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Sociedad de Condueños



La Sociedad de Condueños de los Edificios que fueron Universidad fue la primera sociedad particular y privada que se creó en España para salvar y conservar un patrimonio artístico, el de la antigua Universidad de Alcalá.[1]

En 1836, se decretó el traslado de la Universidad de Alcalá a Madrid, y sus edificios, en virtud de las leyes desamortizadoras, fueron vendidos por el Gobierno, que no los consideró “bien público”, sino que los enajenó como bien privado a particulares.[2]

Los edificios fueron pasando de unas manos a otras (Joaquín Alcober, Joaquín Cortés, Javier de Quinto), sufriendo menoscabos en cada una de las transacciones.

En 1850, el derribo de un arco de gran tradición en la ciudad, el hallazgo accidental de los restos del Cardenal Cisneros (fundador de la Universidad) en unas obras de demolición de la Capilla, y el rumor de que se quería desmontar la fachada de la Universidad, espolearon la puesta en marcha de un movimiento vecinal, que tuvo como primera manifestación destacada un escrito de 28 de octubre de 1850, firmado por numerosos ciudadanos, en el que se solicitaba ayuda al Alcalde Corregidor.

El movimiento iniciado dio lugar a la creación de una sociedad filantrópica, que el 12 de diciembre de 1850 compró por 90.000 reales al Conde de Quinto la manzana que contenía los principales edificios de la Universidad. La Sociedad de Condueños se constituyó con 900 láminas de 100 reales, que solo podían transferirse entre vecinos de la ciudad, y de las que una persona no podía tener más de diez. Su primer presidente fue José de los Ríos, y el segundo fue Miguel de Pascual.[3]

En la Exposición de Motivos y Bases de la Sociedad de Condueños, de 1850, se explicita la filosofía con la que se creó esta:[4]

Sobre el esfuerzo que supuso esta adquisición, y la gran implicación de los alcalaínos en la misma, indica lo siguiente José Félix Huerta Velayos en “La Sociedad de Condueños: una historia compartida”:[5]

Los edificios se compraron con la intención de preservarlos hasta que se volviera a abrir la Universidad de Alcalá, lo que ya solicitó la Sociedad de Condueños al Gobierno en 1854, aunque eso finalmente no sucedió hasta 1977. Entre tanto, los edificios principales alojaron al Colegio del Arma de Caballería (1851), a la Milicia Nacional (1855), a los Padres Escolapios (1861-1933), al Instituto Nacional de Enseñanza Media (1933-1947), año en que el Instituto tuvo que trasladarse a otro lugar por el estado ruinoso del edificio), y, desde 1960, tras restaurarse el edificio, a la Escuela Nacional de Administración Pública.[6]

Otros edificios de la manzana propiedad de la Sociedad de Condueños se utilizaron para crear un local de ocio (Círculo de Contribuyentes); para uno de los primeros locales de Paradores, la Hostería del Estudiante (inaugurada por Alfonso XIII en 1929), o para alojar a la Cruz Roja, al Colegio de Abogados o a una Oficina de Turismo Municipal.

Con la vuelta de la Universidad a Alcalá, la Sociedad de Condueños pudo por fin cumplir con el que había sido el fin para el que se creó. Se alcanzó entonces un acuerdo para que la Universidad ocupase los edificios más significativos de la manzana, ubicándose en ellos el Rectorado. La Universidad paga por ello un alquiler meramente simbólico, y se hace cargo de su mantenimiento. Tanto la Universidad como el Ayuntamiento de la ciudad de Alcalá de Henares han reconocido con sus más altos galardones el enorme valor de esta iniciativa ciudadana, que ha permitido conservar unos edificios que forman parte de un conjunto arquitectónico declarado en 1998 por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

La Sociedad de Condueños, formada hoy en día por los actuales titulares de las participaciones originales, sigue administrando su patrimonio, así como participando de forma muy activa en la vida cultural y social de la ciudad.

Edificios que posee la Sociedad de Condueños de Alcalá de Henares:[7]

La sociedad preserva hasta la actualidad edificios que por su importancia histórica, cultural y artística, hubieran sido destruidos por sus anteriores propietarios, que los habían adquirido en virtud de las leyes desamortizadoras del siglo XIX, para dedicar los solares al cultivo de la morera y a la instalación de una fábrica de hilaturas.[9]

En la actualidad, la Sociedad de Condueños arrienda parte de su patrimonio a la Universidad de Alcalá a cambio de un precio simbólico, gestiona el resto de su patrimonio, y participa activamente en la vida cultural complutense.

En 2016, la Comisión Administrativa de la Sociedad de Condueños quedó constituida por:

La Sociedad de Condueños inauguró el 16 de marzo de 2017, en el patio del antiguo Hostal de Estudiantes, una sala de exposiciones dedicada al Cardenal Cisneros con ocasión del V Centenario de su fallecimiento. En su interior se presentan fondos propios con numerosos documentos, pinturas, libros y fotografías que rememoran la actividad realizada y sus objetivos sociales. Entre las piezas expuestas destacan cuadros que representan a Cisneros como un óleo de 1553 de Pedro de Castañeda, y otro de Diego de Madrid de 1627; así como dibujos de Jenaro Pérez de Villaamil e ilustraciones de Félix Yuste. Se exponen obras literarias relacionadas con el Cardenal como la Biblia Políglota Complutense, el De Rebus Gestis de Alvar Gómez de Castro, el Archetypo de Virtudes de Pedro de Aranda Quintanilla y la Vita Christi de Ludolfo de Sajonia, la primera obra impresa en Alcalá de Henares por Estanislao Polono en 1502.[10]

Vita Christi traducido por Fray Ambrosio Montesino en 1502.

Cristo Crucificado (Pedro de Castañeda, 1553).

La escultura del Cardenal Cisneros, esculpida en mármol de Carrara por José Vilches en 1864, es propiedad de la Sociedad de Condueños.[11]​ En 2006 debido a su grave deterioro fue preciso restaurarla y realizar una copia. Desde 2018 la escultura original se ubica en el Patio de Filósofos del antiguo Colegio Mayor de San Ildefonso y su réplica enfrente de su fachada renacentista.[12]

En 2010 fue galardonada con el Premio Ciudad de Alcalá de Arquitectura por la restauración del edificio que fue Hospedería de Estudiantes o Colegiales (plaza de Cervantes, 11).[13]

En Alcalá de Henares la Sociedad de Condueños tiene dedicada una calle; en la plaza Palacio tiene un monolito de mármol en conmemoración de su 150 aniversario; y en el antiguo Colegio Mayor de San Ildefonso hay una lápida de bronce por la entrega de la Medalla de Oro de la Universidad de Alcalá.

Calle dedicada a la Sociedad de Condueños en Alcalá de Henares.

La Universidad de Alcalá honra a la Sociedad de Condueños con su Medalla de Oro.



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