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Silla presidencial de México



La llamada Silla Presidencial, es en México uno de los objetos que popularmente representa el máximo poder político de la República, junto con la banda presidencial y el grado de Comandante Supremo es considerado un distintivo del cargo de titular del Poder Ejecutivo Federal.

Como objeto material e histórico, ha tenido al menos dos representantes que nunca han sido oficializados por decreto, reglamento o protocolo, pero el saber popular dice que existen dos Sillas Presidenciales.

La primera fabricada para el presidente Benito Juárez y que actualmente se exhibe en el Museo Nacional de Historia, pero que por diferentes obras artísticas se relaciona más con el presidente Porfirio Díaz y la dictadura que encabezó; la segunda que fue hecha por encargo del presidente Porfirio Díaz entre 1904 y 1906, extrañamente se relaciona más con los gobiernos Revolucionarios e Institucionales posteriores a la Revolución Mexicana que con el mismo presidente Porfirio Díaz, por ejemplo, casi todos los Presidentes desde 1917 se han tomado la fotografía oficial sentados en ella junto a una bandera y usando la banda presidencial. Esta silla se encuentra actualmente en el Palacio Nacional como parte del mobiliario para uso exclusivo del Presidente de México, en público, por su simbolismo popular, es usada en actividades protocolarias.[1]​ También, existe un uso retórico y simbólico del término silla presidencial a lo largo de la historia, principalmente, para referirse al cargo presidencial, o al poder político conferido al puesto de Presidente de México.[1][2]

Bajo las tradiciones europeas e indígenas americanas las cabezas de gobierno y estado se les ha distinguido con títulos o sitios que muestran su supremacía sobre los demás habitantes o personas con poder político, por ejemplo en el aspecto de títulos, entre los indígenas nahuas se daba el título de Tlatoani (el que habla) al que tenía voz de calidad en el gobierno del estado, por lo mismo durante sus presentaciones en público se le situaba en un lugar de distinción, con un mueble especialmente hecho para eso, como dejó dicho Bernal Díaz del Castillo.

Luego de la conquista y construido el Palacio Virreinal en lo que hoy es el Salón de Recepciones se construyó un trono con dos sillas especialmente adornadas para el monarca español y su esposa, ambas bajo un palio y un manto que cambiaba con el escudo de cada uno de los reyes españoles, de ese trono se tienen pocas noticias, nunca fue usado, estaba preparado para recibir a algún monarca español que visitara la ciudad de México, cuando el Virrey hacia actos oficiales en ese salón usaba una silla cualquiera situada debajo y a la derecha de la plataforma donde se situaban las sillas del trono como un distintivo de su supremacía política, pero nunca se menciona que fuera una silla especial, al contrario de lo que pasaba con el monarca y su cónyuge.[4]

Al final del Virreinato de la Nueva España solo se sabe que el Salón del Trono fue remodelado y renombrado como Salón del Solio, para que en el hiciera las recepciones oficiales el nuevo monarca mexicano Agustín I, durante esta etapa se supone que una banca de dos posiciones fue usada como silla para uso exclusivo del emperador, pero no se tiene información oficial de ello, como serían los Protocolos del Palacio, por otro lado en la Catedral Metropolitana de México se guarda una silla de madera recubierta con hoja de oro y tapizada de terciopelo, que se dice fue el trono de Agustín de Iturbide, de esta hay una copia en el Museo Nacional de las Intervenciones en Churubusco. A la caída del Primer Imperio Mexicano el Salón del Solio que no se había acabado de remodelar se renombró como Salón de Recepciones, de esta etapa no se sabe con certeza de alguna silla en el Salón de Recepciones de uso especial para los presidentes o vicepresidentes mexicanos, pero si en el Salón de Sesiones que tenía el Congreso en el mismo Palacio Nacional, en este existía un par de sillones que presidían el recinto, ambos eran de madera y estaban tapizados de terciopelo rojo, situados bajo un palio y una imagen de la Virgen de Guadalupe, esas sillas se destruyeron en 1878 y no se sabe de que estuvieran marcadas de algún modo para distinguir donde se situaban el presidente y el presidente del congreso, los únicos que podían sentarse en ellos.[4][5]

Motēcuhzōmā Xocoyotzīn (1466-29 de junio de 1520) Huey Tlatoani de México-Tenochtitlan (1502-1520). Nótese que en esta litografía europea se le muestra sentado en una especie de trono de piedra.

Representación del Huey tlatoani Izcoatl en el Códice Mendoza, nótese que se le muestra sentado en una especie de banca de madera.

Reproducción de la Primera Silla Presidencial, en el Museo de la Revolución Mexicana.

Trono de Agustín de Iturbide en la Catedral Metropolitana de México.

Entre 1824 y 1867 no se tiene certeza de ningún mueble especialmente realizado y señalado por alguna simbología para el uso exclusivo de los variados y múltiples presidentes de México, se sabe que existían lugares especiales donde se apartaba alguna silla para cuando tuvieran la presencia del presidente, como ocurría en la Catedral Metropolitana, la Colegiata de Guadalupe o el Teatro Nacional, pero no que hubiera sido hecha para ese fin en específico.

Lo que llamamos la Primera Silla Presidencial fue de hecho elaborada sin el previo conocimiento del entonces presidente Benito Juárez entre 1867 y 1872, como un regalo especial de parte de la Escuela de Artes y Oficios, fundada por él mismo. La única vez que se tenga registro de que un Presidente de México se haya sentado en esta primera silla es con el presidente por la Convención de Aguascalientes, Francisco Lagos Cházaro quien se tomó una foto sentado en ella, aunque al parecer no fue una foto oficial. Fuera de eso solo aparece en pinturas y murales donde se le relaciona a Benito Juárez y Porfirio Díaz, por lo que se considera más un símbolo que un objeto de uso. Esa silla está tallada en madera cubierta con hoja de oro, con el respaldo y asiento de terciopelo rojo bordado con hilo de oro, lleva un águila republicana de estilo francés coronada por un gorro frigio de donde salen rayos de sol, simbolizando la liberación de la opresión y la república; las patas de la silla están labradas en forma de águilas, mientras los costados del respaldo llevan labradas hojas de laurel.[2][6]

Esta primera silla permaneció en el Palacio Nacional durante los gobiernos de Benito Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada, Juan N. Méndez, Manuel del Refugio González Flores, Porfirio Díaz, Francisco León de la Barra, Francisco I. Madero, Pedro Lascuráin Paredes, Victoriano Huerta y Francisco Carvajal, al término de ese gobierno y tras la Convención de Aguascalientes se tiene la noticia de su existencia por la famosa foto donde Francisco Villa posa sentado en ella, a su lado está el Gral. Emiliano Zapata que se sienta en otra silla a su lado. Esa foto fue tomada días después de que tropas zapatistas tomaran el control de la Ciudad de México, el 4 de diciembre de 1914. La historia dice que el General zapatista Eufemio Zapata (hermano de Emiliano), buscó la silla presidencial para quemarla, y así terminar con la maldición que tenía esa silla sobre la vida política de México, pero no la pudo encontrar, ya que él buscaba una silla de montar. Luego de que se la mostrara el responsable de la custodia del Palacio Nacional, este General hizo algo bastante extraño, en sus palabras decía que:

Todo esto fue narrado por el Gral. Martín Luis Guzmán, en sus memorias.[7]

Paralelamente a la historia de la primera silla desde 1904 o 1905 se sabe de otra silla, que se distingue por estar menos adornada, popularmente se dice que, al parecer esa silla fue hecha por órdenes del presidente Porfirio Díaz, con motivo de la celebración del centenario de la Independencia de México, pero en realidad esa silla es parte de un juego de sillas para la mesa de juntas de 16 posiciones del Salón de Acuerdos, esas sillas se distinguen por llevar bordado el Escudo Nacional de México en el respaldo del lado derecho; esta en esa posición porque si estuviera en el centro el ocupante taparía el Escudo Nacional al sentarse y le estaría dando la espalda a la Patria, aunque esta distinción no se realizó hasta el gobierno del Lázaro Cárdenas del Río. La llamada silla presidencial se distingue de las demás por llevar sobre el respaldo una talla en madera dorada del escudo nacional en su versión de 1898 llamada el “Águila del centenario”, como se dijo esta se usa y resguarda en el llamado Salón de Acuerdos de Palacio Nacional, el juego de mesa y sillas además tiene dos sillas que no llevan bordado el escudo. Esta silla más sencilla que la primera ha sido la que más se ha usado para actos y eventos protocolarios. Mide 157 centímetros de alto, por 78 centímetros de ancho, y 85 centímetros de profundidad. Está hecha de madera de palisandro y su fondo está elaborado de un paño verde, con bordados en tonos oro blanco y amarillo.[1]

De esta segunda silla se sabe a ciencia cierta que ha sido varias veces retapizada para cambiar el Escudo Nacional de México que lleva bordado en el respaldo, junto con las otras de la mesa de juntas, en buena parte su historia se conoce por las fotos oficiales que los varios presidentes se han tomado desde 1920, por lo que hoy es la silla que popularmente se conoce como Silla Presidencial, aunque de hecho no lo es oficialmente.

En forma paralela la llamada Primera Silla debió ser llevada al Castillo de Chapultepec en algún momento posterior a 1914, ya que en 1940 cuando el presidente Lázaro Cárdenas del Río cambia la residencia oficial a Los Pinos y cede el Castillo de Chapultepec para hacer el Museo Nacional de Historia, el primer equipo del museo encuentra la silla arrumbada en una de las bodegas del Castillo, por lo que es recuperada y desde entonces forma parte del acervo del Museo donde se exhibe.

A la par de las dos sillas descritas, entre el mobiliario del área de la Presidencia en Palacio Nacional existen al menos siete muebles señalados por Escudos Nacionales para el uso exclusivo del Presidente de México.

En el Salón Juárez hay dos sillas con un escudo nacional, estas sillas son simples, en madera negra con tapizado dorado y dos águilas mexicanas sobre lo que parece una rosa de los vientos tallada sobre el respaldo de cada una de las sillas.[8]

En el espacio de Palacio Nacional dedicado a la recepción de cartas y credenciales oficiales del cuerpo diplomático extranjero, entre el conjunto de sillas de madera negra y tapiz verde, destaca una cuyo respaldo es ligeramente más alto y es el único decorado en la punta con un escudo nacional en tono dorado, siendo esta la que usa el primer mandatario en las mencionadas ceremonias.[9]

En este salón hay una especie de sofá de dos plazas tapizado en tela gris que durante muchos años llevó un escudo en su respaldo y que se distingue por ser el único con esa forma en todo el juego de muebles del salón. Este sillón al parecer fue hecho en la primera mitad del siglo XIX, y por algunas fotos tomadas durante la revolución donde se ve un escudo muy similar al primer escudo nacional usado entre 1824 y 1846 se cree relacionado con el reino de Agustín de Iturbide o al menos de los primeros regímenes republicanos, por lo que podría ser la verdadera primera silla presidencial, por su amplitud se considera que sería ideal para usar con el vestuario propio del primer emperador mexicano.[10]

En este salón existe una silla de madera tapizada en tela verde grisácea, adornada en la parte alta del respaldo con una talla alta que la distingue del resto del mobiliario del Salón, lleva un escudo nacional pintado al óleo, al parecer esta silla fue hecha por los años treinta del siglo XX, dadas las características del mencionado escudo en el mueble.[11]

En el comedor del Palacio Nacional existe una silla especialmente construida para el presidente, de madera recubierta con hoja de oro, marco en el respaldo y sobre este una talla del escudo nacional, está tapizado en tela de terciopelo rojo con bordados en seda del mismo color.[12]

En el despacho presidencial está ubicada la silla del escritorio presidencial, hecha durante la remodelación del Palacio Nacional en la década de los treinta, tiene sobre el respaldo una talla del escudo nacional, está tapizada con cuero bovino negro asegurado por remaches de bronce. En el mismo despacho existe una pequeña mesa de juntas que tiene una silla con un escudo nacional para el uso exclusivo del presidente.[13]

La más relevante de las evidencias fotográficas del uso de la primera silla presidencial es de Francisco Villa. Una serie de fotos que pertenecen al Archivo Casasola. A su izquierda, aparece sentado el General Emiliano Zapata, mientras a su derecha aparece sentado el General Tomás Urbina; alrededor de ellos, aparecen miembros de sus respectivas tropas con variados rangos. Se dice que Villa invitó a Zapata a sentarse en ella, pero este rechazó la invitación, argumentando que quien se sentaban en ella, se volvía una persona mala.[2]

En 1889 el pintor Enrique Delauney sobre la base de una obra de 1858 del artista Tiburcio Sánchez de la Barquera, pintó un óleo que se encuentra en Palacio Nacional donde muestra al Presidente Benito Juárez, de pie, junto a lo que parece la primera silla presidencial, portando la banda presidencial, con la mano derecha extendida en dirección a la Constitución de 1857 y a las Leyes de Reforma, mientras la mano izquierda sujeta un guante blanco que simboliza la limpieza de las acciones que debe tener el servidor público. Este cuadro formó parte de la decoración del Salón Juárez, en el segundo piso de la residencia oficial Lázaro Cárdenas, dentro de Los Pinos. Permaneció ahí hasta el año 2000, cuando el Presidente Vicente Fox la removió, sustituyéndola por una pintura de Francisco I. Madero. Tal hecho causó indignación dentro de varios círculos políticos y, en 2001, el secretario de Gobernación Santiago Creel, sacó la obra de la bodega donde estaba guardada y la mandó colocar en el salón Adolfo Ruiz Cortines, del Palacio de Covián, de la Secretaría de Gobernación. En 2012, los Diputados del PRI solicitaron al Presidente Electo, Enrique Peña Nieto que regresara la obra al Salón Juárez. La pintura que representa al presidente Carlos Salinas de Gortari es la única obra en Palacio Nacional que presenta la segunda silla presidencial.[14]

Entre 1970 y 1973, el artista Juan O'Gorman pintó una obra donde aparece Porfirio Díaz sentado en la primera silla presidencial, rodeado de personajes con vestimentas características de las clase acomodada de su época, mientas, frente a él, aparece una persona vestida con ropa de clase baja, de tez morena e hincado, en una posición de suplica. Se especuló que dicha obra está basada en una fotografía pero, hasta ahora, no hay evidencia de que esta exista. Este mural es titulado El feudalismo de Porfirio Díaz, y está ubicado en sala 11 del Castillo de Chapultepec[6][15]

Presidente Francisco Lagos Chazaro sentado en la Primera Silla Presidencial.

Presidente Emilio Portes Gil sentado en la segunda Silla Presidencial, nótese que no lleva bordado el Escudo Nacional.

El Presidente Enrique Peña Nieto sentado en la llamada Segunda Silla Presidencial.



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