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Reales Colegios de Tortosa



Los Reales Colegios se encuentran dentro del Conjunto Histórico Artístico de la ciudad de Tortosa y son el monumento renacentista más importante de Cataluña.

En 1974 fueron declarados Monumento nacional.

En el siglo XVI Tortosa era la quinta ciudad de Cataluña en número de habitantes y contaba con un colegio para la formación de los teólogos de la Orden dominica.

La construcción del Colegio de San Jaime y de San Matías tuvo por misión la de educar a los jóvenes musulmanes conversos. Las obras empezaron en 1564. En la actualidad ya no se atribuye la autoría a Miquel Joan Anglès y se apunta a Francisco de Montehermoso. Con la expulsión de los moriscos de 1610 passó a ser utilizado para la educación de los jóvenes sin recursos de la ciudad. En 1824 fue convertido en Seminario Conciliar, hasta 1877 cuando fue trasladado a la calle Moncada, y se siguió utilizando como colegio (Colegio «San Luis Gonzaga», llamado popularmente "colegio de arriba"). Entre los años 1972 y 1983 el Colegio de San Jaime fue la primera sede de la UNED en Tortosa y desde 1997 acoge el Archivo Histórico Comarcal. Antes, en 1974, el conjunto es declarado monumento historicoartístico de interés nacional (BOE núm. 273 de 14/11/1974).[1]

El conjunto monumental está formado por tres edificios:

Tiene una planta rectangular, con tres pisos o galerías (los dos primeros con arcos de medio punto, el superior con arcos rebajados) cubiertas con vigas de madera. Lo más destacable del patio, sobre todo, es la escultura. Éste presenta un programa iconográfico que fusiona elementos religiosos con otros profanocientíficos y con la idea de monarquía. En la primera planta se pueden ver los símbolos de los evangelistas además de 16 cabezas esculpidas en bajorrelieve sobre los capiteles de las columnas, que podrían representar a los alumnos de la institución. En el espacio de los arcos de la planta de abajo y el pretil del primero se desarrolla un gran friso esculpido. Están representados los escudos y los bustos de 19 parejas reales de la monarquía aragonesa y de los Austrias, desde el conde Ramón Berenguer IV -alabado en una inscripción- y Petronila de Aragón, hasta Felipe III y Margarida de Austria. En la enjuta de los arcos del segundo piso se disponen medallones con representaciones de personajes sagrados, apóstoles y profetas; y en los ángulos están los símbolos de los cuatro vientos.

Todo el conjunto, la iconografía de la escultura, la estructura, está influenciado por las corrientes artísticas procedentes de Italia y es de gran calidad. En la década de 1550 dirigía las obras un arquitecto francés llamado Antoni Lidon. La escultura del patio fue ejecutada por el tallista castellano Francisco de Montehermoso.[2]

Otro elemento muy destacable es la puerta de acceso. Está estructurada en tres registros dispuestos verticalmente; el primero está formado por un arco de medio punto enmarcado por dos columnas de fuste acanalado y capitel compuesto que sostienen un entablamento con gruotescos. El segundo piso está presidio por el escudo imperial de Carlos I con el águila bicéfala y dos esfinges, signos de la sabiduría. En el cuerpo superior hay dos imágenes de los patronos de la institución, San Matías y San Jaime, en dos hornacinas y por encima de estas la imagen del ángel custodio, antiquísimo patrón de Tortosa. La portada fechada hacia 1570 se concibe como un arco triunfal que intenta armonizar la idea de la razón y espiritualidad con la idea imperial.



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