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Tears of the Sun



Lágrimas del sol (título original en inglés Tears of the Sun) es una película bélica estadounidense y nigeriana de 2003 dirigida por Antoine Fuqua que cuenta una misión de rescate emprendida por un equipo SEAL de la armada estadounidense en medio de una guerra civil de Nigeria. El teniente A. K. Waters (Bruce Willis) comanda al equipo enviado para rescatar a unos ciudadanos estadounidenses y a la Dr. Lena Fiore Kendricks (Monica Bellucci) de la guerra civil que avanza hacia su hospital.

Willis produjo Lágrimas del sol a través de Cheyenne Enterprises, su compañía de producción, y el título se tomó de un sub-título anterior para Live Free or Die Hard, la cuarta película de la saga Duro de matar.

El teniente A. K. Waters (Bruce Willis) y su escuadrón de Navy SEALs están en una misión en Nigeria, ya que dentro del país ha estallado un golpe de Estado y una guerra civil iniciada por un grupo militar, separatista, radical y extremadamente cruel contrario al gobierno anterior y la población en general. Por ese motivo el grupo de SEALs es enviado a Nigeria por el capitán de navío Bill Rhodes (Tom Skerritt) para sacar de allí a una "persona importante", la Dra. Lena Fiore Kendricks (Monica Bellucci), que adquirió la nacionalidad estadounidense al casarse con el médico que lideraba la misión médica y humanitaria en Nigeria, mantenida allí para ayudar a unos refugiados.

Al principio todo va según lo previsto. Waters le dice a la Dra. Kendricks que la aproximación de los soldados rebeldes va a provocar el cierre de su hospital y de la misión, y que las órdenes del equipo son extraer el personal estadounidense. Pero Kendricks se niega a irse sin los pacientes. Waters llama al capitán Rhodes para discutir las opciones; después de su conversación, corta y ambigua, decide tomar en cuenta la opinión de la Dra. Kendricks y se llevan con ellos los refugiados que son capaces de caminar. Comienza así una caminata de 12 kilómetros, mientras el sacerdote y las monjas de la misión se quedan para cuidar de los heridos. El equipo y los refugiados salen de la misión del hospital después del amanecer.

Al caer la noche se toman un breve descanso. La guerrilla rebelde se acerca rápidamente a su posición y Waters mata sigilosamente a un rebelde rezagado, ya que este había escuchado el llanto de una de los niños que llevaban como refugiados. La doctora Kendricks advierte a Waters que los rebeldes van hacia la misión, pero él está decidido a cumplir sus órdenes, y continúan hasta el punto de extracción. Cuando llegan, el plan inicial de Waters se aclara: los SEALs de repente alejan a los refugiados del helicóptero que espera. Waters obliga a la Dra. Kendricks a entrar en el helicóptero Black Hawk, dejando a los refugiados atrapados en la selva, sin protección contra los rebeldes. En ruta hacia el portaaviones, sobrevuelan el lugar de la misión original, viéndolo destruido y a todos sus ocupantes asesinados, como había predicho la doctora. Arrepentido, Waters ordena al piloto regresar donde dejaron a los refugiados. Luego ordena cargar en el helicóptero a todos los refugiados que no pueden valerse por sí mismos, y decide acompañar a los que se han quedado en el suelo llevándolos hacia la frontera con Camerún.

Durante la caminata hacia la frontera, mediante imágenes tomadas por satélite, descubren que los rebeldes están siguiéndolos de alguna manera. A medida que escapan y evaden los rebeldes, el equipo entra en un pueblo cuyos habitantes están siendo violados, torturados y masacrados por soldados rebeldes. Consciente de tener la oportunidad de detenerlos, Waters ordena al equipo eliminar a los rebeldes. Luego de esto, el equipo se ve afectado emocionalmente por las atrocidades que ven que los rebeldes han cometido contra los habitantes del pueblo.

De nuevo en ruta, Slo (Nick Chinlund) determina que un refugiado está transmitiendo alguna señal que permite a los rebeldes localizarlos. La búsqueda del aparato revela la presencia de Arthur Azuka (Sammi Rotibi), hijo sobreviviente del presidente depuesto Samuel Azuka, y entonces comprenden que él es la razón por la que los rebeldes andan tras ellos. Samuel Azuka no sólo era el presidente del país, sino también el rey tribal igbo. Como único miembro superviviente de esta línea de sangre real, Arthur es la única persona legítima para reclamar la dirección de Nigeria. Gideon (Jimmy Jean-Louis), un refugiado que había llegado recientemente a la misión en la que trabajaba la doctora Kendricks hecha a correr, pero es derribado de un disparo, y cuando los SEALs lo revisan encuentran el transmisor. Waters está enojado con la Dra. Kendricks, porque ella supo de Arthur Azuka todo el tiempo; sin embargo, nunca le informó nada, ya que no confiaba en Waters.

El equipo decide continuar escoltando a los refugiados a Camerún, sin importar el costo. Un tiroteo se produce cuando los rebeldes cuando llega la mañana, y los SEALs deciden quedarse como retaguardia para darle a los refugiados tiempo suficiente para llegar a la frontera de manera segura. Zee (Eamonn Walker) llama al portaaviones USS Harry S. Truman (CVN-75) para conseguir apoyo aéreo y dos cazas F/A-18 se dirigen al lugar de la batalla para socorrerlos. Los rebeldes matan a Slo, Flea, Lake, y Silk. Waters, Red (Cole Hauser), Zee y Doc (Paul Francis) están heridos, pero guían a los pilotos de combate con bombas de humo. Arthur y la Dra. Kendricks se apresuran a llegar a la puerta fronteriza de Camerún cuando oyen que los aviones de combate se acercan y bombardean la zona, exterminando a todas las fuerzas rebeldes.

Waters, Zee, Doc y Red se levantan de la hierba tras ver a los helicópteros de la marina estadounidense. Aterrizan en Camerún, frente a la puerta de la valla fronteriza de Nigeria. El capitán Rhodes llega y ordena abrir la puerta, dejando entrar los SEALs y los refugiados. Un plano muestra a los marines escoltar a los SEALs hacia los helicópteros. El capitán Rhodes promete a Waters que va a recuperar los cuerpos de sus hombres caídos. La Dra. Kendricks y los refugiados les agradecen y dicen adiós a los amigos y se va volando en el mismo helicóptero con Waters.

El final muestra a los refugiados que reconocen a Arthur Azuka como jefe de la tribu y portador de los sueños democráticos de su padre para Nigeria. Él levanta su brazo exclamando "¡Libertad!", un grito que todos celebran a su alrededor. Una cita de Edmund Burke —«Lo único necesario para el triunfo del mal es que los hombres buenos no hagan nada»— sirve como epílogo de la película.

El reparto de Lágrimas del sol incluyó también a varios auténticos refugiados que viven en los Estados Unidos.

Los actores que representaron a los SEALs se sometieron a un entrenamiento de dos semanas, y durante el rodaje tuvieron que llamarse entre ellos por el nombre de su personaje, incluso fuera de cámaras, para mejorar la interacción. La cinta fue la primera fotografiada en el portaaviones nuclear USS Harry S. Truman (CVN-75). Los helicópteros Seahawk de la película son de los "Easy Riders" del Cuerpo de Marines con base en Oahu, Hawái. Los aviones de combate Hornet F/A-18A son del escuadrón VFA-204 "Río Rattlers". VFA-204 es una unidad de reserva de la Marina en la Base Aérea Naval de Nueva Orleans.

El filme fue tocado por la mala suerte cuando el actor Kevin Tod Smith, elegido como uno de los SEALs, murió accidentalmente durante su visita a una película ambientada en China. El 6 de febrero de 2002, a la espera de un coche para regresar a su hotel, después de terminar su trabajo en Warriors of Virtue. The Return to Tao, Smith decidió caminar sobre el plató de cine, se subió a una torre puntal en un conjunto de otra película, perdió el equilibrio y cayó, hiriéndose gravemente en la cabeza. Fue llevado a un hospital en Pekín donde entró en coma y estuvo en terapia intensiva durante diez días, hasta que se le desconectó. Murió el 15 de febrero de 2002, sin recuperar la consciencia.

Lágrimas del sol recibió críticas mixtas a negativas; los sitios web de reseñas como Rotten Tomatoes y Metacritic le dieron un promedio de notas de revisión favorable de 33% y 45%, respectivamente. Roger Ebert, sin embargo, le dio a la película tres estrellas sobre cuatro y dijo: «Tears of the Sun es un cine construido a partir de la lluvia, la cinematografía y el rostro de Bruce Willis. Estos materiales son suficientes para construir una película casi tan buena como si hubiera habido un mejor guion».



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