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Protestas en Yemen de 2011



La Rebelión en Yemen o Revolución yemení fue una serie de revueltas callejeras iniciadas en enero de 2011 que en su primer día unieron a más de 16.000 personas en el centro de Saná, capital de Yemen y acabaron derribando el gobierno. Los manifestantes pedían que Ali Abdullah Saleh, dictador del país unificado desde 1990 y del norte desde 1978, no se presentase a la reelección.[3]​ Igualmente hubo violentas protestas en el sur del país.[4]​ Los manifestantes compararon a su presidente con el derrocado expresidente tunecino Zine El Abidine Ben Ali, por la corrupción de su gobierno y la pobre economía de Yemen.[5][6]​ Unos 16 mil manifestantes salieron a las calles en Saná el 27 de enero, incluyendo unos 10 000 estudiantes en la Universidad de Saná.[7]​ Yemen es la nación más pobre del mundo árabe y se ha convertido en un refugio para los militantes islamistas de Al Qaeda.[8]​ Los manifestantes rechazaron las propuestas de reforma política anunciada por el gobierno por no ser lo suficientemente extensa para asegurar que Saleh o su hijo Ahmed no mantuvieran el poder de forma indefinida.[9]​ Los manifestantes querían impulsar una reforma en lugar de una revolución como sucedió en Túnez,[10]​ un periodista yemení afirmó:

El ministro del Interior yemení Mutaher al-Masri, dijo: "Yemen no es como Túnez."[12]​ En las manifestaciones participaron seis formaciones lideradas por el Partido de la Reforma Islámica, además de los partidos laicos Socialista y Baaz.[13]

Ali Abdullah Saleh había sido presidente de Yemen durante más de 30 años,[14]​ y muchos creen que su hijo Ahmed Saleh estaba siendo preparado para reemplazarlo.[15]​ Casi la mitad de la población de Yemen viven con 2 dólares o menos al día, y un tercio sufre de hambre crónica.[11]​ Yemen ocupa el lugar número 146 en el de Índice de Percepción de Corrupción (2010) según la organización Transparencia Internacional[16]​ y el 15 en el Índice de Estados Fallidos (2010).[17]

Los manifestantes yemeníes llevaban cintas rosas que simbolizan la Revolución de los Jazmines e indicaban su intención de no violencia.[11]​ El legislador opositor Shawki al-Qadi dijo que el color rosa fue elegido para representar el amor y que las protestas serán pacíficas.[18]​ La abundancia de cintas rosas en las manifestaciones mostraron el nivel de planificación que existía en las protestas.[18]

El 22 de noviembre, el enviado especial de la ONU para el Yemen, Yamal Benomar, confirma que el Gobierno y la oposición han alcanzado un acuerdo sobre el plan del CCG para la renuncia de Saleh, que finalmente firma el acuerdo con el que poner fin a su papel al frente del país.

Finalmente, Saleh firmó la cesión de su puesto a su vicepresidente, tras 10 meses de protestas contra su gobierno.

La firma de la iniciativa no ha supuesto, sin embargo, el fin inmediato de la violencia y las protestas en el país árabe, puesto que los manifestantes han vuelto a salir a las calles en rechazo a las garantías de inmunidad que el plan del Consejo de Cooperación del Golfo concede a Saleh y a sus colaboradores que ha provocado una continuación de la protestas donde ha habido represión y fallecimientos de algunos manifestantes.

El presidente yemení, Alí Abdalá Saleh, han decretado una amnistía general para aquellas personas que cometieron "locuras durante la crisis", en alusión a la revuelta contra su régimen que estalló a finales del pasado mes de enero.

Este indulto, publicado por la agencia oficial de noticias yemení Saba, excluye a los implicados en crímenes y en el atentado contra el Palacio Presidencial de Saná, en el que resultó herido de gravedad Saleh.

Esta decisión ha sido anunciada en una reunión del Comité Central del gobernante Partido del Congreso Popular General (PCPG), organizada poco después de la vuelta de Saleh de Riad, donde ha firmado el plan del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG).

En la reunión, se ha debatido las nuevas evoluciones de los acontecimientos en Yemen después de que Saleh, hasta la fecha presidente de Yemen, firmara la citada iniciativa para poner fin a la crisis que vive el país desde hace diez meses y que incluye su renuncia al poder.

Saleh ha pedido a sus seguidores y a los miembros del PCPG que respetan este "acuerdo histórico", en alusión al plan del CCG, porque "puede poner fin a la crisis y evitar sus consecuencias". Además, el gobernante les ha solicitado "solidarizarse para enfrentar a los enemigos de la patria y de su unidad, seguridad y estabilidad".[19]

El presidente de Yemen partió el 22 de enero de 2012 en avión de su país, informó un portavoz presidencial, tras pronunciar un discurso de despedida en el que se disculpó por sus errores y dijo que era hora de ceder el poder.

No obstante, en un indicio de que su papel como fuerza política en los asuntos de Yemen puede estar lejos de terminar, Alí Abdulá Saléh dijo que sólo buscará atención médica en Estados Unidos y que luego regresará a Yemen antes de las elecciones presidenciales del mes próximo, para encabezar su partido en el poder.[20][21]

Partió rumbo a Estados Unidos, luego de obtener la inmunidad del Parlamento. Saleh gobernó Yemen con mano de hierro desde 1978. Saleh no dimitió a su cargo, pero quedó como "presidente honorario" del país. Dio el brazo a torcer luego de casi un año de levantamientos populares en su contra.

Un día después de que el Parlamento declarara su inmunidad y pocas horas después de que su familia hubiese abandonado el país, Saleh partió en un avión privado hacia Estados Unidos, donde pretende someterse a un tratamiento médico. En Washington, un funcionario de alto rango dijo que Saleh recibió autorización para ingresar a Estados Unidos a fin de que pueda recibir atención médica.[22]

El nuevo presidente yemení, Abd Rabbuh Mansur al-Hadi, se ha comprometido a “preservar la unidad del país” y a continuar la guerra contra Al Qaeda. Lo ha hecho tras jurar su cargo, el 25 de febrero de 2012 y ser el ganador y único en postularse en las elecciones el 22 de febrero de 2012.

Hadi, hasta ahora vicepresidente del Yemen, sucede a Ali Abdala Saleh. Va a liderar un complicado periodo de transición de dos años. El presidente yemení saliente, Alí Abdalá Saleh, traspasó el lunes 27 de febrero de 2012 oficialmente el poder a su sucesor, Abdel Rabu Mansur Hadi, en una ceremonia en Saná transmitida por la televisión oficial.

"Quiero que en dos años haya un nuevo presidente", ha afirmado Hadi, sobre su compromiso para el cumplimiento del plan de transición del Consejo de Cooperación del Golfo, que estipula la duración de su mandato. [23]



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