x
1

Repugnante



Asco es la denominación de la emoción de fuerte desagrado y disgusto hacia algo, como determinados alimentos, excrementos, materiales orgánicos podridos o sus olores, que nos produce la necesidad de expulsar violentamente el contenido del estómago a través de la boca. A diferencia de otras formas menores de rechazo, el asco se expresa mediante violentas reacciones corporales como náuseas, vómitos, sudores, descenso de la presión sanguínea e incluso el desmayo.

El asco se origina en las amígdalas cerebrales, que pertenecen al sistema límbico, donde se procesan también otras emociones. La activación de estas áreas por el asco ha sido demostrada experimentalmente. La capacidad de sentir asco es innata. Se ha comprobado que los niños pequeños no sienten asco hacia sustancias, objetos u olores; se pueden meter por ejemplo excrementos, insectos o lombrices en la boca. Ocasionalmente, los neonatos reaccionan con gestos faciales a los líquidos de sabor amargo, aunque la mayoría de los científicos no interpretan esta reacción como asco, sino como aversión gustativa innata, así como la preferencia por el sabor dulce es también innata. A diferencia de los adultos, que reaccionan con asco frente a olores como los de excrementos o el sudor, los niños no manifiestan esta reacción hasta los tres años.[1]

Una corriente de investigación se basa en que la capacidad de sentir asco es genética, sin embargo el objeto del asco es variable y viene determinado por la cultura. La biología evolutiva considera que tiene sentido sobre todo con respecto a la alimentación, pues las fuentes de alimentos no son idénticas en cada cultura y con el transcurso de la evolución cambian sin cesar. Los productos animales son los que tienen mayor potencial de provocar asco en todo el mundo, a diferencia de las plantas y los objetos inanimados.[2]

Se puede considerar que hay tres entidades que son determinantes para definir qué cosas se consideran repugnantes para una persona sobre todo en la época de infancia , la primera es la familia, la segunda la sociedad y en tercer lugar están los institutos de educación.

La repugnancia es un sentimiento que se puede adquirir desde la infancia; un ejemplo de esto es el momento en que el niño hace sus necesidades, pero el sentido que se le da a esta palabra es mayormente influido por la sociedad.

La repugnancia es altamente ligada con la contaminación (heces, cadáveres, excrecencias del cuerpo, entre otras) y la impureza , estas dos anteriores nos recuerdan que somos animales y mortales por lo tanto nos generan miedos, así lo comprueban especialistas en psicología experimental "La repugnancia representa un rechazo a la contaminación que producen los objetos que evidencian nuestro propio animal y mortal y, por lo tanto, nuestra importancia ante los asuntos clave de la vida".[3]​ en efecto dichos especialistas coinciden en que, al distanciarnos de esos productos, en realidad estamos tramitando la angustia que nos genera tener o ser productos de desecho, es decir animales y mortales.[4]

Los padres de familia quieren relacionar inicialmente el concepto de repugnancia a algo peligroso pero no necesariamente todas las cosas peligrosas son repugnantes, así que cuando al niño se le crea con este concepto inicial sin una explicación adecuada o crece bajo un régimen de superioridad o inferioridad el término de repugnancia puede variar.[5]

Gracias a la sociedad adulta que rodea a los niños, el narcisismo comienza a crecer en los niños cuando el mal olor, la suciedad y viscosidad se relacionan con un grupo de personas o sobre un grupo social específico dándoles un rango de inferioridad como se ha evidenciado a lo largo de la historia en grupos como los judíos, afroamericanos, mujeres, homosexuales, pobres, entre otros y la primera reacción de los niños frente a estos comportamientos narcisistas que tiene la sociedad es evitar el contacto con cualquiera de estos grupos o con las cosas que toquen puesto que el concepto que han desarrollado en sus mentes es que estas cosas o personas están contaminadas.[4]

En todo el mundo se da una misma manifestación del asco: la nariz se arruga y los labios superiores se elevan, mientras que las comisuras descienden. Cuando el asco es muy fuerte, la lengua sale de la boca ligeramente.[1]​ Desde el punto de vista fisiológico se produce un reflejo facial, salivación, náusea y en casos extremos caída de la presión sanguínea y desmayos. La sensación de asco es distinta para cada individuo. Es posible reprimir o superar el asco. Por ejemplo en el ejercicio de la medicina o en el sector fúnebre esta superación juega un papel importante, aunque hay grandes diferencias entre individuos.

No se sabe con seguridad qué función evolutiva cumple el asco. Algunos científicos como Paul Rozin sostienen que el origen de la emoción radica en una reacción defensiva contra determinadas sustancias incomestibles. La psicóloga Anne Schienle supone que el asco junto a los reflejos faciales, se originan, y por lo tanto sirven, para evitar la aceptación de alimentos no comestibles o nocivos.

En todo el mundo las cosas consideradas más asquerosas son los cadáveres, las heridas abiertas, los desechos corporales como las heces, la orina, el esputo verde o el pus, el olor de los alimentos podridos y determinados animales como gusanos, cucarachas o formas en desarrollo como las larvas y orugas. Las peculiaridades de la sensación para cada cosa difieren en diferentes culturas y en opinión de los expertos en ciencias sociales en Europa en épocas anteriores era menos pronunciada que actualmente.[6]

La reacción de asco está presente en los animales, reaccionan considerablemente ante experiencias gustativas desagradables, y la mayoría de especies lo hace mediante reflejos faciales o incluso mediante vómitos, como los humanos. Como muchos humanos, también si tienen náuseas tras probar determinados alimentos pueden desarrollar una aversión permanente a ese alimento. Se observó un efecto similar en lobos: en él un hombre preparó una carne de cordero que les provocó fuertes náuseas. A partir de entonces esos lobos huían a la vista de las ovejas o mostraban actitud de sometimiento.[7]​ Los investigadores interpretaron estas señales como síntomas de asco.

8. https://dle.rae.es/asco



Escribe un comentario o lo que quieras sobre Repugnante (directo, no tienes que registrarte)


Comentarios
(de más nuevos a más antiguos)


Aún no hay comentarios, ¡deja el primero!