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Túnel de la Atlántida



Túnel de la Atlántida es el nombre que recibe la última sección, completamente inundada por aguas marinas del tubo volcánico de La Corona, en el norte de la isla de Lanzarote (Islas Canarias), en el municipio de Haría. La Cueva de los Verdes y los Jameos del Agua, famosos centros turísticos de la isla, forman parte del mismo tubo volcánico. La cueva se encuentra en el norte de la isla de Lanzarote (Islas Canarias) y es de gran importancia geológica y biológica, albergando al menos 36 especies endémicas de la isla de Lanzarote, de gran interés evolutivo.

El Túnel de la Atlántida se formó hace aproximadamente 21 milenios en condiciones subaéreas y fue inundada posteriormente durante la última transgresión por aguas de origen marino.[1]​ La longitud total del túnel es de aproximadamente 1600 m de longitud y es el mayor tubo volcánico submarino del planeta.[2]​ La colada que dio origen a la cueva fue emitida por un hornito lateral del volcán Corona, y fluyó en dirección suroeste, probablemente a favor de algún lecho de barranco. El nivel del mar, al encontrarse más bajo en aquella época, permitió el avance de la colada aproximadamente 2 km más allá de la línea de costa actual, sobre una plataforma costera. La colada se detuvo al contacto con el agua, con el súbito enfriamiento de las lavas. Con el fin de la última glaciación y la regresión de los hielos en el norte de Europa, el nivel del mar subió, inundando la última sección de la cueva, que hoy conocemos como Túnel de la Atlántida.

El túnel de la Atlántida tiene dos secciones que discurren en paralelo: una sección principal (Túnel de la Atlántida) y una sección superior de menor recorrido y diámetro (Lago Escondido). El recorrido total de la cueva es de 1600 m; con una profundidad media de 30 m y una sección media de 15-20 m . El tubo termina a 64 m de profundidad.

La sección principal del Túnel de la Atlántida se inicia en el Jameo Chico de los Jameos del Agua, con un lago de entrada de ca. 10x10 m y una profundidad de 9 m. El fondo presenta grandes bloques y una importante acumulación de picón. La iluminación artificial presente en esta parte de la cueva se desvanece a los pocos metros, pero permite el crecimiento de algas en las paredes de la entrada. Tras un pequeño tramo de 129 m y una profundidad media de 10 m se alcanza la primera restricción (“la Sima”) donde la sección de la cueva se estrecha y cae a 25 m. En este tramo existen dos conexiones con la galería superior, el Lago Escondido, que discurre en paralelo sobre este tramo de la cavidad. La cueva continúa entonces unos 250 m, donde existe una segunda restricción en la que la profundidad desciende a 30 m. La cueva continúa, entonces, con una sección media de 15 m de diámetro hasta alcanzar la Montaña de Jable, un acumulación de ca. 20 m de altura sedimentos calcáreos procedente del exterior. En esta zona, la influencia marina en la cueva se hace más patente, posiblemente por el menor espesor de las capas de roca que separan la cavidad de las aguas costeras. Es posible observar en este tramo algunos organismos sésiles, así como algunas especies típicas de cuevas marinas (e.g. Athanas cf.nitescens; Stenopus spinosus).[3]​ Tras la Montaña de Jable, la cueva se ensancha, alcanzando hasta 25 m de sección en algunos tramos, y continúa, con una profundidad descendente, hasta el ensanchamiento final, previo al colapso de la cavidad, a 81 m de profundidad.

La sección superior de la cueva o Lago Escondido tiene una extensión de 390 m y comunica con el túnel de la Atlántida en tres puntos, a 50, 130 y 200 m de penetración. La sección de este tramo es estrecha y el fondo está recubierto por costras calcáreas, sin grandes bloques de colapso. Este tramo termina por el estrechamiento progresivo del techo de la cavidad.

La columna de agua del Túnel no está estratificada y presenta características similares al agua marina,[2]​ excepto por una mayor concentración de silicio. La salinidad es 35,822 ‰ y la concentración de oxígeno 4,89 ml/l. La columna de agua es relativamente estable y no presenta turbulencia, excepto por la presencia de corrientes de marea, con una velocidad de 0,5-2,5 m/s. La materia orgánica en toda la columna de agua de la cueva es alóctona y de origen marino, y es introducida en la cueva por estas corrientes. Sólo se registra producción primaria en los primeros metro del túnel, cerca del Jameo Chico, debido a la iluminación artificial.

Además de su importancia geológica, el Túnel de la Atlántida es parte del cinturón anquialino de Lanzarote, uno de los ecosistemas anquialinos más diversos del mundo con 36 especies endémicas. En la siguiente tabla se resumen las especies citadas hasta ahora para la cueva. El inventario se apoya en revisiones recientes[3]​ y en algunas nuevas publicaciones. Se indican como endémicas las especies que hasta el momento sólo se conocen en ambientes anquialinos de Lanzarote (no necesariamente sólo dentro del Túnel). En la sección de referencias se incluyen las citas más relevantes sobre la especie en la cueva, excepto por la descripción original.

La primera exploración se remonta a 1972, cuando los hermanos Guerra llegan a los 370 m.

En 1983, los espeleobuceadores del STD de Madrid exploran 1.570 m del tubo. Los resultados de la expedición fueron resumidos en un inventario general de la fauna del Túnel[4]​ y la descripción del primer remípedo,Speleonectes ondinae.[5]

En 1986, un equipo de buceadores franco-belgas llegan a los 1.618 m de recorrido, punto donde finaliza el túnel a 64 m de profundidad.

En 1987 un equipo de STD alcanza nuevamente la punta de exploración y confirma que no hay continuidad.

En 2008, un equipo de buceadores americanos de la Universidad A&M Texas, con el apoyo de biólogos de la Universidad de Hamburgo y la Universidad de La Laguna, alcanzó 1000 m de penetración y colectó muestras que llevaron a la descripción de tres nuevas especies, incluyendo un segundo remípedo Speleonectes atlantida, y la llamada Meganerilla de César Manrique, Meganerilla cesari. El equipo de buceadores estaba compuesto por Thomas M. Iliffe, Terence Tyssal, Jill Heinerth y James Rossi, junto a los científicos no-buceadores Renee Bishop (Penn State University), Stefan Koenemann (University of Veterinary Medicine Hannover), Alejandro Martínez (University of La Laguna) y Horst y Ulrike Wilkens (University of Hamburg)[6][7][8][9]

En 2011, un equipo de buceadores canarios organizados por la Universidad de Copenhague y apoyados por el Cabildo de Lanzarote, alcanzó una meta comparable y colectó muestras que fueron estudiadas por científicos de 8 universidades de todo el mundo. El equipo de buceo estuvo compuesto por los buceadores Alejandro Martínez, Enrique Domínguez, Luis E. Cañadas, Sergio González y Ralf Schoenermark. La máxima marca de penetración fue la Montaña de Jable, a 750 m.[10]

En febrero de 2019, un equipo de investigación de la UNED, dirigido por Javier Lario, alcanzan, después de 32 años, la punta de exploración a -64 m de profundidad para recoger muestras para el primer estudio geológico en el Túnel de la Antlántida.[11]




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