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The Great Global Warming Swindle



The Great Global Warming Swindle (La gran farsa del calentamiento global) es un polémico documental que sugiere que la opinión científica sobre el cambio climático antropogénico es influenciada por factores financieros y políticos, cuestionando si en realidad existe un consenso sobre el calentamiento global provocado por el hombre. Fue formalmente criticado por Ofcom, que sostuvo alegatos de tergiversación, hechos por el científico David King.[cita requerida]

El filme, realizado por el productor de televisión británico Martin Durkin, presenta a científicos, economistas, políticos, escritores y otros intelectuales de todo el mundo que se oponen a la opinión de la mayoría de científicos, afirmando así que el calentamiento global producido por el hombre es "mentira" y "el más grande fraude de los tiempos modernos".[1][2]​ Su título original era Apocalypse my arse (Apocalipsis mi culo), pero The Great Global Warming Swindle fue adoptado más tarde en alusión al documental paródico de 1980 The Great Rock 'n' Roll Swindle, sobre la banda de punk Sex Pistols.[3]

La première del documental fue el 8 de marzo de 2007, a través del canal 4 británico. El canal describió la película como «una polémica que juntó los puntos de vista bien documentados de un número de respetados científicos para llegar a la misma conclusión. Es una película controvertida, pero sentimos que es importante que todas las partes de un debate sean expuestas al aire»[4]​ De acuerdo a Hamish Mykura, encargada de los documentales del Canal 4, el filme se encarga de «presentar los puntos de vista de la pequeña minoría de científicos que no cree que el calentamiento global sea causado por la producción antropogénica de dióxido de carbono.»[5]

Aunque el documental fue bien recibido por los escépticos al calentamiento global, fue criticado por varios científicos y organizaciones científicas, incluyendo uno de los científicos entrevistados en el filme y otro cuyas investigaciones fueron usadas como argumento.[6][7]​ Los críticos del filme argumentaron que se había tergiversado y fabricado la información, basándose en investigaciones desactualizadas, empleando argumentos falaces, y no representando la posición del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático.[7][8][9][10]​ Luego se hallaron tres errores en el original, que fueron corregidos, sobre los cuales Martin Durkin, el productor del documental, dijo que eran menores y que no afectaban la conclusión del filme.[11][12]

La premisa básica del documental es que la opinión sobre un calentamiento global de origen antropogénico tiene muchas fallas científicas. Afirma que esta es producto de una "industria activista del calentamiento global", creada por fanáticos ambientalistas antiindustrialistas y mantenida gracias a los intereses monetarios de muchos científicos, que buscan financiación para sus investigaciones; y de los medios de comunicación, quienes crean dramáticas consecuencias y disuaden a la población en general y a la comunidad científica de admitir que es una farsa o incluso de debatir sobre ello. Otros culpables, asegura el filme, son los políticos y los ambientalistas occidentales que promueven el uso de costosas formas de energía limpia en África, como los paneles solares y la energía eólica, en lugar de los baratos combustibles fósiles, y que estas mociones son apoyadas en función de no permitir llevar a África a la industrialización.[1][13]

El documental presenta lo que asegura son evidencias que refutan la teoría predominante sobre el calentamiento global producido por el hombre:

Una vez hecha su explicación sobre el calentamiento global, otro de los aspectos que toca el documental son las razones que existen detrás de dicha farsa y que comprometen la integridad de la investigación climática. A ello le atribuyen intereses políticos, financieros e ideológicos:

En el documental son entrevistados varios académicos, ambientalistas, consultores y escritores:

Fue también entrevistado el profesor del Departamento de oceanografía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, Carl Wunsch, pero desde entonces ha dicho que está en total desacuerdo con las conclusiones del documental y la forma en que fue usada su entrevista.[6]

La emisión del documental atrajo 2.5 millones de televidentes y una audiencia del 11.5%.[16]​ El Canal 4 recibió 758 llamadas, y correos electrónicos sobre el programa, donde seis de siete se manifestaban a favor.

Debido a varias críticas científicas, el filme ha sido modificado desde su lanzamiento en el Canal 4 británico. Se etiquetó correctamente el eje de una gráfica, la afirmación de que los volcanes producen más CO2 que los humanos fue eliminada, y se eliminó la participación de Carl Wunsch en la versión lanzada internacionalmente y en DVD, debido a sus objeciones de cómo fue usada su entrevista, Otros argumentos científicos usados en el documental han sido señalados como falsos y refutados por el trabajo científico.[8][17]​ También se critica que el documental solo muestra un lado de la opinión científica sobre el calentamiento global, y que la postura de las academias científicas de las mayores naciones industrializadas y otras organizaciones científicas se ve incorrectamente representada.[8]

El regulador británico de difusión en los medios de comunicación, que es la Oficina de Comunicaciones (Ofcom), recibió 265 quejas sobre el documental, una de las cuales era un documento detallado de 176 páginas escrito por un grupo de científicos.[18][19]​ Ofcom dictaminó que el documental había tratado injustamente al científico Sir David King, al IPCC y al profesor Carl Wunsch. También señaló que la quinta parte del documental (la parte política) había violado varias normas del Código de emisión sobre imparcialidad; sin embargo, la normas del Código sobre imparcialidad no aplican a los argumentos científicos de las partes 1-4, ya que el nexo entre las actividades humanas y el calentamiento global ya ha sido ampliamente establecido. Ofcom no se manifestó sobre la exactitud del documental, pero dijo que este, en conjunto, “no engaña a la gente como para causar daño u ofensa”.[20]

Se estima que las emisiones anuales actuales debidas a la quema de combustibles fósiles y a la producción de cemento son alrededor de 100 veces mayor que el promedio anual de emisiones volcánicas de CO2. Que los grandes volcanes no afectan significativamente la concentración de CO2 atmosférico se puede notar en las muestras de hielo y los registros de CO2 atmosférico, que muestran un aumento constante durante el periodo industrial sin cambios inusuales luego de grandes erupciones[10]

También sentencia que “cualquier científico que se descubra que ha falsificado datos de la misma manera que el documental del Canal 4 sería culpable de tener una seria mala conducta en lo profesional”

Los científicos continuarán monitoreando el clima global y los factores que los influencian. Es importante que todas las legítimas potenciales explicaciones científicas continúen siendo consideradas e investigadas. El debate continuará, y la Royal Society acaba de acoger una reunión de discusión de dos días asistida por más de 300 científicos, pero no debe estar a expensas de las medidas. Aquellos que promueven puntos de vista científicos alternativos pero ignoran el peso de las evidencias están apostando en un juego peligroso. Corren el riesgo de desviar la atención de lo que podemos hacer para asegurar que la población mundial tenga el mejor futuro posible. [23]

La gran farsa del calentamiento global no representa la situación actual del conocimiento en cuanto a cambio climático… Muchas de las hipótesis presentadas en La gran farsa del calentamiento global han sido consideradas y rechazadas mediante procesos científicos. Este documental está lejos de mostrar un crítico y objetivo análisis sobre la ciencia del clima. En su lugar, hace grandes hazañas para presentar datos desactualizados incorrectos o ambiguos de tal manera que distorsiona asquerosamente el verdadero entendimiento de la ciencia del cambio climático y apoya a un conjunto de ideas extremadamente controvertidas.[26]

Carl Wunsch, profesor de Oceanografía física en el MIT, apareció en la primera versión del documental. Luego de eso, dijo que su participación estaba “completamente distorsionada” y que había sido “totalmente engañado” cuando aceptó ser entrevistado,[6][28]​ También dijo que el documental estaba “asquerosamente distorsionado” y que era "pura propaganda"[29]​ y puso una queja a Ofcom. Wunsch expresó:

En la parte de La gran farsa del calentamiento global donde yo describo el hecho de que el océano tiende a expeler dióxido de carbono cuando está caliente y a absorberlo cuando está frío, mi intención era explicar que calentar el océano puede ser peligroso, porque es una gigantesca reserva de dióxido de carbono. En su lugar, el filme hace parecer que estoy diciendo que ya que el dióxido de carbono existe en el océano en tales cantidades, la influencia de los humanos no debe ser muy importante, diametricalmente opuesto a la idea que estaba dando, la cual era que el calentamiento global es real y peligroso.[6]

El productor del documental, Martin Durkin, respondió a esto diciendo que Carl Wunsch no fue engañado para aparecer en el filme, como se ve claramente en su correspondencia con él, que “sus comentarios no están fuera de contexto” y que “su entrevista, tal como se muestra en el documental, representa perfectamente lo que dijo”.[29]

Aunque Wunsch ha admitido que encuentra desagradables ambos extremos del debate sobre el calentamiento global,[6]​ en marzo de 2007 escribió en una carta diciendo que él cree que el cambio climático es “real, una amenaza mayor y casi seguramente tienen principalmente un componente inducido por el humano”. También ha dicho que se ha tratado de mantener fuera de la “guerra del clima” porque todos los matices se pierden, y la distinción entre lo que conocemos firmemente como científicos, y lo que suponemos que está pasando es muy difícil de mantener en la presencia de los excesos retóricos.

Wunsch contó que recibió una carta de la compañía productora, Wag TV, amenazando con demandarlo por difamación si no publicaba una carta retractándose, pero este se rehusó.[30]​ Finalmente su entrevista fue eliminada del documental en la versión internacional y para su lanzamiento en DVD.
En diciembre de 2007, Wunsch continuó con sus críticas al documental diciendo que “no es un filme científico, es una declaración política” y también dijo que, a diferencia de lo que Durkin afirma, él no reaccionó en contra de su participación en el filme debido a presiones de sus colegas en Reino Unido.

Ofcom se ocupó de la queja de Wunsch dividiéndola en tres partes, y dictaminó a favor de él en dos de estas: [31]

Las investigaciones del geofísico danés, Eigil Friis-Christensen, fueron usadas para apoyar ciertas afirmaciones sobre la influencia de la actividad solar en el clima. Este criticó la forma en que los datos fueron presentados, señalando que tenía razones para creer que los datos presentados en una gráfica sobre la actividad solar y la temperatura terrestre durante 400 años eran inventados a partir de información fabricada y mostrada como genuina. Dijo también que: “aunque los comentarios del narrador durante la presentación de la gráfica son consistentes con la investigación de la que surge, este incorrectamente descarta una contribución de los gases de invernadero antropogénicos al calentamiento global del siglo xxi”.[7]

Friis-Christensen dijo luego para The Independent que obviamente el documental no es científicamente correcto, “varios puntos no fueron explicados de la manera en la que yo, como científico, los hubiera explicado”, expresó. Posteriormente, Martin Durkin le escribió una carta a Eigil Friis-Christensen para agradecerle por esclarecer este error, diciendo que lo de la gráfica “fue una molesta equivocación que todos pasamos desapercibida y será arreglada para todas las futuras transmisiones del film. Esto no cambia nuestro argumento”.[11]



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