deben añadir otras dos recomendaciones adicionales:

Por ejemplo, las instalaciones nucleares no se desmantelan inmediatamente después de su detención, para esperar una disminución de la actividad radiológica de las zonas afectadas. En las minas subterráneas de uranio, una ventilación muy eficaz permite mantener una débil concentración de radón en el aire que respiran los mineros.

Los trabajadores que puedan alcanzar niveles de dosis cercanos a los límites legales debido a las radiaciones ionizantes en su trabajo (industrias nucleares, médicos, radiólogos...) suelen llevar dosímetros que miden la cantidad de radiación a la cual han estado sometidos. Estos dispositivos permiten asegurarse de que la persona ha recibido una dosis inferior a la dictada legalmente, o en caso de accidente radiológico, conocer el alcance de la dosis recibida.

La toma de conciencia del peligro potencial que tiene la exposición excesiva a las radiaciones ionizantes llevó a las autoridades a fijar las normas reglamentarias para los límites de dosis. Estos límites corresponden a un riesgo suplementario aceptable respecto al riesgo natural.

Las normas legales de protección radiológica a día de hoy utilizan:



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