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Verbena de San Juan



Verbena officinalis (Verbena común, o Hierba sagrada) es una hierba perenne nativa del sudeste de Europa.

Es una planta herbácea perenne, de terrenos incultos, que crece hasta los 100 cm o más de altura. Su tallo es recto, obtuso, cuadrangular y muy ramificado, y está marcado por dos surcos longitudinales. Las hojas son opuestas, pecioladas, rudas, pinnadas, lanceoladas y con lóbulos profundos. Las flores, sesiles, son de color azul púrpura o lila claro y se agrupan en espigas paniculosas axilares y terminales. La corola tiene forma de embudo. El fruto es una cápsula con cuatro semillas.

Crece en Europa, Asia, África y América. Es una planta subnitrófila que se encuentra en terrenos incultos con cierta humedad y en bordes de caminos.

Se propaga por semilla o raíces. Está ampliamente naturalizada fuera de su ámbito nativo.

En el nordeste europeo fue señalada como una hierba sacra, usada en rituales para limpiar y defenderse contra enfermedades demoníacas.

De acuerdo a William Faulkner en su historia corta "An Odor of Verbena", la verbena es la única fragancia que puede ser olida por los caballos sin perder un rastro.

Como hierba medicinal se utiliza la planta entera desecada, sobre todo la flor y en menor importancia la raíz. El principio activo de la verbena es un heterósido llamado verbenalósido que tiene carácter estimulante del sistema nervioso parasimpático y por hidrólisis produce verbenalol, verbenalina, verbenanina y hastatósido.

La verbena está compuesta por mucílagos, glucósidos, aceite esencial (citral, terpenos, alcoholes terpénicos y geraniol), saponina, ácido silícico, ácido cafeico, taninos y principios amargos.[1]

La verbena tiene propiedades galactogogas que se han atribuido a la aucubina. Han utilizado extractos del fruto de la verbena para tratar las dismenorrea y estimular la lactancia. La verbena tiene propiedades parasimpáticas débiles, que provocan una ligera contracción uterina. Se ha descrito que la verbenalina tiene actividad estimulante uterina. Se ha descrito actividad simpática: la verbenalina a dosis bajas actúa como agonista en las terminaciones nerviosas simpáticas, mientras que las dosis elevadas provocan el antagonismo. En ratones se ha descrito una débil acción laxante de los glucósidos iridoides.

Se ha comprobado que los heterósidos iridoideus (especialmente el verbenalol) producen un efecto antiinflamatorio, analgésico local y ligeramente parasimpaticomètico, con una acción sedante, espasmolítica, estimulante del peristaltismo intestinal y la diuresis, reductora de la frecuencia y fuerza del latido cardíaco. Debido a la presencia de taninos tiene una cierta acción astrigente. Los mucílagos le confieren una actividad demulcente y antiinflamatoria.[1]

Los extractos de verbena pueden presentar una cierta acción hipotiroidea (disminuyen la actividad del tiroides) por lo que pueden bloquear la acción de determinadas hormonas. Está prohibido su uso en mujeres embarazadas porque el verbenalósido (heterósido irioideo que se hidroliza en verbenalol) puede causar un efecto uterotónico y dificultar las contracciones características del parto.

Dosis elevadas de verbenalina provocan la parálisis del Sistema Nervioso Central, lo que causa la aparición de estupor y convulsiones.

Verbena officinalis fue descrita por Carlos Linneo y publicado en Species Plantarum, vol. 1, p. 20–21, 1753.[3]

Verbena: nombre genérico derivado de un antiguo nombre latíno, verbēnaca, -ae, la verbena común europea; ya en Plinio el Viejo, Historia Naturalis, (25, 105)[4]

officinalis: epíteto latíno que significa "medicinal, de venta en herbarios"

El único aceptado es Verbena officinalis var. africana (R.Fern. & Verdc.) Munir; todos los otros descritos son meras sinonimías.[5]

* Verbena adulterina Hausskn.



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